<?xml version='1.0' encoding='ISO-8859-1'?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/'><id>tag:blogger.com,1999:blog-31840744</id><updated>2008-05-24T10:39:28.349+02:00</updated><title type='text'>Franz Kafka: Vida, Obra, Metaliteratura.</title><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hotelkafka.com/blogs/FranzKafka/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31840744/posts/default?start-index=26&amp;max-results=25'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31840744/posts/default'/><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://hotelkafka.com/blogs/FranzKafka/atom.xml'/><author><name>Hotel Kafka - Escuela de creación literaria y escritura de guión</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08144062015585532343</uri><email>noreply@blogger.com</email></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>100</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31840744.post-9036927265184583367</id><published>2008-05-24T10:10:00.003+02:00</published><updated>2008-05-24T10:18:39.306+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Franz Kafka'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Para meditación de los jinetes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><title type='text'>Para meditación de los jinetes</title><content type='html'>(Zum Nachdenken für Herrenreiter)&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Franz Kafka (1907-1910).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada, si se piensa con detenimiento, puede inducirnos a querer ser los&lt;br /&gt;primeros en una carrera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      La gloria de ser reconocido como el mejor jinete de un país alegra&lt;br /&gt;demasiado cuando la orquesta comienza a tocar como para que al día&lt;br /&gt;siguiente pueda evitarse el remordimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://info.detnews.com/dn/history/morgue/images/horse.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      La envidia del contrincante, de gente más astuta e influyente, nos&lt;br /&gt;aflige al atravesar las estrechas barreras hacia aquella planicie que&lt;br /&gt;pronto quedará vacía ante nosotros, si no es por la presencia de algunos&lt;br /&gt;jinetes aventajados que, diminutos en la distancia, cabalgan hacia la&lt;br /&gt;línea del horizonte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Muchos de nuestros amigos, ansiosos por recoger las ganancias, gritan&lt;br /&gt;"hurras" hacia nosotros por encima de los hombros y desde la alejada&lt;br /&gt;ventanilla de cobros; los mejores amigos, sin embargo, no han apostado&lt;br /&gt;por nuestro caballo, pues temen que si pierden podrían enfadarse con&lt;br /&gt;nosotros, pero como nuestro caballo ha sido el primero y ellos no han&lt;br /&gt;ganado nada, se dan la vuelta cuando pasamos y prefieren mirar hacia las&lt;br /&gt;tribunas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Los contrincantes, detrás, bien sujetos sobre la silla de montar,&lt;br /&gt;intentan comprender la desgracia que les ha caído, así como la injusticia&lt;br /&gt;que, de algún modo, se ha cometido con ellos. Adoptan una expresión de&lt;br /&gt;frescura, como si fuera a comenzar otra carrera, y una expresión seria&lt;br /&gt;después de ese juego de niños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      A muchas damas el ganador les parece ridículo porque se ufana, y, sin&lt;br /&gt;embargo, no sabe qué hacer con el continuo apretar de manos, con los&lt;br /&gt;saludos, las reverencias, las salutaciones y los saludos a la lejanía,&lt;br /&gt;mientras que los vencidos tienen la boca cerrada y dan palmadas en el&lt;br /&gt;cuello de los caballos, la mayoría de los cuales relínchan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Finalmente, el cielo se pone turbio y comienza a llover.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Hotel Kafka, Un lugar ?nico para crear, aprender a escribir libros, guiones de cine y televisi?n, publicidad. 
&lt;a href="http://hotelkafka.com"&gt;hotelkafka.com&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hotelkafka.com/blogs/FranzKafka/2008/05/para-meditacin-de-los-jinetes.html' title='Para meditación de los jinetes'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31840744&amp;postID=9036927265184583367' title='0 comentarios'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hotelkafka.com/blogs/FranzKafka/atom.xml' title='Enviar comentarios'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31840744/posts/default/9036927265184583367'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31840744/posts/default/9036927265184583367'/><author><name>Hotel Kafka - Escuela de creación literaria y escritura de guión</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08144062015585532343</uri><email>noreply@blogger.com</email></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31840744.post-7718970867394167055</id><published>2008-05-11T22:49:00.001+02:00</published><updated>2008-05-11T22:53:37.432+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Franz Kafka'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='exposiciones'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Madrid'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='explotando datos'/><title type='text'>El sonido de eBay y la imagen de Kafka se exponen en 'Explotando datos'</title><content type='html'>Cómo sonarían los datos de eBay o qué sería 'El proceso', de Kafka, dentro de un videojuego, se muestran en las 37 obras de 'Explotando datos', una exposición audiovisual dentro del festival 'Les rencontres internationales' abierta en el complejo cultural El Aguila hasta el 14 de mayo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://www.maxoncomputer.com/tutorials/Modeling_a_Hand_Part_1/images/hand.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La directora general de Archivos, Museos y Bibliotecas, Isabel Rosell, ha sido la encargada de presentar la exposición junto a sus dos comisarios, Jean Francois Rettig y Nathalie Hénon.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rosell ha señalado el carácter internacional de esta segunda edición de 'Les rencontres internationales', con la que 'se facilita al público madrileño acercarse a las temáticas audiovisuales y a los artistas españoles llegar a ciudades tan punteras como París o Berlín'.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;'Explotando datos', que será inaugurada hoy por el consejero de Cultura y Turismo, Santiago Fisas, ocupa tres plantas divididas en varios espacios según artistas y temas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Data Meanings (explotando datos), Hyper Cinema (hipercine), Spaces (espacios), Public Estates (dominio público) y Monitoring Survey (control vigilado) son las cinco áreas temáticas sobre las que trabajan los seleccionados para la muestra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La recreación sonora de eBay, convertida en instalación por los austríacos Ubermorgen, es un ejemplo del nuevo 'net art' -arte relacionado con las redes de comunicación- que se expone en 'Explotando datos'.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además de esta obra, en el espacio Data Meanings se presentan distintas manipulaciones de los datos que manejan muchos portales web, 'transcribiéndolas a números y letras', según han explicado los comisarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al aprovechar un campo tan amplio como el del videoarte, los creadores también analizan temas a debate en los medios de comunicación, como la guerra de Irak, mediante metáforas que 'cuestionan la historia y analizan a los medios', como ha recalcado Jean Francois Rettig ante una filmación de un cubo de azúcar que era consumido lentamente por gotas de petróleo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muestra moderniza referentes artísticos de otros campos, como la literatura o el cine. 'El proceso', de Kafka, se articula en un producto de videoconsola en el que el jugador camina junto a una pared que nunca podrá superar; mientras que otros trabajan con 'King Kong' y 'Kill Bill' para explorar la 'especificidad del lenguaje cinematográfico'.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;'Explotando datos' es un punto más de la programación de 'Les rencontres internationales', en el que también se proyectarán películas y se desarrollarán debates, desde el próximo día 7 hasta el 14 de mayo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Hotel Kafka, Un lugar ?nico para crear, aprender a escribir libros, guiones de cine y televisi?n, publicidad. 
&lt;a href="http://hotelkafka.com"&gt;hotelkafka.com&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hotelkafka.com/blogs/FranzKafka/2008/05/el-sonido-de-ebay-y-la-imagen-de-kafka.html' title='El sonido de eBay y la imagen de Kafka se exponen en &apos;Explotando datos&apos;'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31840744&amp;postID=7718970867394167055' title='0 comentarios'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hotelkafka.com/blogs/FranzKafka/atom.xml' title='Enviar comentarios'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31840744/posts/default/7718970867394167055'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31840744/posts/default/7718970867394167055'/><author><name>Hotel Kafka - Escuela de creación literaria y escritura de guión</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08144062015585532343</uri><email>noreply@blogger.com</email></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31840744.post-5416022469404184</id><published>2008-04-02T14:32:00.001+02:00</published><updated>2008-04-02T14:34:35.772+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Franz Kafka'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Informe para una academia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Francisco Toledo'/><title type='text'>Francisco Toledo, formidable grabador</title><content type='html'>La sólida fama internacional del plural artista mexicano, nacido en Oaxaca, despliega su inventiva en una excelente selección de grabados recientes.&lt;br /&gt;Nelson Di Maggio @ LR21&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Francisco Toledo es conocido y reconocido en los múltiples lenguajes que ha frecuentado (pintura, cerámica, escultura) pero en el grabado en metal ofrece una maestría de alto voltaje expresivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://netmag.com.mx/wp-content/uploads/2006/05/6114444_4monoborrachocortada.jpg"/&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las principales virtudes de Informe para una Academia, muestra inaugurada la semana pasada en el Espacio Cultural de México, es la calidad de las ediciones, en su mayoría pruebas de artista o numeradas en los primeros tirajes de los 43 grabados. Luego, el enmarcado impecable, aunque la deficiente iluminación de la sala (mal resuelta desde el principio, que debería corregirse) incomoda la correcta observación de las obras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo fundamental, empero, es la imaginación de Toledo, un torrente continuo de energía creadora que atrapa al receptor de inmediato. Fechada en 2005, Informe para una Academia es una serie de grabados inspirada en el cuento homónimo de Franz Kafka (1883-1924), donde el escritor checo narra la anterior vida de simio (como lo hizo con la cucaracha en La metamorfosis, 1917) en una transparente alegoría sobre la sociedad y el hostigamiento a la libertad del hombre, a la vulnerable condición humana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su mayoría, los grabados son de tamaño apaisado y diferentes dimensiones (entre 21 x 98 cm. y 10x 49 cm.) y Toledo araña la plancha de metal con la delicada técnica de la punta seca, acompañada, a veces, de aguatinta, con extrema sutileza y refinamiento expresivo hasta decantar en las magistrales imágenes de La greñuda y La mujer del gran peine, diferentes títulos para un mismo tema, agrupadas, con acierto, en un panel aislado, donde el dibujo en sucesivas oleadas de perturbardora atmósfera es conducido en una arrebatadora, envolvente composición rítmica, con lejanas resonancias de los latigazos gráficos anticipados por el Art Nouveau.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sarcasmo y el humor de sus mitologías zoológicas, ya característico de Toledo en toda su trayectoria, transita por la ironía en el referente literario kafkiano y la técnica del azúcar, más pictórica, aunque igualmente lineal en la franqueza del trazo limpio de endiablada circularidad, administrando con extremo cuidado el equilibrio entre blancos sonoros y negros intensos, que adquieren, en Cuento de la luna vaga, He llegado a adquirir el grado de cultura de un europeo o Mono borracho, un clima de jocunda parodia y cristalina sensualidad, que corren con la fresca naturalidad del agua al caer. Sin duda, una de las pocas muestras provenientes del exterior que marcará la temporada de 2007.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Hotel Kafka, Un lugar ?nico para crear, aprender a escribir libros, guiones de cine y televisi?n, publicidad. 
&lt;a href="http://hotelkafka.com"&gt;hotelkafka.com&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hotelkafka.com/blogs/FranzKafka/2008/04/francisco-toledo-formidable-grabador.html' title='Francisco Toledo, formidable grabador'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31840744&amp;postID=5416022469404184' title='0 comentarios'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hotelkafka.com/blogs/FranzKafka/atom.xml' title='Enviar comentarios'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31840744/posts/default/5416022469404184'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31840744/posts/default/5416022469404184'/><author><name>Hotel Kafka - Escuela de creación literaria y escritura de guión</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08144062015585532343</uri><email>noreply@blogger.com</email></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31840744.post-1870511026914094188</id><published>2008-03-29T11:35:00.003+01:00</published><updated>2008-03-29T11:39:41.519+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Franz Kafka'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La metamorfosis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jon Bilbao'/><title type='text'>Homenajear a Kafka sin morir en el intento</title><content type='html'>Jon Bilbao reflexiona sobre el deseo de evadirse gracias a un protagonista que se metamorfosea en miles de moscas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MAGDA BANDERA - Madrid - 19/03/2008 12:49 (Público)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El fotógrafo quiere saber de qué trata la primera novela de Jon Bilbao antes de retratarle. El aludido tarda en responder. No es fácil defender que has escrito una historia "realista" cuando el protagonista de tu relato es un hombre que se transforma en un enjambre de moscas, así, por las buenas. Pero Jon tiene arrestos incluso para bautizar al hombre-multimosca con el nombre de Grego. A partir de ese momento, se acaba el homenaje a Kafka.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Cuando leí La metamorfosis, tenía 14 años. Fue una lectura bastante peculiar porque a mí me gustaban los cómics y esperaba otra cosa. En ese momento, ni me gustó Kafka ni me convenció la historia. No entendía por qué su personaje no se hacía preguntas, por qué no indagaba en los motivos de su transformación", recuerda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que de verdad decepcionó al adolescente Jon fue que entre página y página no apareciese "toda una familia de insectos temibles". Pero de eso hace ya más de veinte años y este ingeniero de minas, nacido en Ribadesella en 1972, tiene otras preocupaciones y acumula varios premios literarios por sus relatos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;Las vacaciones perfectas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En El hermano de las moscas, Bilbao ha querido reflexionar sobre la idea de la evasión y la responsabilidad a través del caso de Grego. Este personaje, un treintañero bohemio que se gana la vida alquilando embarcaciones en el sudeste asiático, se transforma una vez al año en un enjambre de moscas durante diez días. "Es algo que puede parecer horrible, pero en realidad son las vacaciones perfectas. No sólo te permiten descansar del trabajo, sino también de la condición humana", comenta el autor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, esas vacaciones "no son gratuitas". Alguien tiene que responsabilizarse de alimentar a las moscas, cuidarlas para que no se dispersen, vigilar que nadie las mate de un manotazo o un chorro de insecticida. Y, sobre todo, debe impedir que descubran el secreto de Grego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa persona es "el hermano de las moscas", Héctor, un hombre tranquilo y racional, con un trabajo y una familia estables. Conseguir que alguien tan práctico como él asumiese que su hermano podía transformarse de tal manera fue todo un reto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Cuando comencé a trabajar en la novela, sabía que lo más importante era lograr que Héctor creyese a su hermano. Si  él lo hacía, también lo haría el lector. A partir de ese momento, la historia es realista y lo de menos son las moscas", asegura Bilbao. Lo importante es que el lector que se atreva con el libro publicado por Salto de Página se haga preguntas a partir del tercer capítulo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Preguntas vitales&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para Bilbao, una de esas preguntas esenciales versa sobre el tema de la responsabilidad y hasta qué punto esta sociedad está preparada para asumir "cargas" tan pesadas, como la de cuidar incondicionalmente a un hermano calavera sin apenas hacer reproches, y arriesgando la estabilidad laboral y familiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para facilitarle los paralelismos al lector, Bilbao sitúa la acción en una ciudad y una casa indeterminadas, prototípicas de la burguesía globalizada de inicios del tercer milenio. Podría pasarte a ti, insinúa hasta rozar la amenaza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"La novela tiene una voluntad crítica. En realidad, Héctor y Grego son la misma persona desgajada en dos. Uno tiene una vida de tecnócrata y el otro es un aventurero", compara. Por eso, ambos se envidian y se complementan. Y, como ocurre en tantas familias, nunca hablan. Apenas lo mínimo para pedirse y dejarse dinero, y concretar asuntos de intendencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo muy "normal", excepto el lugar de trabajo de Héctor. Como su padre literario hasta hace unos años, el hermano de las moscas trabaja en una refinería de petróleo, un entorno frío y poco dado a alentar la fantasía.&lt;br /&gt;"Me interesaba mostrar el entorno laboral del protagonista. Me fastidia que en los libros y en las películas no se muestre el ámbito laboral de los personajes", argumenta Bilbao. Dime dónde trabajas y te diré cuánta presión soportas a diario. Si es demasiada, quizás sueñes con&lt;br /&gt;desintegrarte en miles de ligeras moscas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Hotel Kafka, Un lugar ?nico para crear, aprender a escribir libros, guiones de cine y televisi?n, publicidad. 
