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sábado, mayo 24, 2008

Los libros electrónicos: ¿Reemplazarán a los de papel?

RCN radio

Escuche el reportaje sobre los libros electrónicos
Esuche la entrevista completa con Jennie Kent experta en la industria editorial



Bogotá vive por estos días una fiesta de papel con su Feria Internacional del Libro. A propósito de este evento, el acontecimiento cultural más importante del año en el país, vale la pena preguntarnos si los libros electrónicos marginarán algún día a los de papel.

Imagine una feria del libro del futuro, sin libros físicos. La gente deambulando entre los corredores con pequeños aparatos, de distintas formas y colores, que cargan con nuevos contenidos en los distintos stands de las editoriales. ¿Un escenario posible?

Sobre el tema le invitamos a escuchar este reportaje, en el que las opiniones de un niño de 10 años y de una experta en la industria editorial, contrapuntean imaginando un mundo en el que las obras cumbre de Cervantes, Shakespeare, García Márquez y Ray Bradbury conviven en un mismo aparato.

Hernán Restrepo
hrestrepo@rcnradio.com
RCN Virtual

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domingo, diciembre 09, 2007

Entrevista a Ray Bradbury: El escritor que amó a Marte

Por Claudine Moulard (*)

Lúcido, escribiendo, con libros nuevos y obras en cartel, uno de los padres de la ciencia ficción, a los 87 años, confiesa desde un amor con Bo Derek hasta su visceral rechazo a la educación sistemática y su deseo de yacer en Marte.
Optimista, el autor de las consagradas ''Crónicas marcianas'' no teme el desastre ecológico: dice que a lo sumo habrá que mudarse a otros planetas. Aquí, entrevista, nota del ensayista Pablo Capanna y un antiguo prólogo de Borges.

A los 87 años, el autor de Fahrenheit 451 y de Crónicas marcianas mantiene un optimismo imbatible. En el peor de los casos, ''si la vida desaparece en la Tierra, podemos encontrarla en otros planetas. Los viajes al espacio nos harán inmortales''

Ray Bradbury

-¿Considera que su best-seller Fahrenheit 451 fue mal interpretado?
-Se me han acercado japoneses para ponerme un walkman en las orejas y decirme: ''¡Con Fahrenheit 451, usted inventó esto, señor Bradbury!'' Mi respuesta ha sido: No, gracias. Estamos rodeados de demasiados juguetes tecnológicos, con Internet, los iPod... La gente se equivocó. Yo no traté de prever, sino de prevenir el futuro. No quise hablar de la censura sino de la educación que el mundo tanto necesita. Podemos salvar a Estados Unidos, gracias a los niños, si les enseñamos a leer y a escribir a partir de los 3, 4, 5 años para que lleguen a la escuela primaria sabiendo leer. Después, es muy tarde. Cuando en realidad, ya desde muy pequeños, queremos leer las palabras de las historietas. Yo aprendí a leer a los tres años, para leer las caricaturas.


-En Fahrenheit 451, los humanos salvan los libros memorizándolos. ¿Las bibliotecas digitales pueden cumplir ese papel?
-La digitalización no es la solución propiamente dicha, la cuestión es cómo se la utiliza. Si es algo que alienta la lectura, perfecto, de lo contrario, ¿qué sentido tiene? Por otra parte, he rechazado ofertas de digitalización de mis libros. Me gusta tocar un libro, respirarlo, sentirlo, llevarlo... ¡Es algo que una computadora no ofrece!


-Este año publica dos nuevos libros y sus adaptaciones teatrales se representan regularmente en Los Angeles...
-Escribo todos los días, cada mañana, desde hace setenta años. ¡No paro! Y escribo para el teatro desde hace cuarenta y cinco años; me encanta... Mi último libro, Now and Forever, que salió en setiembre, incluye un homenaje a Katharine Hepburn, ''Somewhere a Band is Playing'', que escribí después de conocerla hace cuarenta años - ¡y yo estaba enamorado de ella!-. Habíamos hablado del proyecto con Katharine y George Cukor, con la esperanza de que ella fuera la protagonista...


