<?xml version='1.0' encoding='ISO-8859-1'?><rss xmlns:atom='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' version='2.0'><channel><atom:id>tag:blogger.com,1999:blog-7258914652102432631</atom:id><lastBuildDate>Fri, 29 Aug 2008 22:15:10 +0000</lastBuildDate><title>Tropezando con melones - Blog de David Torres</title><description>&lt;img src="/images/profesores2/david_torres3.jpg" alt="Tropezando con melones, David Torres" align="left" hspace="4"/&gt;&lt;img src="/images/profesores2/david_torres2.jpg" alt="David Torres, blog, escritor, literatura" align="right"/&gt;El primer melón me lo encontré en una playa andaluza, un día de verano. El último lo veo cada mañana al enfrentarme al espejo. ¿Qué me dirá ese tipo hoy? ¿Qué inesperados regalos, qué decepciones, qué frescas dentelladas me tendrá reservadas el día?</description><link>http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/</link><managingEditor>davidtorres@hotelkafka.com (David Torres)</managingEditor><generator>Blogger</generator><openSearch:totalResults>64</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7258914652102432631.post-9151001866689459611</guid><pubDate>Thu, 28 Aug 2008 15:05:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-08-28T17:44:34.455+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>david torres</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>literatura</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Lo que estoy leyendo</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Pessoa</category><title>Antonio Tabucchi: Requiem</title><description>Leí este libro hace ya casi una década y volví a llevarlo en la maleta en un reciente viaje a Lisboa. Es curioso comprobar cómo ciertos libros pierden con los años. Me ha pasado con Goytisolo, Carlos Fuentes o Benet, escritores que fueron de cabecera y a quienes ahora releo con el mismo disgusto melancólico de estar masticando un polvorón revenido. El sabor, el placer, están allí al fondo del papel, pero lo que queda en la boca sólo son mazacotes de palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/uploaded_images/antonio_tabucchi2-722677.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tabucchi, en cambio, se mantiene joven por la misma ley de esas mujeres guapas que han impuesto un estilo de belleza y que, cumplidos los cuarenta, brillan entre una impaciente turba de imitadoras. El italiano practica una literatura de sustracción, de encantamiento bañado de leve exotismo, lo que quiere decir que, en mi caso, juega con todos los ases en contra y aun así casi siempre me puede. Sobre todo en sus novelas cortas, más que en sus relatos. Murakami, Baricco o Auster sueñan con escribir algún día un libro como &lt;em&gt;Nocturno hindú&lt;/em&gt; o como &lt;em&gt;Requiem&lt;/em&gt;, pero para mí está claro que no lo van a conseguir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este libro tenía todas las bazas para no entrar jamás en mis estanterías. Un protagonista escritor un poquito pedante, una ciudad poblada de fantasmas, un gran poeta que emerge de la niebla en las últimas páginas para una cita &lt;em&gt;postmortem&lt;/em&gt; anunciada en las primeras. En esta arriesgada partida de póquer, Tabucchi empieza enseñando todas las cartas y como si el título no fuera lo bastante honesto, lo subraya con el subtítulo: &lt;em&gt;Una alucinación&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en eso consiste el libro, en una larga, febril y fecunda alucinación de un escritor de mediana edad que se aparece un ardiente mediodía de agosto en el puerto de Lisboa para acudir a una misteriosa cita con un poeta que no se nombra pero que no puede ser otro que Fernando Pessoa. Los escenarios cambian, pasan bruscamente del cementerio a la casa de un amigo muerto, de un restaurante casero a la fresca habitación de un prostíbulo donde el protagonista echa una siesta, de una casa demolida del pasado a un salón de billar. Los encuentros -todos casuales, todos decisivos- se presentan uno tras otro como en un juego de magia, pero con tanta naturalidad que es imposible descubrir el truco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá porque el truco es que aquí no hay trucos. No hay aquí ñoñeces ni juego borgianos, sino la honestidad de un narrador que se mantiene en vilo en esa sutil línea de equilibrio entre lo que debe decir y lo que debe callar. La cita con el amor de su vida, que se anuncia a lo largo de toda la novela, y que luego corre tras la cortina de una elegante elipsis. La cita con Pessoa, en la que acaban hablando, más que nada, de comida. La cita con el padre muerto -quizá el capítulo más tremendo y emocionante del libro- que entra en plena juventud en medio de la siesta del hijo y le pregunta cómo va a morir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resulta curioso que un libro tan fantasmal, tan metafísico, esté repleto de arriba abajo de comilonas fastuosas y farragosas recetas de cocina portuguesa. Como si el narrador necesitara el lastre del estómago para que los personajes no se le escaparan volando, como si este libro fuese una fabulita japonesa o una trilogía neoyorquina, en lugar de un descenso al infierno.</description><link>http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/2008/08/antonio-tabucchi-requiem.html</link><author>davidtorres@hotelkafka.com (David Torres)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7258914652102432631.post-7257284939739214312</guid><pubDate>Sun, 24 Aug 2008 07:12:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-08-24T09:25:05.236+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>david torres</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Viridiana</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Groucho</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Zapatero</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>El Bulli</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Abraham García</category><title>Las apariencias no engañan</title><description>Las apariencias engañan pero no tanto. Muchas veces las cosas son exactamente lo que parecen. Por ejemplo, no había más que ver el rostro de Michel Maure, el cirujano plástico detenido por desfigurar a casi cien mujeres, para comprender que ponerse en sus manos era una jugada de alto riesgo. Con un peinado en lonchas y facciones de charcutero, Maure no sólo era un oxímoron estético sino una auténtica garantía de estropicio. Las aparatosas gafas negras que le tapaban media cara ya lo decían todo: 'Médico, opérate a ti mismo'.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/uploaded_images/michel_maure-798571.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras las gafas, Maure ocultaba los ojillos de un niño que ha repetido curso varias veces por culpa de los trabajos manuales. La plastilina se le quedó anclada ahí, en un oscuro trauma de infancia, y terminó por atascar su bisturí. Seguro que estudió en la misma clase que el Joker, el malo de Batman al que alargaron la sonrisa a navajazos. La verdad, hay que ser muy crédula para confiar la erosión de michelines a un tipo que parece el casero de Tony Soprano. Seguramente, en sus folletos de publicidad, prometía rebajarte diez años y un día. Es cierto que la cara no es el espejo del alma, pero es que Michel Maure, más que un espejo, tenía un escaparate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En verano las apariencias salen a la luz y se desparraman bajo la cincha del bañador. Cuando entramos en un restaurante no hay que mirar sólo si las cucarachas juegan a la comba con los pelos de las gambas, sino también el porte del dueño. Para considerar a &lt;em&gt;Viridiana &lt;/em&gt;uno de los mejores restaurantes del mundo, ni siquiera hay que probar ese huevo frito con &lt;em&gt;mousse&lt;/em&gt; de &lt;em&gt;boletus edulis&lt;/em&gt; y lloviznado de trufa. Basta con ver las arrobas que se gasta Abraham García, que es un cocinero como mandan los cánones, es decir, orondo y feliz. En &lt;em&gt;Viridiana&lt;/em&gt; nunca pasaría eso de que un &lt;em&gt;gourmet&lt;/em&gt; gorrón se fuese sin pagar la cuenta, porque el tipo, después de cenar, se quedaría encajado en la puerta. En cambio, después de ayunar en &lt;em&gt;El Bulli&lt;/em&gt; bien puedes echarle un pulso a Usain Bolt en una carrerita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La guerra del Caúcaso parece una pelea de matones en el patio de atrás de la escuela y eso es exactamente lo que es. No hay forma de disimular la realidad, por más que Zapatero y su cuadrilla de mariachis se empeñen en maquillar la crisis con una recua de sinónimos. Dicen que la economía española sufre un frenazo, pero el lenguaje tampoco engaña: siempre damos un frenazo antes de pegarnos el hostión. Groucho Marx lo expresó mejor que nadie: 'Parece un idiota, habla como un idiota y actúa como un idiota, pero no se deje engañar. Es un idiota'.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;(Publicado originalmente en El Mundo el sábado 23 de agosto de 2008)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;</description><link>http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/2008/08/las-apariencias-no-engaan.html</link><author>davidtorres@hotelkafka.com (David Torres)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7258914652102432631.post-5841919979619335839</guid><pubDate>Fri, 22 Aug 2008 06:31:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-08-22T09:08:18.108+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>david torres</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>literatura</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>escritura</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Freud</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>García Berrio</category><title>Supersticiones de la escritura</title><description>Hace poco leí a un famoso escritor (quizá no tan famoso) que se preguntaba cuánto tiempo hacía que no escribíamos una carta a mano. La ironía sonaba más bien a lamentación, a elegía por un tiempo perdido: justamente aquel en que el trazo de la tinta sobre el papel podía delatar el carácter del plumífero del mismo modo que las huellas de una gaviota sobre la playa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/uploaded_images/Escritura-794626.bmp" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay algo impersonal en ese chorro de letras con el que ordeñador va manchando la página. A mí, a la hora de escribir una novela o un relato, me gusta precisamente eso: la sensación de que el texto se va hilando solo, organizándose por sí mismo, fluyendo desde algún sitio en mi interior, segregado desde cierto misterioso órgano interno como la tela de una araña. Por supuesto, debajo está la araña, es decir, el amanuense, y creo que da un poco lo mismo si utiliza un Pentium, una Olivetti o una pluma de ganso. Lamentarse porque las cartas ya no se escriban a mano tiene más de anacronismo que de nostalgia, algo así como echar de menos los trenes de vapor o las tablas de lavar y sus tercas ondulaciones. Mejor una lavadora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escribí mi primera novela -todavía inédita- en una vieja máquina de escribir de hierro, una Underwood del treinta y tantos con un sólido e imperfecto teclado que bien pudieron haber aporreado Chandler, Faulkner o incluso la secretaria de Eisenhower. La ñ era un añadido del mecánico, un trucaje del motor. Recuerdo la resistencia de las teclas a la presión, el atasco de las varillas al accionar varias teclas a la vez y, sobre todo, el disciplinado y metálico aguacero sobre el papel con la misma estéril melancolía que el crujido de la estática en los discos de baquelita. La máquina está ahí, en una repisa de mi salón, con el vistoso y anticuado encanto de un piano de escritor. De hecho, algunas veces me tienta el regreso al piano, a ver si logro arrancar esa novela que tengo atrancada desde hace meses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un profesor de la facultad, Antonio García Berrio, aseguraba que él escribía a mano porque le daba la sensación de estar sosteniendo un pene erecto antes de penetrar el papel. A mí la frase me sonó a impresionante tontería freudiana, sobre todo teniendo en cuenta que mi experiencia es justamente la contraria: el escritor nunca debe ser un explorador con el machete a punto sino más bien una selva en el momento de ser fecundada. No un macho furibundo sino una hembra que aguarda el momento milagroso de la concepción. No un tiránico maestro de ceremonias armado con un látigo sino un médium, una comadrona.