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jueves, julio 31, 2008

"hay agua en Marte"

PÚBLICO.ES / AGENCIAS - Washington, EEUU - 31/07/2008 22:19

Las pruebas de laboratorio realizadas en el vehículo explorador "Phoenix" han confirmado la existencia de agua en el planeta Marte, informó hoy la NASA.

Un comunicado de la agencia espacial estadounidense indicó que el miércoles el brazo robótico de "Phoenix" depositó una muestra en un instrumentos que identificó vapores de agua.

"Tenemos agua" en Marte, señaló William Boynton, científico del analizador termal de Phoenix en la Universidad de Arizona. Según Boynton, esta es la primera vez concreta y segura de la presencia del líquido en el planeta.

Añadió que se habían detectado indicios de agua congelada en observaciones hechas por la nave Mars Odyssey y en otros que se diluyeron al ser observadas por Phoenix el mes pasado. "Pero esta es la primera vez que el agua marciana es tocada y probada", añadió.

La muestra donde se confirmó la presencia de agua fue extraída de una perforación de alrededor de cinco centímetros en el suelo marciano y donde el brazo robótico tropezó con una dura capa de material congelado. El miércoles la muestra había estado dos días expuesta al ambiente marciano y el agua que contenía comenzó a evaporarse lo que facilitó su observación, dijo el comunicado.

"Marte nos está dando algunas sorpresas", señaló Peter Smith, investigador principal de la misión, al referirse al comportamiento diferente del material marciano.
Una misión que se prolonga por los éxitos logrados

La misión exploratoria de Phoenix que descendió el 25 de mayo en un sector del polo norte marciano debía durar tres meses y terminaba en agosto. Sin embargo, en vista de los éxitos conseguidos ha sido extendida hasta el 30 de septiembre, indicó el comunicado de la NASA.

"Phoenix disfruta de buena salud y las proyecciones en lo que se refiere a su energía solar son buenas y queremos aprovechar este recurso en uno de los puntos más interesantes del planeta", dijo Michael Meyer, científico del Programa de Exploración de Marte.

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sábado, marzo 08, 2008

Encuentro nocturno

Por Ray Bradbury

Antes de subir hacia las colinas azules, Tomás Gómez se detuvo en la solitaria estación de gasolina.
-Aquí se sentirá usted bastante solo -le dijo al viejo.



El viejo pasó un trapo por el parabrisas de la camioneta.

-No me quejo.

-¿Le gusta Marte?

-Muchísimo. Siempre hay algo nuevo. Cuando llegué aquí el año pasado, decidí no esperar nada, no preguntar nada, no sorprenderme por nada. Tenemos que mirar las cosas de aquí, y qué diferentes son. El tiempo, por ejemplo, me divierte muchísimo. Es un tiempo marciano. Un calor de mil demonios de día y un frío de mil demonios de noche. Y las flores y la lluvia, tan diferentes. Es asombroso. Vine a Marte a retirarme, y busqué un sitio donde todo fuera diferente. Un viejo necesita una vida diferente. Los jóvenes no quieren hablar con él, y con los otros viejos se aburre de un modo atroz. Así que pensé: lo mejor será buscar un sitio tan diferente que uno abre los ojos y ya se entretiene. Conseguí esta estación de gasolina. Si los negocios marchan demasiado bien, me instalaré en una vieja carretera menos bulliciosa, donde pueda ganar lo suficiente para vivir y me quede tiempo para sentir estas cosas tan diferentes.

-Ha dado usted en el clavo -dijo Tomás. Sus manos le descansaban sobre el volante. Estaba contento. Había trabajado casi dos semanas en una de las nuevas colonias y ahora tenía dos días libres y iba a una fiesta.

-Ya nada me sorprende -prosiguió el viejo-. Miro y observo, nada más. Si uno no acepta a Marte como es, puede volverse a la Tierra. En este mundo todo es raro; el suelo, el aire, los canales, los indígenas (aun no los he visto, pero dicen que andan por aquí) y los relojes. Hasta mi reloj anda de un modo gracioso. Hasta el tiempo es raro en Marte. A veces me siento muy solo, como si yo fuese el único habitante de este planeta; apostaría la cabeza. Otras veces me siento como si me hubiera encogido y todo lo demás se hubiera agrandado. ¡Dios! ¡No hay sitio como éste para un viejo! Estoy siempre alegre y animado. ¿Sabe usted cómo es Marte? Es como un juguete que me regalaron en Navidad, hace setenta años. No sé si usted lo conoce. Lo llamaban calidoscopio: trocitos de vidrio o de tela de muchos colores. Se levanta hacia la luz y se mira y se queda uno sin aliento. ¡Cuántos dibujos! Bueno, pues así es Marte. Disfrútelo. Tómelo como es. ¡Dios! ¿Sabe que esa carretera marciana tiene dieciséis siglos y aún está en buenas condiciones? Es un dólar cincuenta. Gracias. Buenas noches.

Tomás se alejó por la antigua carretera, riendo entre dientes.

