Bradbury, el autor de 'Crónicas marcianas', reitera el deseo de que sus cenizas acaben en un cráter del planeta Marte
La primera misión tripulada se demorará posiblemente 30 o 40 años
El Períodico, Barcelona, 6/11/2007
La empresa Space Services tiene en marcha un servicio de funerales siderales que aprovecha el lanzamiento de un satélite para liberar en el espacio las cenizas del selecto finado. Tan lúgubre misión --el precio depende de los gramos transportados-- se ha repetido en cinco ocasiones desde 1997 y ha permitido trasladar al más allá espacial los restos de unos 200 fallecidos. Sin embargo, el primer entierro extraterrestre, bajo auténtica tierra sólida, se demorará al menos tres o cuatro décadas pese a los reiterados deseos de Ray Bradbury. El creador de Crónicas marcianas, Fahrenheit 451 y otras cimas de la ciencia ficción quiere convertirse en el primer humano que recibe sepelio... en Marte.

Bradbury, que tiene 87 años y una actividad encomiable, ha reiterado sus deseos en una entrevista con el diario Le Monde. Dice el escritor que ha dado instrucciones a su familia, sin especificar más, para que su cuerpo sea incinerado y sus restos sean llevados a Marte para ser enterrados. También confía en que las cenizas no tengan que esperar mucho en la Tierra antes de volar al planeta rojo, es decir, tiene fe en su salud --"no tengo la más mínima intención de morirme pronto, quiero llegar a los 100"-- y en el progreso de la exploración espacial. Quizá demasiado.
Actualmente no hay ningún proyecto concreto que pretenda trasladar humanos a Marte, ni por parte de la NASA ni mucho menos de Europa, Rusia o China, aunque sí están en marcha o en preparación varias misiones de exploración robotizada, que es el paso previo indispensable. Claro está que Bradbury no precisa si su deseo lo ha de hacer realidad un enterrador humano o un androide automático con una pala. El novelista asegura, eso sí, que el sepelio se realizará en el cráter Chicago Abyss (Abismo de Chicago), rebautizado como Bradbury's Abyss, y que las cenizas irán dentro de un tarro de sopa de tomate Campbell's. Al abismo de Chicago es, por cierto, una pequeña obra maestra del autor, de 1963.
Bradbury asume que la primera misión humana que llegue a Marte será muy humilde y su gran objetivo será determinar si es fácil regresar a la Tierra. "Luego empezaremos con pequeños asentamientos humanos --declaró recientemente-- y muy gradualmente levantaremos ciudades, pero eso nos llevará cientos de años".
El escritor asegura que toda su vida ha soñado con ir al planeta rojo, pero que ahora se limita a confiar en que al menos lleguen allí sus libros y sus cenizas. "Quizá los colonizadores lleven alguna de mis obras. Quizá se reirán de lo inexacto que fui, pero me gustaría que fueran leídos por niños pequeños en el mismo Marte".
El Períodico, Barcelona, 6/11/2007
La empresa Space Services tiene en marcha un servicio de funerales siderales que aprovecha el lanzamiento de un satélite para liberar en el espacio las cenizas del selecto finado. Tan lúgubre misión --el precio depende de los gramos transportados-- se ha repetido en cinco ocasiones desde 1997 y ha permitido trasladar al más allá espacial los restos de unos 200 fallecidos. Sin embargo, el primer entierro extraterrestre, bajo auténtica tierra sólida, se demorará al menos tres o cuatro décadas pese a los reiterados deseos de Ray Bradbury. El creador de Crónicas marcianas, Fahrenheit 451 y otras cimas de la ciencia ficción quiere convertirse en el primer humano que recibe sepelio... en Marte.

Bradbury, que tiene 87 años y una actividad encomiable, ha reiterado sus deseos en una entrevista con el diario Le Monde. Dice el escritor que ha dado instrucciones a su familia, sin especificar más, para que su cuerpo sea incinerado y sus restos sean llevados a Marte para ser enterrados. También confía en que las cenizas no tengan que esperar mucho en la Tierra antes de volar al planeta rojo, es decir, tiene fe en su salud --"no tengo la más mínima intención de morirme pronto, quiero llegar a los 100"-- y en el progreso de la exploración espacial. Quizá demasiado.
Actualmente no hay ningún proyecto concreto que pretenda trasladar humanos a Marte, ni por parte de la NASA ni mucho menos de Europa, Rusia o China, aunque sí están en marcha o en preparación varias misiones de exploración robotizada, que es el paso previo indispensable. Claro está que Bradbury no precisa si su deseo lo ha de hacer realidad un enterrador humano o un androide automático con una pala. El novelista asegura, eso sí, que el sepelio se realizará en el cráter Chicago Abyss (Abismo de Chicago), rebautizado como Bradbury's Abyss, y que las cenizas irán dentro de un tarro de sopa de tomate Campbell's. Al abismo de Chicago es, por cierto, una pequeña obra maestra del autor, de 1963.
Bradbury asume que la primera misión humana que llegue a Marte será muy humilde y su gran objetivo será determinar si es fácil regresar a la Tierra. "Luego empezaremos con pequeños asentamientos humanos --declaró recientemente-- y muy gradualmente levantaremos ciudades, pero eso nos llevará cientos de años".
El escritor asegura que toda su vida ha soñado con ir al planeta rojo, pero que ahora se limita a confiar en que al menos lleguen allí sus libros y sus cenizas. "Quizá los colonizadores lleven alguna de mis obras. Quizá se reirán de lo inexacto que fui, pero me gustaría que fueran leídos por niños pequeños en el mismo Marte".
Etiquetas: Crónicas Marcianas, Marte, Ray Bradbury




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