</description><link>http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/2008/08/supersticiones-de-la-escritura.html</link><author>davidtorres@hotelkafka.com (David Torres)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7258914652102432631.post-5077900110404395428</guid><pubDate>Mon, 18 Aug 2008 08:28:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-08-18T10:59:36.032+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>david torres</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>De Juana Chaos</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>política</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>terrorismo</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Bono</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Zapatero</category><title>Bono pressing catch</title><description>Será el calor veraniego, un empacho de ajo blanco o un subidón de adrenalina, pero Bono está que se sale. Ha dicho que De Juana Chaos es una escoria social y que le da repugnancia verlo. Se ha remontado hasta la madre, que es donde solemos excavar los españoles cuando buscamos insultos de los buenos, de los que hacen pupa. 'La madre de De Juana no parió un hijo'. Qué machote, Bono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Da la impresión de que se lo cruza por la calle y le parte la cara. Pero qué va. Bono en bañador, después de rasgarse las vestiduras, debe de dar el tipo de uno de esos luchadores de &lt;em&gt;pressing catch&lt;/em&gt; que hacen las delicias de los niños en las tardes tontas de agosto. De hecho, como los luchadores de &lt;em&gt;pressing catch&lt;/em&gt;, Bono es un virtuoso del micrófono. Sale por un rincón del cuadrilátero, agarra el micro, suelta tres insultos y dos amenazas y hala, a pasar por caja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/uploaded_images/1179781318_small-798784.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más que un deporte, el &lt;em&gt;pressing catch&lt;/em&gt; es la apoteosis del tongo. Un día un luchador es enemigo a muerte de la humanidad, pero a la semana siguiente ya han hecho las paces. Sin ir más lejos, hasta hace cuatro días, De Juana Chaos era un hombre de paz, uno de los nuestros. Lo dijo Zapatero, el karateka virtual, el hombre que quiso conquistar el premio Nobel de la paz a base de sonrisas, el melómano al que un bombazo en la T4 le sonaba a una traca valenciana fuera de lugar y de fecha. Por aquel entonces De Juana Chaos era el ectoplasma de Gandhi pero ahora, en la calle, da asco verlo. Pocos se dieron cuenta de que en realidad ya había dejado la lucha armada y estaba entrenando para la pasarela Cibeles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde siempre, la política española ha estado plagada de luchadores de pega, bravucones cervantinos con la bocaza repleta de juramentos y un exceso de kilos en la sisa. Suben al ring del Congreso de los Diputados, hacen cuatro llaves y tres pantomimas, pero luego se toman unas cañas juntos y planean quién se va a llevar la siguiente costalada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No fue en vano la advertencia de Miguel Sebastián, que por algo dijo que la prenda que mejor le iba a Rubalcaba es un bañador de leopardo. Vestidos de semejante guisa, Rubalcaba con tanga felino y Bono de costalero enmascarado, el combate podría dar mucho juego. La cosa es distraer al personal y echarse unas risas, porque la escoria sigue libre, viva y coleando, gracias a unas leyes que puntúan cada muerto a menos de once meses entre rejas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El público silbó, pataleó y protestó, pero es que la Justicia, como siempre, estaba sorda y ciega. Hasta los árbitros del &lt;em&gt;pressing catch&lt;/em&gt; tienen más vista para hacer un tongo.</description><link>http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/2008/08/bono-pressing-catch.html</link><author>davidtorres@hotelkafka.com (David Torres)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7258914652102432631.post-3611890831209386346</guid><pubDate>Thu, 14 Aug 2008 11:24:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-08-14T13:39:25.300+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>david torres</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Sebastián Alvaro</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>literatura</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Rilke</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Nietzsche</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Pérez de Tudela</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>K2</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>alpinismo</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Reinhold Messner</category><title>Cogollitos de Tudela</title><description>A medida que pasan los días cada vez sabemos más detalles sobre lo que ocurrió realmente en el K2. Es cierto que en los primeros momentos conocíamos muy poco de lo que había sucedido allá arriba. Pero ocurre que el periodista no puede lanzarse en frío sobre la noticia del mismo modo que el médico no puede esperar a ver cómo evoluciona un paciente. Esto suena a excusa y de hecho lo es: cuando me llamaron para que escribiera un artículo de opinión sobre la tragedia del K2, no tenía más informaciones directas que unas palabras muy duras de Alberto Zerain, quien dijo literalmente: 'Vi mucha mediocridad ahí arriba'. También se rumoreaba (y luego se ha confirmado) que entre los expedicionarios abundaban las botellas de oxígeno. Nada menos que Reinhold Messner opinó: 'La gente reserva paquetes que incluyen ascenso al K2 como si comprara un viaje con todo incluido a Bangkok. Pero quien quiera subir a un ochomil debe asumir su propia responsabilidad y ser capaz de desenvolverse de forma autónoma en tal altura'.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/uploaded_images/K2-737832.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mí me impresionó especialmente el hecho de que al menos cuatro de las víctimas fuesen serpas y porteadores de altura. Es decir, trabajadores de la montaña. Ese factor concentró sensiblemente mi atención. Para mí no hay ningún problema en que alguien decida dónde y cómo quiere morir, pero no hay dinero ni excusa suficiente para que un hombre muera por cumplir el sueño de otro. Los detalles técnicos (la hora excesivamente tardía para hacer cumbre, las botellas de oxígeno, la falta de preparación de algunos expedicionarios) palidecían ante este simple y meridiano hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tono, que en mi artículo para la edición digital de El Mundo, era bastante comedido aunque cortante, se bañó de ironía y de sarcasmo en mi blog, que por algo lleva el título que lleva. Como bien señala Sebastián Alvaro en su propio blog, pretendía provocar y, por desgracia, lo conseguí. Digo por desgracia porque lo que no pretendía en modo alguno era ofender al colectivo montañero (aunque está claro que lo hice). No lo pretendía por la sencilla razón de que no se trataba de un artículo técnico dedicado al análisis de lo sucedido (para lo que no estoy ni mucho menos capacitado), sino a una reflexión sobre ciertas zonas oscuras de la psique humana que, en esta ocasión, se habían encarnado en el K2.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto que no soy un alpinista, pero creo que eso no quita ni da un ápice para opinar sobre esta cuestión. Tampoco soy un experto en política internacional y hoy he opinado en El Mundo sobre la guerra del Caúcaso. Tampoco soy un edil del ayuntamiento ni un experto en construcción y sin embargo, en el mismo artículo, me atrevo a criticar la gestión urbanística de Gallardón. La crítica de Pérez de Tudela, publicada en Desnivel, a mi artículo se basa exclusivamente en esta teoría de los compartimentos estancos. La repito aquí:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/uploaded_images/Tudela-777043.bmp" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Respecto al debatido y criticado artículo de David Torres en el El Mundo solo tengo que decir que es un artículo literario y periodístico, pero escrito por un autor que no es alpinista, ni explorador, ni ha probado el sabor del esfuerzo. Escribió una novela sobre una imaginaria ascensión al Nanga Parbat que a muchos les pareció que literariamente era buena, y que a otros no les interesó nada. Imaginar el alpinismo es una tarea imposible, si no se ha vivido; y solo algún poeta o filosofo metafísico como Rilke, Hölderlin, Nietzsche o Jünger... podrían hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Doy por sentado que cuando Pérez de Tudela dice que yo no he probado 'el sabor del esfuerzo' se refiere al esfuerzo en montaña. No voy a sacar aquí mi curriculum como librero, cobrador de recibos o nadador porque tampoco es gran cosa, pero advierto que el 'esfuerzo' de escribir una novela es bastante considerable. En cuanto a la valoración de mi novela, resulta cuando menos curioso que, según Pérez de Tudela, a muchos les pareciera 'literariamente' buena. No entiendo, tratándose de una novela, cómo les podría resultar otra cosa. Una novela no puede ser 'alpinísticamente' o 'culinariamente o 'químicamente' o 'judicialmente' ni buena ni mala. Es literatura. A muchos alpinistas de élite y a otros de andar por casa les pareció considerablemente verosímil. En el jurado estaba Sebastián Alvaro. Entre los primeros lectores, Paco Aguado, Juanjo San Sebastián, Luis Fraga y José Isidro Gordito. También le pareció muy buena a un famoso alpinista que por aquel entonces (hablo de 1999) tenía un programa de radio, me entrevistó por el libro y me felicitó por mi trabajo. Evidentemente él no se acuerda. Era Pérez de Tudela y si no le interesaba nada, no debería haber hecho una entrevista tan elogiosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasemos por alto el hecho de que Pérez de Tudela, al contrario que Juanjo San Sebastián, no se ha arrimado siquiera a las faldas del K2. Dejemos también el hecho de que tampoco, al contrario que Luis Fraga y José Isidro Gordito, ha estado en la cima del Nanga. Yo, al contrario, que él, no voy a criticar su curriculum, porque creo que la falla principal de su razonamiento es esta frase: 'Imaginar el alpinismo es una tarea imposible, si no se ha vivido'. Esto es una solemne tontería que, como todas las solemnes tonterías, tiene mucho predicamento. Si fuera verdad, entonces todo lo que no fuesen libros de memorias no valdrían un pimiento. No valdría un pimiento &lt;em&gt;Guerra y paz &lt;/em&gt;de Tolstoi (que no sufrió en carne y hueso la campaña napoleónica), ni la &lt;em&gt;Decadencia y ruina del imperio romano &lt;/em&gt;de Gibbon (que tampoco estaba allí), ni una historia de la cirugía en el siglo XIX, ni la más pequeña novela sobre el Antiguo Egipto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según Pérez de Tudela 'sólo algún poeta o filósofo metafísico como Rilke, Hölderlin, Nietzsche o Jünger... podrían hacerlo?'. Es decir que, según él, la facultad de imaginar el alpinismo fuera de la experiencia subjetiva está reservada a algunos alemanes. Pasemos por alto que Jünger no encaja ni como poeta ni como filósofo metafísico. Dejemos también la bigotuda sonrisa con que Nietzsche se hubiese tomado el calificativo de 'metafísico. Es palmariamente evidente que yo, como escritor, no le llego a los talones ni a Rilke ni a Nietzsche. La distancia entre ellos y yo es, más o menos, la misma que hay, como alpinista y explorador, entre Reinhold Messner y César Pérez de Tudela.