Era un largo camino que se internaba en la oscuridad y las colinas. Tomás, con una sola mano en el volante, sacaba con la otra, de cuando en cuando, un caramelo de la bolsa del almuerzo. Había viajado toda una hora sin encontrar en el camino ningún otro automóvil, ninguna luz. La carretera solitaria se deslizaba bajo las ruedas y sólo se oía el zumbido del motor. Marte era un mundo silencioso, pero aquella noche el silencio era mayor que nunca. Los desiertos y los mares secos giraban a su paso y las cintas de las montañas se alzaban contra las estrellas.

Esta noche había en el aire un olor a tiempo. Tomás sonrió. ¿Qué olor tenía el tiempo? El olor del polvo, los relojes, la gente. ¿Y qué sonido tenía el tiempo? Un sonido de agua en una cueva, y una voz muy triste y unas gotas sucias que caen sobre cajas vacías y un sonido de lluvia. Y aún más, ¿a qué se parecía el tiempo? A la nieve que cae calladamente en una habitación oscura, a una película muda en un cine muy viejo, a cien millones de rostros que descienden como esos globitos de Año Nuevo, que descienden y descienden en la nada. Eso era el tiempo, su sonido, su olor. Y esta noche (y Tomás sacó una mano fuera de la camioneta), esta noche casi se podía tocar el tiempo.

La camioneta se internó en las colinas del tiempo. Tomás sintió unas punzadas en la nuca y se sentó rígidamente, con la mirada fija en el camino.

Entraba en una muerta aldea marciana; paró el motor y se abandonó al silencio de la noche. Maravillado y absorto contempló los edificios blanqueados por las lunas. Deshabitados desde hacía siglos. Perfectos. En ruinas, pero perfectos.

Puso en marcha el motor, recorrió algo más de un kilómetro y se detuvo nuevamente. Dejó la camioneta y echó a andar llevando la bolsa de comestibles en la mano, hacia una loma desde donde aún se veía la aldea polvorienta. Abrió el termos y se sirvió una taza de café. Un pájaro nocturno pasó volando. La noche era hermosa y apacible.

Unos cinco minutos después se oyó un ruido. Entre las colinas, sobre la curva de la antigua carretera, hubo un movimiento, una luz mortecina y luego un murmullo.

Tomás se volvió lentamente, con la taza de café en la mano derecha.

Y asomó en las colinas una extraña aparición.

Era una máquina que parecía un insecto de color verde jade, una mantis religiosa que saltaba suavemente en el aire frío de la noche, con diamantes verdes que parpadeaban sobre su cuerpo, indistintos, innumerables, y rubíes que centelleaban con ojos multifacéticos. Sus seis patas se posaron en la antigua carretera, como las últimas gotas de una lluvia, y desde el lomo de la máquina un marciano de ojos de oro fundido miró a Tomás como si mirara el fondo de un pozo.

Tomás levantó una mano y pensó automáticamente:

¡Hola!, aunque no movió los labios. Era un marciano. Pero Tomás había nadado en la Tierra en ríos azules mientras los desconocidos pasaban por la carretera, y había comido en casas extrañas con gente extraña y su sonrisa había sido siempre su única defensa. No llevaba armas de fuego. Ni aun ahora advertía esa falta aunque un cierto temor le oprimía el pecho.

También el marciano tenía las manos vacías. Durante unos instantes, ambos se miraron en el aire frío de la noche.

Tomás dio el primer paso.

-¡Hola! -gritó.

-¡Hola! -contesto el marciano en su propio idioma. No se entendieron.

-¿Has dicho hola? -dijeron los dos.

-¿Qué has dicho? -preguntaron, cada uno en su lengua.

Los dos fruncieron el ceño.

-¿Quién eres? -dijo Tomás en inglés.

-¿Qué haces aquí -dijo el otro en marciano.

-¿A dónde vas? -dijeron los dos al mismo tiempo, confundidos.

-Yo soy Tomás Gómez,

-Yo soy Muhe Ca.

No entendieron las palabras, pero se señalaron a sí mismos, golpeándose el pecho, y entonces el marciano se echó a reír.

-¡Espera!

Tomás sintió que le rozaban la cabeza, aunque ninguna mano lo había tocado.

-Ya está -dijo el marciano en inglés-. Así es mejor.

-¡Qué pronto has aprendido mi idioma!

-No es nada.

Turbados por el nuevo silencio, ambos miraron el humeante café que Tomás tenía en la mano.

-¿Algo distinto? -dijo el marciano mirándolo y mirando el café, y tal vez refiriéndose a ambos.

-¿Puedo ofrecerte una taza? -dijo Tomás.

-Por favor.

El marciano descendió de su máquina.

Tomás sacó otra taza, la llenó de café y se la ofreció.

La mano de Tomás y la mano del marciano se confundieron, como manos de niebla.

-¡Dios mío! -gritó Tomás, y soltó la taza.

-¡En nombre de los Dioses! -dijo el marciano en su propio idioma.

-¿Viste lo que pasó? - murmuraron ambos, helados por el terror.