&lt;a href="http://hotelkafka.com"&gt;hotelkafka.com&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hotelkafka.com/blogs/FranzKafka/2008/03/homenajear-kafka-sin-morir-en-el.html' title='Homenajear a Kafka sin morir en el intento'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31840744&amp;postID=1870511026914094188' title='1 comentarios'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hotelkafka.com/blogs/FranzKafka/atom.xml' title='Enviar comentarios'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31840744/posts/default/1870511026914094188'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31840744/posts/default/1870511026914094188'/><author><name>Hotel Kafka - Escuela de creación literaria y escritura de guión</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08144062015585532343</uri><email>noreply@blogger.com</email></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31840744.post-1722641921330931170</id><published>2008-03-17T13:08:00.002+01:00</published><updated>2008-03-17T13:13:49.665+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Franz Kafka'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='la muralla china'/><title type='text'>El muro del emperador</title><content type='html'>Son 7200 kilómetros de piedra y ladrillos con los que se pretendió cercar un reino. Se empezó a construir por orden del primer emperador chino Qin Shi Huan, quizás el mayor megalómano de la historia, quien se volvió loco buscando el elixir de la inmortalidad. Sin embargo, 2 mil años de trabajo y varios millones de soldados y esclavos en acción no alcanzaron para unir los fragmentos de la muralla ni siquiera en la cara norte del imperio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por Julián Varsavsky / Página 12&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img alt="Gran Muralla China" src="http://www.lasescapadas.com/wp-content/uploads/2007/08/muralla_china.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque la Gran Muralla probablemente haya sido el mayor delirio terrenal del primer emperador chino Qin Shi Huan, el megalómano más grande de la historia, tuvo otro no menos sorprendente: luego de decapitar a medio centenar de oficiales que fracasaron en la búsqueda del elixir de la inmortalidad, decidió llevarse al inframundo de la muerte un ejército completo de 7 mil soldados moldeados en terracota, a quienes conduciría en sus batallas subterráneas por el lapso de la eternidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En La Muralla y los Libros, Jorge Luis Borges plantea una relación nada fortuita entre la orden del emperador de quemar todos los libros anteriores a él (o anteriores al ?tiempo?, que era lo mismo), y la condena que impuso a todo aquel que osara guardar uno de esos libros de trabajar por el resto de su vida en la construcción de la muralla. ?¿Acaso Qin Shi Huan condenó a quienes adoraban el pasado, a una obra tan vasta como el pasado, tan torpe y tan inútil??, se pregunta Borges.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La utopía de cercar un reino para impedir las invasiones nunca fue concretada, ya que su propia longitud no permitió defenderla ni garantizar su invulnerabilidad. Por otra parte, a pesar de sus 7200 kilómetros de largo, la muralla tampoco llegó a conectar todos sus fragmentos al mismo tiempo: a lo largo de sus casi 2 mil años de construcción, mientras un segmento se levantaba otro era tumbado por el enemigo del norte e incluso otros se caían de viejos, derruidos por el polvo y el viento. Pero lo cierto fue que ningún emperador de las veintitrés dinastías que rigieron el imperio pudo renunciar a la fantasía de amurallar su dominio, incapaces de darse cuenta de que en verdad estaban rodeados por la virtual muralla de un vasto horizonte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;EL ORIGEN&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los hechos que más impresionan de la Gran Muralla es la cantidad de personas que participaron en su construcción. Sólo en los 10 años iniciales de la Dinastía Qin ?214 al 204 a.C.?, trescientos mil soldados al mando del general Meng Tian se dedicaron a poner ladrillo sobre ladrillo, inaugurando quizá la idea de la famosa ?paciencia china?. Más tarde, en el 555 d.C., se realizó una sección de 450 kilómetros en la que 1,8 millón de personas fueron forzados a edificar el muro que, al mismo tiempo que protegía el imperio, le imponía un límite a su expansión (tarde o temprano su destrucción vendría de un lado o del otro de la muralla). Esto vendría a comprobar la inutilidad de la muralla, cuyos fines fueron más de ostentación del poder que de carácter defensivo real. Una estructura de estas magnitudes era porosa por naturaleza, pero las dinastías se aseguraron de convencer a las sucesivas generaciones ?por miedo o por convicción? de la conveniencia de esta empresa. En La edificación de la muralla china, Franz Kafka desentraña la razón de esa obra descomunal cuando escribe que el objetivo único y absoluto de construirla era comprometer a los súbditos y esclavos en el círculo vicioso de aquella obsesión. La muralla era entonces un fin en sí mismo, alrededor de cuya edificación se organizaban las jerarquías sociales del reino. Según como se lo mire, en algún momento el cerco de piedra era una defensa o también una prisión en la que estaban confinados los que vivían tras sus muros, independientemente de los peligros que pudiesen venir de afuera. Además, los constructores morían por decenas de miles durante los trabajos y eran enterrados debajo mismo de la muralla, fundiéndose directamente con la herramienta de su condena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los primeros segmentos se comenzaron a levantar entre los siglos VII y VIII, cuando los diferentes estados de la futura China guerreaban entre sí. Hasta que Qin Shi Huan unificó China en el 214 a.C. con mano de hierro y surgió la idea de corporizar la unidad del imperio completando la muralla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;LA DISCONTINUIDAD&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sistema defensivo, a pesar de ser imperfecto, tuvo también su éxito para detener a los ejércitos pequeños. Y según Gengis Khan su efectividad dependía del coraje de quienes la defendieran. La muralla mide un promedio de diez metros de alto por cinco de ancho, y en el medio tiene un corredor que permite el desplazamiento rápido de las tropas. Desde sus torres le disparaban al atacante con flechas y con toda clase de proyectiles ?como balas de cañón? desde que se inventó la pólvora. Además tenían un parapeto de un metro de alto y por supuesto había también puertas fortificadas que permitían traspasar hacia adentro o hacia fuera los límites del reino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La comunicación entre las distintas torres de vigilancia y aprovisionamiento de la muralla era fundamental para anunciar la llegada del enemigo. El método más común era el de las columnas de humo. Una sola de ellas significaba que un ejército de menos de 500 soldados estaba asediando la muralla. Y una columna doble de humo advertía que los atacantes eran menos de 3 mil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los principales constructores de la muralla que llegó hasta nuestros días fueron los emperadores de la Dinastía Ming (1368-1644). Hoy, igual que en los tiempos de sus inicios, la muralla se encuentra desconectada y en algunos lugares se ha reducido a polvo y aparece como borroneada en la inmensidad del desierto de Gobi. En otros sectores como Badaling ?a 60 kilómetros al norte de Pekín?, está restaurada a la perfección. Y hay quienes la usan en el campo como cantera para construir sus casas sin saber siquiera que se trata de la famosa muralla del primer emperador. No es cierto que su serpenteo se vea desde la luna, lo cual no quita que la Gran Muralla haya sido y siga siendo la obra de construcción humana más cruel y desbordada de egocentrismo que se haya realizado jamás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;hr /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Una aventura china&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La clásica excursión en la zona de Badaling no es la más recomendable para visitar la muralla. Está restaurada con un dudoso criterio y la recorren millares de turistas perseguidos por molestos vendedores. El lugar en el cual mantiene su impronta original ?con muy pocos turistas? es en Simatai, donde, a pesar de no haber sido restaurada, la construcción posee largos segmentos en perfecto estado de conservación. Allí la muralla está construida sobre una cadena montañosa y en algunos sectores se ha desbarrancado con el paso del tiempo. El recorrido en grupo implica horas de subir y bajar escalones, pero la aventura comienza en las partes ruinosas, donde es un verdadero desafío seguir adelante en pos de alcanzar la torre de vigilancia más alta. En los lugares más derruidos, la muralla se hace tan angosta que es preciso avanzar a gatas por prevención ante los precipicios que se abren a cada costado. En estos tramos, muchos visitantes suelen abandonar la travesía. Como a medida que la cosa se complica cada cual avanza a su propio ritmo, por momentos uno se encuentra absolutamente solo en la cumbre de la montaña. Sin nadie a la vista, entre piedras milenarias, la mirada alcanza para abarcar esa infinita serpiente de piedra gris que parece arrastrarse sobre las montañas en busca de la eternidad. Y basta con cerrar los ojos para que nos alcance el rumor de los ancestrales ejércitos mongoles con sus catapultas al acecho, y los silbidos de las flechas chinas cortando el aire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;hr /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La muralla kafkiana&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;En el cuento La construcción de la muralla china del escritor checo Franz Kafka, el personaje de uno de los constructores de la muralla es quien explica la función política de esa obra desmesurada. ?Uno pensaría de antemano que hubiera sido más ventajoso en todo sentido construir la muralla seguidamente, o, a lo menos, seguidamente dentro de las dos secciones principales. La muralla, como universalmente se proclamó y como nadie ignora, había sido planeada como una defensa contra las naciones del norte. Pero ¿qué defensa puede ofrecer una muralla discontinua? Ninguna, y la muralla misma está en incesante peligro. Esos pedazos de muralla abandonados en mitad del desierto podrían ser fácilmente derribados por los nómadas, ya que esas tribus, alarmadas por los trabajos de construcción, cambiaban de querencia como langostas, con inconcebible velocidad y lograban tal vez una mejor visión general de los progresos de la muralla que nosotros los constructores. Sin embargo, la obra no pudo hacerse de otro modo. Para entenderlo así debemos considerar que la muralla tenía que ser una defensa para los siglos: por consiguiente, la edificación más escrupulosa, la aplicación de la sabiduría arquitectónica de todas las épocas y de todos los pueblos y el sentimiento perenne de la responsabilidad personal de los constructores, eran indispensables para la obra. Es verdad que para la tarea más subalterna podrían emplearse jornaleros ignorantes ?hombres, mujeres, niños, llevados por el mero interés?, pero ya un capataz de cuatro jornaleros debía ser un hombre versado en albañilería, un hombre que en el fondo del corazón sintiera todo lo que significaba la obra. Cuanto más alto el cargo, mayor la exigencia. Y se encontraban tales hombres, quizá no todos los requeridos para la obra, pero muy numerosos. El trabajo no debía ser emprendido a la ligera. Medio siglo antes de empezarlo, la arquitectura y la albañilería, en particular, había sido proclamada en toda la China (que se pensaba amurallar) la más importante de las ciencias, y las otras no eran reconocidas sino en cuanto se relacionaban con ella. Recuerdo todavía que nosotros, niños tambaleantes aún, nos juntábamos en el jardín del maestro, para levantar con piedrecillas una especie de muro, y que el maestro se remangaba la túnica, arremetía contra el muro, lo hacía naturalmente pedazos y nos vociferaba tales reproches por la fragilidad de la obra que nosotros huíamos llorando en todas direcciones en busca de nuestros padres. Un episodio mínimo, pero típico del espíritu de la época.?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Hotel Kafka, Un lugar ?nico para crear, aprender a escribir libros, guiones de cine y televisi?n, publicidad. 
