Saul Godoy Gómez // El cronista de Marte
Fuente: eluniversal.com
Si hay un libro lleno de poesía, de buena poesía, ese es Crónicas Marcianas de Ray Bradbury quien debe estar muy viejito, casi llegando a sus 90 años. Ray nunca consideró las crónicas como una novela de ciencia ficción, sigue diciendo que su única y verdadera novela de ciencia ficción es Fahrenheit 451, esa increíble distopía que lo consagró entre los grandes del género. En una entrevista dijo que las Crónicas marcianas era pura mitología al estilo de los griegos y por ello una obra inmortal. Jorge Luis Borges se preguntaba: "¿Qué ha hecho este hombre de Illinois, me pregunto, al cerrar las páginas de su libro, para que episodios de la conquista de otro planeta me llenen de terror y de soledad?"

Ray Bradbury (N.1920) ha corrido con la suerte de disfrutar de elogios y reconocimientos como ningún otro escritor, no sólo ha sido prologado por Borges, un asteroide lleva su nombre, el Bradbury 9766, un cráter de la Luna fue bautizado como "Crater Dandelion" por su novela El vino de Dandelion, tiene una estrella en la acera del Boulevard Hollywood por su contribución a la industria cinematográfica, en noviembre del 2004 el presidente G. Bush le otorgó la Medalla Nacional de las Artes. Este año 2007, el jurado del premio Pulitzer le otorgó a él y al músico de jazz John Coltrane (ya fallecido) menciones de honor por sus contribuciones a la cultura.
Novelista, ensayista, guionista, dramaturgo, presentador de televisión, extraordinario cuentista y fabulador, Bradbury es uno de los autores de obligatoria lectura en todos los colegios de Estados Unidos y otros países donde su nombre aparece ligado a la mejor literatura contemporánea, fue uno de esos extraños personajes autodidactas y la razón de ser de las Bibliotecas Públicas, el perfecto ratón de libros.
Sus historias han inspirado cientos de "comics" (en la historia de Superman, éste es lector de Bradbury desde niño), series de televisión (escribió episodios para Alfred Hitchcock presenta y para Rumbo a lo Desconocido), de las películas que recuerdo, escribió el guión de Moby Dick en la que actuó Gregory Peck, se hizo aquella extraña película de un cuento suyo que me impactó, El circo del Dr. Lao, François Truffaut dirigió en 1966 Fahrenheit 451 con Oskar Werner y Julie Christie en los papeles principales (Mel Gibson tiene los derechos para la nueva versión de este filme), Rod Steiger protagonizo la película El hombre Ilustrado, basada en una de sus historias, sus relatos han inspirado canciones de rock, espectáculos multimedia y videojuegos.
Dentro de sus múltiples actividades destacaron sus consultorías para el pabellón norteamericano en la Feria Mundial de New York de 1964, y la de la geoesfera original de La nave Tierra en el Epcot, en Disney World (tuve la oportunidad de ver ambas).
Su nombre ha sido honrado en la serie Star Trek con la nave espacial USS Bradbury y en la película Blade Runner, con el edificio Bradbury donde el detective Deckerd finalmente enfrenta a los replicantes.
Es quizás el autor norteamericano más popular y versionado en Rusia, donde existe un gran público seguidor de la ciencia ficción.
Ray es un implacable crítico de la NASA, su opinión es que se ha perdido un tiempo precioso en la conquista del espacio cuando, cambió las prioridades de una base en la Luna a una estación espacial; según su opinión, la base lunar era el lugar perfecto para iniciar la conquista planetaria, asentada firmemente y rodeada de recursos minerales, no una frágil estación espacial que puede desarmarse en cualquier momento. Bradbury conoció y fue amigo de muchos jóvenes californianos que por el año 1937 estudiaban en el Cal Tech y que estaban organizando sus clubes de cohetería y soñando con ir a la Luna, los mismos que décadas más tarde serían los fundadores de los laboratorios jets de propulsión en Pasadena y cuyos descendientes le dieron la satisfacción de ver las primeras vistas del planeta Marte tomadas por los Rovers Spirits desde la misma superficie, los mismos que se ha comprometido a poner un hombre en Marte para el año 2030.
Bradbury es un hombre de letras, principalmente un escritor de oficio, un artista que cree en el trabajo diario, en la disciplina, que luego de un infarto en el año 2000 y que lo dejó confinado a una silla de ruedas pudo, en sus propios palabras, "recuperar sus ojos, de nuevo", para maravillarse ante el milagro de la vida y de que le han revivido sus poderes creativos, es así que está por publicar una nueva colección de ensayos con un título muy original: Demasiado rápido de las cuevas, demasiado lejos de las estrellas.
A Ray, el hombre, podemos perderlo en cualquier momento y es un honor poder vivir contemporáneamente con este visionario sin igual, pero sus ideas ya está garantizado que lo sobrevivirán, tal como se lo auguró en un circo el Hombre Electro, cuando era apenas un niño.
Cuando pienso en Bradbury, no puedo sino imaginar aquellas abejas doradas que salían disparadas de los rifles en Marte, para matar el amor.
Si hay un libro lleno de poesía, de buena poesía, ese es Crónicas Marcianas de Ray Bradbury quien debe estar muy viejito, casi llegando a sus 90 años. Ray nunca consideró las crónicas como una novela de ciencia ficción, sigue diciendo que su única y verdadera novela de ciencia ficción es Fahrenheit 451, esa increíble distopía que lo consagró entre los grandes del género. En una entrevista dijo que las Crónicas marcianas era pura mitología al estilo de los griegos y por ello una obra inmortal. Jorge Luis Borges se preguntaba: "¿Qué ha hecho este hombre de Illinois, me pregunto, al cerrar las páginas de su libro, para que episodios de la conquista de otro planeta me llenen de terror y de soledad?"