</description><link>http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/2008/08/cogollitos-de-tudela.html</link><author>davidtorres@hotelkafka.com (David Torres)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7258914652102432631.post-6955809117508169614</guid><pubDate>Mon, 11 Aug 2008 14:32:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-08-11T20:57:18.664+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>david torres</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>amistad</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>literatura</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Román Piña</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Fernández Mallo</category><title>La caída del pelo románico</title><description>Este agosto andar por una calle de Madrid es como pasear por el interior de un secador de pelo, así que me he escapado a Mallorca, a Esporles, donde mi gran amigo Román Piña siempre me tiene guardado un rincón de su casa. A ese rincón lo llamo 'la perrera', y así lo expresé en la dedicatoria de &lt;em&gt;Cuidado con el perro&lt;/em&gt;, el libro de cuentos que me editó Román. Siempre que llego a Esporles, después del gran abrazo de Román, está la gran sonrisa en la cara de Rosa, la mujer de Román, una enorme alegría en la boca de Milos, el pequeño de la familia, y una pregunta en el ceño de Andrea, la hija mayor: '¿Cuándo te vas?'&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Andrea ha cumplido ya doce años y parece un prototipo de la Lolita de Nabokov, sólo que mucho más alta y con mucha más mala leche. Milos va a cumplir ocho y se encuentra en esa fase sumamente dialéctica donde en un momento quiere una cosa y al momento siguiente la contraria. Rosa cocina con méritos suficientes como para ocupar un sitio en el banquillo de Viridiana. En cuanto a Román y yo, somos como hermanos pero sin el como. Juntos hemos compartido libros, columnas, editoriales, premios, días, noches, medusas, playas, amigos, piscinas, borracheras, cigarros y sobre todo risas, muchas risas. Román es uno de esos tipos con los que me río más a gusto, aunque por esta foto de aquí abajo parezca un tío más bien serio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/uploaded_images/Foto-David-2-726117.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El plan para esta tarde es es ir a darnos un chapuzón en la piscina y luego irnos a cenar los tres, Rosa, Román y yo, con Agustín Fernández Mallo y con Aina. Porque Román, para mí, es como el rey Arturo, y la Mallorca románica, una Tabla Redonda de donde no paran de salir amigos y más amigos de entre ese listado de caballeros artúricos que es La Bolsa de Pipas, la revista que dirige Román desde hace más de diez años, la única donde publica el poeta novel más desconocido junto al último premio Nadal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Novelista, poeta, editor, columnista, periodista y un montón de cosas más, Román es, ante todo, un criador de amigos. Más o menos a su vera, gracias al contacto pipista, he conocido a Agustín, a Aina, a Felipe Hernández, a Diego Prado, a Angela Vallvey, a Max, a Emilio Arnao, a Javier Jover, a Carlos Jover, a Juan Planas, a Eduardo Inda, a Agustín Pery, a Inés Matute, a Joaquín Llorens, a Miguel Dalmau, y a un largo y casi siempre mallorquín etcétera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La amistad, para mí, es una cosa muy seria. Hay gente (algunos no andarán muy lejos) que cree que la amistad consiste fundamentalmente en lamer el trasero de alguien en espera de una recompensa futura. Hay otros para los que la amistad no es más que un as en la manga a la espera de completar un trío. Hay otros que simplemente dan asco. La amistad, sin embargo, no espera ni cambia ni alquila: es esa extraña aleación vital de la que hablaba Montaigne que no tiene nada que ver con sexo, vínculos familiares, jerarquías sociales ni nada que no sea el puro e intransitivo placer de ser ella misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conocí a Román hace ya casi una década. He visto crecer a sus hijos. He visto cómo sus espesos rizos griegos se iban espolvoreando de canas y él ha visto cómo el pequeño cráter de mi calva iba ensanchándose hasta formar una ecuménica tonsura. La otra noche nos bañamos junto a Milos sin más bañador que la luna y hoy vamos a compartir el máximo de intimidad que pueden permitirse dos varones antes del intercambio de saliva. Hoy vamos a cortarnos mutuamente el pelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/uploaded_images/Roman-745820.jpg" border="0" /&gt;</description><link>http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/2008/08/la-cada-del-pelo-romnico_11.html</link><author>davidtorres@hotelkafka.com (David Torres)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7258914652102432631.post-7230898148388808680</guid><pubDate>Wed, 06 Aug 2008 10:25:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-08-06T13:01:20.511+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>david torres</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>turismo</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>montaña</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Don Whillans</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>aventura</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>K2</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>alpinismo</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Rafael Conde</category><title>Viajes Ynestrillas</title><description>Ayer me llamó Fernando Baeta, director de la edición digital de El Mundo, y me pidió que le escribiera algo sobre la tragedia que ha tenido lugar estos días en el K2. Escribí &lt;a href="http://www.elmundo.es/elmundodeporte/2008/08/05/masdeporte/1217957287.html"&gt;esto.&lt;/a&gt; No soy un alpinista ni un especialista en alta montaña (ni siquiera en baja) pero algo se me ha quedado de cuando escribí &lt;em&gt;Nanga Parbat &lt;/em&gt;y &lt;em&gt;Los huesos de Mallory&lt;/em&gt;. Todo lo que sé sobre montaña me lo han enseñado mis amigos Rafael Conde (con quien compartí media vida en Altair), Sebastián Alvaro, Luis Fraga y Paco Aguado. El resto lo he leído o me lo he inventado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no hace falta ser un especialista para entender lo que ha pasado este verano en el K2. Unos cuantos señoritos que cogen sus sherpas y sus porteadores baltís y se van a una de las montañas más acojonantes y difíciles del mundo como si fueran de excursión a La Pedriza. Alberto Zeraín se los encontró cuando bajaba de la cumbre a una hora ya muy tardía para el Karakorum. Pensó que iban a morir todos. A mí me recordó aquella historia del gran escalador inglés Don Whillans. Se retiraba de la pared norte del Eiger (otro auténtico matadero) en cuanto vio las primeras señales de tormenta y, para su sorpresa, se encontró con un grupo de japoneses que iban alegremente hacia la cumbre. Whilans preguntó que dónde coño iban y los japoneses respondieron sonriendo: &lt;em&gt;'We're going up'&lt;/em&gt;. 'Sí, vaís arriba' pensó Whillans. 'Pero mucho más arriba de lo que os pensais'.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los señoritos hicieron cumbre a las ocho de la noche. Los señoritos no sabían que en el Himalaya las dos de la tarde es la última barrera de seguridad para afrontar un retorno con garantías. Los señoritos se encontraron con que un alud había barrido las cuerdas fijas. Los señoritos se llevaron a sus guías y sus porteadores para que le echaran una mano con el remo a Caronte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/uploaded_images/Priscilla-PingPongReaction-740600.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está de moda esto de los viajes de aventura. A mí palmar de ese modo en el Himalaya me parece demasiado caro y ostentoso. Un lujo, una estupidez. Sólo el permiso de escalada te sale por dos kilos. Hace tiempo Rafa Conde y yo pensamos en montar una agencia de viajes de alto riesgo. Lo llamamos 'Viajes Ynestrillas: cojones sin ladillas' porque nos acordamos de aquella incursión que hizo Sáinz de Ynestrillas al País Vasco con banderas españolas en pleno &lt;em&gt;aberri eguna &lt;/em&gt;y nos pareció una opción mortal mucho más imaginativa y provocadora. Pensamos, por ejemplo, en vestirse de travesti en plan locaza total, pintar un autobús de rosa e irse de vacaciones a Afganistán, a ver cuánto tardaba el primer grupo de talibanes con lanzagranadas en entablar el primer contacto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra posibilidad era ponerse una &lt;em&gt;kufiya &lt;/em&gt;palestina, subirse a un coche con emblemas nazis y conducir por las calles de Jerusalén oyendo la &lt;em&gt;Cabalgata de las Walkirias&lt;/em&gt; a toda hostia por los altavoces. Más barato todavía: pasear por Ramala o por el centro de Teherán con una camiseta que diga 'Mahoma es &lt;em&gt;gay&lt;/em&gt;'.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Estás harto de la vida y quieres salir por la puerta grande? ¿Crees que el &lt;em&gt;puenting &lt;/em&gt;con la cuerda larga o el paracaidismo sin paracaídas son mariconadas? ¿Te apetece palmar este verano? ¿Te atreves a subir el Everest en camiseta? ¿Se te ocurre una manera mejor? ¿Quieres contarnos los detalles de tu próxima excursión al más allá? Viajes Ynestrillas: tu otra forma de viajar.</description><link>http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/2008/08/viajes-ynestrillas.html</link><author>davidtorres@hotelkafka.com (David Torres)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7258914652102432631.post-4208496709207287904</guid><pubDate>Tue, 05 Aug 2008 06:00:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-08-05T08:10:51.718+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>david torres</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>lenguas</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Laporta</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>fútbol</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>catalanismo</category><title>Volando vengo</title><description>Joan Laporta dice que el catalán es el idioma vehicular del Barça. Pobre hombre. Todavía no se ha enterado de que el fútbol, en sí mismo, es un idioma universal. Será por eso que al Barça le va como le va. Los jugadores hacen horas extras en clase de dictado junto a Carod-Rovira y luego los resultados deportivos se resienten. No importa que no traigan ni un mísero trofeo a las antaño espesas vitrinas azulgranas: la mayor gloria no es que Ronaldhino meta goles, sino que sepa pedir el postre en catalán. Antes daba gusto ver a Eto'o quemando el césped al paso de sus botas. Ahora la afición se conforma con verle bailar la sardana cada fin de semana en el Camp Nou.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Barça, efectivamente, es más que un club. Con Laporta al frente, también es un buque que se hunde. Como Cataluña, el Barça es un estado de la mente, y depende mucho del fervor de sus fieles para continuar su peregrina existencia por esos mundos alados donde los &lt;em&gt;Païssos Catalans&lt;/em&gt; extienden sus reales desde Zaragoza hasta Aix-en-Provence. O incluso más allá. Es posible que la expedición azulgrana sufra un &lt;em&gt;shock &lt;/em&gt;cuando desembarque en Chicago y oigan hablar por todos lados la lengua de Cervantes. Quizá Laporta exija que ningún periodista de los varios diarios y radios hispanohablantes les pregunte directamente en el español de allá, ese acento neutro que tanto recuerda a la voz del oso Yogui. Es mejor mantener a su equipo en la ficción de que Jaime I el Conquistador llegó a México antes que Cortés y que Roger de Flor fundó San Francesc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/uploaded_images/Aterriza-759604.