La teoría del caos pierde a su creador, el meteorólogo Lorenz
EL PERIÓDICO
BARCELONA
En 1963, el matemático y meteorólogo Edward Lorenz quería describir en unas cuantas ecuaciones el comportamiento de la atmósfera terrestre para predecir el tiempo con exactitud. Así que definió 12 funciones --como el vínculo entre presión y temperatura-- y las introdujo en su primitivo ordenador del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) para ver qué ocurría. Lo que sucedió a partir de entonces forma parte de la historia popular de la ciencia: por imprecisión, simplificó el resultado de una operación (0,506127), le quitó tres decimales (0,506) y obtuvo dos previsiones meteorológicas totalmente opuestas. Lorenz falleció ayer en Cambridge, cerca de Boston, tras una vida dedicada a la docencia y la investigación, según informó el MIT en una nota necrológica. Tenía 90 años y sufría un cáncer.
Lorenz era conocido en todo el mundo por haber definido el anterior proceso, conocido como efecto mariposa: pequeños cambios (o errores de medición) en una posición inicial pueden tener enormes consecuencias en sistemas complejos. Dice un proverbio chino, de donde toma el nombre el proceso, que el aleteo de una mariposa puede sentirse en el otro extremo del mundo, aunque la formulación más conocida del propio Lorenz era una pregunta: ¿el batir de las alas de una mariposa en Brasil puede provocar un tornado en Tejas? Un ejemplo muy claro sería el siguiente: sobre un tejado de dos aguas, izquierda y derecha, lanzamos dos pelotas intentando que caigan justo en la mitad y que luego rueden. El resultado del juego es que imperceptibles cambios en el origen, como el viento o la fuerza usada, motivarán que unas pelotas caigan hacia la izquierda y acaben muy lejos de las que rueden por el alerón de la derecha.

El principio en que se apoya la teoría era conocido antes de que Lorenz se hiciera famoso. Sin ir más lejos, Ray Bradbury ilustró en un famoso cuento (El sonido del trueno) lo que podría suceder si unos humanos viajaban hacia atrás en el tiempo, hasta un mundo poblado de dinosaurios, y allí modificaban imperceptiblemente el pasado --mataban una mariposa--: a su regreso, la Tierra se había convertido en un caos.
REVOLUCIÓN
Pero fue Lorenz quien por primera vez analizó el proceso, de enormes repercusiones no solo en el mundo de las matemáticas, sino en la biología y la física. Una de sus conclusiones recuerda que, en meteorología, es imposible prever una situación a largo plazo si se emplean cálculos determinísticos. Debe obrarse de otra manera. "Al mostrar que ciertos sistemas deterministas tienen límites de predictibilidad, puso el último clavo en el ataúd del universo cartesiano y fomentó lo que algunos han llamado la tercera revolución científica del siglo XX, pisándole los talones a la relatividad y la física cuántica", recordó ayer Kerry Emanuel, profesor en el MIT.
BARCELONA
En 1963, el matemático y meteorólogo Edward Lorenz quería describir en unas cuantas ecuaciones el comportamiento de la atmósfera terrestre para predecir el tiempo con exactitud. Así que definió 12 funciones --como el vínculo entre presión y temperatura-- y las introdujo en su primitivo ordenador del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) para ver qué ocurría. Lo que sucedió a partir de entonces forma parte de la historia popular de la ciencia: por imprecisión, simplificó el resultado de una operación (0,506127), le quitó tres decimales (0,506) y obtuvo dos previsiones meteorológicas totalmente opuestas. Lorenz falleció ayer en Cambridge, cerca de Boston, tras una vida dedicada a la docencia y la investigación, según informó el MIT en una nota necrológica. Tenía 90 años y sufría un cáncer.
Lorenz era conocido en todo el mundo por haber definido el anterior proceso, conocido como efecto mariposa: pequeños cambios (o errores de medición) en una posición inicial pueden tener enormes consecuencias en sistemas complejos. Dice un proverbio chino, de donde toma el nombre el proceso, que el aleteo de una mariposa puede sentirse en el otro extremo del mundo, aunque la formulación más conocida del propio Lorenz era una pregunta: ¿el batir de las alas de una mariposa en Brasil puede provocar un tornado en Tejas? Un ejemplo muy claro sería el siguiente: sobre un tejado de dos aguas, izquierda y derecha, lanzamos dos pelotas intentando que caigan justo en la mitad y que luego rueden. El resultado del juego es que imperceptibles cambios en el origen, como el viento o la fuerza usada, motivarán que unas pelotas caigan hacia la izquierda y acaben muy lejos de las que rueden por el alerón de la derecha.

El principio en que se apoya la teoría era conocido antes de que Lorenz se hiciera famoso. Sin ir más lejos, Ray Bradbury ilustró en un famoso cuento (El sonido del trueno) lo que podría suceder si unos humanos viajaban hacia atrás en el tiempo, hasta un mundo poblado de dinosaurios, y allí modificaban imperceptiblemente el pasado --mataban una mariposa--: a su regreso, la Tierra se había convertido en un caos.
REVOLUCIÓN
Pero fue Lorenz quien por primera vez analizó el proceso, de enormes repercusiones no solo en el mundo de las matemáticas, sino en la biología y la física. Una de sus conclusiones recuerda que, en meteorología, es imposible prever una situación a largo plazo si se emplean cálculos determinísticos. Debe obrarse de otra manera. "Al mostrar que ciertos sistemas deterministas tienen límites de predictibilidad, puso el último clavo en el ataúd del universo cartesiano y fomentó lo que algunos han llamado la tercera revolución científica del siglo XX, pisándole los talones a la relatividad y la física cuántica", recordó ayer Kerry Emanuel, profesor en el MIT.
Etiquetas: caos, Edward Lorenz, efecto mariposa, MIT, Ray Bradbury