El marciano se inclinó para tocar la taza, pero no pudo tocarla.

-¡Señor! -dijo Tomás.

-Realmente... -comenzó a decir el marciano. Se enderezó, meditó un momento, y luego sacó un cuchillo de su cinturón.

-¡Eh! -gritó Tomás.

-Has entendido mal. ¡Tómalo!

El marciano tiró al aire el cuchillo. Tomás juntó las manos. El cuchillo le pasó a través de la carne. Se inclinó para recogerlo, pero no lo pudo tocar y retrocedió, estremeciéndose.

Miró luego al marciano que se perfilaba contra el cielo.

-¡Las estrellas! -dijo.

-¡Las estrellas! -respondió el marciano mirando a Tomás.

Las estrellas eran blancas y claras más allá del cuerpo del marciano, y lucían dentro de su carne como centellas incrustadas en la tenue y fosforescente membrana de un pez gelatinoso; parpadeaban como ojos de color violeta en el estómago y en el pecho del marciano, y le brillaban como joyas en los brazos.

-¡Eres transparente! -dijo Tomás.

-¡Y tú también! -replicó el marciano retrocediendo.

Tomás se tocó el cuerpo, sintió su calor y se tranquilizó. «Yo soy real», pensó.

El marciano se tocó la nariz y los labios.

-Yo tengo carne -murmuró-. Yo estoy vivo.

Tomás miró fijamente al fío.

-Y si yo soy real, tú debes de estar muerto.

-¡No! ¡Tú!

-¡Un espectro!

-¡Un fantasma!

Se señalaron el uno al otro y la luz de las estrellas les brillaba en los miembros como dagas, como trozos de hielo, como luciérnagas, y se tocaron otra vez y se descubrieron intactos, calientes, animados, asombrados, despavoridos, y el otro, ah, si, ese otro, era sólo un prisma espectral que reflejaba la acumulada luz de unos mundos distantes.

Estoy borracho, pensó Tomás. No se lo contaré mañana a nadie. No, no.

Se miraron un tiempo, de pie, inmóviles, en la antigua carretera.

-¿De dónde eres? -preguntó al fin el marciano.

-De la Tierra.

-¿Qué es eso?

Tomás señaló el firmamento.

-¿Cuándo llegaste?

-Hace más de un año, ¿no recuerdas?

-No.

-Y todos ustedes estaban muertos, así lo creímos. Tu raza ha desaparecido casi totalmente ¿no lo sabes?

-No. No es cierto.

-Sí. Todos muertos. Yo vi los cadáveres. Negros, en las habitaciones, en las casas. Muertos. Millares de muertos.

-Eso es ridículo. ¡Estamos vivos!

-Escúchame. Marte ha sido invadido. No puedes ignorarlo. Has escapado.

-¿Yo? ¿Escapar de qué? No entiendo lo que dices. Voy a una fiesta en el canal, cerca de las montañas Eniall. Allí estuve anoche. ¿No ves la ciudad?

Tomás miró hacia donde indicaba el marciano y vio las ruinas.

-Pero cómo, esa ciudad está muerta desde hace miles de años.

El marciano se echó a reír.

-¡Muerta! Dormí allí anoche.

-Y yo estuve allí la semana anterior y la otra, y hace un rato, y es un montón de escombros. ¿No ves las columnas rotas?

-¿Rotas? Las veo perfectamente a la luz de la luna. Intactas.

-Hay polvo en las calles -dijo Tomás.

-¡Las calles están limpias!

-Los canales están vacíos.

-¡Los canales están llenos de vino de lavándula!

-Está muerta.

-¡Está viva! -protestó el marciano riéndose cada vez más-. Oh, estás muy equivocado ¿No ves las luces de la fiesta? Hay barcas hermosas esbeltas como mujeres, y mujeres hermosas esbeltas como barcas; mujeres del color de la arena, mujeres con flores de fuego en las manos. Las veo desde aquí, pequeñas, corriendo por las calles. Allá voy, a la fiesta. Flotaremos en las aguas toda la noche, cantaremos, beberemos, haremos el amor. ¿No las ves?

-Tu ciudad está muerta como un lagarto seco. Pregúntaselo a cualquiera de nuestro grupo. Voy a la Ciudad Verde. Es una colonia que hicimos hace poco cerca de la carretera de Illinois. No puedes ignorarlo. Trajimos trescientos mil metros cuadrados de madera de Oregón, y dos docenas de toneladas de buenos clavos de acero, y levantamos a martillazos los dos pueblos más bonitos que hayas podido ver. Esta noche festejaremos la inauguración de uno. Llegan de la Tierra un par de cohetes que traen a nuestras mujeres y a nuestras amigas. Habrá bailes y whisky...

El marciano estaba inquieto.

-¿Dónde está todo eso?

Tomás lo llevó hasta el borde de la colina y señaló a lo lejos.

-Allá están los cohetes. ¿Los ves?

-No.

-¡Maldita sea! ¡Ahí están! Esos aparatos largos y plateados.

