Una confusión cotidiana
Por Franz Kafka
Un problema cotidiano, del que resulta una confusión cotidiana. A tiene que concretar un negocio importante con B en H, se traslada a H para una entrevista preliminar, pone diez minutos en ir y diez en volver, y en su hogar se enorgullece de esa velocidad. Al día siguiente vuelve a H, esa vez para cerrar el negocio. Ya que probablemente eso le insumirá muchas horas. A sale temprano. Aunque las circunstancias (al menos en opinión de A) son precisamente las de la víspera, tarda diez horas esta vez en llegar a H. Lo hace al atardecer, rendido. Le comunicaron que B, inquieto por su demora, ha partido hace poco para el pueblo de A y que deben haberse cruzado por el camino. Le aconsejan que aguarde. A, sin embargo, impaciente por la concreción del negocio, se va inmediatamente y retorna a su casa.
Kafka fue un escritor casi secreto, el principal de su obra se publicaria tras su muerte gracias a su amigo Max Brod. Se reveló un arte asombroso, hecho de cristal y de noche, inquietante, de imaginación y potencia desconocidas. Ha influido en autores de todo el mundo como Bruno Schultz, Escher, García Márquez, Fellini, Terry Gilliam, o Vila-Matas. Su huella se observa en los maestros contemporáneos del relato breve.


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