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cuestión del dinero es otro cantar. Demuestra que el tópico del catalán tacaño es un mito sin fundamento, sobre todo cuando le toca pagar a otro (en este caso, a los pobres panolis yanquis que habían contratado el viaje). Para Laporta la patria es la pela pero la pela no es exactamente la patria: Cataluña es un concepto más global. Quizá por eso el Barça eligió una compañía extranjera, para aclararnos que ellos no necesitan a España para nada y, de paso, demostrar que la crisis mundial no les afecta lo más mínimo. En plena catástrofe económica, se permiten el lujo de tirar por la borda 300.000 euros por un vuelo lingüísticamente incorrecto y contratar otro, más gordo y más grande, que los lleve hasta Chicago sin molestas escalas en la realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Margalida Tous y Joan Puig, el &lt;em&gt;Pepito Piscinas&lt;/em&gt; de la política nacional, están encantados con este gesto tan patriota por una parte (y tan español por otra). Sólo un español a carta cabal, de los de servilleta en el cuello estilo Felipe II, haría un despilfarro tan memo y tan insensato. A mí me hubiese parecido mejor gesto que el Barça hubiese contratado un avión de &lt;em&gt;Spanair&lt;/em&gt;, a ver si esos 300.000 euros podían cubrir el hueco de los 600 empleados que se van a ir a la calle. Pero Margalida y Joan no. Ellos preferirían que se llamara &lt;em&gt;Catalanair&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;(Publicado originalmente en El Mundo-El Dia de Baleares el lunes 4 de agosto de 2008)&lt;/span&gt;</description><link>http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/2008/08/volando-vengo.html</link><author>davidtorres@hotelkafka.com (David Torres)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7258914652102432631.post-6906333950635156102</guid><pubDate>Thu, 31 Jul 2008 11:43:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-07-31T13:53:44.038+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>david torres</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Solbes</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>marxismo</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Lenin</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>comunismo</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>hipocondría</category><title>El cinturón</title><description>Lo bueno de Karl Marx es que suele tener razón en casi todo, pero lo malo es que los marxistas no se lo han leído ni por el forro. Empezando por Lenin. Por ejemplo, Marx dijo que para llegar al socialismo primero había que pasar por el capitalismo, una afirmación tan simple que para corroborarla no hay más que echar un vistazo a cómo están esos pobres países donde triunfó el comunismo. También dijo que la economía son los cimientos que sujetan todo lo demás, y que un cambio en la estructura económica provoca un terremoto que afecta a toda la estructura del edificio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/uploaded_images/Marx-776217.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este verano he comprobado la tesis de Marx en mis propias carnes, y no hablo en sentido figurado, sino que un día empiezo a notar una especie de hormigueo intermitente en la piel de la cintura y, como soy un hipocondríaco de libro, intento serenarme diciendo que se trata de un asunto de nervios. Lo más probable (me digo) es que se trate del síndrome del michelín fantasma, es decir, que como antes estaba bastante más gordo, el michelín izquierdo se ha erosionado bastante y envía señales desde el más allá a las terminaciones nerviosas, como dicen que hacen los miembros amputados a sus antiguos dueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que como la cosa se alarga ya para tres semanas y es un poco molesto tener un vibrador en plena lorza, decido acudir al médico, lo cual es el último recurso para un aprensivo. De entrada, confundí al médico de la Seguridad Social con un empleado de la limpieza a causa quizá de su juventud, del pendiente en la oreja y del uniforme sin mangas de color verde en lugar de la bata blanca de toda la vida que tanto nos tranquiliza y acojona a los hipocondríacos. Sin detenerse a palpar la zona afectada, sin pedir unos simples análisis, sin pensárselo mucho, me dice que no tiene la menor importancia y que la culpa la tiene la economía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O sea, que Solbes dijo que había que apretarse el cinturón y yo le he hecho demasiado caso. Ya se sabe que tener a Solbes de ministro de economía es como tener al abuelo Cebolleta en la antesala del médico o en la cola de la carnicería: hay que comprar conejo, que es más barato y sale muy sabroso; no hay que dejar tanta propina en el bar; hay que apretarse el cinturón, etc. Una auténtica colección de topicazos murmurados con ese tono somnífero de sacristán en misa, de anestesia en el dentista, ideado para conjurar los malos rollos y tranquilizar a las masas antes del desastre. El ronroneo nasal y sedante de Solbes es lo que debería haber brotado de los altavoces del &lt;em&gt;Titanic&lt;/em&gt; en lugar de una orquesta de cuerdas. Todo avión debería tener una grabación con los mejores discursos de Solbes por si hay que hacer un aterrizaje de emergencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que pasa es que los hipocondríacos siempre nos tememos lo peor. Después vas al médico y te receta unos tirantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;(Publicado originalmente en El Mundo el miércoles 30 de julio de 2008)&lt;/span&gt;</description><link>http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/2008/07/el-cinturn.html</link><author>davidtorres@hotelkafka.com (David Torres)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7258914652102432631.post-8344036569631828291</guid><pubDate>Tue, 29 Jul 2008 07:33:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-07-29T11:42:32.054+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>test de Roscharch</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>infancia</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>david torres</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Luis Alberto de Cuenca</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>familia</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>sexo</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Vernon Sewell</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>cine</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>David G. Panadero</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>mujeres</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>miedo</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>memoria</category><title>Infancia de miedo, cine de verano</title><description>Mi padre ha trabajado en más oficios de los que yo puedo recordar. Fue pastor de cabras a los siete años, panadero a los doce, pescador en una traíña a los dieciocho, mecánico naval en un carguero a los ventitantos, mecánico de coches en la FEMSA a los treinta y camionero en la misma empresa antes de cumplir los cuarenta. Hay otros oficios pero se me olvidan. Mi padre ha cruzado toda España encima de un traíler y medio mundo sobre los lomos del mar: cuando yo nací, él estaba en Dakkar, en las costas de Senegal, pescando gambas, y fue un barco francés el encargado de llevarle la buena nueva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aprendió a leer y escribir cuando ya era un hombre hecho y derecho, hazaña intelectual que no supe valorar en su justa medida hasta que trabajé en una academia de Moratalaz y vi a varios ancianos que se esforzaban cada día en la dificilísima tarea de descifrar palote a palote una inexpugnable piedra Rossetta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un verano, cuando yo tenía seis o siete años, mi padre se sacó unas perrillas extra haciendo de acomodador en un cine de verano. Llegaba a casa sobre las ocho o las nueve de la noche y, como un Madelman proletario, cambiaba el mono de mecánico por una camisa blanca y un pantalón oscuro. Cogía una pequeña linterna de mano y se iba para preparar las sillas de tijera frente a una pared blanca también pluriempleada, donde los chicos solíamos jugar al frontón y que hacía las veces de pantalla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego llegábamos mi madre, mi hermano y yo, generalmente acompañados de una tartera metálica con tortilla de patatas y croquetas frías, y nos sentábamos en las sillas que mi padre había reservado para nosotros. Mientras caía la noche lo veíamos moverse precedido por el halo de santidad de la linterna cruzando las filas de asientos. En aquella pantalla improvisada en un solar de la calle Valdecanillas vi (en un programa doble que incluía &lt;em&gt;Pánico en el transiberiano)&lt;/em&gt; una de las películas que más miedo me han dado jamás. Sólo recuerdo que iba de una mujer muy guapa que de repente se transformaba en una especie de mariposa gigante que chupaba la sangre a los tíos. (Sí. He dicho la sangre. Sólo la sangre. Vale.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/uploaded_images/300px-Rorschach1-768907.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Es probable que me pasara media película con la cabeza metida entre las piernas porque no guardo más recuerdo de la metamorfosis de la mujer que una oscuridad impenetrable y el grito aterrado de sus víctimas. En el cine de terror, mostrar al monstruo casi siempre es un error garrafal porque no hay peor monstruo que el que tú te imaginas. En mi memoria, aquella película de la que no tenía el título ni el nombre de un solo actor, creció y creció hasta convertirse en algo más que un placentero emblema del miedo: se transformó en un símbolo del eterno femenino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si será por la ausencia de hermanas o porque en San Blas las niñas sólo servían como blanco de pedradas, pero, para mí, durante la adolescencia y buena parte de la juventud, las mujeres siempre han resultado un enigma impenetrable, bellas crisálidas que ocultaban en su interior una criatura pavorosa. Por razones que ahora no vienen al caso (quizá las cuente algún día), una vez tuve que hace un test de Roscharch y el psicólogo se quedó fascinado con la interpretación de ciertas figuras donde yo sólo veía ángeles andróginos y vaginas dentadas. En una de ellas, volví a ver a aquel horrible monstruo del cine de verano: una especie de ángel maligno con alas enormes. Por lo demás, debí de sacar una puntuación lamentable: no acerté ni una sola mancha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante años y años intenté en vano buscar el título de la película. Cuando se inventó internet (hubo una época, créanme), entré un día en google y tecleé las combinaciones de palabras que pudieran darme la clave del enigma. Nada. Una noche feliz se me ocurrió preguntarle a Panadero (que es una enciclopedia viviente en doce lomos sobre cine de terror bueno y malo) acerca de una película de los años setenta, seguramente casposa, probablemente italiana, con sexo oblicuo y mariposa vampiro. Tampoco sabía de qué película le estaba hablando, pero hizo una llamada a su amigo Carlos Aguilar. Inmediatamente obtuve una corrección, un título y un nombre. La película no era italiana, sino inglesa. Era &lt;em&gt;El deseo y la bestia&lt;/em&gt;, de Vernon Sewell.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La semana pasada, en un kiosco de periódicos, vi un programa doble de Vernon Sewell que incluía &lt;em&gt;El deseo y la bestia&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;La maldición de altar rojo&lt;/em&gt;. Por supuesto, no resistí la tentación, lo compré en el acto y puse a rebozar mi memoria aquella misma noche. Me sorprendió descubrir que, entre el elenco de actores, estaba Peter Cushing, calavera inolvidable de mi infancia, perfil reflexivo de ave rapaz que fue el mejor Sherlock Holmes que yo recuerdo, el Van Helsing por antonomasia. La película era mala con un punto de ingenuidad conmovedora: un sabio loco que de repente recobra la cordura y un detective irresponsable que viaja de incógnito con su hija para que la jovencita sirva de unidad donante móvil. Carruajes a caballo, nieblas inglesas, tazas de té, bigotudos policías británicos. La actriz principal era tan bella y tan malvada como en mi recuerdo pero el monstruo no consistía en un perverso agujero negro, un ramalazo de oscuridad, sino en un lamentable disfraz de abejorro gordo estilo el Chavo del Ocho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volver a caminar ante la casa de una antigua novia, oír otra vez una canción que en tiempos lo fue todo, tirar del sedal para que emerja un terror de la infancia y descubrir que sólo era un trapo mojado. Luis Alberto de Cuenca escribió en un verso inolvidable que la nostalgia es un burdo pasatiempo. También puede resultar un ejercicio arriesgado, fútil, conmovedor a veces. Como intentar acertar una mancha en un test de Roscharch.