-No.

Tomás se echó a reír.

-¡Estás ciego!

-Veo perfectamente. ¡Eres tú el que no ve!

-Pero ves la nueva ciudad, ¿no es cierto?

-Yo veo un océano, y la marea baja.

-Señor, esa agua se evaporó hace cuarenta siglos.

-¡Vamos, vamos! ¡Basta ya!

-Es cierto, te lo aseguro.

El marciano se puso muy serio.

-Dime otra vez. ¿No ves la ciudad que te describo? Las columnas muy blanca, las barcas muy finas, las luces de la fiesta... ¡Oh, lo veo todo tan claramente! Y escucha... Oigo los cantos. ¡No están tan lejos!

Tomás escuchó y sacudió la cabeza.

-No.

-Y yo, en cambio, no puedo ver lo que tú me describes -dijo el marciano.

Volvieron a estremecerse. Sintieron frío.

-¿Podría ser?

-¿Qué?

-¿Dijiste que «del cielo»?

-De la Tierra.

-La Tierra, un nombre, nada -dijo el marciano-. Pero... al subir por el camino hace una hora... sentí...

Se llevó una mano a la nuca.

-¿Frío?

-Sí.

-¿Y ahora?

-Vuelvo a sentir frío. ¡Qué raro! Había algo en la luz, en las colinas, en el camino... -dijo el marciano-. Una sensación extraña... El camino, la luz... Durante unos instante creí ser el único sobreviviente de este mundo.

-Lo mismo me pasó a mí -dijo Tomás, y le pareció estar hablando con un amigo muy íntimo de algo secreto y apasionante.

El marciano meditó unos instantes con los ojos cerrados.

-Sólo hay una explicación. El tiempo. Sí. Eres una sombra del pasado.

-No. Tú, tú eres del pasado -dijo el hombre de la Tierra.

-¡Qué seguro estas! ¿Cómo es posible afirmar quién pertenece al pasado y quién al futuro? ¿En qué año estamos?

-En el año dos mil dos.

-¿Qué significa eso para mí?

Tomás reflexionó y se encogió de hombros.

-Nada.

-Es como si te dijera que estamos en el año 4462853 S.E.C. No significa nada. Menos que nada. Si algún reloj nos indicase la posición de las estrellas...

-¡Pero las ruinas lo demuestran! Demuestran que yo soy el futuro, que yo estoy vivo, que tú estás muerto.

-Todo en mí lo desmiente. Me late el corazón, mi estómago siente hambre, mi garganta sed. No, no. Ni muertos, ni vivos, más vivos que nadie, quizá. Mejor, entre la vida y la muerte. Dos extraños cruzan en la noche. Nada más. Dos extraños que pasan. ¿Ruinas dijiste?

-Sí. ¿Tienes miedo?

-¿Quién desea ver el futuro? ¿Quién ha podido desearlo alguna vez? Un hombre puede enfrentarse con el pasado, pero pensar... ¿Has dicho que las columnas se han desmoronado? ¿Y que el mar está vacío y los canales, secos y las doncellas muertas y las flores marchitas? -El marciano calló y miró hacia la ciudad lejana. -Pero están ahí. Las veo. ¿No me basta? Me aguardan ahora, y no importa lo que digas.

Y a Tomás también lo esperaban los cohetes, allá a lo lejos, y la ciudad, y las mujeres de la Tierra.

-Jamás nos pondremos de acuerdo -dijo.

-Admitamos nuestro desacuerdo -dijo el marciano-. ¿Qué importa quién es el pasado o el futuro, si ambos estamos vivos? Lo que ha de suceder sucederá, mañana o dentro de diez mil años. ¿Cómo sabes que esos templos no son los de tu propia civilización, dentro de cien siglos, desplomados y en ruinas? ¿No lo sabes? No preguntes entonces. La noche es muy breve. Allá van por el cielo los fuegos de la fiesta, y los pájaros.

Tomás tendió la mano. El marciano lo imitó. Sus manos no se tocaron, se fundieron atravesándose.

-¿Volveremos a encontrarnos?

-¡Quién sabe! Tal vez otra noche.

-Me gustaría ir contigo a la fiesta.

-Y a mí me gustaría ir a tu ciudad y ver esa nave de que me hablas y esos hombres, y oír todo lo que sucedió.

-Adiós -dijo Tomás.

-Buenas noches.

El marciano voló serenamente hacia las colinas en su vehículo de metal verde. El terrestre se metió en su camioneta y partió en silencio en dirección contraria.

-¡Dios mío! ¡Qué pesadillas! -suspiró Tomás, con las manos en el volante, pensando en los cohetes, en las mujeres, en el whisky, en las noticias de Virginia, en la fiesta.

-¡Qué extraña visión! -se dijo el marciano, y se alejó rápidamente, pensando en el festival, en los canales, en las barcas, en las mujeres de ojos dorados, y en las canciones.