-Cuando salió From the Dust Returned, en 2001, usted dijo que era Timothy, el personaje principal de ese libro. ¿Es también Douglas Spaulding, el héroe de Farewell Summer, la continuación del clásico Dandelion Wine, que acaba de publicarse en los Estados Unidos?
-¡Por supuesto que soy Douglas! Dicho sea de paso, recibí excelentes críticas, escritas por hombres de edad madura que tienen a ese niño oculto en su interior. Ese libro es una conversación entre un chico de doce años y un hombre de ochenta y siete. Y yo soy los dos, ¿no le parece? De todas maneras, soy un escritor híbrido que creció con los libros y el cine. Vi la película Notre Dame de Paris a los tres años, y esperaba ser jorobado. Vi El fantasma de la Opera a los seis años, me encantó. A la misma edad, vi el filme El mundo perdido, y gracias a ese amor por los dinosaurios John Huston me propuso escribir la adaptación de Moby Dick.


-¿El cine sigue adaptando su obra?
-Mi amigo Frank Darabont prepara una nueva adaptación de Fahrenheit 451, y escribió un guión muy bueno. He tenido experiencias diversas en Hollywood, muy malas cuando un agente inmobiliario de New Jersey robó el guión de The Illustrated Man. ¡Pero Warner acaba de comprarme de nuevo los derechos! Esta vez, el guión lo escribo yo, y Frank Darabont va a producirlo y, quizá, dirigirlo. La mejor adaptación de mi obra es The Wonderful Ice Cream Suit (El maravilloso traje de color vainilla), realizada por Disney en 1998 - con Joe Mantegna y Edward James Olmos. Ellos respetaron realmente mi guión, la historia de un hombre pobre que sueña con un traje blanco. Universal prepara una versión de Crónicas marcianas. Ya encargaron veinte guiones seguidos, entre ellos cinco míos... pero piensan que no sé escribir. ¡Para cuando terminen esa película, Marte ya va a estar colonizado! Kirk Douglas había financiado una adaptación televisiva, pero los canales de TV estadounidenses no la quisieron.


-Usted dedica tiempo a alentar a jóvenes escritores, ¿qué consejos les da?
-Lo que funda toda escritura es el amor, es hacer lo que amamos y amar lo que hacemos. Y olvidarse del dinero. En mis comienzos, yo ganaba 30 dólares por semana, y mi novia era rica, pero le pedí que hiciera voto de pobreza para casarse conmigo. No teníamos ni auto ni teléfono, vivíamos en un departamento pequeño en Venice, pero la estación de servicio de enfrente tenía una cabina telefónica. Iba corriendo a atender cuando sonaba y la gente creía que me llamaba a mi oficina. Yo les repito: ''Rodéense de personas que los quieran, y si no los quieren, échenlos. No hay necesidad de ir a la Universidad, donde no se aprende a escribir. Vayan más bien a las bibliotecas''. Yo escribí Fahrenheit 451 porque había oído hablar del incendio de la biblioteca de Alejandría y de los libros quemados por Hitler en Berlín.


-¿Para usted, Los Angeles es ''treinta naranjas que no están obligadas a tener el mismo ombligo'', ¿una ciudad no necesita un centro?
-No, puesto que ahora, no teniendo un epicentro en la ciudad, esa función la cumplen los centros comerciales. Yo trabajé en la creación de esos ''malls'' e intenté explicar a los promotores cómo hacerlos. Cuando se construyó el centro comercial de Century City, hace treinta años, cerca de los estudios de la 20th Century Fox, expliqué que no funcionaría pero no me escucharon. Más adelante, me consultaron, y yo detallé los errores: no había restaurantes, no había vida social. Les dije que agregaran 200 mesas con 500 sillas, y que abrieran por lo menos 20 restaurantes para que la gente pudiera comer adentro o afuera, y dar vueltas y mirar, como en París. Siguieron mis consejos, y funcionan, los restaurantes, los cines, una gran librería. Estoy ayudando a reconstruir Westwood, es necesario salvar a ese barrio muerto.