&lt;a href="http://hotelkafka.com"&gt;hotelkafka.com&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hotelkafka.com/blogs/FranzKafka/2008/03/el-muro-del-emperador.html' title='El muro del emperador'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31840744&amp;postID=1722641921330931170' title='0 comentarios'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hotelkafka.com/blogs/FranzKafka/atom.xml' title='Enviar comentarios'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31840744/posts/default/1722641921330931170'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31840744/posts/default/1722641921330931170'/><author><name>Hotel Kafka - Escuela de creación literaria y escritura de guión</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08144062015585532343</uri><email>noreply@blogger.com</email></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31840744.post-2542692447280098841</id><published>2008-02-28T08:03:00.002+01:00</published><updated>2008-02-28T08:15:10.658+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Franz Kafka'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Pathé'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cine'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escribir'/><title type='text'>Kafka vivió el origen del cine</title><content type='html'>A partir de 1900, el proyector cambió el ocio del público&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;AFPPAULA CORROTO - &lt;a href="http://www.publico.es"&gt;PÚBLICO &lt;/a&gt;- Madrid - 27/02/2008 22:38&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las revoluciones más apasionantes dentro del universo cultural fue la aparición del cine. Dicen las enciclopedias que todo comenzó en 1896, con la primera proyección de los hermanos Lumière. Sin embargo, la verdadera explosión de este nuevo lenguaje llegaría durante las dos primeras décadas del siglo XX. Porque antes de las bombas (las de la gran guerra), toda Europa -principalmente París, Berlín, Praga y Viena- se llenará de cines y de unos espectadores embelesados y estupefactos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://www.naimark.net/writing/images/wales/LUMIER96.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las primeras salas de exhibición fueron ambulantes. El artesano -aún no podía llamarse empresario- llegaba con su proyector y se iba. Pero, a partir de 1907, se establecerán las salas fijas, controladas por las empresas que dominarán la industria durante estos primeros años: las francesas Pathé y Gaumont, la alemana Mutoskop y la estadounidense, pero afincada en Europa, Edison Company. Ellas se encargaban de todo: producían, distribuían y, por supuesto, exhibían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Influencia en los artistas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las salas comenzó a acudir el público en tropel. Y, tal y como relata Hanns Zischler en su libro Kafka va al cine (Minúscula), uno de estos espectadores fue el joven checo Franz Kafka, quien, desde 1910 a 1914, recorrió, junto a su amigo Max Brod, los cines de París, Berlín y Praga con ojos desorbitados. La metáfora es evidente: si a Warhol, la televisión junto a la publicidad y el technicolor, le convirtieron en el artista más moderno de la posmodernidad, el cine para Kafka fue una especie de llegada a la Luna que influirá sobremanera en sus formas artísticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, los cines cambiaron el rostro a las ciudades. Muchos de ellos habían sido antes teatros, pero otros fueron construidos a partir de las premisas conceptuales del art-decó. Dentro de esa corriente se encontraba el Omnia Pathé, abierto en 1905 en París. "Fuente de nuestros placeres", escribió Kafka sobre él. En Berlín destacaba la zona de la Postdamer Platz, que poseía unos cines, dirigidos por los hermanos Herrnfeld, donde se proyectaron algunos de los éxitos de la época como Por fin solo, de Max Mack, en 1914. En la ciudad natal de Kafka, Praga, la profusión de cines era enorme: el Landestheater, el Lucio Azul, el Orient, el Bio-Lido o el Bio-Lucerna, una sala que también tenía un café y un cabaret.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un cine muy ingenuo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto último dice mucho sobre cómo eran esos primeros cines y ese primer público que se acercaba expectante. En relación con las películas, algunas de las que, por ejemplo refiere Kafka en sus Diarios es la danesa La esclava blanca (1910), llena de tópicos eróticos y sexuales, y convertida en un éxito. Los títulos son muy característicos de estos primeros años de cine en blanco y negro y mudo. Ahí está la alemana Para yerno sólo quiero a un funcionario (1913). Todo un reflejo de que lo que empieza es espontáneo, sin maldad y con una deliciosa ingenuidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, tampoco hay que olvidar otras temáticas que gustaban mucho al público como los dramas realistas cercanos al suceso. Este tipo de filmes los explotaba mucho Pathé. Uno de sus éxitos fue El robo de la Mona Lisa, basado en el caso acaecido en 1911.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Macarras y obreros&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto al público, según escribió el crítico cinematográfico Ulrich Rauscher en 1912, fue desde el inicio popular: "Había en Alexanderplatz (Berlín) un cine de barrio abarrotado de obreros, putas y macarras, y por encima de ellos se alzaba el comentario sensiblero del narrador". Exacto, estos narradores, dobladores especiales de aquellas películas mudas, eran también pieza clave en cualquier sala, junto a los carteles que anunciaban las películas, los cuales se convertirían en auténticos lienzos artísticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto, el cinematógrafo, como se llamaba a los cines, provocó una caída de espectadores en los teatros. Es más, también entre los actores, ya que algunos de los más famosos de entonces, como Albert Basserman, tras brillantes Hamlet, o Delia Gill, no dudaron en ponerse ante la cámara. El cine era la meca y no al revés. Lo había cambiado todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y también fue un termómetro para la sociedad. Un ejemplo que vivió el propio Kafka es evidente: año 1921, pase de la película Regreso a Sión, financiada por el Fondo Nacional Judío, en el Lido-Bio de Praga. Multitud de judíos acuden a la proyección. Kafka se acerca y observa cómo una extraña muchedumbre se agolpa a las puertas del cine. "¡Ahora los judíos hacen cine, qué desfachatez!", grita una mujer. Qué ironía: en 2008 la mayoría de las salas está copada por cine judío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Franz Kafka, un enamorado del cinematógrafo &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según relata Hanns Zischler en Kafka va al cine, el escritor se enamoró del cine en 1910, cuando tenía 27 años. A tal llegó su pasión que, según afirmó en sus ?Diarios?, podía dejar la escritura ?su vida, su respiración? para dejarse caer por el Landestheater de Praga a ver qué programa emitían (en aquel entonces había muchas sesiones continuas, ya que las películas no tenían mucho metraje). Acudió en numerosas ocasiones al cine en compañía de su amigo Max Brod.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le gustaban las comedias y las tragedias. Y es que a pesar de esa percepción universal de un carácter apocado, a Kafka no le gustaba estar un segundo quieto. Quería conocer todo lo que se movía en la ciudad. Hasta 1914 se encuentran numerosas entradas en los diarios sobre películas, cines y actores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después, curiosamente, tendría lugar su explosión literaria (La Metamorfosis, El Castillo, El Proceso). Nos queda la duda: ¿habría sido otro escritor sin su pasión cinéfila?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Hotel Kafka, Un lugar ?nico para crear, aprender a escribir libros, guiones de cine y televisi?n, publicidad. 
&lt;a href="http://hotelkafka.com"&gt;hotelkafka.com&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hotelkafka.com/blogs/FranzKafka/2008/02/kafka-vivi-el-origen-del-cine.html' title='Kafka vivió el origen del cine'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31840744&amp;postID=2542692447280098841' title='0 comentarios'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hotelkafka.com/blogs/FranzKafka/atom.xml' title='Enviar comentarios'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31840744/posts/default/2542692447280098841'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31840744/posts/default/2542692447280098841'/><author><name>Hotel Kafka - Escuela de creación literaria y escritura de guión</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08144062015585532343</uri><email>noreply@blogger.com</email></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31840744.post-4508196482562688154</id><published>2008-02-24T10:57:00.001+01:00</published><updated>2008-02-24T11:04:32.213+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Franz Kafka'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dostoievski'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Gustav Janouch'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escribir'/><title type='text'>Franz Kafka x Gustav Janouch</title><content type='html'>Página 12 Web / 21 de Febrero de 2008&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Por Gustav Janouch&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no me acuerdo de las veces que estuve con Franz Kafka en la oficina. Sin embargo, hay algo que sí recuerdo muy bien: su postura cuando, media hora o una hora antes de terminar su jornada de trabajo, yo abría la puerta de su despacho en el segundo piso del edificio del Instituto de Seguros contra Accidentes de Trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://www.bbc.co.uk/spanish/specials/images/1037_exposicion/6111947_0reporteparaunaacademiacortada.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo hallaba sentado tras el escritorio, la cabeza echada hacia atrás, las piernas extendidas y las manos inertes sobre el tablero. El cuadro de Filia El lector de Dostoievski puede dar cierta idea de la postura que adoptaba. Hay una gran semejanza entre el cuadro de Filia y la pose de Franz Kafka, pero es una semejanza puramente externa. Tras el parecido formal se oculta una gran diferencia interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El lector que muestra el cuadro de Filia está sobrecogido por algo, mientras que la pose de Kafka expresaba una entrega deliberada y, por tanto, victoriosa. Sus finos labios lucían una leve sonrisa, que era más el conmovedor reflejo lejano de una alegría distante y extraña que una expresión de bienestar. Kafka siempre miraba a las personas un poco desde abajo. Su postura era muy extraña, como si quisiera pedir disculpas por su estatura. Todo su cuerpo parecía querer decir: ?Por favor, pero si soy completamente irrelevante... Me dará usted una gran alegría si no se fija en mí?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablaba con una voz de barítono vibrante y velada, admirablemente melodiosa, aunque nunca abandonara una modesta escala intermedia en cuanto a volumen y tono. Su voz, sus gestos, su mirada, todo en él irradiaba una calma surgida de la bondad y de la comprensión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablaba checo y alemán, aunque más este último. Aun así, su alemán tenía un acento duro, parecido al que caracteriza el alemán de los checos, aunque esto no es más que una aproximación lejana, imprecisa. En realidad no era así en absoluto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El acento checo en el que estoy pensando es estridente. Hace que el alemán suene como desmenuzado. En cambio, el habla de Kafka nunca daba esta impresión. Sonaba tan articulada por ser el producto de su tensión interior: cada palabra era una piedra. La dureza de su habla la provocaba su afán de comedimiento y exactitud, es decir, la motivaban cualidades personales activas y no características colectivas de índole pasiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su modo de hablar se parecía a sus manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía manos grandes y fuertes, de palmas anchas, dedos finos y delicados con uñas planas en forma de pala y articulaciones y nudillos prominentes, pero muy frágiles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando recuerdo la voz, la sonrisa y las manos de Kafka siempre pienso en una observación de mi padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decía: ?Fuerza combinada con una temerosa delicadeza; una fuerza para la que precisamente lo pequeño es lo más difícil?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El despacho en el que Franz Kafka ejercía su cargo era una habitación de tamaño medio que resultaba opresiva a pesar de tener un techo bastante alto y cuya apariencia sugería la digna elegancia propia de la oficina del jefe de un bufete de abogados de cierto renombre. El mobiliario también respondía a esta imagen. Había dos puertas laqueadas en negro, de doble batiente. Una de ellas conducía al despacho de Kafka desde el oscuro pasillo sobrecargado de enormes archivadores y que siempre olía a humo de cigarrillos consumidos y a polvo. La segunda puerta, situada en medio de la pared de la derecha, conducía a los demás despachos oficiales que se alineaban a lo largo de la fachada principal del Instituto de Seguros contra Accidentes de Trabajo. Por lo que yo recuerdo, esta puerta no llegó a abrirse casi nunca. Normalmente, tanto los visitantes como los demás funcionarios empleaban sólo la puerta del pasillo. Cuando llamaban, Franz Kafka respondía con un breve y quedo ?¡por favor!?, mientras que sus colegas de oficina solían espetar un ?¡entre!? malhumorado y autoritario.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Hotel Kafka, Un lugar ?nico para crear, aprender a escribir libros, guiones de cine y televisi?n, publicidad. 
&lt;a href="http://hotelkafka.com"&gt;hotelkafka.com&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hotelkafka.com/blogs/FranzKafka/2008/02/franz-kafka-x-gustav-janouch.html' title='Franz Kafka x Gustav Janouch'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31840744&amp;postID=4508196482562688154' title='0 comentarios'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hotelkafka.com/blogs/FranzKafka/atom.xml' title='Enviar comentarios'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31840744/posts/default/4508196482562688154'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31840744/posts/default/4508196482562688154'/><author><name>Hotel Kafka - Escuela de creación literaria y escritura de guión</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08144062015585532343</uri><email>noreply@blogger.com</email></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31840744.post-3543155831962140502</id><published>2008-02-09T22:14:00.000+01:00</published><updated>2008-02-09T22:17:59.245+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Franz Kafka'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Gustav Meyrink'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='biografía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Praga'/><title type='text'>Nueva obra descubre a un Kafka vital y sonriente</title><content type='html'>:: En un obra recién editada en Argentina que lleva por título "Praga en tiempos de Kafka", la escritora italiana Patricia Runfola recorre el universo del autor de "La metamorfosis" :: Lo hace desde una perspectiva inédita y aborda el arte de los años de entreguerras que revolucionó el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img alt="Praga en tiempos de Kafka" src="http://www.ethingsonline.com/duendemad/literatura/68-patricia-runfola.jpg" width="260" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lejos de ofrecerse como un ensayo canónico, el libro otorga la posibilidad de confrontarse con un Kafka diferente del hombre melancólico y atormentado por la figura de su padre que tanto han revisitado los biógrafos y la crítica.&lt;br /&gt;Por el contrario, "Praga en tiempos de Kafka" -publicado por Bruguera- exhibe al autor de "El proceso" como un hombre alegre y vital, que en ocasiones jugaba tenis, que tenía muchos amigos y que soñaba contemplando su ciudad mientras atravesaba el puente Carlos rumbo al Castillo.&lt;br /&gt;El trabajo de Runfola permite conocer las reuniones que tenían lugar en esta mítica ciudad (como la tertulia de Berta Fanta, adonde Einstein comentaba sus teorías) y cómo transcurría la vida cultural de aquellos años plenos de esplendor y vanguardia.&lt;br /&gt;"Cuado estalló la guerra, nadie en Praga parecía creerlo. Habían pasado casi 50 años desde el conflicto franco-prusiano y se tenía la impresión de que ese largo período de paz había alejado para siempre la tremenda calamidad", describe la autora.&lt;br /&gt;La Praga a la que alude la obra ya no existe, tras ser arrasada por el nazismo y luego el estalinismo.&lt;br /&gt;Sin embargo, su belleza imperturbable que ha sorteado durante siglos distintas formas de barbarie, seguramente lo volverá a hacer frente a la nueva amenaza del presente: las hordas de turistas.&lt;br /&gt;Kafka hizo lo posible para que su literatura se fuera despojando de referencias a personas y lugares concretos, pero no lo consiguió del todo.&lt;br /&gt;No al menos con Praga que, si bien no aparece como una ciudad física con sus iglesias, sinagogas, calles, plazas y cafés, está presente como un estado espiritual y una obsesión de la que no consigue huir.&lt;br /&gt;Desde el crepúsculo del imperio austrohúngaro hasta la década de 1920, Runfola evoca una época artística hoy mítica, protagonizada -además de Kafka- por Max Brod, Franz Werfel, Bohumil Cubista, Josef y Karen Capel, y Milena Jesenská, entre otros.&lt;br /&gt;La autora alude a una serie de artistas que crearon una vanguardia hoy legendaria en tiempos en que la inminente hecatombe de la Segunda Guerra anunciaba el horror que acabaría con los sueños de una Europa irrepetible.&lt;br /&gt;En su ensayo, Runfola ubica al lector en la época de los albores del siglo XX, cuando "la desconfianza y la hostilidad entre checos y alemanes seguían vivas, pero tanto checos como alemanes, fueran judíos o no, contribuían a potenciar la extraordinaria fascinación de Praga".&lt;br /&gt;Nacida en Palermo, en 1951, Runfola murió en 1999, a los 48 años; fue profesora en la Academia de Bellas Artes de Brera y autora de numerosos catálogos de exposiciones de pintura y fotografía, de teatro y, en general, de arte de las vanguardias del siglo XX.&lt;br /&gt;A través de las 298 páginas que componen su libro, el lector entrará en las oscuras calles de Praga, cruzará el puente Carlos camino del Castillo para ir al encuentro de los alquimistas de la corte de Rodolfo II, temblará con el Golem y revivirá la estancia de Guillaume Apollinaire.&lt;br /&gt;Según describe Runfola, "Praga en tiempos de Kafka" es un relato de viaje, de un maravilloso viaje al "interior de una cultura que ha unido a seres de cultura alemana, judía y checa, ligados por el amor a esa capital de la Bohemia cuya historia nunca se agota, adonde cada piedra habla de un pasado soberbio".&lt;br /&gt;Por momentos el ensayo se excede en erudición y su lectura se torna densa, con excepción de los capítulos dedicados a la juventud de Kafka -los primeros-, a Milena Jesenká y a Gustav Meyrink.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Informe Especial Telam&lt;br /&gt;Territoriodigital.com&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Hotel Kafka, Un lugar ?nico para crear, aprender a escribir libros, guiones de cine y televisi?n, publicidad. 