La noche era oscura. Las lunas se habían puesto. La luz de las estrellas parpadeaba sobre la carretera ahora desierta y silenciosa. Y así siguió, sin un ruido, sin un automóvil, sin nadie, sin nada, durante toda la noche oscura y fresca.

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jueves, febrero 28, 2008

Aseguran que Marte fue demasiado salado como para albergar vida

El ambiente ácido y a la vez salino habría sido inadecuado hasta para microbios resistentes.

Los imperecederos relatos que componen el ya clásico libro "Crónicas marcianas", del estadounidense Ray Bradbury, se han convertido ahora en el único lugar posible donde acudir en la búsqueda de rastros de vida en Marte: recientes observacio nes del vehículo Opportunity de la NASA revelaron que a lo largo de su historia el Planeta Rojo fue demasiado salado para permitir el surgimiento de vida.



Una alta concentración de minerales en el agua habrían determinado que Marte fuera poco adecuado incluso para que prosperaran los microbios más resistentes, según la opinión de los científicos de la agencia espacial estadounidense. Los indicios preservados en las rocas que estuvieron sumergidas bajo el agua indicaron que el ambiente era a la vez ácido y salino. Los estudios

realizados por Opportunity abarcaron el análisis de las rocas de la superficie marciana durante un período de largos meses.

Andrew Knoll, biólogo de la universidad de Harvard y miembro del equipo científico del Opportunity, aseguró que los resultados obtenidos vuelven improbable la posibilidad de vida en el Planeta Rojo. Desde la perspectiva de Knoll, las condiciones en Marte durante los últimos 4.000 millones de años habrían sido muy poco propicias para que surgieran organismos vivientes.

"Era muy salado; de hecho, era tan salado que sólo un puñado de organismos terrestres habría tenido la menor probabilidad de sobrevivir allí en la mejor de las condiciones", apuntó.

Los vehículos exploradores estadounidenses, Opportunity y su gemelo Spirit, llevan ya más de

1.400 días investigando la superficie marciana. Sin embargo, estos nuevos datos no dan por cerrada la fase de exploración en torno al planeta que obsesionó a la imaginación de numerosos escritores de relatos de ciencia ficción: el próximo paso que dará la NASA tiene por protagonista a la nave Phoenix, que se posará en el suelo de Marte el próximo 25 de mayo.

La misión Phoenix se aproximará al polo norte del planeta y tendrá por objetivo excavar bajo la superficie congelada para rastrear señales de la existencia actual o pasada de microbios.

Por otra parte, el Laboratorio Científico de Marte partirá desde la Tierra en 2009 y arribará a Marte en 2010. Con un peso tres veces superior al de las sondas Spirit y Opportunity, este laboratorio recogerá muestras de rocas marcianas y las analizará en busca de compuestos orgánicos. De todas maneras, aquellos que soñaron con encontrar vida extraterrestre en Marte no deben sentirse apenados por el gran Ray Bradbury, quien no se sentirá defraudado por este nuevo hallazgo: al fin y al cabo, en varias oportunidades ha expresado su deseo de que sus cenizas sean esparcidas en la superficie del planeta al que imaginó -y dotó de vida- mejor que nadie.

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sábado, enero 26, 2008

El espejo de lo mejor de la Tierra

Escritores y cantantes han puesto su mirada creativa en el planeta rojo

Redacción
El Universal
Jueves 24 de enero de 2008

De forma cíclica se discute acerca de la vida en Marte: hace tres años un comentario hecho por la científica Carol Stoker en una fiesta ?donde hubo mucho etanol?, según sus propias palabras alimentó la idea de que se había encontrado rastros de metano, un gas generado por los procesos de digestión y defecación, en la atmósfera marciana.



Los asistentes a la fiesta contaron a un reportero los supuestos hallazgos de Stoker y su marido que, según la versión, aparecerían en un artículo de la revista Nature. La expectación creció a tal grado que la NASA tuvo que intervenir desmintiendo el supuesto descubrimiento y aclarando que ninguna revista científica preparaba un trabajo al respecto.

Entre el ruido se perdió de vista que el trabajo de la dupla Lemke-Stoker estaba enfocado a reproducir el ambiente de Marte en un sitio de España llamado Río Tinto, para identificar qué elementos comunes existían en la Tierra y Marte.

Las similitudes entre ambos cuerpos celestes pueden explicar por qué el llamado planeta rojo ha fascinado a sus vecinos terrestres. En los dos hay polos helados, nubes en la atmósfera, patrones climáticos estacionales, volcanes, cañones, desiertos, etcétera.

Aunado a ese hecho, la cercanía entre la Tierra y Marte ha provocado que desde 1965 se hayan enviado misiones exploratorias. Catorce artefactos distintos se han enviado para averiguar si hay vida allá, ninguno ha encontrado evidencia de que exista, pero tampoco lo contrario se ha determinado con absoluta certeza.

Lo que alimenta las esperanzas es la posible existencia de agua. La NASA tiene la teoría de que este elemento equivale a la existencia de vida, de modo que la búsqueda de líquido, ya sea en las capas polares, la superficie o bajo la tierra, sea de la mayor importancia.