</description><link>http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/2008/07/infancia-de-miedo-cine-de-verano.html</link><author>davidtorres@hotelkafka.com (David Torres)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7258914652102432631.post-3960343346096738775</guid><pubDate>Thu, 24 Jul 2008 19:08:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-07-25T00:02:04.262+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>david torres</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Bergman</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>El Bosco</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>muerte</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Freud</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Brueghel</category><title>La muerte os sienta tan bien</title><description>Occidente siempre ha basculado entre el tabú de la muerte y la fascinación morbosa por convertirla en espectáculo. La muerte nos repele y a la vez nos atrae: eso lo sabía bien Freud que habló del &lt;em&gt;tanathos&lt;/em&gt; como de ese instinto de la muerte que llevamos en algún lugar del disco duro para compensar el &lt;em&gt;eros&lt;/em&gt;, el impulso de procrear. En castizo, aquí te pillo, aquí te mato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/uploaded_images/Danza-765871.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No queremos saber nada de los moribundos, ni del último tránsito, ni visitamos a menudo los cementerios, pero nuestros cines están repletos de películas con docenas de asesinatos por minuto. Igual que cuando hay un accidente con los cuerpos destrozados y la poli dice 'no miren', hacemos lo posible para taparnos los ojos ante la visión del cadáver y al tiempo entreabrimos los dedos para echar un vistazo. Prohibimos a nuestros hijos que vean una limpia y decente peli porno cuando están más que acostumbrados a ver en la tele toda clase de decapitaciones, degollinas y escopetazos. Pero el sexo nos asusta mucho más que la tumba. Les negamos el &lt;em&gt;eros&lt;/em&gt; con una mano mientras con la otra les damos una buena ración de &lt;em&gt;tanathos&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro día medio mundo se echó las manos a la cabeza ante la imagen de esos bañistas que tomaban el sol tranquilamente en una playa italiana mientras ahí al lado, debajo de unas mantas, se enfriaban los cuerpos de dos niñas gitanas. El adjetivo echa más leña al fuego (sobre todo después de los exabruptos racistas de Berlusconi) pero hubiese dado lo mismo que hubiesen sido dos jóvenes alemanes o dos señoras inglesas. La insolencia veraniega de esos bañistas que continuaban chupando impertérritos su ración de bronceado parecía sacada de un fresco medieval, un cuadro de Brueghel o de El Bosco. Ni la menor lástima por ese par de congéneres que acababan de cruzar la frontera. Ni siquiera el ademán de santiguarse, ese gesto tan feo y obsoleto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Milán han inaugurado un parque de atracciones donde, por sólo un euro, uno puede asistir a la &lt;a href="http://www.elmundo.es/elmundo/2008/07/23/internacional/1216807183.html"&gt;ejecución en la silla eléctrica &lt;/a&gt;de un muñeco de extraordinario realismo, un monigote perfecto que se convulsiona y agoniza mientras la gente se descojona viva. El negociante la importó de Estados Unidos, donde estas cosas tienen mucho predicamento. Aquí en Europa la última vez que la Muerte se echó a cabalgar con dignidad fue en una novela en Venecia y en una película de Bergman donde jugaba al ajedrez con un caballero. Ahora la Muerte hace reír a los niños en las ferias y toma el sol en las playas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos estamos ganando a pulso una Edad Media.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Publicado originalmente en El Mundo el jueves 24 de julio de 2008)</description><link>http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/2008/07/la-muerte-os-sienta-tan-bien.html</link><author>davidtorres@hotelkafka.com (David Torres)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7258914652102432631.post-6072299397855254405</guid><pubDate>Tue, 22 Jul 2008 18:32:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-07-22T21:06:46.857+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>david torres</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>monarquía</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Tippett</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>música</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Urceloy</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>política</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>México</category><title>Utilidades del príncipe Carlos</title><description>Creo que toda persona humana (no necesariamente súbdito británico) se habrá preguntado alguna vez sobre la utilidad del príncipe Carlos. Que no es lo mismo que cuestionarse la utilidad o inutilidad de la monarquía. Hace unos días, en plena Semana Negra de Gijón, a una escritora mexicana le dio por reírse de la monarquía española, a llamarnos obsoletos y otras cosas por el estilo, y entonces ahogué mi natural vena republicana y le contesté que entre los diez países más adelantados del globo terráqueo había varias monarquías: Japón, Reino Unido, Noruega, Dinamarca, Suecia... Con una risita me preguntó cómo se sabía si un país era retrasado y yo le contesté que era fácil: por su distancia natural con México.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/uploaded_images/Carlitos-711342.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mí el debate sobre la monarquía ni me va ni me viene: creo que hay tropecientos problemas mucho más acuciantes que esa institución caduca, costosa y ridícula que, sin embargo, de algún modo, cumple su función (piensen si no en el presidente de México). Ahora bien, uno ve al príncipe Carlos de Inglaterra (uno lo veía más antes, cuando le daba por salir en las fotos) y se pregunta: ¿para qué sirve este hombre? Con esa reina madre que lleva camino de batir el record mundial de longevidad de un galápago, no parece que Charlie vaya a estrenar la corona cualquier día de éstos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como el de Beckelar o el de Maquiavelo, Charlie se va a quedar de príncipe toda su vida. Su boda con Lady Di (la rubia más cursi que quepa imaginarse, que Dios tenga en su gloria) iba para ceremonia del siglo pero luego se quedó en portada del &lt;em&gt;Hola&lt;/em&gt; y acabó desembocando en matrimonio frustrado y en divorcio sonadísimo. Después de varias aventuras y desventuras principescas, Charlie se lió con una tal Camila más fea que un pie con papilomas, pero al menos sirvió para mostrar algunas de sus utilidades. 'Quiero ser tu tampax' dijo en una grabación erótica telefónica que algún desalmado vendió a la prensa rosa: una de las declaraciones de amor más húmedas y profundas que jamás se hayan hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, Charlie cumple una función valiosísima sólo en función de su nacimiento. No me refiero a esa gilipollez de la sangre azul, sino al hecho de que, para el día en que nació, encargaron una pieza de música fabulosa que una vez oí por Radio Dos y que me dejó sobrecogido de belleza. La obra se titula &lt;em&gt;Suite para el nacimiento del príncipe Carlos&lt;/em&gt; y es una de esas cosas que le salen a un compositor sólo una vez en la vida, sobre todo a un compositor como sir Michael Tippett, que es un plasta de mucho cuidado. Recuerdo que yo una vez le regalé a mi amigo Urceloy una ópera de Tippett que iba sobre Príamo o sobre Aquiles o sobre la puta madre de ambos, pero un soberano coñazo, vamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, ya sea por la pasta del encargo o por el miedo a la venganza real, Tippett dio el do de pecho y se largó cinco movimientos que parecen escritos por su primo, el de México. Me pasé años buscándola en cualquier disco, forma o soporte hasta que el otro día me acordé de ella y puse a trabajar la mula, que no sabe de discográficas ni de distribuidoras y que chupa y chupa día y noche. Aprovechen que todavía la tengo en el zurrón. El disco viene con tres sinfonías que serán, con toda seguridad, pura morralla, pero la &lt;em&gt;Suite &lt;/em&gt;no se la pierdan. Para que luego digan que no sirve de nada el príncipe Carlos.</description><link>http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/2008/07/utilidades-del-prncipe-carlos.html</link><author>davidtorres@hotelkafka.com (David Torres)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7258914652102432631.post-1393099078101951728</guid><pubDate>Mon, 21 Jul 2008 07:02:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-07-21T09:15:17.578+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Schumann</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Zubin Metha</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Cesar Franck</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Casals</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>música</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Barenboim</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Barbirolli</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Rostropovich</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Elgar</category><title>Jacqueline Du Pré en la enfermedad</title><description>En 1972 Jacqueline Du Pré dio su último concierto. Estaba en Nueva York, junto al afamado violinista Pinchas Zukerman, ambos dispuestos a enfrentarse al Doble Concierto de Brahms bajo la batuta de Leonard Bernstein. Pero Jackie, como la llamaban sus amigos, casi no pudo abrir los cierres del estuche del violonchelo y Bernstein, pensando que se trataba de un ataque de nervios, la convenció de que siguiera adelante. Muy poca gente sabía la verdad: ya no sentía sus dedos. Sin tacto, la música de Brahms se le transformó en un océano sin puntos de referencia y el mástil del instrumento en un intrincado rompecabezas donde tenía que calcular a ojo dónde iba posando las yemas. Unos meses después le fue diagnosticada una esclerosis múltiple.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/uploaded_images/Jacqueline-775538.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuatro años atrás la enfermedad había empezado a declarar sus síntomas, pero no fue hasta aquel concierto con la Filarmónica de Nueva York, cuando Jacqueline Du Pré comprendió que había terminado su idilio con la música. Tenía apenas 28 años. Unos meses antes, en diciembre de 1971, había realizado sus dos últimas grabaciones: la Sonata para violonchelo y piano en sol menor, de Chopin, y una adaptación para violonchelo de la Sonata para violín en la, de Cesar Franck. Junto a ella, en el estudio de grabación de Abbey Road, estaban los dos amigos que la acompañaron hasta el final: su esposo, el pianista Daniel Barenboim, y ese otro cuerpo curvilíneo que no le falló jamás, un violonchelo Stradivarius que había pertenecido a un virtuoso ruso y que tenía caprichos de niño mimado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de aquel terrible diagnóstico, Jacqueline Du Pré lo tenía todo. Talento, inteligencia, belleza. Estaba considerada la mejor violonchelista de su generación, con un sonido único, apasionado e intenso, comparable únicamente a Rostropovich y a Casals. Pero, dada su juventud, sus posibilidades eran ilimitadas. Sus versiones de los conciertos de Dvorak y Schumann se convirtieron en auténticas referencias, y la grabación que hizo en 1965 del concierto de Elgar dejó boquiabierta a la crítica y la lanzó al estrellato mundial. Escoltándola en aquel disco legendario estaba la Orquesta Sinfónica de Londres, dirigida por sir John Barbirolli, un viejo director de 65 años, vehemente y espléndido, que había conocido a Elgar en persona y que incluso tocaba en la sección de cuerdas (un violonchelo precisamente) el día del estreno. Cuando le preguntaron acerca de qué opinaba acerca de la interpretación de aquella jovencita de 20 años, Barbirolli sonrió: 'Mucha gente la acusa de entregarse demasiado, pero yo la adoro. Si no derrochas en exceso cuando eres joven, ¿qué harás cuando seas viejo?'