Blumfeld, un solterón

Blumfeld, un solterón, subía una noche a su morada, lo cual era una tarea fatigosa, pues vivía en el sexto piso. Mientras subía pensaba, como con frecuencia lo había hecho en los últimos días, que aquella vida absurdamente solitaria resultaba muy molesta, que tenía que subir aquellos seis pisos con íntimo convencimiento para llegar hasta arriba, a su cuarto vacío; allí otra vez con íntimo convencimiento, ponerse la bata, encender la pipa, leer alguna cosa en la revista francesa a la que estaba suscrito desde hacia años, al mismo tiempo que saboreaba un licor de cerezas preparado por él mismo, para finalmente, al cabo de una media hora, irse a la cama, no sin antes haber tenido que rehacer íntegramente el lecho, que la criada, rebelde a todo consejo, disponía siempre de acuerdo con su humor. Cualquier acompañante, cualquier asistente para aquellos menesteres hubiese sido bienvenido a los ojos de Blumfeld. Había reflexionado ya sobre la utilidad de comprar un perrito, ese animal es alegre y, ante todo, agradecido y fiel. Un colega de Blumfeld tiene uno así, que no se apega a nadie, excepción hecha de su amo, y cuando no le ha visto durante algún tiempo, lo recibe con sonoros ladridos, con lo que evidentemente quiere expresar su alegría por haber encontrado nuevamente al extraordinario protector que es su señor.....
Franz Kafka, 1915 (Descripción de una lucha)
Kafka fue un escritor casi secreto, el principal de su obra se publicaria tras su muerte gracias a su amigo Max Brod. Se reveló un arte asombroso, hecho de cristal y de noche, inquietante, de imaginación y potencia desconocidas. Ha influido en autores de todo el mundo como Bruno Schultz, Escher, García Márquez, Fellini, Terry Gilliam, o Vila-Matas. Su huella se observa en los maestros contemporáneos del relato breve.


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