-¿Le preocupan los problemas ambientales?
-Contra la contaminación, tenemos que recurrir a los franceses, que ya vinieron a salvar nuestra revolución con Lafayette. Ustedes son el único país que depende de la energía nuclear, y pueden enseñarnos a construir centrales nucleares en todos los Estados de la Unión, menos contaminantes que nuestros recursos actuales, petróleo y carbón. De esa manera, salvan nuestras vidas y Estados Unidos y Francia pueden volver a enamorarse.


-¡La exploración espacial lo fascina, y Marte especialmente!
-Esa noche en que llegamos a la Luna fue una noche de éxtasis para mí. ¡Nunca tendríamos que haber parado! Sacar una foto, OK, pero eso no salva a la humanidad. Si la vida desaparece de la Tierra, podemos encontrarla en otros planetas. Los viajes al espacio nos harán inmortales. Hay que volver a la Luna y hacer allí una base, para partir a la conquista de Marte... en los próximos veinte o treinta años, pero ya no seré de este mundo y eso me entristece mucho. Pero me enterrarán en Marte, en el cráter Chicago Abyss. Dejé instrucciones para eso a mi familia. Seré el primer muerto en Marte, aunque no tengo ninguna intención de morir pronto. ¡Llegaré a los 100!


-¿Por qué candidato votará en las próximas elecciones presidenciales?
-Prefiero a Rudy Giuliani, que ya hizo sus pruebas como alcalde de Nueva York, contra la criminalidad. Si los demócratas estuvieran a favor de bajar los impuestos, votaría por ellos. Pero no me gusta Hillary Clinton. Cuando su marido era presidente, la reforma del sistema de salud que proponía habría sido una catástrofe para nuestro país. Lástima que Arnold Schwarzenegger no pueda presentarse, es un buen gobernador. Soy miembro de la Academia y cuando participé en el comité de documentales, apoyé Pumping Iron - la película de 1977 que lanzó a Schwarzenegger al estrellato-.


- ¿Sigue siendo siempre igual de optimista?
-¿Por qué no? Mi vida marcha bien, sigo creciendo... it's wonderful! Si uno hace lo que ama, es feliz. Algunos psicoanalistas me han preguntado cómo hacía, pero no estoy nunca deprimido ni ansioso, salvo cuando muere un ser querido. Cuando murió mi mujer, Margherite, escribí un poema en su memoria... En un matrimonio pasan cosas misteriosas. Mi mujer quiso dejarme, porque teníamos demasiados bebés y ella pensaba que era mi culpa. Yo no quise divorciarme, para no alejarme de mis hijos, y seguimos juntos, como padre y madre. He tenido amantes, no es que sea mujeriego, pero cuando una mujer bella llama a mi puerta y me dice: ''I love you'', ¿cómo puedo resistirme? Bo Derek me propuso ir en tren al sur de Francia con ella y pasamos dos días juntos. La veo una vez al año. En la vida, todo es amor. Si uno ama está vivo, si crea amor, las cosas buenas forzosamente llegan.


(*) Periodista. Francia

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lunes, mayo 21, 2007

Ray Bradbury: danzando entre las musas

Monarch films ha insertado parte de las imágenes de un documental de 52 minutos acerca del autor nortamericano y que reproducimos a continuación:



Reproducimos el texto en inglés acerca de este DVD:
Ray Bradbury, Dancing Among The Muses, is a fascinating 52 Minute film bio of American literary icon and master storyteller Ray Bradbury. Bradbury, author of such classic novels as The Martian Chronicles, The Illustrated Man and Fahrenheit 451 and numerous screenplays such as Herman Melville's metaphoric saga, "Moby Dick". Through intimate interviews with Mr. Bradbury and some of his closest friends and colleagues, the viewer becomes a first hand observer to Bradbury's childhood in Waukegan Illinois, where a mysterious carnival performer changes his life forever. Next as a teenage as Bradbury journeys west with his family to a depression-era Hollywood - a move that puts him in the fantasy world of movies. And finally into the present where Bradbury resides today as the world's premiere storyteller with a list of classic movies, television shows and plays to his credit and more than 50 million books in print throughout the world.