Igual a como sucedió aquí en la Tierra, en Marte alguna vez hubo volcanes haciendo erupción, enormes inundaciones y caídas de meteoritos. De ahí que sea natural que escritores como Ray Bradbury imaginen que Marte es el espejo de lo mejor que se ha creado en la Tierra y cantantes como David Bowie se pregunten si hay vida en ese lugar, favorito de la imaginación humana.

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domingo, noviembre 11, 2007

Bradbury, el autor de 'Crónicas marcianas', reitera el deseo de que sus cenizas acaben en un cráter del planeta Marte

La primera misión tripulada se demorará posiblemente 30 o 40 años
El Períodico, Barcelona, 6/11/2007

La empresa Space Services tiene en marcha un servicio de funerales siderales que aprovecha el lanzamiento de un satélite para liberar en el espacio las cenizas del selecto finado. Tan lúgubre misión --el precio depende de los gramos transportados-- se ha repetido en cinco ocasiones desde 1997 y ha permitido trasladar al más allá espacial los restos de unos 200 fallecidos. Sin embargo, el primer entierro extraterrestre, bajo auténtica tierra sólida, se demorará al menos tres o cuatro décadas pese a los reiterados deseos de Ray Bradbury. El creador de Crónicas marcianas, Fahrenheit 451 y otras cimas de la ciencia ficción quiere convertirse en el primer humano que recibe sepelio... en Marte.

to the Chicago Abyss

Bradbury, que tiene 87 años y una actividad encomiable, ha reiterado sus deseos en una entrevista con el diario Le Monde. Dice el escritor que ha dado instrucciones a su familia, sin especificar más, para que su cuerpo sea incinerado y sus restos sean llevados a Marte para ser enterrados. También confía en que las cenizas no tengan que esperar mucho en la Tierra antes de volar al planeta rojo, es decir, tiene fe en su salud --"no tengo la más mínima intención de morirme pronto, quiero llegar a los 100"-- y en el progreso de la exploración espacial. Quizá demasiado.
Actualmente no hay ningún proyecto concreto que pretenda trasladar humanos a Marte, ni por parte de la NASA ni mucho menos de Europa, Rusia o China, aunque sí están en marcha o en preparación varias misiones de exploración robotizada, que es el paso previo indispensable. Claro está que Bradbury no precisa si su deseo lo ha de hacer realidad un enterrador humano o un androide automático con una pala. El novelista asegura, eso sí, que el sepelio se realizará en el cráter Chicago Abyss (Abismo de Chicago), rebautizado como Bradbury's Abyss, y que las cenizas irán dentro de un tarro de sopa de tomate Campbell's. Al abismo de Chicago es, por cierto, una pequeña obra maestra del autor, de 1963.
Bradbury asume que la primera misión humana que llegue a Marte será muy humilde y su gran objetivo será determinar si es fácil regresar a la Tierra. "Luego empezaremos con pequeños asentamientos humanos --declaró recientemente-- y muy gradualmente levantaremos ciudades, pero eso nos llevará cientos de años".
El escritor asegura que toda su vida ha soñado con ir al planeta rojo, pero que ahora se limita a confiar en que al menos lleguen allí sus libros y sus cenizas. "Quizá los colonizadores lleven alguna de mis obras. Quizá se reirán de lo inexacto que fui, pero me gustaría que fueran leídos por niños pequeños en el mismo Marte".

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domingo, julio 22, 2007

Tormenta de polvo amenaza robots de la NASA en Marte



Los pequeños vehículos de seis ruedas Opportunity y Spirit están operando en dos lejanos puntos al sur del ecuador marciano. La gran tormenta regional de polvo ha sido peor en la zona del Opportunity.

En un intento de proteger a los robots de una pérdida de energía que pueda dejar a uno o ambos inoperativos de forma permanente, la agencia espacial estadounidense ha estado reduciendo sus funciones al mínimo necesario, dejándolos en un estado casi durmiente.

"Lo que hacemos con los exploradores es despertarlos por la mañana brevemente, configurar algunos parámetros necesarios durante el día y entonces devolverlos al sueño", explicó John Callas, director de proyectos de la Nasa en Pasadena, California.

Los robots no están siendo golpeados por el viento, pero unas finas partículas de polvo en una elevada altitud han bloqueado el 99 por ciento de la luz directa de sol que es necesaria para dar energía a los exploradores.

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martes, julio 10, 2007

Crónicas Marcianas - cápsula Phoenix

09.07.2007
Estados Unidos lanzará en agosto su cápsula "Phoenix" hacia el polo norte de Marte, en "una pequeña misión excitante" para el estudio del agua y la búsqueda de vida en el planeta rojo, anunció este lunes la NASA.


Estados Unidos lanzará la cápsula "Phoenix" hacia el polo norte de Marte, en un proyecto de 420 millones de dólares. "Se trata de una pequeña misión excitante", dijo en conferencia de prensa Doug McCuistion, director del Programa de Exploración del planeta rojo, acerca de la travesía de diez meses a unos 20.300 kilómetros por hora.