&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ciertamente, Du Pré se daba a manos llenas, se entregaba a fondo en cada concierto, en cada pasaje, en cada nota. Como si supiera que en realidad no le quedaba mucho tiempo, que la vejez prevista por Barbirolli nunca llegaría. Cuando se arqueaba en medio de un pasaje tumultuoso, luchando con la música, su hermoso cuerpo parecía otro violonchelo lleno de curvas y relámpagos: una sirena surgida de un sueño. Sin embargo, aquella belleza suya tan carnal, tan sensual, estaba matizada por un halo de espiritualidad, acariciada por un toque de travesura. En las fotos, a veces, parece un ángel descendido a la Tierra; otras veces, la alegría le traspasa la cara y bajo la majestuosa melena rubia aparece una niña sonriente que acaricia el violonchelo como si jugara. Detrás de aquella muchacha alta y esbelta, guapa al viejo estilo, que apenas se maquillaba, sigue latiendo algo de la tristeza de los niños prodigio, las horas encadenadas a la servidumbre del instrumento y a la minuciosa tortura de las digitaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jacqueline Du Pré se enamoró del sonido triste y profundo del violonchelo desde la primera vez que lo escuchó por la radio. Tenía cinco años, un don natural para la música y aquel quejido doloroso, aquel lamento tan semejante a la voz humana, le tocó el corazón. Tuvo a algunos de los más grandes virtuosos del siglo como profesores, de Casals a Rostropovich pasando por Tortelier, pero siempre prefirió por encima de todos ellos a William Pleeth, su querido profesor de la Guildhall School of Music and Drama de Londres. Durante la adolescencia, su talento fabuloso la aisló del mundo, y cuando años después, en 1966, conoció a Daniel Barenboim, supo ver bajo el encanto de aquel joven virtuoso del piano la soledad enclaustrada de otro niño prodigio, regordete y con pantalones cortos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un año después ella se convirtió al judaísmo y se casó con Barenboim en una ceremonia en la que el director Zubin Metha ofició de testigo. Los tres formaban el núcleo de un conjunto de brillantes músicos judíos que algunos definieron maliciosamente como la &lt;em&gt;Kosher Nostra&lt;/em&gt; y en donde había nombres tan prestigiosos como Isaac Stern, Itzhak Perlman y Pinchas Zukerman.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El instinto musical de Du Pré unido a la inteligencia de Barenboim floreció en un puñado de grabaciones bellísimas, entre otras, los ciclos completos de las Sonatas para violonchelo y piano de Brahms y Beethoven. Fue una de las relaciones más hermosas y fructíferas de la historia de la música, trágicamente truncada por la enfermedad de Jackie, que ocupó 18 de los 20 años del matrimonio, hasta la muerte de ella. 'Como toqué con ella jamás he vuelto a tocar con nadie' ha dicho Barenboim, que sintió cómo una parte de él se había marchitado para siempre. No fue el único: en enero de 1988, durante el elogio fúnebre en memoria de Jacqueline Du Pré, Zubin Metha contó cómo unos días antes estaba intentando ensayar el concierto de Elgar junto a un célebre solista y no pudo evitar que se le llenaran los ojos de lágrimas: '¿Estás pensando en ella, verdad?'. Metha bajó la batuta y dijo: 'Nunca volveré a dirigir esta música'.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El bellísimo concierto de Elgar, con el desgarro de su arañazo inicial y su conmovedor lamento de un anciano al término de sus días, era la música que Jackie, en los días malos de su enfermedad, escogía para reemplazar la sensación física del llanto. La esclerosis múltiple se lo había quitado todo: la música, el movimiento, la gracia, la dignidad, incluso el alivio de llorar. Pero aun así, postrada en su silla de ruedas, siguió dando clase a sus alumnos, intentando transmitir a otros la belleza que ella ya no podía tejer, sin desprenderse jamás de su amado violonchelo que había acariciado por última vez tantos años atrás. ¿Está en la última grabación que realizó, escondida en las entrañas del tempo lento de la sonata de Franck, la despedida final, el adiós a toda la música que ya no sonaría, el silencio definitivo de ese otro cuerpo de madera encerrado en su estuche, el temor a que las manos no respondan, el miedo a irse secando poco a poco, de las hojas a las raíces, como un árbol que se dobla hacia la muerte? ¿Sabía todo eso Jackie mientras sostenía delicadamente el arco en Abbey Road, lo sabía alguna parte de ella, su corazón, sus dedos? ¿Conocía premonitoriamente el espanto preñado en los años venideros, todos los tormentos de la enfermedad, y los fue sembrando a lo largo de la Sonata de Franck? ¿Puede un intérprete clásico expresar su propia sangre sobre la sangre escrita, gritar por encima del grito indeleble del compositor?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, para el momento final, Jackie no escogió a Franck, ni a Dvorak, ni siquiera a Elgar, sino el delicadísimo y turbulento Concierto para violonchelo de Robert Schumann, una obra que el desdichado músico alemán compuso ya al borde de la locura y que ella misma había grabado en su juventud. Por encima del tiempo y de la muerte, por encima de la música y de Schumann, mientras su cabeza moribunda reposa en la almohada, Jackie sigue gritando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Publicado originalmente en el suplemento UVE de El Mundo en el verano de 2006)</description><link>http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/2008/07/jacqueline-du-pr-en-la-enfermedad.html</link><author>davidtorres@hotelkafka.com (David Torres)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7258914652102432631.post-656076184454046776</guid><pubDate>Thu, 17 Jul 2008 07:53:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-07-17T10:49:31.108+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>david torres</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Borges</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Auster</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>literatura</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>ajedrez</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>informática</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>robot</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Murakami</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Alvaro Muñoz</category><title>A imagen y semejanza</title><description>Decía Borges que, salvo el libro, todos los demás inventos perpetrados por el hombre eran extensiones de su cuerpo. El telescopio, de sus ojos. El automóvil, de las piernas. El teléfono, del oído y de la voz. El libro, decía Borges, es otra cosa: una extensión de la memoria y de la imaginación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En nuestra andadura seguimos los dictados del Génesis. Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza, y nosotros hacemos el mundo a semejanza nuestra. Es evidente que el ordenador, ese esclavo en miniatura cuyo advenimiento apenas si llegó a entrever el gran escritor argentino, es una extensión misteriosa y delirante de nuestra propia mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/uploaded_images/robot_para_ligar-786738.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos mis amigos saben que mi pericia con el ordenador es más o menos comparable a mi familiaridad con el idioma inglés. Únicamente me supera en el dominio del campo informático Álvaro Muñoz, a quienes los amigos llamamos en la intimidad 'Vil Gueis'. Por esa misma razón, lo que yo no podía sospechar es que, igual que la mente humana posee ramificaciones ocultas que la emparentan con el bajo vientre (y que tanto molestaban a Platón), los circuitos del ordenata más elevado también tienen sus cloacas. Y que esa especie de supositorio portátil o central de datos llamada USB funciona igual que una polla. Follas con ella en un burdel de fotocopias o la introduces en la vagina metálica de otro ordenador y ya la has líado. Porque, cuando regresas a casa, puedes llevar dentro un virus troyano llamado autorun que no es la sifílis ni el SIDA, pero sí un verdadero coñazo. Un herpes genital en toda regla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre la máquina y el hombre hay un deseo de emulación, de competencia, que Mary Shelley supo vislumbrar ya desde &lt;em&gt;Frankenstein &lt;/em&gt;y que Kubrick puso en solfa en &lt;em&gt;2001 &lt;/em&gt;con la invención de Hal 9000, tan paranoico y tan humano. Se suponía que la inteligencia era El Álamo de la raza humana, los últimos de Filipinas de la orgullosa concepción antropocéntrica que Copérnico y Darwin habían echado por tierra. Y entonces llega Deep Blue y derrota ampliamente a Kasparov en un match, y el campeón (de entonces) se echa a llorar, aunque a cualquier velocista le importe un carajo correr menos que un Ferrari o a un aizkolari partir menos troncos que una motosierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además Deep Blue sólo sabe jugar bien al ajedrez. Todavía no hay ordenadores que pinten cuadros (bueno, los cuadros de ARCO sí), compongan sinfonías o escriban novelas. O eso creía yo hasta que leí una entrevista con Alexander Prokopovich, un editor de San Petersburgo que ha editado la primera novela escrita por un ordenador. Y no va de átomos viudos ni de cigüeñales en celo. Su título es &lt;em&gt;Amor verdadero.wrt&lt;/em&gt; y su autor, PC Writer 1.0.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo ya había leído, hace muchos años, poemas generados por ordenador, pero no pasaban del típico y farragoso aluvión de palabras al tuntún, un saqueo de diccionarios imitando el estilo del flujo de conciencia surrealista. Pero una novela exige unas cualidades de estructura y organización, de jerarquías lingüísticas, de gradaciones tonales y narrativas (por no hablar de la composición de personajes) que, en teoría, todavía andan muy lejos de las capacidades de un programa informático. Según Prokopovich, no. PC Writer 1.0 ha parasitado su estilo de Tolstoi (bien), de Murakami (?) y de otros trece escritores más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La novela tiene 300 páginas, fue escrita en 3 días y la idea partió de una especie de apuesta en broma de la editorial Astrel de San Petersburgo acerca de la posibilidad de escribir un libro sobre el amor verdadero que no fuera escrito ni por un hombre ni por una mujer ni por todo lo contrario. Su argumento se desarrolla en una isla desierta donde los personajes se despiertan con una amnesia que les impide recordar nada de su vida pasada (parece que Auster también estaba en el chip). Así comienza el libro:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;'Alrededor sólo el mar maldito y las piedras malditas... Y en un lugar tan melancólico tengo que matarte', pronunció la mujer. Estaban sentados a la orilla con sus camillas tan cerca del agua que las olas, pesada y torpemente como las focas embarazadas que salen arrastrándose, casi tocaban sus piernas.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Demasiado Murakami, me temo. Es posible también que a los programadores se les haya ido la mano con Antonio Gala.