&lt;a href="http://hotelkafka.com"&gt;hotelkafka.com&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hotelkafka.com/blogs/FranzKafka/2008/02/nueva-obra-descubre-un-kafka-vital-y.html' title='Nueva obra descubre a un Kafka vital y sonriente'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31840744&amp;postID=3543155831962140502' title='0 comentarios'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hotelkafka.com/blogs/FranzKafka/atom.xml' title='Enviar comentarios'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31840744/posts/default/3543155831962140502'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31840744/posts/default/3543155831962140502'/><author><name>Hotel Kafka - Escuela de creación literaria y escritura de guión</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08144062015585532343</uri><email>noreply@blogger.com</email></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31840744.post-5232254225126433763</id><published>2008-01-27T13:11:00.000+01:00</published><updated>2008-01-27T13:19:20.216+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Franz Kafka'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ulrich Mühe'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El Castillo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='1997'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Michael Haneke'/><title type='text'>"El Castillo en DVD</title><content type='html'>"El castillo" ("Das Schloß", 1997) / de Michael Haneke / Alemania-Austria / 1 disco&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://versand.ikf-medien.de/WebRoot/Store/Shops/es101971_IKF/45DE/D94D/8544/A14C/0C69/50ED/8980/934F/schloss_cover_m.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El director alemán Michael Haneke ha sido muy reconocido en Europa, aunque probablemente este año sea más valorado en Hollywood gracias al remake de su propia película "Funny Games". El fallecido Ulrich Mühe ("La vida de los otros") protagoniza esta cinta hecha para la televisión austríaca en 1997, basada en una novela de Franz Kafka. Una novela inconclusa, por cierto, rasgos que transfieren de la misma forma a la película. La edición de Kino Video no incluye subtítulos en español (sólo inglés) y como extras están una galería de fotos y la filmografía del realizador. A unos 12 mil pesos en tiendas online.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: El Mercurio (Chile)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Hotel Kafka, Un lugar ?nico para crear, aprender a escribir libros, guiones de cine y televisi?n, publicidad. 
&lt;a href="http://hotelkafka.com"&gt;hotelkafka.com&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hotelkafka.com/blogs/FranzKafka/2008/01/el-castillo-en-dvd.html' title='&quot;El Castillo en DVD'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31840744&amp;postID=5232254225126433763' title='0 comentarios'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hotelkafka.com/blogs/FranzKafka/atom.xml' title='Enviar comentarios'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31840744/posts/default/5232254225126433763'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31840744/posts/default/5232254225126433763'/><author><name>Hotel Kafka - Escuela de creación literaria y escritura de guión</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08144062015585532343</uri><email>noreply@blogger.com</email></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31840744.post-8628169685437788640</id><published>2008-01-21T09:31:00.000+01:00</published><updated>2008-01-21T09:42:03.739+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Franz Kafka'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='libros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dino Buzzati'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Joseph Conrad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El desierto de los tártaros'/><title type='text'>La épica de los sueños</title><content type='html'>JAVIER CERCAS, Babelia 19/01/2008&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El universo de Kafka es un universo sin esperanza; el de Buzzati es, en cambio, un universo esperanzado. Los temperamentos de ambos eran en cierto sentido opuestos y es precisamente esa oposición la que define la obra del autor de El desierto de los tártaros&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img alt="El desierto de los tártaros, Dino Buzzati" src="http://www.radio.rai.it/radio3/terzo_anello/alta_voce/archivio_2005/eventi/2005_03_01_ildesertodeitartari/desert.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al principio de El corazón de las tinieblas Marlow declara: "Tengo la sensación de estaros contando un sueño, pero inútilmente, porque ningún relato de un sueño puede transmitir la sensación del sueño, ese mezcla de absurdo, sorpresa y aturdimiento en un temblor de rebelión agónica, esa sensación de ser capturado por lo increíble que constituye la esencia de los sueños". Pese a estas palabras -o precisamente por ellas-, Joseph Conrad tal vez nunca estuvo tan cerca de conseguir un relato onírico como en El corazón de las tinieblas; en otras ocasiones -en no pocas ocasiones: quizá el caso más notorio sea Los duelistas-, Conrad también parece a punto de apresar esa mezcla de absurdo, sorpresa y aturdimiento en un temblor de rebelión agónica, pero en el último momento la deja escapar, como si en realidad no quisiera capturarla o estuviera como Marlow convencido de que no es posible capturarla, o como si temiera hacerlo. Si no me engaño, esta frustrada propensión de Conrad no es del todo infrecuente en su época, o por lo menos yo creo reconocerla en algunos narradores del cambio del siglo pasado, quienes, según observó Borges de Chesterton, parecen estar defendiéndose de ser Franz Kafka. Por el contrario, una de las ambiciones más tenaces y publicitadas de la novela del siglo XX consistió en narrar historias regidas por la lógica de los sueños; no sé si como contrapeso natural -aunque puedo imaginar que con la natural pesadumbre de Conrad-, una de las más tenaces y publicitadas ambiciones de la novela del siglo XX consistió en narrar historias de las que hubiera sido extirpado cualquier recuerdo de la épica. En El desierto de los tártaros, como en algunos de sus cuentos más logrados, Dino Buzzati propone un relato dotado de la textura exacta del sueño y del olvidado pero inconfundible sabor de la épica; ese matrimonio insólito entre dos contrapuestas ambiciones de la novela del siglo XX constituye el rasgo más singular del libro de Buzzati, y también el ingrediente contradictorio que la impregna de su encanto irresistible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desierto de los tártaros se publicó en 1940. Por entonces Buzzati contaba treinta y cuatro años y había publicado ya dos novelas, pero el éxito inmediato de ésta supuso su consagración y el inicio verdadero de una prolífica trayectoria pública en la que siempre contó con la fidelidad de los lectores y con la reticencia de un establishment literario que por lo demás Buzzati siempre observó con equitativo desapego. Me dicen que la reticencia de la clase intelectual (o al menos de la clase intelectual italiana) se ha disuelto; me dicen que, después de años o tal vez décadas de purgatorio tras su muerte, acaecida en 1972, Buzzati vuelve a ser leído y apreciado en su país; me dicen que, de todas las obras de Buzzati, El desierto de los tártaros sigue siendo la que atrae más y mejores lectores, aunque no pase de ser considerada como un clásico menor. De ser ciertos, todos estos rumores me parecerían justos, incluso la apostilla final, siempre y cuando se acepte que la categoría de clásico menor acoge a poquísimos libros, y que el clásico menor no es menos necesario que el mayor, sea cual sea éste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desierto de los tártaros narra una epopeya secreta. Recién nombrado oficial, Giovanni Drogo es destinado a la Fortaleza Bastiani, una remota posición militar situada en las fronteras del reino, más allá de la cual se extiende sólo un desierto árido y pedregoso, inquietado desde siempre por la amenaza siempre postergada de los tártaros que al parecer lo habitan; la Fortaleza es un desabrido laberinto de muros amarillos enclavado en medio de un paisaje forajido y abrumado por un clima inhóspito, un lugar con "un aire vago de castigo y de exilio" poblado por hombres ajenos y absurdos que parecen inmovilizados en un tiempo sin tiempo, siempre a la espera de unos tártaros que, como los bárbaros del poema de Cavafis, quizá no existan o sólo sean una invención enfermiza nacida de la irreprimible necesidad de dar sentido a su vida que aqueja a los hombres. Drogo no ha solicitado ese destino, no sabe por qué se le ha asignado ese destino, no sabe durante cuánto tiempo deberá permanecer en él y, aunque al principio trata de regresar a los placeres y seguridades de la ciudad, o al menos de que le envíen a un lugar menos ingrato, finalmente el hechizo del desierto se apodera de él y sucumbe a la enfermedad común de la espera. Sediento de gloria y de batallas, aferrado a la certidumbre ilusoria del destino heroico que le aguarda y que habrá de resarcirlo de su vida malograda en aquel lugar en que ha enterrado las alegrías y dulzuras de la juventud, Drogo espera en vano y hasta el último momento y contra toda esperanza la llegada de los tártaros, contemplando cómo la Fortaleza se convierte con el tiempo en un bastión ruinoso y olvidado y él en un viejo sin redención al que se le ha ido la vida en una espera inútil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final de El corazón de las tinieblas Marlow siente que "la vida es una bufonada: esa disposición misteriosa de implacable lógica para un objetivo vano"; al final de El desierto de los tártaros Drogo siente que toda su vida se ha reducido "a una especie de broma": "Por obra de una orgullosa apuesta todo estaba perdido". Ambas frases definen con exactitud la trama moral de la novela de Buzzati. La coincidencia es llamativa, pero no sorprendente, porque hay una escondida afinidad entre la imaginación y el temperamento de Conrad y el de Buzzati (si esa afinidad está en parte escondida se debe, quizá, a que Conrad se defendió a su modo de ser Buzzati o de ingresar en un terreno en el que Buzzati se movió sin temor); más visible es la afinidad que une a Buzzati con Kafka, y a nada conviene mejor que a la obra de Kafka esa visión de la vida como una bufonada trágica. Lo sé: a diferencia de lo que ocurre con Conrad, unir el nombre de Buzzati al de Kafka es un lugar común sobre el que el propio Buzzati ironizó a menudo. "Desde que empecé a escribir, Kafka ha sido mi cruz", escribió. "No he publicado cuento, novela o comedia donde alguien no reconociese semejanzas, derivaciones, imitaciones o plagios directos del escritor bohemio. Algunos críticos denunciaban culpables analogías incluso cuando enviaba un telegrama". Pero que aludir a la semejanza entre Kafka y Buzzati sea un tópico no significa que esa semejanza no sea verdad, aunque no sea una verdad culpable sino gozosa: del estilo de Buzzati, transparente y alérgico a cualquier vanidad ornamental, podría decirse lo mismo que Hannah Arendt dijo del de Kafka ("en esta prosa la falta de amaneramiento está llevada casi al extremo de la ausencia de estilo", porque lo único que Kafka persigue es "la verdad misma" y "todo estilo distrae de la verdad por su propio atractivo"); igualmente, de la imaginación de Buzzati podría decirse que es pariente próxima de la de Kafka. De hecho, el planteamiento de El desierto de los tártaros es rigurosamente kafkiano. Kafka descubre que la espera es la condición esencial del ser humano, y por eso muchos de los relatos de Kafka no son, como El desierto de los tártaros, sino la historia de un minucioso e infinito aplazamiento: el protagonista de Ante la ley se pasa la vida esperando franquear una puerta que sólo está destinada a él, y que sin embargo nunca consigue franquear; el K. de El proceso nunca llega a ser procesado, ni siquiera a averiguar de qué se le acusa; el agrimensor de El castillo nunca es recibido en el castillo. Lo anterior salta a la vista, así que imagino que se habrá dicho muchas veces; no sé si se habrá observado tan a menudo que, pese a la palmaria similitud de sus imaginaciones, los temperamentos de Kafka y de Buzzati eran en cierto sentido opuestos, y que es precisamente esa oposición la que define la obra de Buzzati. No hay mejor forma de advertir tal disparidad que comparar el final de El proceso y el final de El desierto de los tártaros. Al final de El proceso dos hombres con levita y sombrero de copa, pálidos y corteses, van a buscar a su casa al protagonista. K. ignora quiénes son, pero -exhausto después de pasarse días y días perdido en un laberinto de covachuelas absurdas y oficinas desoladas, tratando en vano de averiguar cuál es el delito del que se le acusa- los sigue sin protestar. Los dos hombres lo llevan a una cantera y allí le clavan un cuchillo en el corazón, y antes de morir K. ve cómo aquellos dos hombres, mejilla contra mejilla, le miran morir y piensa, "como si la vergüenza debiera sobrevivirlo", que está muriendo como un perro. El final de la novela de Buzzati es el reverso exacto de éste. Porque al final de El desierto de los tártaros los tártaros llegan, pero la enfermedad, la vejez y la perfidia de un compañero de armas le impiden a Drogo satisfacer su sueño postergado de enfrentarse a ellos mientras contempla impotente cómo "los otros, que allá en la ciudad habían llevado una vida fácil y alegre", ahora llegan a la Fortaleza, "con superiores sonrisas de desprecio, para acumular su botín de gloria". Lejos del combate y de la gloria, solo y anónimo en la habitación en penumbra de una posada, Drogo siente que se acerca el fin, y comprende que ésa es la verdadera batalla, la que siempre había estado aguardando sin saberlo, "una batalla mucho más dura que la que esperaba antaño", una batalla "que podía compensar toda una vida"; entonces Drogo se incorpora un poco y se arregla un poco la guerrera, para recibir a la muerte como un hombre valiente. No hay muerte más abyecta que la de K., que muere sin saber por qué muere, observado impúdicamente por sus verdugos; no hay muerte más noble y más limpia que la de Drogo, que muere comprendiendo y asumiendo su destino, y muere a solas. El universo de Kafka, lo sabemos, es un universo sin esperanza: imposible resistirse al horror de ver en la muerte pública y atroz de K. un emblema o un espejo o una prefiguración de nuestra propia muerte; el universo de Buzzati es, en cambio, un universo esperanzado: imposible resistirse a la ilusión de que la muerte secreta y nobilísima de Drogo sea un emblema o un espejo o una prefiguración de nuestra propia muerte. Aunque seamos incapaces de concebir una vergüenza que nos sobreviva, íntimamente sabemos que Kafka dice la verdad, pero hay algo en nosotros -algo muy parecido al "temblor de rebelión agónica" del que hablaba Marlow- que se resiste a imaginar un mundo sin Buzzati.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Borges escribió que, cuando muchos nombres ilustres de nuestro tiempo hayan ingresado en el olvido, el de Buzzati permanecerá, porque su obra es perdurable. Me resisto a aceptar que los lectores de este libro no lleguen a la misma conclusión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dino Buzzati. El desierto de los tártaros y Los siete mensajeros (Alianza y Gadir), El gran retrato, La construcción de la torre, El secreto del bosque viejo, Un amor y La famosa invasión de Sicilia por los osos (Gadir), Sesenta relatos (Acantilado)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Hotel Kafka, Un lugar ?nico para crear, aprender a escribir libros, guiones de cine y televisi?n, publicidad. 