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lunes, marzo 26, 2007

Y cuando Bush despertó, la guerra seguía ahí

?Vamos a volver a la Luna y también vamos a ir a Marte?
Roberto Bardini (BAMBU PRESS, publicado originalmente en agenpress.info http://www.argenpress.info/nota.asp?num=040654&Parte=0 )

En octubre de 2000, una periodista del periódico español La Vanguardia le preguntó al escritor Ray Bradbury cómo imaginaba el futuro. ?Vamos a volver a la Luna y también vamos a ir a Marte. Me gustaría que el gobierno se cuestionara por qué no volvimos a la Luna. No debimos haberla dejado nunca. Nuestro destino no es estar solamente aquí en la Tierra?, contestó el autor de Fahrenheit 451.

Luego, ante la pregunta ?¿para qué hemos nacido??, Bradbury respondió: ?Para mirar todo el universo, para celebrarlo. Tenemos que salir a examinarlo y colonizarlo. Tenemos que cumplir nuestro destino y volver a la Luna, y a Marte, y expandirnos, expandirnos?.



A casi siete años de distancia y ante las noticias que llegan de Medio Oriente, suenan fuertes las palabras ?examinar?, ?colonizar?, ?expandirnos?... Sobre todo porque Bradbury no se considera a sí mismo un escritor de ciencia ficción sino ?un narrador de cuentos con propósitos morales?. El destino de los hombres ?ha dicho? es ?padecer sufrimientos agobiadores para concluir vencidos, contemplando el fin de la eternidad?.



Un mes después de estas declaraciones, George W. Bush ganó la cuestionada elección presidencial de noviembre de 2000 sin haber logrado la mayoría de votos, un hecho inédito en la historia de Estados Unidos desde 1888. Por fallas en las máquinas de recuento de sufragios en el estado de Florida ?donde su hermano Jeb Bush era gobernador? intervino la Corte Suprema de Justicia para darle el triunfo, otro hecho inédito desde 1876.



Durante su campaña como candidato, Bush había asegurado que se oponía a utilizar a las Fuerzas Armadas estadounidenses en intentos de reconstruir países en el extranjero. Desde entonces, Estados Unidos hizo exactamente lo contrario: no regresó a la Luna ni a Marte, pero se ha expandido bastante en la Tierra, sobre todo en Oriente Medio. Por eso hoy es como si las palabras de Bradbury se refirieran a Irak y Afganistán.



Aunque Bush se graduó en Letras por la Universidad de Yale en 1968 ?año en que Ray Bradbury ganó el premio que otorga la Aviation-Space Writers Association (ASWA)? es poco probable que haya leído la obra del autor de Crónicas Marcianas. En su libro de cuentos El Convector Toynbee, publicado en 1988, Bradbury le hace decir a uno de sus personajes algo que es exactamente lo contrario del camino recorrido por Estados Unidos en los últimos seis años y que, visto con ojos actuales, es una pequeña perla del sarcasmo:



?¡Lo logramos!, exclamó. El futuro es nuestro. Reedificamos las ciudades, reconstruimos los pueblos, saneamos los lagos y ríos, purificamos el aire, salvamos a los delfines, aumentamos el número de ballenas, detuvimos las guerras, enviamos estaciones solares al espacio para iluminar el mundo, colonizamos la Luna, nos mudamos a Marte y luego a Alfa Centauro. Curamos el cáncer y derrotamos la muerte?.



El lunes 20 de marzo se cumplieron 48 meses de la invasión estadounidense a Irak y Bush pidió ?paciencia?, con voz apagada, a quienes cada vez más se oponen a la ocupación del país árabe.



La breve declaración televisada desde la Casa Blanca contrastó con su euforia del 1 de mayo de 2003, poco antes del derrocamiento de Saddam Hussein, cuando anunció desde la cubierta del portaaviones Abraham Lincoln que las mayores operaciones de combate en Irak habían terminado. Su frase ¡Mission Acomplished! (?¡Misión cumplida!?) fue reproducida en un enorme cartel que o­ndeaba sobre el buque. Pero hoy, cuando despertó, la guerra seguía ahí.+ (PE/Argenpress)

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