</description><link>http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/2008/07/imagen-y-semejanza.html</link><author>davidtorres@hotelkafka.com (David Torres)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7258914652102432631.post-1054087627635715265</guid><pubDate>Sun, 13 Jul 2008 07:52:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-07-13T09:58:39.560+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>david torres</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Bush</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Nietzsche</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Irak</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>guerra</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Aznar</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>política</category><title>Aznar in concert</title><description>La insistencia de Aznar en el error es digna de encomio. Cada vez que le preguntan por la guerra de Irak, el hombre está más orgulloso, se hincha de vanidad, saca más pecho. También lo es la insistencia de los medios en preguntarle por la guerra de Irak, como si pensaran que Aznar pudiese cambiar de opinión, pillarle en un día tonto, admitir una equivocación que ha destruido un país, costado la vida a más de medio millón de personas y causado el desbarajuste de todo Oriente Medio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/uploaded_images/G_Aznar-Bisbal-742197.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aznar nunca decepciona, siempre da lo que se espera de él. Por eso las televisiones, en los momentos más tórridos del tedio veraniego, recurren de vez en cuando a él para animar la programación y subir las audiencias a la altura de la raya del termómetro. En verano Aznar sale de gira, igual que Bruce Springsteen o Tom Waits, a repetir sus grandes temas clásicos. La gente a la que le gusta el rock cansino y carretero de Springsteen no va al concierto a oír baladas nuevas: va a oír lo mismo de siempre. Los sordos que idolatran el mugido de cazalla en que consiste la voz de Waits se sacudirían las orejas aterrados si su ídolo aprendiese a cantar como mandan los cánones de Operación Triunfo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Igual que aquel obcecado y pétreo sargento de marines interpretado por Clint Eastwood, Aznar debería estar guardado en una urna de cristal bajo un lema que dijera: 'Abrir sólo en caso de guerra'. Para Aznar, aquel momento imperecedero en que entró por sus reales en la guerra de Irak fue uno de los hitos más altos de la historia de España, algo así como una reedición de la batalla de Lepanto sólo que con un montón de cadáveres quemados y de niños muertos. Tampoco le costaría mucho arrepentirse de su contribución a una masacre, pero Aznar, que ha leído a Nietzsche, sabe muy bien que lo más cobarde que podemos hacer con nuestras acciones es abandonarlas en la estacada, así que a lo hecho, pecho y aquí paz y después gloria, que es la definición exacta de la victoria de Bush, el lugar sin lugar donde van todos los soldados caídos en combate y las víctimas inocentes de la guerra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando termina su mandato y la nación ya no los necesita, los ex presidentes acaban con complejo de juguete roto, y van de país en país, de conferencia en conferencia y de nostalgia en nostalgia, como puros ya apagados que se empeñaran en durar más allá de sus cenizas. Así, lo que nos queda de González no fue esa joven sonrisa de esperanza en 1982 sino la mueca apolillada de Alí Babá en medio de una cueva de ladrones. Y lo que nos va quedando de Aznar no es su gestión económica o la lucha contra ETA, sino esa lamentable foto de las Azores, cuando su complejo napoleónico le llevó a formar parte del Trío Calaveras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;(Publicado originalmente en El Mundo el sábado 12 de julio de 2008)&lt;/span&gt;</description><link>http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/2008/07/aznar-in-concert.html</link><author>davidtorres@hotelkafka.com (David Torres)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7258914652102432631.post-8168150961066603046</guid><pubDate>Fri, 11 Jul 2008 07:04:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-07-11T09:25:35.742+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>david torres</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>China</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>derechos humanos</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Olimpíadas</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>comunismo</category><title>Torturas chinas</title><description>&lt;a href="http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/uploaded_images/AmnestyRings-701320.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/uploaded_images/AmnestyRings-701308.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucha&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/uploaded_images/AmnestyWrestling-773766.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Harterofilia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/uploaded_images/amnesty1-738779.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Boxeo&lt;br /&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/uploaded_images/AmnestyBoxing-799540.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Natación&lt;br /&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/uploaded_images/Amnesty2-781780.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiro&lt;br /&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/uploaded_images/AmnestyShooting-774590.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo una pregunta. ¿Te gustaría ver una carrera de sacos en Guantánamo?</description><link>http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/2008/07/torturas-chinas.html</link><author>davidtorres@hotelkafka.com (David Torres)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7258914652102432631.post-5596456087040315246</guid><pubDate>Thu, 10 Jul 2008 05:42:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-07-10T07:52:39.655+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>david torres</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Bush</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>revoluciones</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>hambre</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>política</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Berlusconi</category><title>Los Hombres G</title><description>Ferrán Adriá, ese buhonero capaz de vender aire en botella, dijo que la comida del futuro vendría del Japón y la última cumbre del G8 le ha dado la razón al genio. La comida del futuro es la japonesa, para los que tengan comida y para los que tengan futuro. Con una cena pantagruélica de 19 platos, los nuevos mandarines han demostrado que el problema del hambre en el mundo tiene fácil solución, siempre que uno vaya con la cartera llena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/uploaded_images/la_grande_bouffe_2-705584.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es sabido desde los tiempos de María Antonieta que los pobres no comen porque no quieren. Su muy graciosa majestad preguntó una vez a un chambelán por qué los pobres armaban tanto jaleo y el hombre respondió: 'Es que no tienen pan'. 'Pues que coman pasteles' respondió la humorista. Han pasado dos siglos, unas cuantas revoluciones fallidas, el hombre ha llegado a la luna, rodaron cabezas de reyes, sus herederos republicanos se quitaron la peluca, y todavía corre el mismo chistecito. Tal vez porque medio mundo sigue sin enterarse que para comer bien sólo hay que darse un garbeo por la guía Michelin o, en su defecto, llamar a Teletorta. La gente, que es cerril e ignorante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentados a una mesa atiborrada de viandas, con los cinturones a reventar tras la comilona, a lo que más recuerda esa triste pandilla de mandamases del cotarro mundial es a una cena de los Soprano. La preocupación se notaba en la pechera de Bush (por la foto no sabría decir si se quitó la corbata para imitar el recorte de gastos propuesto por Miguel Sebastián o si se anudó encima una servilleta) y también en el rictus céreo de Berlusconi, que no se sabía si se le fue la mano con el &lt;em&gt;botox &lt;/em&gt;o si dejó en su lugar a un maniquí para irse a piropear a las camareras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo la cena costaba un ojo de la cara: la cara oculta del planeta Tierra. Nadie comprende muy bien para qué seguir armando estas francachelas de amigotes ricos pero está claro que la G mayúscula que encabeza tanta glotonería corresponde exactamente a lo que ustedes están pensando. La G de quienes pagan todos los platos rotos. Como Cándido después de destrozar el cochinillo, estos ocho magníficos saben que ellos no van a barrer los pedazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cumbres de los Hombres G (Angela Merkel hacía de cuota) cada vez se parecen más a las canciones de los Hombres G. Fiestas para pijos, problemas de erección, tontunas de niños ricos. Es normal que los periódicos cada vez se interesen menos por los temas que tratan entre banquete y festín, y más por los manjares con que se refocilan y recochinean. Lo más interesante que Bush puede sostener entre sus manos es la carta del restaurante (no va a sostener su &lt;em&gt;currículum&lt;/em&gt;). Como receta contra el hambre en el mundo, Berlusconi sólo puede recetar &lt;em&gt;mozzarella&lt;/em&gt;. Menos mal que África no entraba en el menú, que si no, se la comen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;(Publicado originalmente en El Mundo el miercoles 9 de julio de 2008)&lt;/span&gt;</description><link>http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/2008/07/los-hombres-g.html</link><author>davidtorres@hotelkafka.com (David Torres)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7258914652102432631.post-4168017784818646122</guid><pubDate>Mon, 07 Jul 2008 19:39:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-07-07T22:07:06.753+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>david torres</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>ajedrez</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Bobby Fischer</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Boris Spasskiy</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Kasparov</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Karpov</category><title>Bobby Fischer en blanco y negro</title><description>En 1972, al arrebatar la corona mundial al ruso Boris Spassky en Reykjavik, Robert James Fischer acabó con más de un cuarto de siglo de hegemonía soviética en los tableros. Fue no sólo el match del siglo -muy superior en expectación al que disputaron Capablanca y Alekhine en Buenos Aires en 1927-, no sólo el símbolo más exacto y elegante de la Guerra Fría, sino quizá la mejor reencarnación del legendario duelo entre Héctor y Aquiles. Como Aquiles, Bobby Fischer venía de más allá del mar para enfrentarse a un héroe resplandeciente, un jugador brillante y magistral al que jamás había logrado ganar una partida. Como Aquiles, el norteamericano venía precedido de un aura terrible: había encadenado 18 victorias consecutivas en alta competición y aplastado a dos de sus contrincantes en la final de candidatos, Taimanov y Larsen, por dos tandas consecutivas de 6-0, un marcador insólito en la historia del ajedrez. Después, había vencido al ex campeón mundial Tigran Petrossian (probablemente el hombre más difícil de ganar del mundo) por 6´5-2´5. Fischer, aparte de un talento alucinante para el deporte de las 64 casillas, también poseía auténtico instinto asesino: no sólo aterrorizaba a sus rivales sino que ninguno de los jugadores que se enfrentó a él en un match, ni Petrossian, ni Larsen, ni siquiera Spassky, volvió a jugar nunca al mismo nivel de antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/uploaded_images/bobby-733909.