Ray Bradbury (N.1920) ha corrido con la suerte de disfrutar de elogios y reconocimientos como ningún otro escritor, no sólo ha sido prologado por Borges, un asteroide lleva su nombre, el Bradbury 9766, un cráter de la Luna fue bautizado como "Crater Dandelion" por su novela El vino de Dandelion, tiene una estrella en la acera del Boulevard Hollywood por su contribución a la industria cinematográfica, en noviembre del 2004 el presidente G. Bush le otorgó la Medalla Nacional de las Artes. Este año 2007, el jurado del premio Pulitzer le otorgó a él y al músico de jazz John Coltrane (ya fallecido) menciones de honor por sus contribuciones a la cultura.
Novelista, ensayista, guionista, dramaturgo, presentador de televisión, extraordinario cuentista y fabulador, Bradbury es uno de los autores de obligatoria lectura en todos los colegios de Estados Unidos y otros países donde su nombre aparece ligado a la mejor literatura contemporánea, fue uno de esos extraños personajes autodidactas y la razón de ser de las Bibliotecas Públicas, el perfecto ratón de libros.
Sus historias han inspirado cientos de "comics" (en la historia de Superman, éste es lector de Bradbury desde niño), series de televisión (escribió episodios para Alfred Hitchcock presenta y para Rumbo a lo Desconocido), de las películas que recuerdo, escribió el guión de Moby Dick en la que actuó Gregory Peck, se hizo aquella extraña película de un cuento suyo que me impactó, El circo del Dr. Lao, François Truffaut dirigió en 1966 Fahrenheit 451 con Oskar Werner y Julie Christie en los papeles principales (Mel Gibson tiene los derechos para la nueva versión de este filme), Rod Steiger protagonizo la película El hombre Ilustrado, basada en una de sus historias, sus relatos han inspirado canciones de rock, espectáculos multimedia y videojuegos.
Dentro de sus múltiples actividades destacaron sus consultorías para el pabellón norteamericano en la Feria Mundial de New York de 1964, y la de la geoesfera original de La nave Tierra en el Epcot, en Disney World (tuve la oportunidad de ver ambas).
Su nombre ha sido honrado en la serie Star Trek con la nave espacial USS Bradbury y en la película Blade Runner, con el edificio Bradbury donde el detective Deckerd finalmente enfrenta a los replicantes.
Es quizás el autor norteamericano más popular y versionado en Rusia, donde existe un gran público seguidor de la ciencia ficción.
Ray es un implacable crítico de la NASA, su opinión es que se ha perdido un tiempo precioso en la conquista del espacio cuando, cambió las prioridades de una base en la Luna a una estación espacial; según su opinión, la base lunar era el lugar perfecto para iniciar la conquista planetaria, asentada firmemente y rodeada de recursos minerales, no una frágil estación espacial que puede desarmarse en cualquier momento. Bradbury conoció y fue amigo de muchos jóvenes californianos que por el año 1937 estudiaban en el Cal Tech y que estaban organizando sus clubes de cohetería y soñando con ir a la Luna, los mismos que décadas más tarde serían los fundadores de los laboratorios jets de propulsión en Pasadena y cuyos descendientes le dieron la satisfacción de ver las primeras vistas del planeta Marte tomadas por los Rovers Spirits desde la misma superficie, los mismos que se ha comprometido a poner un hombre en Marte para el año 2030.
Bradbury es un hombre de letras, principalmente un escritor de oficio, un artista que cree en el trabajo diario, en la disciplina, que luego de un infarto en el año 2000 y que lo dejó confinado a una silla de ruedas pudo, en sus propios palabras, "recuperar sus ojos, de nuevo", para maravillarse ante el milagro de la vida y de que le han revivido sus poderes creativos, es así que está por publicar una nueva colección de ensayos con un título muy original: Demasiado rápido de las cuevas, demasiado lejos de las estrellas.
A Ray, el hombre, podemos perderlo en cualquier momento y es un honor poder vivir contemporáneamente con este visionario sin igual, pero sus ideas ya está garantizado que lo sobrevivirán, tal como se lo auguró en un circo el Hombre Electro, cuando era apenas un niño.
Cuando pienso en Bradbury, no puedo sino imaginar aquellas abejas doradas que salían disparadas de los rifles en Marte, para matar el amor.
Etiquetas: Crónicas Marcianas, Fahrenheit 451, Ray Bradbury, Star Treck, Superman




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