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Por el contrario, Praga en tiempos de Kafka muestra al autor de El proceso como un hombre alegre y vital, que en ocasiones jugaba tenis, que tenía muchos amigos y que soñaba contemplando su ciudad mientras atravesaba el puente Carlos rumbo al Castillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El trabajo de Runfola permite conocer las reuniones que tenían lugar en esta mítica ciudad (como la tertulia de Berta Fanta, adonde Einstein comentaba sus teorías) y cómo transcurría la vida cultural de aquellos años plenos de esplendor y vanguardia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Cuando estalló la guerra, nadie en Praga parecía creerlo. Habían pasado casi 50 años desde el conflicto franco-prusiano y se tenía la impresión de que ese largo período de paz había alejado para siempre la tremenda calamidad", describe la autora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Praga a la que alude la obra ya no existe, tras ser arrasada por el nazismo y vivir luego el estalinismo. Sin embargo, su belleza imperturbable, que ha sorteado durante siglos distintas formas de barbarie, seguramente lo volverá a hacer frente a la nueva amenaza del presente: las hordas de turistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kafka hizo lo posible para que su literatura se fuera despojando de referencias a personas y lugares concretos, pero no lo consiguió del todo. No al menos con Praga que, si bien no aparece como una ciudad física con sus iglesias, sinagogas, calles, plazas y cafés, está presente como un estado espiritual y una obsesión de la que no consigue huir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el crepúsculo del imperio austrohúngaro hasta la década de 1920, Runfola evoca una época artística hoy mítica, protagonizada -además de Kafka- por Max Brod, Franz Werfel, Bohumil Cubista, Josef y Karen Capel, y Milena Jesenská, entre otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su ensayo, Runfola ubica al lector en la época de los albores del siglo XX, cuando "la desconfianza y la hostilidad entre checos y alemanes seguían vivas, pero tanto checos como alemanes, fueran judíos o no, contribuían a potenciar la extraordinaria fascinación de Praga".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A través de las 298 páginas que componen su libro, el lector entrará en las oscuras calles de Praga, cruzará el puente Carlos camino del Castillo para ir al encuentro de los alquimistas de la corte de Rodolfo II, temblará con el Golem y revivirá la estancia de Guillaume Apollinaire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según describe Runfola, Praga en tiempos de Kafka es un relato de viaje, de un maravilloso viaje al "interior de una cultura que ha unido a seres de cultura alemana, judía y checa, ligados por el amor a esa capital de la Bohemia cuya historia nunca se agota, adonde cada piedra habla de un pasado soberbio".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que poner atención: es un ensayo erudito que exige al lector. Pero le da un recreo en varios capítulos, como los dedicados a la juventud de Kafka.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Hotel Kafka, Un lugar ?nico para crear, aprender a escribir libros, guiones de cine y televisi?n, publicidad. 
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España, enero del 2008. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Como escritores, intelectuales y con una comprometida militancia, Neruda y Carpentier compartieron, a su modo, una paranoia peculiar acreedora de la pluma del más lúcido Kafka. Según recapituló años después de su humillante confesión pública, Herberto Padilla era consciente de que la paranoia afectó a unos y otros pues, a fin de cuentas, todos constituían un peculiar rebaño de héroes cuyos estereotipos "pastaban en su jardín", al igual que en el jardín de cada cubano. Al respecto, Padilla transcribió el singular encuentro, en una librería de La Habana, con un Carpentier agotado por los estragos de la enfermedad. Carpentier conocía de primera mano las graves acusaciones que el régimen había formulado contra Padilla hasta el punto que el litigio había ya "cobrado" alguna víctima institucional y numerosos "desafectos" políticos y literarios. El paternal interés mostrado por Carpentier para que su interlocutor reconsidere el paulatino distanciamiento con la Revolución no obtiene rédito personal alguno, pese a la admiración literaria que le profesa Herberto Padilla, quien concluye en que "Alejo Carpentier era de la misma opinión que García Márquez: a pesar de los errores de la revolución cubana había que mantenerse fiel a su causa y no enemistarse con la izquierda internacional". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://www.fotografias.net/wp-content/uploads/eva-peron.jpg" alt="Eva Perón"/&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar del innegable activismo político y la irrenunciable militancia de Neruda, a éste le molestaba la posición "acrítica" de Carpentier -por autocomplacencia o por escepticismo existencial-, una posición en apariencia cómoda en la "nomenclatura tropical" denostada, en cambio, por el chileno que esgrime pluma visceral y sin ataduras no deseadas pero, con frecuencia, depositario de un narcisismo prepotente de quien se sabe arcano del hondo discurso poético, a veces sublime, para cantar las alturas del Machu Pichu, y otras veces servil, para canonizar a Stalin en deleznables odas hagiográficas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La "neutralidad" del escritor cubano estaba, para el cáustico Neruda, no el servicio a la equidistancia del crítico leal sino a la "obediencia debida" a la cúpula del poder del régimen que no permitió, por ejemplo, que la delegación cubana de escritores pudiera viajar a EE.UU. para participar en una reunión mundial del Pen Club a pesar de las gestiones que realizó Pablo Neruda contando con los visados concedidos con varios meses de antelación. Entre otros, Alejo Carpentier adujo razones de precipitación para conseguir visados para justificar su ausencia en una reunión en la que Neruda tuvo un brillante papel de animación presentado por Arthur Millar, en la cúspide de su carrera. "Alguien mentía en esa ocasión?", escribe Neruda pero "?se comprende que hubo un acuerdo superior (sic) de ausencia a última hora". Neruda estaba muy dolido con los escritores cubanos, especialmente con Carpentier, que firmaron el manifiesto contra el chileno por haber viajado a una "potencia imperialista", que mantenía a Cuba en un "bloqueo criminal", mostrando el alarde y los delirios burgueses del Premio Nobel que había renegado de su origen ferroviario y de su auténtico nombre por otro "usurpado" de un poeta checo olvidado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con piel y memoria de elefante, como demostrara en el desprecio hacia Pablo de Rokha en Confieso que he vivido, hasta el punto de que el suicidio de Rokha apenas cinco años antes no cambió ni un ápice la acritud del juicio de Neruda, tampoco relegó al olvido no sólo su antigua relación con Carpentier sino, también, con dos de los firmantes del manifiesto comentado, Nicolás Guillén y Fernández Retamar. Era conocida la crítica de Nicolás Guillén a "la colección de casas y a la buena vida del sibarita camarada Neruda". Neruda le correspondió con la ya comentada confusión que emplea con maldad el chileno para citar a Jorge Guillén: "?Guillén (el español: el bueno)". Respecto a Fernández Retamar, baste reproducir algunos versos de "Cuba, siempre", poema perteneciente a Introducción al Nixoncidio: "Pienso también en Cuba venerada/ la que alzó su cabeza independiente con el Che, con mi insigne camarada,/ que con Fidel, el capitán valiente/ y contra retamares y gusanos/ levantaron la estrella del Caribe/ en nuestro firmamento americano." &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde su temprana atalaya parisina, Alejo Carpentier se convirtió en un emisor hacia América Latina de las corrientes artísticas europeas, no sólo como privilegiado observador sino, además, como activo impulsor de vanguardias en numerosas facetas del Arte. Paralelamente, esta labor de agitación intelectual se correspondió con la consolidación de una propuesta metodológica de su taller literario en la que se mantuvo la tesis consistente en una aproximación materialista a la Historia, en el sentido marxista del término, de América Latina a través de la síntesis irrepetible de elementos insólitos en el tiempo y en el espacio. Este vector directriz del trabajo literario de Carpentier se consolida, sin duda, tras la redacción de "El reino de este mundo" pues en el prólogo el autor reconoce que la creación ha dejado "?que lo maravilloso fluya libremente de una realidad estrictamente seguida en todos sus detalles". La propuesta de Carpentier ha dado lugar a rebautizos más o menos afortunados en la caracterización de una parte significativa de la literatura latinoamericana contemporánea: "lo real maravilloso", "realismo mágico", etc. No obstante, también mereció fuertes críticas que fusionaron la respuesta a una línea metodológica en la (re)construcción del objeto literario con el rechazo al posicionamiento ideológico y político de Carpentier que suponía, al decir de Neruda, una obediencia ciega, acrítica, hacia el poder institucionalizado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Alejo Carpentier publica su relato "Semejante a la noche" en el que argumentalmente se repite una serie de hechos similares en diferentes secuencias y con la presencia de un mismo personaje en todos ellos equivale a la anulación de la variable "tiempo" en el discurso y, por tanto, a la negación de la Historia pues ésta es, en el relato de Carpentier, una mera repetición del mismo acontecimiento. La visión anti-histórica de la realidad contada literariamente, según el bisturí de Neruda, constituye el caldo de cultivo más idóneo para la actitud "neutral", políticamente acomodaticia del escritor ante la servidumbre del poder. El juicio nerudiano sobre la "neutralidad" axiológica y política del novelista cubano podría representar, también, una injusta y escasamente ponderada trampa persuasiva para el lector desprevenido pues, como aparente paradoja, Neruda coincide plenamente con Carpentier cuando apreciamos, con la perspectiva que otorga la experiencia, que ambos cumplen cabalmente el dictum de Alejo Carpentier en Tientos y diferencias: "Quienes sean lo bastante fuertes para tocar las puertas de la gran cultura universal serán capaces de abrir sus batientes", con el convencimiento de que en América Latina no existe un proceso de subdesarrollo intelectual parejo al subdesarrollo socioeconómico. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este sentido, Julio Cortázar que le debió al peronismo su diáspora de Argentina para pasar de las clases de literatura francesa en la Universidad de Cuyo a consolidar una rica y variada carrera literaria en Francia se escandaliza ante las pretensiones de algunos hipercríticos (¿estaría pensando en Pablo Neruda?) sobre el oficio del escritor ante las tentaciones estéticas como losas que entierran el compromiso ético. Como muchos lectores, Cortázar estuvo hondamente conmovido por "Los pasos perdidos", denso, barroco, asfixiante viaje iniciático al corazón de las tinieblas del Orinoco, en el que Carpentier (como el maestro Conrad) vuelve al origen telúrico de todas las teogonías sin caer en el localismo del seudo indigenismo promovido por la causa criolla en las campañas anticoloniales y que tanto daño causó a la literatura americana del diecinueve. Ante las críticas militantes que achacaron a Carpentier un sesgo universalista y acomodado de Los pasos perdidos, al margen de la específica problemática política, social y económica de América Latina, Cortázar escribe a Roberto Fernández Retamar (recordemos el verso de Neruda: "retamares y gusanos") desde Francia a Cuba en carta fechada el 10 de mayo de 1967: "¿Podrías tú imaginarte a un hombre de la latitud de un Alejo Carpentier convirtiendo la tesis de su novela citada en una inflexible bandera de combate? Desde luego que no?" &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como comentamos, la fobia de Neruda por muchos de sus colegas era de diferente grado pero muy extensa. Cortázar no se salvó de las menciones agridulces de Confieso que he vivido. Al respecto, Neruda relata con la falsa modestia de una encendida y mal disimulada vanidad la secuencia de acontecimientos que se precipitaron el 21 de octubre de 1971, día de concesión del Nobel de Literatura. A la hora de la cena, se reunieron en Paris numerosos amigos para agasajar al laureado poeta: entre otros, Matta, de Italia; García Márquez, de Barcelona; y Cortázar, de su escondrijo (sic). Cortázar, a pesar de un cuerpo agigantado que cobraba insospechadas angulosidades físicas en las manos y en el rostro, poseía un tamaño desmesurado que, a diferencia de Neruda, invitaba a la sinceridad (y no a las puertas secretas de los armarios de disfraces), a la confidencia cómplice (y no al recital grandilocuente), a la tosca ternura (y no al dominio prepotente) y al vino (y no al sofisticado "pisco sour" con clara de huevo y jarabe de goma). En este sentido, uno de los espectáculos humanos y literarios más curiosos que he podido presenciar personalmente sucedió en el Madrid primaveral de una Feria del Libro, allá por 1976 o 1977, en el que Julio Cortázar firmaba varias reediciones de su obra. Sin ser aún personaje popularmente conocido, excepto para algunos devotos como yo que seguían puntualmente la serie de "cuadernos de la romana" del diario Informaciones, con su sempiterno bastón y quizás recién llegado de Salamanca, don Gonzalo Torrente Ballester estaba en la larga fila a la espera de la dedicatoria y firma del escritor argentino. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el sitio tradicional de pacientes admiradores, justamente delante de mí, se situó Torrente Ballester con ejemplares de ediciones de bolsillo del autor de Rayuela quien, desterrado por el peronismo, se aclimata a Europa y adopta una característica pronunciación gutural de la "erre" que no abandonará jamás, aumentando la falsa apariencia de fragilidad de un ánima creativa en un armazón tan descoyuntado. Cuando Cortázar percibe la presencia del maestro Torrente Ballester -que aún apenas saboreaba el pleno reconocimiento literario por el impacto de la Saga/fuga de JB y en vísperas de su pleno éxito televisivo por Los gozos y las sombras- abandona la caseta y en dos o tres zancadas rescata, casi en volandas, al ilustre profesor y comenta, un tanto azorado y en voz alta, "realmente, che, debería ser aquí 'don Gonsalo' quien firmara dedicatorias de sus libros". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos de nosotros aún conservamos como joyas bibliográficas primeras ediciones de la editorial Sudamericana adquiridas en la rebotica de la coruñesa librería Arenas, rogando al malogrado Fernando que nos facilitara, bajo cuerda, ejemplares del "index" del tardo franquismo (que en aquellos aciagos años no permitió, por ejemplo, la distribución de Si te dicen que caí de Marsé, o El libro de Manuel de Cortázar). Y no sorprende que se añoren y revisen los videos grabados, en blanco y negro, de aquellas largas entrevistas de Soler Serrano a escritores latinoamericanos. Y, más recientemente, cómo olvidar las lágrimas de Julio Cortázar en un programa televisivo cuando rememoraba a su compañera recientemente fallecida y con la que protagonizó los viajes de los "autonautas de la cosmopista" a lo largo y ancho de Europa. Pocos meses después, Cortázar también fallece, menguado por la enfermedad y por la melancolía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si bien la humanidad de Cortázar distingue al escritor, no fue menor su compromiso político, con sus luces y sombras. Bien fuera desde la cabecera de manifestaciones en Paris, desde el Tribuna Russell o en cualquier medio de comunicación, no sólo apostó por causas de defensa de los derechos humanos en América Latina sino que, con desigual fortuna, defendió incondicionalmente las conquistas de la revolución cubana y, especialmente, del movimiento sandinista. No obstante, más allá de diferencias y posiciones, existe un ámbito común que comparten quienes, por el azar de la cronología, forman parte de los rituales de los aniversarios. Pueden ser diversas las ensoñaciones sobre el tiempo histórico por el discurren las biografías y sobre las utopías que sustentan, con mayor o menor ingenuidad o interés, quienes profesan el viejo oficio de tinieblas pero, en cambio, todos coinciden -a veces, con otros vocablos- con la afirmación de Cortázar: "Puede ser que exista un reino milenario, pero si alguna vez llegamos a él ya no se llamará así."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin duda, en este itinerario sobre grandezas y mezquindades correspondientes a autores que forman parte de nuestro legado cultural, de quienes leemos y admiramos una obra ingente, volcánica, desmesurada, Neruda y las relaciones que mantuvo con diversos colegas en diferentes ámbitos temporales y espaciales se nos presenta como un caso relevante que permite ilustrar, también, el espíritu de una época, ese latido presente en una forma de analizar fenómenos socioeconómicos y políticos de una determinada sociedad sin negar que existe el cambio y el conflicto, y que las contradicciones manifiestas entre "el dicho y el hecho" dejan de ser excepciones y forman parte, también, del objeto analítico que todo científico persigue. Por eso también suscribimos las palabras pronunciadas por el más lúcido Huidobro: "Soy un ángel salvaje que cayó esta mañana / en vuestras plantaciones de preceptos."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;hr/&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fotografía: Cortázar mantuvo una fría distancia con el peronismo y sus principales iconos; con el sandinismo, en cambio, apostó por lo que consideraba la última revolución romántica con tiranicidio incluído.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Hotel Kafka, Un lugar ?nico para crear, aprender a escribir libros, guiones de cine y televisi?n, publicidad. 
&lt;a href="http://hotelkafka.com"&gt;hotelkafka.com&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hotelkafka.com/blogs/FranzKafka/2008/01/lo-inslito-es-lo-cotidiano.html' title='Lo insólito es lo cotidiano'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31840744&amp;postID=4244606012901814287' title='0 comentarios'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hotelkafka.com/blogs/FranzKafka/atom.xml' title='Enviar comentarios'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31840744/posts/default/4244606012901814287'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31840744/posts/default/4244606012901814287'/><author><name>Hotel Kafka - Escuela de creación literaria y escritura de guión</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08144062015585532343</uri><email>noreply@blogger.com</email></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31840744.post-8785515679887392738</id><published>2007-12-22T11:09:00.000+01:00</published><updated>2007-12-22T11:11:37.494+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Franz Kafka'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ciudad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Praga'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='misterio'/><title type='text'>Kafka revisitado</title><content type='html'>ÁNGEL RUPÉREZ 18/12/2007 &lt;br /&gt;elpais.com&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El más asombroso milagro que ha tenido lugar en Praga en los últimos tiempos es que Kafka, su ciudadano más universal, no ha muerto. Ni siquiera los censores consiguieron que muriera al prohibir sus libros durante buena parte de la larga y negra dictadura comunista. ¿Por qué? Porque su espíritu andaba por allí, por las calles que había pisado mucho antes de que ellos existieran y vinieran a echar todos los cerrojos del mundo sobre las creaciones libres de los escritores incompatibles con sus dogmas. No muere quien ha besado su ciudad con su aliento hasta en los días más oscuros de su vida. Y quien la ha pisado con su calzado animado por el afán de vivir, tampoco muere. Y quien muere y resulta que deja una obra monumental y grandiosa, aun en su más estricta pudibundez y discreción, tampoco muere, porque una de las funciones de las obras principales, como sabemos, es abolir la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://www.digischool.nl/ckv1/literatuur/kafka/franz_kafka.jpg"/&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, la cosa más asombrosa en relación con este praguense insondable es que apenas se refirió a su ciudad en sus escritos de ficción. Una ciudad tan embrujadora no se cuela por las entretelas de sus novelas y cuentos tan fantásticos y tan realistas a la vez. Es casi inevitable preguntarse el porqué de esa ausencia, y más si tenemos en cuenta que el escritor pocas veces se alejó de esa ciudad -para morir sí-, por más que soñara con frecuencia con vivir muy lejos de ella (hasta soñó con Latinoamérica para cumplir ese sueño). Lo más probable es que la ciudad que era su amor fuera también, y tal vez sobre todo, su prisión. Por tanto, el acto de inventar historias sería una forma de simbolizar la prisión pero sin necesidad de mencionar los nombres concretos de las cancelas de hierro que aherrojaban sus moradas. Y, sin embargo, la ciudad se rinde hoy día explícitamente al hijo superlativo que en su día tan sólo fue valorado por unos pocos. Incluso se ha llegado a abrir recientemente un museo dedicado expresamente al escritor, situado en la isla de Kampa, junto al soñador río Moldava, con todo el universo kafkiano convertido en laberíntica galería que nos ofrece el itinerario de su vida, sus azares editoriales y la simbología más claustrofóbica y sombría de sus escritos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Misterio y zozobra totales, por lo tanto, anejos muchas veces a la más genuina creación literaria. El escritor más esencialmente vocacional pugna en vida por abrir un espacio suficiente a su actividad creativa al mismo tiempo que se gana la vida como abogado en una oficina dedicada a la cobertura legal de los accidentes laborales. Se amontonan los papeles en la mesa de la oficina y es un hombre muy riguroso en el ejercicio de su labor profesional. Es además afable y conserva su empleo cuando en Praga la minoría de lengua alemana cae en desgracia y los judíos son presa de todas las sospechas y relegaciones. Detesta a su padre por frío e incapaz de comprender el sentido de su vocación artística. Se baña en el río cuando hace bueno y le encanta remar en plácidas barcas. Publica sus primeras narraciones con el editor Kurt Wolff, hace algunas lecturas públicas de sus obras, mantiene relaciones sentimentales bastante insatisfactorias y muere pronto, víctima de la tuberculosis que había contraído años antes. Y pide a su amigo, el gran Max Brod, que queme todos sus escritos inéditos (y, por suerte para todos, no le obedeció). A su entierro acudieron unas cien personas y sus padres publicaron enseguida una esquela en el periódico local en la que se reconocía su condición de abogado pero ¡¡no la de escritor!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Misterio y zozobra: la obra escondida de ese hombre en cierto modo escondido es una de las más grandes escritas jamás y no sólo en el siglo XX. Praga se rinde a su estela pero el viajero y amante de sus libros persigue su aliento antes de que fuera tan universal. Aquel día en que -tal como relata en su Diarios- fue a recoger a su hermana pequeña al colegio y se asombró por el atardecer otoñal que caía sobre el río Moldova o aquel día en que fue al café Louvre a conversar con sus amigos e hizo gala de uno de sus grandes talentos: saber escuchar. O aquel otro en que se dejó retratar en la Plaza Vieja casi como si fuera un dandi (¿y no lo era en el fondo?). Aquel hombre silencioso y afable, aquel genio oculto, aquel insondable escritor necesita que lo rescatemos de los turísticos itinerarios de las guías sin alma para situarlo en la encrucijada de su existencia más misteriosa, la que se ensanchaba cuando escribía de espaldas al mundo, robándole horas al sueño, enfrentándose con portentosa vocación a la indiferencia e incomprensión de su padre, sin saber que lo que tiene el mundo de inaccesible sinsentido sería simbolizado para siempre por sus inmortales narraciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Ángel Rupérez&lt;/strong&gt; es escritor y profesor de Teoría de la Literatura en la Universidad Complutense de Madrid.&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Hotel Kafka, Un lugar ?nico para crear, aprender a escribir libros, guiones de cine y televisi?n, publicidad. 