"Será la primera vez que estemos en el polo norte marciano", apuntó.

Barry Goldstein, gerente del proyecto "Phoenix", dijo que el período propicio para el lanzamiento comienza el 3 de agosto y continúa hasta el 24 de ese mes.

El lanzamiento se efectuará desde la Estación de la Fuerza Aérea en Cabo Cañaveral, Florida, con un cohete Delta II.

"Será el primer descenso suave en unos 30 años", dijo McCuistion.

Los "exploradores marcianos" de la serie "Rover" literalmente cayeron sobre la superficie de Marte rodeados de globos amortiguadores "como pelotas de tenis que rebotan e, inevitablemente, van a dar al fondo del valle o a la hondonada", añadió.

La exploración en el suelo de Marte comenzó en 1997 con la misión Pathfinder, que llevó al planeta el vehículo "Sojourner", desde el cual la humanidad recibió las primeras imágenes de su vecino planetario.

En enero de 2004 llegaron a Marte los vehículos "Spirit" y "Opportunity", que por años exploraron con sus cámaras y sus instrumentos un área rocosa del planeta.

Goldstein explicó que a unos mil metros de la superficie marciana "Phoenix" descolgará el paracaídas y encenderá unos cohetes que frenarán su descenso, permitiendo que el artefacto se oriente de la mejor manera para que los paneles solares, que desplegará poco después, generen más energía.

Peter Smith, investigador principal del proyecto "Phoenix" en la Universidad de Arizona, indicó que el descenso está previsto para el 25 de mayo de 2008, en una latitud de unos 70 grados Norte, que equivale al círculo ártico en la Tierra.

"Hemos tomado imágenes de alta resolución de esa área", añadió. "A diferencia de regiones en latitudes más bajas, donde hay hondonadas, acantilados y rocas, la región elegida es más uniforme".

El científico del programa "Phoenix" Bobby Fogel explicó que el aparato usará su brazo robótico con una pala excavadora para tomar muestras del suelo y del agua helada en la región.

"'Phoenix' analizará el agua en busca de posibles bio organismos", dijo Fogel, quien agregó que para ello cuentan con "un conjunto de instrumentos con gran capacidad".

Las operaciones en la superficie de Marte están planificadas de acuerdo al día marciano o "sol". Dado que Marte rota un poco más lento que la Tierra, un "sol" dura 40 minutos más que el día terrestre de 24 horas.

Inmediatamente después de que "Phoenix" se apoye en sus tres patas sobre la superficie marciana, esto es en sol 0, se desplegarán como abanicos circulares los dos paneles solares, con los cuales el artefacto medirá en su totalidad 5,50 metros.

Durante sol 1 se encenderá el analizador térmico y de gas (TEGA, por su sigla en inglés) que combina un horno de alta temperatura y un espectrómetro.

El brazo robótico suministrará a los ocho hornos del TEGA muestras de suelo y hielo en tubos del tamaño de un cargador de tinta de bolígrafo. Cada horno se usará sólo una vez en el análisis de las muestras.

También en sol 1 se encenderá y probará la cámara del brazo robótico, que proveerá a los científicos imágenes cercanas y a todo color de la superficie marciana en la vecindad del "Phoenix".

Goldstein explicó que mediante el examen del color y el tamaño de gránulos de las muestras tomadas por la pala excavadora los científicos entenderán mejor la estructura del suelo y el agua helada.

EFE

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lunes, marzo 26, 2007

Y cuando Bush despertó, la guerra seguía ahí

?Vamos a volver a la Luna y también vamos a ir a Marte?
Roberto Bardini (BAMBU PRESS, publicado originalmente en agenpress.info http://www.argenpress.info/nota.asp?num=040654&Parte=0 )

En octubre de 2000, una periodista del periódico español La Vanguardia le preguntó al escritor Ray Bradbury cómo imaginaba el futuro. ?Vamos a volver a la Luna y también vamos a ir a Marte. Me gustaría que el gobierno se cuestionara por qué no volvimos a la Luna. No debimos haberla dejado nunca. Nuestro destino no es estar solamente aquí en la Tierra?, contestó el autor de Fahrenheit 451.

Luego, ante la pregunta ?¿para qué hemos nacido??, Bradbury respondió: ?Para mirar todo el universo, para celebrarlo. Tenemos que salir a examinarlo y colonizarlo. Tenemos que cumplir nuestro destino y volver a la Luna, y a Marte, y expandirnos, expandirnos?.



A casi siete años de distancia y ante las noticias que llegan de Medio Oriente, suenan fuertes las palabras ?examinar?, ?colonizar?, ?expandirnos?... Sobre todo porque Bradbury no se considera a sí mismo un escritor de ciencia ficción sino ?un narrador de cuentos con propósitos morales?. El destino de los hombres ?ha dicho? es ?padecer sufrimientos agobiadores para concluir vencidos, contemplando el fin de la eternidad?.



