“La mujer que amé se ha convertido en fantasma.
Yo soy el lugar de las apariciones.
”
(Juan José Arreola)
Todo cuanto sucede en nuestro entorno puede ser convertido en microrrelato siempre y cuando no carezca de sentido. La narración ultracorta permite desarrollar los asuntos de la creatividad más asombrosos y sorprendentes en un tiempo y espacio muy condensados. El humor y la sátira, el bestiario, el plagio y el mito ayudan a indagar creativamente en el abanico de posibilidades que nos ofrece la realidad. En el curso el alumno analizará, insistiendo en lo narrativo y ficticio, tanto microrrelatos de los autores más destacados del género (Arreola, Denevi, Piñera, Matute, Fernández Molina, Pérez Estrada o Tomeo) como los suyos propios. De esta manera no solamente aprenderá a escribir narrativa desde la esencia misma del género, sino también a reconocerla e interpretarla.
El claustro de Hotel Kafka está compuesto por escritores, ensayistas, guionistas y críticos cuyo mejor atributo más allá del lugar que ocupan en el panorama literario español es su voluntad y pericia para despertar en cada nuevo autor la capacidad necesaria para crear con un lenguaje propio.
Escritor.Mateo de Paz (1975, Baracaldo, Vizcaya) es filólogo, narrador y poeta. Colaborador habitual en revistas culturales y académicas, ha escrito sobre cuento, novela y poesía. Poemas suyos han sido recogidos en «Once jóvenes poetas españoles» (Vulcane 11, 2005). También publicó el libro de microrrelatos «El muerto era yo», en Relatos (Edaf, 2005). Además ha sido incluido en la antología de relatos fantásticos La sombra blanca (Artemisa Ediciones, 2005). Su ensayo «El hombre sin generación» ha servido como prólogo de los Cuentos de muerte y de sangre del escritor argentino Ricardo Güiraldes (Artemisa Ediciones, 2006). Acaba de publicar «Algunos microrrelatos de Per Abad» en el libro colectivo Sexo, colores y cianuro (Edaf, 2006).
A personas de cualquier edad y no importa qué formación, con inquietudes culturales y ganas de encontrar su propia voz, lectores con amplitud de miras, apasionados de la literatura en general, y que posean al menos un cierto nivel de compromiso a la hora de escribir.
* A diferencia de otros centros educativos y de formación literaria, Hotel Kafka ofrece a sus alumnos un espacio abierto en el que poder compartir con profesores y compañeros lo investigado en las clases, así como proponer y coordinar mesas redondas. Habilitado como área wifi, dispone de mesas de trabajo, ordenadores, cafetera, y librería de consulta, con el fin de que nuestros alumnos puedan aprovechar al máximo su paso por Hotel Kafka, a la vez que se familiarizan con la literatura desde un espacio más amplio, más cómodo y más enriquecedor que la silla del alumno en clase.
- Descuento en todos los textos y materiales de uso habitual durante el curso.
- Entrada gratuita y preferencial a las conferencias, actos, presentaciones y exposiciones que se realizan durante el año.
- Los alumnos tendrán la posibilidad de publicar sus artículos en la revista de alumnos de Hotel Kafka, previa selección del consejo editorial.
* Hotel Kafka acogerá exposiciones de fotografía y pintura, lecturas, presentaciones, conferencias, y clases en abierto, teniendo, los alumnos matriculados en Hotel Kafka, acceso gratuito y reservado para todas y cada una de las actividades.
Concisión y levedad en torno al cuento brevísimo.
1.ª Parte:
2.ª Parte:
En la segunda parte de cada unidad, los alumnos escribirán microrrelatos propuestos por el profesor, que se analizarán el mismo día o en la clase siguiente
El profesor facilitará los textos que se vean en clase a todos aquellos alumnos que no dispongan del material propuesto. Aún así sería conveniente que se leyera la antología de David Lagmanovich por la visión general que presenta, desde Rubén Darío, Julio Torri y Macedonio Fernández, entre otros, hasta la actualidad.
LUCIANO G. EGIDO, Cuentos del Lejano Oeste
«Retrato de mujer sentada»
Ella se basta,
nada desea
salvo el orgullo de ver siempre claro
hasta dejar de ver.
Fernando Pessoa
La señora Agustina era una vieja repulida y cegata, que no se cansaba de ser buena todos los días del año, se cambiaba de sayas por lo menos una vez a la semana, se recogía el pelo en un moño tieso y atrevido y parecía no ver a nadie a través de sus gruesas lentes, que le agrandaban los ojos, como en un acuario, y le ponían en la cara un gesto de asombro permanente. A las seis de la mañana en verano y a las ocho en invierno, ya estaba sentada a la puerta de su casa, en una silla baja de anea. Había tenido cinco hijos, que la fueron abandonando poco a poco, en un continuo chorreo de desgracias próximas y noticias lejanas. Del marido ya ni se acordaba. Pero la señora Agustina seguía allí sentada, inmóvil, indiferente, con su bondadosa cara de plácida resignación, inmutable a las ausencias y al discurrir de las decepciones. Los que pasaban la saludaban con un movimiento de cabeza o con una palabra amable de reconocimiento, a lo que nunca contestaba. Después de muchos años, los vecinos se dieron cuenta de que estaba completamente ciega, además de sorda, lo que no sorprendió a nadie por la inexorable usura del tiempo y su poca vista de nacimiento. Que además estuviera muerta, les pareció a todos de lo más natural.
© 2006 Hotel Kafka. C. Hortaleza 104, MadridTfno. 917 025 016Sala de PrensaMapa del SiteAviso Legalinfo@hotelkafka.com