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El texto que aquí se reproduce es el discurso que pronunció en el Paraninfo, una académica y brillante reflexión sobre la novela corta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;juan josé millás&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Señor rector magnífico de la Universidad de Oviedo, profesores, autoridades, queridos amigos. De entre las conversaciones que a lo largo de los últimos años he mantenido con profesores y amigos de esta Universidad recuerdo con especial fruición aquella en la que surgió la idea de que en el mundo de la novela, como en el de la biología, hay también mamíferos e insectos. Como alguno de estos amigos me animara a poner sobre la cuartilla lo que sólo estaba en mi cabeza he aprovechado esta ocasión para, a modo de agradecimiento o quizá de castigo por el honor que hoy se me dispensa, exponer brevemente el porqué de esta clasificación de la que se deduce en parte mi poética.&lt;br /&gt;&lt;img alt="X-MEN" src="http://www.paninicomics.com/argentina/images/X-MEN-112.jpg" longdesc="X-MEN 112" /&gt;&lt;br /&gt;James Joyce con «Ulises» y Franz Kafka con «La metamorfosis» se encuentran en los dos extremos de un arco que contiene casi toda la literatura que se ha escrito a lo largo del siglo XX. Tratándose por otra parte de las dos novelas que mejor han contado este siglo llama la atención que sean tan distintas. «Ulises» es un libro complejo y de apariencia complicada, además es una novela larga. «La metamorfosis», que no tendrá más allá de setenta u ochenta folios, es por el contrario y a primera vista un relato sencillo sin dificultades formales manifiestas, en el que podría penetrar un adolescente sin experiencia lectora. La del irlandés es de 1922, la del checo de 1916. Contemporáneas del todo, en fin, por eso constituyen también dos modos de aproximarse a la realidad tanto como a la literatura. Y por eso cada una en su registro continúa siendo un misterio.&lt;br /&gt;Pero hay misterios y misterios. De la novela de Joyce no extraña, cuando uno se aproxima a ella, que se trate de una obra importantísima, pues todos los detalles que la rodean dan cuenta de esa categoría, desde la textura de página de sus primeras líneas al significado de la disposición capitular, pasando por la referencia histórica a que hace alusión su título. Hay cosas que hablan por sí mismas.&lt;br /&gt;Si uno se encuentra junto a un águila no será preciso que ningún experto le señale la increíble funcionalidad de la curvatura de su pico, la impecable disposición de sus alas, el poder de sus garras. El águila, como el «Ulises», sobrecoge al primer golpe de vista. Un mosquito, sin embargo, apenas llama la atención aunque se trata de un artefacto biológico de una perfección sobrecogedora. Parece mentira que en tan poco espacio quepan tantas prestaciones.&lt;br /&gt;Trabé contacto con «Ulises» en mis primeros años de estudiante universitario en la Complutense de Madrid. Uno de los salvoconductos para ingresar en los círculos literarios de la época era, desde luego, haber leído esta obra de Joyce que circulaba en una edición argentina cuyas dimensiones eran aproximadamente las de una catedral. Recuerdo perfectamente cómo me conmovió introducirme en los intersticios de aquel monumento verbal y vivir junto a Leopold Grum y Steven Delanus un 16 de julio de 1904 en las calles de Dublín. Aquella visita solo tenía una cosa molesta, la sensación de que se trataba de un recorrido organizado para turistas. Uno sentía a su lado, rozándole el cuello, mientras leía la novela el aliento de los adoradores de Joyce, de esta obra de Joyce para ser exacto, y se preguntaba con angustia si algún día podría penetrar en ese libro y sobre todo recorrerlo solo, perderse solo por sus páginas, más aún, enseguida empezaron a recomendarnos guías turísticas para entenderla mejor. De manera que estabas obligado a visitarla no ya en grupo, sino con un manual donde te iban explicando a pie de página el significado de cada capítulo.&lt;br /&gt;Uno no tiene nada contra las guías de lectura, ni contra las catedrales, ni siquiera contra los turistas. Por otra parte «Ulises» era, efectivamente, una novela magistral, sobrecogedora en todos los sentidos que quepa imaginar, pero uno acababa de salir de la adolescencia y todavía no estaba acostumbrado a viajar en grupo. Uno era muy dado, en fin, a los placeres solitarios y acababa de leer por casualidad una novela corta, quizá un cuento largo, de un escritor checo, un tal Kafka, en el que se podía entrar sin ir en grupo, un libro que no necesitaba guía, porque todos sus rincones, en apariencia al menos, estaban perfectamente iluminados. «La metamorfosis», en cierto modo, era lo contrario de lo que se representaba en «Ulises». Corta, simple, muy manejable, sin referencias ocultas visibles que me atosigaran. Me sorprendió que nadie en los círculos que frecuentábamos entonces hablara de esta novela, lo que junto al hecho de que se alejara tanto del modelo vigente de obra maestra en «Ulises» me hiciera dudar de su importancia y de mi criterio. Por si fuera poco, se contaba en ella la historia de alguien que se transforma en insecto, lo que según algunos la convertía en una novela fantástica apta para jóvenes que se iniciaban en la lectura, pero no para auténticos gourmets literarios. Pese a todo pasé aquellos años visitando y revisitando «La metamorfosis» en la intimidad mientras continuaba acudiendo en grupo a las exposiciones organizadas para visitar el «Ulises».&lt;br /&gt;Tuvieron que pasar muchos años antes de que pudiera entrar en la novela de Joyce sin la impresión de estar en medio de un grupo de turistas y sin que un guía me explicara al oído porque llevaba Leopold Grum una patata en el bolsillo. Por fortuna, cuando esto sucedió yo ya no tenía ningún complejo en reconocer «La metamorfosis» como una de las grandes novelas del siglo, ni al «Ulises», desde luego, aunque la distinta consideración de que gozaban en los medios entendidos en la época me ayudó a comprender algunas cosas que luego me fueron tan útiles para la vida como para literatura.&lt;br /&gt;Una vez perdido el pudor me entregué sin culpa también a la lectura de Kafka, de todo Kafka, aunque cada poco recaía en «La metamorfosis», que era el lugar del crimen, por decirlo de un modo rápido. Regresaba a él para preguntarme cómo había sido posible la ejecución de aquella obra. No importa cuantas veces penetre uno en este libro, al final siempre se pregunta lo mismo ¿cómo lo ha hecho? Y es que se trata de una novela sin costuras, le das la vuelta y compruebas con estupor que es exactamente igual por un lado que por otro, ni siquiera resulta fácil advertir una vez colocada del revés esa fina cicatriz que en los calcetines delata si se encuentran de uno u otro lado. No hay forma, en fin, de ver las costuras; si tratas de abrirla para descubrir su mecanismo la destrozas, porque la caja que la contiene y la maquinaria son la misma cosa. Nos gustaría decir que es una pieza de relojería, pero tampoco sería cierto. Los relojes fascinan por el ritmo de las ruedas dentadas que transmiten el movimiento de un lado a otro del artefacto, pero aquí tampoco hay ruedas dentadas, casi no hay artefacto. Si me apuran, no hay ni movimiento.&lt;br /&gt;La simpleza aparente del relato es tal, que si uno va levantando capas de materiales narrativos en busca del motor, cuando levanta el último velo descubre que no hay nada detrás. Nada. En eso, curiosamente, «La metamorfosis» nos recuerda a la vida. Hay un libro pequeño, muy interesante, que puede ayudar a comprender lo que digo, se titula «Dios y la ciencia», de Jean Guitton. En él, dos reputados astrofísicos, los hermanos Bodanov, desnudan, en compañía de Guitton, la materia quitándole un velo en cada capítulo. Los tres, alrededor de una mesa camilla, introducen sus bisturís verbales en las costuras de la realidad sin llegar a dañarla, con una precisión asombrosa, como un buen abridor de ostras, yendo de la piel al tejido muscular y de éste a los cartílagos para profundizar luego en las vísceras, alcanzando así la célula, el átomo, el quark. Lo raro es que detrás del último velo de la materia no hay nada, en todo caso sólo hay interacciones, de ahí que Buiton, cuando le preguntan por su confesada religiosidad, responda que ésta se debe a que prefiere elegir el misterio al absurdo. No deja de ser curioso que nos hayamos acordado de la frase del pensador francés hablando de Kafka, calificado coloquialmente como el novelista del absurdo. Quizá todo se deba a un malentendido de colosales dimensiones. No hay más que leer el libro de Gustave Llanus «Conversaciones con Kafka» para darse cuenta de que era un hombre religioso en el sentido más real, que coincide con el etimológico.&lt;br /&gt;Para mí, dice Llanus, el autor de «La metamorfosis» es el anunciador de una responsabilidad ética consecuente para con todos los seres vivos, un hombre en cuya existencia aparentemente rutinaria, de funcionario sometido a las ordenanzas de asistente de seguros contra accidentes de trabajo de Praga ardía en la llama crepitante de la nostalgia omniabarcadora de Dios y de la verdad propia de los más grandes profetas judíos. Y concluyo. Kafka es para mí uno de los últimos y quizá por su misma proximidad uno de los más grandes anunciadores de fe y de sentido con que cuenta la humanidad.&lt;br /&gt;Llama la atención que aparezca el término sentido hablando de Kafka de cuyo apellido procede el adjetivo kafkiano, que se utiliza como sinónimo de absurdo, ilógico, disparatado. No es la única de alguna de las contradicciones que aquejan al autor de «La metamorfosis», que para mucha gente pasa por ser un escritor sombrío y triste, melancólico. En efecto, uno corre el peligro de leerlo de este modo, sobre todo en la juventud. Sin embargo, ya en los primeros encuentros con su obra, especialmente con «La metamorfosis», y si uno está atento, puede detectar también un registro humorístico que sólo una concepción demasiado severa de la literatura impediría detectar. Pero si es cierto que «La metamorfosis» puede ser calificada desde algún punto de vista como una novela de humor, también y simultáneamente nos parece una novela de terror, quizá en esta mezcla reside su acierto.&lt;br /&gt;A partir de su lectura, uno comprende que el terror sin la risa es puro género y el género, ya lo sabemos, es una forma de esclerosis. Cuando al atravesar las páginas de un libro, el lector no sabe si debe reír o llorar, excitarse o calmarse, padecer o gozar, porque no hay notas a pie de página ni guías turísticos que lo indiquen es cuando uno puede tener la seguridad de encontrarse frente a una verdadera obra de arte en cuyo interior de nada sirven los recursos morales o estéticos prefabricados.&lt;br /&gt;Así pues, el que parecía el autor del absurdo se nos revela de súbito como el escritor del sentido y el libro que se nos venía presentado como una novela de terror deviene ahora también en un relato de humor. Todo ello referido a «La metamorfosis» es rigurosamente cierto. Más aún, tratándose de una novela fantástica «La metamorfosis» es al mismo tiempo sorprendentemente realista. Tampoco es de extrañar después de todas estas contradicciones que sin dejar de ser uno de los relatos más sencillos de su siglo sea también el más complejo.&lt;br /&gt;Pero las sorpresas no terminan en esa constatación. Hace algunos años, cuando mis amigos de la facultad y yo mismo nos despertamos convertidos en unos contribuyentes adultos, dotados de cabeza, tórax y abdomen, los mismos que habían relegado «La metamorfosis» a la condición de novela juvenil admitieron su error, pero recomendaron entonces que para comprender su auténtico significado se leyera desde el punto de vista de los padres del entonces insecto y no, cómo habíamos venido haciendo, desde el del escarabajo.&lt;br /&gt;Corrí a casa, busque mi edición favorita y me dispuse a revisar la novela de ese modo, esperando encontrar algo que no hubiera visto hasta entonces, quizá una original interpretación de la lucha de clases, una explicación económica de la angustia, una revelación teológica. Lo sorprendente es que, contemplada desde esta perspectiva, la novela era idéntica a como la había leído yo hasta el momento, ya que bien visto, todos los personajes finalmente se transformaban en escarabajos, aunque en escarabajos de distintas familias. De hecho uno de los momentos más impresionantes de la novela es cuando después de la muerte del insecto los padres y la hermana de Gregorio salen a pasear liberados al fin de aquella carga y el señor y la señora Samsa hablan en el tranvía de la posibilidad de mudar de casa. Subrayo el verbo mudar porque el lector tiene en ese instante la impresión de que en realidad se refieren al proceso biológico por medio del cual algunos organismos cambian de piel. Y fíjense cómo acaba: mientras así departían percatáronse casi simultáneamente el señor y la señora Samsa de que su hija, que pese a todos los cuidados de que no perdiera el color en los últimos tiempos, habíase desarrollado y convertido en una muchacha llena de vida. Y cuando al llegar el término del viaje la hija se levantó la primera y estiró sus formas juveniles pareció cual si confirmase con ello los nuevos sueños y las sanas intenciones de los padres.&lt;br /&gt;Cabría preguntarse al leer estas líneas finales si su título «La metamorfosis» se refiere a la transformación sufrida por Gregorio Samsa o por su hermana, pues no sabríamos decir cual es más espectacular. En cualquier caso, una cosa parece cierta, que el relato es idéntico tanto si lo tomas por el final como por el principio, por delante como por detrás. Ésa es una de las razones de su aparente simplicidad, podríamos compararlo, puesto que de insectos estamos hablando, con la larva de uno de estos animales, con un gusano que es el ser más simple de la naturaleza.&lt;br /&gt;Los científicos están cada día más volcados en este ser tan simple porque han llegado a la conclusión, no ya de que quizás sea el más complejo, sino de que ese artefacto biológico tan sencillo está lleno de genes que también tenemos nosotros, los artefactos biológicos complicados. No hace mucho anunciaron que compartimos casi el 40 por ciento de nuestro abismo genético con un gusano insignificante apellidado «Enegans». No sé si algún estudioso se ha puesto a investigar cuantos genes comparte el «Ulises» con «La metamorfosis», pero sería interesante averiguar si entre la simpleza de un escarabajo como Samsa y la complejidad de un mamífero como Grund hay más puntos en común de los que se aprecian a primera vista.&lt;br /&gt;En cualquier caso, una vez que uno lee el libro de Kafka descubre que hay en la literatura una red semejante a la de la biodiversidad a la que no se presta suficiente atención. La historia de la literatura, según la mayoría de los manuales al uso, sólo estaría compuesta de grandes novelas, grandes en todos los sentidos, del mismo modo que las ciencias naturales sólo se fijaban hasta hace poco en los grandes mamíferos. El prestigio de la entomología es hablando en términos históricos reciente. Hay, sin embargo, toda una tradición de novela corta cuyo ADN, la molécula básica con la que se genera la vida, adopta las formas más variadas que quepa imaginar, pero no todo el mundo es consciente de la red que forman estos libros, de hecho mucha de la gente que conoce las grandes obras que surcan el océano de la literatura apenas ha prestado atención por ejemplo, a «La muerte de Ivan Ingich», una brevísima novela de Tolstoi dotada de una sencillez aparentemente escandalosa.&lt;br /&gt;Nos hemos referido a Tolstoi, pero podríamos citar también a Chejov, Rulfo, Hemingway, Borges, Capote, Salinger, Antonio di Benedetto, pero también al autor de «El lazarillo de Tormes», al Cervantes de algunas «Novelas ejemplares», o al Clarín cuentista. Todos ellos y muchos más han escrito piezas cortas y simples con las que se podría hacer una historia paralela de la literatura. En realidad está por hacer, lo que no deja de ser raro si se tiene en cuenta que vivimos en un mundo en el que todo, especialmente los libros, se vuelve conocimiento biológico antes casi de aparecer como conocimiento vivo.&lt;br /&gt;En esto, como en tantas cosas, Kafka tuvo una intuición genial porque el único animal de la naturaleza en el que no se puede practicar la perversión arqueológica, pese a ser el más antiguo, es sin duda el insecto. La cucaracha tiene varios millones de años de existencia y en todo este tiempo no ha necesitado añadirse ni quitarse nada porque su éxito biológico radica en su aparente sencillez. Los mamíferos, sin embargo, siendo mucho más jóvenes hemos tenido una evolución complicadísima en busca de un perfeccionamiento que no acabamos de alcanzar. Hay siglos en los que nos sobra la vesícula y milenios en los que no necesitamos para nada la muela del juicio, por eso se puede practicar en nosotros la arqueología, porque estamos repletos de zonas necrosadas como el cerebro de reptil o el rabo de mono.&lt;br /&gt;Fíjense en las perversiones que se llevan a cabo con las grandes obras, dibujos animados, superproducciones cinematográficas, ediciones abreviadas o anotadas, lecturas condensadas, hasta que quedan sepultadas bajo tantos productos y pies de página que rescatar la obra original para leerla ingenuamente es más costoso que reconstruir una ciudad romana en cuya excavación se hubieran utilizado tractores. En ese sentido, «La metamorfosis» no constituye sólo una gran conquista en el área, sino un verdadero suceso genético, funciona hoy con la misma eficacia de ayer sin necesidad de tocarle una coma como esos escarabajos que son idénticos a sí mismos desde hace siglos. De ahí que no haya series de dibujos animados sobre la obra de Kafka o que no abunden tampoco las ediciones críticas, ni condensadas, ni abreviadas, ni anotadas, ni maltratadas, en general. Tampoco sabemos de ningún ejecutivo hollywoodense al que se le haya ocurrido llevarla al cine en pantalla panorámica. Cada cosa en su sitio. En fin.&lt;br /&gt;Dice Maurice Ranchod que, aunque Kafka sólo quiso ser escritor, en su diario íntimo se revela como algo más, de modo que una vez leído ese diario es a él a quien buscamos en su obra y, añade, esa obra forma los restos dispersos de una obra que aquella nos ayuda a comprender. Testigo inapreciable de un testigo excepcional que sin ella habría permanecido invisible.&lt;br /&gt;De acuerdo, una vez leída «La metamorfosis» resulta imposible no interesarse por la mano de la que salió. Hay momentos de la vida de un escritor que los lectores apreciamos tanto como alguna de sus obras. De la biografía de Conan Doyle uno recuerda, por ejemplo, las horas muertas que pasaba en su consulta de médico asomado melancólicamente a la ventana mientras el láudano le ayudaba a ensimismarse para buscar dentro de sí las obras que aún no había escrito.&lt;br /&gt;De hecho, aunque parecía observar los movimientos de la calle, asistía en realidad a un curioso fenómeno situado en la escombrera que separa lo meramente biológico de lo mental y que discurría en el interior de su cabeza, donde Sherlock Holmes pasaba de la condición de embrión a la de feto y de ésta a la de individuo formalmente constituido.&lt;br /&gt;Las horas muertas de los escritores son muy vivas. Gracias a Gustav Janouch, cuyo padre fue compañero de trabajo de Kafka en el instituto de seguros contra accidentes de trabajo de Praga, hemos podido conocer la oficina en la que el autor de «La metamorfosis» se ensimismaba sin necesidad de recurrir al láudano, la predisposición a la tuberculosis produce vapores tan eficaces como el opio. La oficina que describe Janouch nos recuerda a la habitación contigua a la de Gregorio Samsa desde la que la familia del insecto vigila su evolución. Pero lo importante en todo caso es que aquella oficina, quizá cercana a la de Bagneri, el escribiente parecía reunir, al igual que la consulta de Conan Doyle, las condiciones necesarias para lograr el grado de ensimismamiento silencioso característico del interior de un huevo fecundado.&lt;br /&gt;Quizás en las horas muertas de esa oficina anidó en la cabeza de Kafka la larva de Gregorio Sampsa, que, con el tiempo, se transformaría en el libro que ahora conocemos. Lo extraordinario de esa novela es cómo anida el insecto que lo protagoniza en la cabeza del lector. Se pueden olvidar otros libros, hasta aquellos libros que no tendríamos inconveniente en reconocer como más importantes. Pero nadie que haya tenido en sus manos «La metamorfosis» puede olvidarla, pues es uno de esos curiosos relatos por el que el lector es devorado al tiempo que lo lee.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Hotel Kafka, Un lugar ?nico para crear, aprender a escribir libros, guiones de cine y televisi?n, publicidad. 