Un mes después de estas declaraciones, George W. Bush ganó la cuestionada elección presidencial de noviembre de 2000 sin haber logrado la mayoría de votos, un hecho inédito en la historia de Estados Unidos desde 1888. Por fallas en las máquinas de recuento de sufragios en el estado de Florida ?donde su hermano Jeb Bush era gobernador? intervino la Corte Suprema de Justicia para darle el triunfo, otro hecho inédito desde 1876.



Durante su campaña como candidato, Bush había asegurado que se oponía a utilizar a las Fuerzas Armadas estadounidenses en intentos de reconstruir países en el extranjero. Desde entonces, Estados Unidos hizo exactamente lo contrario: no regresó a la Luna ni a Marte, pero se ha expandido bastante en la Tierra, sobre todo en Oriente Medio. Por eso hoy es como si las palabras de Bradbury se refirieran a Irak y Afganistán.



Aunque Bush se graduó en Letras por la Universidad de Yale en 1968 ?año en que Ray Bradbury ganó el premio que otorga la Aviation-Space Writers Association (ASWA)? es poco probable que haya leído la obra del autor de Crónicas Marcianas. En su libro de cuentos El Convector Toynbee, publicado en 1988, Bradbury le hace decir a uno de sus personajes algo que es exactamente lo contrario del camino recorrido por Estados Unidos en los últimos seis años y que, visto con ojos actuales, es una pequeña perla del sarcasmo:



?¡Lo logramos!, exclamó. El futuro es nuestro. Reedificamos las ciudades, reconstruimos los pueblos, saneamos los lagos y ríos, purificamos el aire, salvamos a los delfines, aumentamos el número de ballenas, detuvimos las guerras, enviamos estaciones solares al espacio para iluminar el mundo, colonizamos la Luna, nos mudamos a Marte y luego a Alfa Centauro. Curamos el cáncer y derrotamos la muerte?.



El lunes 20 de marzo se cumplieron 48 meses de la invasión estadounidense a Irak y Bush pidió ?paciencia?, con voz apagada, a quienes cada vez más se oponen a la ocupación del país árabe.



La breve declaración televisada desde la Casa Blanca contrastó con su euforia del 1 de mayo de 2003, poco antes del derrocamiento de Saddam Hussein, cuando anunció desde la cubierta del portaaviones Abraham Lincoln que las mayores operaciones de combate en Irak habían terminado. Su frase ¡Mission Acomplished! (?¡Misión cumplida!?) fue reproducida en un enorme cartel que o­ndeaba sobre el buque. Pero hoy, cuando despertó, la guerra seguía ahí.+ (PE/Argenpress)

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martes, enero 09, 2007

Afirman que las 'Viking' hallaron vida en Marte y la destruyeron 'por error'

ELMUNDO.ES
MADRID.- Las dos naves 'Viking' de la NASA, que visitaron el Marte a finales de la década de los 70, pudieron encontrar microbios en el planeta rojo aunque, sin darse cuenta de ello, destruyeron estas formas de vida, según la teoría de un profesor de geología de la Universidad Estatal de Washington.

La investigación realizada por el profesor Dirk Schulze-Makuch, y presentada en el Congreso de la Sociedad Astronómica estadounidense este fin de semana, sostiene que las sondas 'Viking' estaban buscando "el tipo equivocado de vida", por lo que no reconocieron lo que habían detectado.
En 1976 y 1977 las sondas amartizaron en el planeta rojo, y tras años de investigaciones de la NASA, la conclusión fue tajante: "no había vida en Marte". El problema es que buscaban vida como la que conocemos en la Tierra, donde el agua salada forma parte intrínseca de las células de organismos vivos.
Dadas las secas y frías condiciones del ambiente marciano, la vida podría haber evolucionado allí hacia una forma de fluido subterráneo formado por una mezcla de agua y peróxido de hidrógeno, según el astrónomo.
Esta mezcla es capaz de permanecer en estado líquido incluso a bajas temperaturas, puesto que su punto de congelación está en los -68 grados Fahrenheit, y no destruye las células cuando se congela. Es capaz incluso de aspirar el vapor de agua fuera del aire.
Los experimentos realizados por las 'Viking' no estaban diseñados para detectar este tipo de vida, y, de hecho, de haberla encontrado la habrían 'matado' ahogando y recalentando los microbios, según Schulze-Makuch.
Y es que, para comprobar si había agua bajo la superficie marciana, las 'Viking' vertieron agua en el suelo del planeta rojo, lo que habría ahogado la vida basada en peróxido de hidrógeno. Otro de los experimentos de las sondas de la NASA consistió en calentar el suelo para ver "si pasaba algo", lo que habría 'cocinado' los microbios marcianos.
"El problema es que entonces no teníamos ni la menor idea de cómo podía ser el ambiente en Marte", señaló el científico. Una opinión que comparten decenas de científicos de todo el mundo, que creen que durante años la comunidad científica ha buscado vida "similar a la terrestre" en otros planetas, y eso ha hecho que algunos indicios hayan pasado inadvertidos.

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