&lt;a href="http://hotelkafka.com"&gt;hotelkafka.com&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hotelkafka.com/blogs/FranzKafka/2007/12/mamferos-e-insectos.html' title='Mamíferos e insectos'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31840744&amp;postID=705483259780144421' title='0 comentarios'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hotelkafka.com/blogs/FranzKafka/atom.xml' title='Enviar comentarios'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31840744/posts/default/705483259780144421'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31840744/posts/default/705483259780144421'/><author><name>Hotel Kafka - Escuela de creación literaria y escritura de guión</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08144062015585532343</uri><email>noreply@blogger.com</email></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31840744.post-1327631208295266720</id><published>2007-12-01T09:11:00.000+01:00</published><updated>2007-12-01T09:14:47.894+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Franz Kafka'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Premio Nobel de Literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Philip Roth'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritores'/><title type='text'>Philip Roth, el otro desairado</title><content type='html'>Cé Mendizábal (La Era)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un aire de conmoción y extravío rodea al Premio Nobel de Literatura. Pocas veces antes se habían escuchado tantas y tan elevadas voces de protesta e incluso de quienes plantean desde su cierre hasta su reemplazo con un premio que atienda exclusivamente a la excelencia, al mérito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://www-news.uchicago.edu/resources/arts/roth.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los círculos concéntricos que rodean tanto a la academia sueca de letras como a la fundación misma, se decía que éste era el año de Philip Roth. Pero a la hora de la hora otra vez el anuncio amaga el nombre del reputado autor estadounidense de origen judío y pronuncia, esta vez para indignación de grandes estratos literarios, el nombre de una escritora de poco fuste y que, se asegura, sólo escribió una novela que concitó cierta expectativa décadas atrás. Doris Lessing es el nombre sobre el cual, como pocas veces, se desata la polémica.&lt;br /&gt;¿Qué sucedió? ¿Es, como dicen muchos, que el Nobel se ha convertido en el galardón de lo políticamente correcto antes que el del genio literario? ¿Se buscó, de nuevo, cerrar la abrumadora brecha existente entre mujeres y hombres premiados? Si hubiese sido así, no había dónde perderse: ahí, al alcance de la mano, estaba Alice Munro, la dama de Ontario. Como varios otros, como el propio Roth, como Milan Kundera, o Ismael Kadaré, Munro forma parte de una lista de favoritos de alto nivel que año tras año se ve más cerca del inmortal club de los desairados del Nobel. Por cierto, si de genio literario se trata, basta recordar que ese gremio está encabezado por Franz Kafka, James Joyce y Jorge Luis Borges, arguiblemente tres de los autores más importantes del pasado siglo XX.&lt;br /&gt;Visto así, hay razones para desechar la infidencia sexista del Nobel. Escritoras hay muchas y casi todas de mayor peso que Lessing, por lo que es necesario arrastrar la polémica por otro lado.&lt;br /&gt;El caso de Philip Roth bien puede ser paradigmático a la hora de verificar si la academia sueca se está dejando llevar por otra de las aristas de lo políticamente correcto: un antisionismo casi generalizado propiciado por la desquiciada política exterior de George W. Bush, así como por el sempiterno conflicto entre israelíes y árabes. Pero, ¿dónde entra Roth en este feo rompecabezas?&lt;br /&gt;No pocas veces la crítica estadounidense, a modo de hallar brechas en una obra monolítica, ha señalado como un aspecto negativo el que Roth sea un autor ?excesivamente judío?. Digamos, una obra tan colosal y de visos tan perfectos como Pastoral americana no ha sido considerada la gran novela estadounidense ?algo que se preanunciaba desde el mero título? porque retrata casi con exclusividad círculos judíos de Nueva York y Nueva Jersey, pasando por alto otros que, de suyo, forman parte central del mosaico norteamericano. No se trata, cierto, de una lectura trivial, aunque a la hora de sopesarla con los admirables logros, deja nomás un tufillo de tacañería literaria endosable a los críticos de Roth. Bien se sabe que lo deseable en literatura es que ésta se mantenga lejos de los espíritus nacionales, pero también cabe preguntarse si tal cosa sea del todo posible: es decir, si uno no habla de su propio círculo, de lo que ve, oye y siente, de lo que es en última instancia, ¿de qué va a hablar? Creo que el único modo de eludir esta trampa es prestando más atención a la cualidad universal que hace a la gran novela: que lo que se cuenta no tenga más importancia que el modo en que se cuenta, y que, para decirlo rápido, lo que se cuenta no sea convertido en un contrapeso utilizable a convenicencia en los escenarios de lo políticamente correcto. Que las masacres de ruandeses o bolivianos tengan el mismo valor humano que las de judíos o palestinos.&lt;br /&gt;Volviendo a Roth: en su caso la figura pareciera cumplir las premisas de lo indeseado como mala moda. En Mi vida como hombre, El teatro de Sabath, La mancha humana, o El animal moribundo, entre otras de sus veintiocho novelas, Roth ha visitado de un modo u otro el orbe judío. La pregunta escandalosa entonces es: ¿será posible que esta filiación le esté acarreando su fracaso con el Nobel? Nuevamente, ¿de qué va a escribir un autor si no es de sus propios mundos? ¿O es que, como en una ficción de Kundera, debe visitar los escenarios más conflictivos del planeta no para ayudar sino para ponerse en primera plana?&lt;br /&gt;En estos días, se presenta la edición en español de La conjura contra América, mientras que hace poco Roth presentó en EEUU Exit ghost. Quizá el autor neoyorquino lo planeó así para atar a la recepción del Nobel. Tal vez sea una simple casualidad dado lo prolífico de su genio. Como fuere, la ocasión tiene nomás un signo doble: por un lado la celebración obvia entre sus lectores, mientras que por el otro constituye una no poco dura advertencia a la seriedad del premio literario más prestigioso del planeta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Hotel Kafka, Un lugar ?nico para crear, aprender a escribir libros, guiones de cine y televisi?n, publicidad. 
&lt;a href="http://hotelkafka.com"&gt;hotelkafka.com&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hotelkafka.com/blogs/FranzKafka/2007/12/philip-roth-el-otro-desairado.html' title='Philip Roth, el otro desairado'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31840744&amp;postID=1327631208295266720' title='0 comentarios'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hotelkafka.com/blogs/FranzKafka/atom.xml' title='Enviar comentarios'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31840744/posts/default/1327631208295266720'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31840744/posts/default/1327631208295266720'/><author><name>Hotel Kafka - Escuela de creación literaria y escritura de guión</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08144062015585532343</uri><email>noreply@blogger.com</email></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31840744.post-7270716630426304844</id><published>2007-11-25T21:14:00.000+01:00</published><updated>2007-11-25T21:18:55.296+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Franz Kafka'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura fantástica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Gustav Meyrink'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Praga'/><title type='text'>Gustav Meyrink, escritor de la Praga fantástica</title><content type='html'>Por Eva Manethová&lt;br /&gt;(Radio Praga)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Audio: http://helix.radio.cz:8080/ramgen/rm/ES/07/11/ES071110-19-high.rm?start=3:55.40&amp;end=16:13.10 &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vieja leyenda narra que en la Callejuela de Oro se halla una casa que se aparece sólo en días de niebla y pueden contemplarla apenas aquellas personas que hayan nacido un domingo. La gente llama aquel sitio "El muro de la última farola".Quien llega al lugar de día ve sólo una gran piedra gris detrás de la cual una pendiente escarpada cae al Foso de los Venados. La leyenda de la casa invisible, situada cerca del Castillo de Praga, la cuenta el escritor alemán Gustav Meyrink en su novela más famosa, "El Golem", publicada en 1915. Gustav Meyrink vivió en Praga durante veinte años. En sus novelas y cuentos praguenses, escritos en una refinada prosa, la capital checa es escenario de sucesos fantásticos y misteriosos, con ingredientes esotéricos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://www.unexplainedstuff.com/images/geuu_03_img0530.jpg"/&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gustav Meyrink fue en su tiempo uno de los autores más leídos. Sobre todo su novela "El Golem", que se inspiró en una vieja leyenda sobre un ser artificial, creado en la judería de Praga a finales del siglo XVI, constituyó un gran éxito. &lt;br /&gt;En la Alemania nazi los libros de Meyrink fueron prohibidos. En un Estado totalitario no tenían cabida las obras de un autor que advertía del peligro de los movimientos colectivistas que sofocaban a la personalidad humana individual. &lt;br /&gt;En la doctrina nazi jugó un importante papel el antisemitismo. Al contrario, a Meyrink le atraía la milenaria cultura hebrea y los misterios de la cábala. En la novela "El Golem" inmortalizó a la desaparecida judería praguense y dotó a dos personajes de la novela- el judío Hilel y su hermosa hija Miriam- de profunda sabiduría. &lt;br /&gt;Después de la Segunda Guerra Mundial los libros de Meyrink fueron redescubiertos primero por psicólogos, como Carl Gustav Jung, y a partir de los años 70 por los amantes de la ficción fantástica. &lt;br /&gt;En la Checoslovaquia comunista acceder a los libros de Meyrink fue bastante difícil. El autor que escribió que "vivimos sólo para el perfeccionamiento de nuestra alma", no era aceptable para los ideólogos materialistas. &lt;br /&gt;Las obras de Gustav Meyrink volvieron a editarse en este país en los años 90, tras la caída del totalitarismo. Redescubrir a este autor es una asignatura pendiente para los checos. Praga se presenta exclusivamente como la ciudad de Franz Kafka, y es incomprensible que no utilice para su promoción en el mundo también a la personalidad de Gustav Meyrink, un hombre fuera de lo común, que pasó en Praga una etapa decisiva de su azarosa vida. &lt;br /&gt;Gustav Meyrink nació en 1868 en Viena, hijo de una actriz de la corte bávara de Múnich. El padre, ministro del rey de Wurtemberg, se negó a legitimarlo. &lt;br /&gt;Del niño cuidaron primero los abuelos maternos, una familia acomodada, residente en Hamburgo. Posteriormente acompañó a su madre que actuó sucesivamente en varios teatros centroeuropeos. Así, el muchacho estudió escuelas de Múnich, Hamburgo y, a partir de 1883, de Praga. &lt;br /&gt;En 1885 terminó el contrato de la madre de Meyrink con el Teatro Alemán de Praga y la actriz se marchó de la capital checa, dejando allí a su hijo de diecisiete años. &lt;br /&gt;El joven hizo en Praga los exámenes de bachillerato, cursó la academia comercial y durante un año trabajó como practicante en una empresa de exportación. Después fundó con un pariente del poeta alemán Christian Morgenstern una casa bancaria. &lt;br /&gt;Gustav Meyrink se incorporó pronto a la vida social de la comunidad alemana de Praga. Se daba aires de 