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Probablemente nunca haya habido ni habrá una dedicación tan exclusiva y maníaca de un artista a una disciplina como la que sintió el joven Fischer hacia el ajedrez. Cuando Spassky declaró: 'El ajedrez es como la vida', Fischer corrigió: 'El ajedrez es la vida'. Para él, desde luego, lo era: ha sido toda su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con uno de los cocientes de inteligencia más espectaculares de la era moderna, abandonó los estudios en plena adolescencia para consagrarse al ajedrez en cuerpo y alma. Algunos jugadores geniales, como Capablanca, apenas consideraban el ajedrez un pasatiempo; otros, como Alekhine, Kasparov o el propio Spassky, eran o son hombres cultos, con inquietudes políticas, literarias y artísticas. A Fischer no le interesa nada fuera del ajedrez. Cuando visitaba una ciudad extranjera no se preocupaba de monumentos ni museos: lo primero era ir a las librerías para completar su monumental biblioteca ajedrecística. Muy poco se sabe de sus noviazgos y aventuras amorosas durante su época gloriosa. En los estériles años de su exilio, menos aún. Una vez, durante un torneo en Yugoslavia, tuvo que ser operado urgentemente de apendicitis y preguntó al médico si de verdad era absolutamente necesaria la operación: llegó a temer que tal vez todo el misterio de su genio radicaba en el apéndice. Siempre pareció un hombre a medio hacer, un muchacho taciturno encallado para siempre en su sueño de juventud: llegar a campeón del mundo. Incluso cuando dio el estirón definitivo siguió siendo un niño alto y desgarbado, encantador a veces, maleducado otras, silencioso y enigmático, que soñaba el mundo reticulado en blanco y negro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella obsesión absoluta que lo condujo hasta el trono mundial fue también su ruina. Como Aquiles, Fischer se tambaleaba entre el peso de la púrpura y el miedo al combate. Pidió tantas y tan demenciales exigencias para la celebración del match con Spassky que los islandeses estuvieron varias veces a punto de tirar la toalla. El dinero, el tamaño y diseño de las piezas, los sillones, la distancia de las cámaras, los derechos de retransmisión... Por suerte para el ajedrez y por desgracia para él, Spassky, como Héctor, era un caballero que transigió con todos y cada uno de lo caprichos del norteamericano. Cuando Fischer sugirió que la bolsa del premio era muy pequeña (aunque las cifras que se barajaban aun hoy son increíbles) un millonario inglés dobló el importe del premio hasta un cuarto de millón de dólares. 'Ve y juega' le dijo, como si fuera un mocoso mal criado. Después de perder la primera partida y de no presentarse a la segunda, tras un incidente con las cámaras, el mismísimo Kissinger tuvo que ordenarle, como Agamenón a Aquiles, que volviera a la batalla. Fischer demolió a Spassky tras 21 partidas que han quedado como uno de los testimonios más altos del espíritu humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, tres años después, a raíz de una larga pugna legal, la Federación le desposeyó de la corona por su negativa a luchar contra el aspirante oficial, Anatoli Karpov. Fue el sacrificio más extraño y más trágico de la historia del ajedrez: aún estamos esperando descubrir la estrategia de Fischer, el plan de victoria oculto en ese retiro que se alarga ya décadas. Los aficionados aún no se han repuesto de este exilio, el más dramático en la historia del deporte, que ha dejado el ajedrez decapitado. Fischer permaneció en la sombra años enteros sin que el reclamo de partidas o entrevistas millonarias lograra tentarle. Recibió el mismo trato que los Estados Unidos otorgan a sus grandes poetas visionarios: Poe, Pound. En 1981 fue detenido en Pasadena. Un agente de policía lo confundió con un atracador de bancos y Fischer pasó dos días incomunicado. El muchacho de oro, el niño grande que le quitaba el sueño a Nixon y que destrozó el orgullo soviético, parecía sólo un vagabundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía pinta de vagabundo cuando, en 1992, después de otra ronda de exigencias paranoicas, Fischer aceptó un match de revancha con Spassky en Belgrado. El campeón mundial, Kasparov, dijo que era un juego propio de jubilados, pero lo cierto es que la expectación generada por el retorno del genio y la bolsa en juego multiplicaban limpiamente todas las ganancias generadas en los anteriores campeonatos mundiales entre él y Karpov. En términos deportivos, aquel segundo match no fue ni la sombra del de Reykjavik, pero tras la brillante undécima partida, algunos expertos anunciaron que Fischer, aun calvo y viejo, mantenía intacto su instinto asesino. Volvió a vencer a Spassky y volvió a hundirse en el silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras el atentado contra las Torres Gemelas, soltó a pesar de sus orígenes judíos unas polémicas declaraciones antisemitas que provocaron que muchos de sus seguidores le retirasen su apoyo. En agosto de 2004, cuando fue detenido en un aeropuerto japonés, parecía más que nunca un vagabundo: un anciano de 61 años, alto y barbudo, que vociferaba que sus antiguos compatriotas querían asesinarle. Fischer tenía diez años de cárcel pendientes bajo el cargo de haber violado las sanciones contra Yugoslavia en el segundo match contra Spassky y el gobierno norteamericano exigía su extradición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Islandia le concedió la ciudadanía en agradecimiento por aquellos días en que, gracias a él, fue el centro del mundo, y Fischer aterrizó en la isla atlántica junto a su novia japonesa. Desde entonces no ha vuelto a saberse nada de él, salvo algunos exabruptos contra la política exterior americana. En lo que a él respecta, dice, el ajedrez ha muerto. La esperanza de su retorno nunca ha estado más lejos. Sin embargo, el gran maestro inglés Nigel Short afirmó hace poco que, jugando en internet, había creído distinguir la mano inconfundible de Bobby Fischer tras un jugador anónimo y genial. Ojalá sea él: necesitamos creer que Aquiles aun sigue afilando su espada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;(Publicado originalmente en el suplemento UVE de El Mundo en el verano de 2006)&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Post-scriptum: Bobby Fischer nunca volvió a salir de su retiro. Murió en Reykjavik el 17 de enero de 2008. Tenía 64 años, tantos como casillas el tablero de ajedrez).</description><link>http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/2008/07/bobby-fischer-en-blanco-y-negro.html</link><author>davidtorres@hotelkafka.com (David Torres)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7258914652102432631.post-4070727987036412381</guid><pubDate>Thu, 03 Jul 2008 07:05:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-07-03T09:11:42.140+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>david torres</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>insectos</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Lezama Lima</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>medusas</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Nabokov</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Lem</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Kafka</category><title>Medusa a babor</title><description>De todos los bichos con los que el hombre convive a diario, la medusa es, de lejos, el más marciano de todos. Cuando Kafka convirtió a Gregor Samsa en una cucaracha (Nabokov asegura que se trata de un escarabajo), sabía que estos insectos, por repugnantes que parezcan a primera vista, siempre son susceptibles de entablar una relación con los humanos. A falta de algo mejor, una cucaracha podría adoptarse como mascota, y recuerdo una película en que los presos disputaban emocionantes carreras de cucarachas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/uploaded_images/medusa_larga-783904.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un escarabajo puede ser una estrella de cine: un &lt;em&gt;triceraptos &lt;/em&gt;en miniatura, un samurai de dibujos animados o el emblema divino que obliga al ejército del faraón a desviar su trazo en el desierto y anegar de arena una acequia milenaria. Si Kafka hubiese convertido a Gregor Samsa en una medusa, en vez de &lt;em&gt;La metamorfosis&lt;/em&gt; le habría salido un cuento de dos páginas. Con su pinta de extraterrestres chungos, de alienígenas silentes y misteriosos, las medusas sólo podrían habitar en una novela de ciencia-ficción, una de esas agotadoras y austeras odiseas de Lem donde la supuesta amenaza del espacio exterior no es tanto una amenaza como una esfinge irresoluble. ¿De qué van las medusas? ¿Les gusta el voley-playa? ¿Quieren conquistar el planeta o se conforman sólo con el Mediterráneo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un animal que se ha adueñado ya del mar más prestigioso y guarro de la historia del mundo (el vertedero acuático de varias civilizaciones) merecería mejor suerte que el miedo ante su picadura urticante y el desprecio por su aspecto de baba. Reconozcamos que hay medusas francamente hermosas, que algunas flamean como cabelleras al sol y se despliegan sobre la superficie del mar en lentas y flamencas escuadras de bailaoras muertas. Quizá la enigmática distribución de esas sombrillas flotantes forme un alfabeto surgido de las profundidades, quizá algo quieran decirnos con esos pequeños látigos que son como caricias desesperadas, llamadas de socorro, balbuceos de una oscura placenta donde estuvimos una vez, donde la piel es transparencia y la luz agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como la araña de Lezama, que recorre el brazo del durmiente hasta llegar a su boca para tejer un mensaje de especie a especie, la medusa está pidiendo a gritos un poeta que se atreva a cantar su belleza en vaivén, su textura de moco y sus humedades venenosas. Los cocineros ya se han atrevido a servirlas en fuego, como primer paso de ese diálogo que la especie humana siempre comienza a dentelladas, como deben empezar los diálogos, las guerras y las grandes historias de amor: por la boca. Van a enfundarlas en galletas, van a dejarlas en salmuera, los niños las degustarán en gominolas. En la imaginación, los esqueletos de dinosaurios engendraron dragones, y los manatíes atlánticos, mujeres con cola de pez que revistieron viejas mitologías del otro lado del mundo. Tal vez, un día, de la medusas también nazcan sirenas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;(Publicado originalmente en El Mundo-El Dia de Baleares el 30 de junio de 2008)&lt;/span&gt;</description><link>http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/2008/07/medusa-babor.html</link><author>davidtorres@hotelkafka.com (David Torres)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7258914652102432631.post-4063314387301029984</guid><pubDate>Tue, 01 Jul 2008 08:16:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-07-01T10:40:47.186+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>david torres</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>fútbol</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Fernando Torres</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Daniel Torres</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Mijangos</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>western</category><title>Todos somos Manolo</title><description>Me lo dijo uno de los tipos que conozco que más sabe de fútbol, mi amigo el novelista José María Mijangos: 'Es imposible. ¿Cuándo se ha visto que ganemos algo?' Ese pesimismo metafísico, ontológico, que atenaza las piernas de los jugadores españoles nos ha acompañado durante décadas y por eso esta misma noche íbamos a asistir a un encuentro a cara de perro, a la consecución secular de la maldición o a la ruptura definitiva del maleficio. No era un partido contra Alemania sino contra el destino. Ese destino que nos había sacado la lengua en innumerables y ardientes tardes de catástrofe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/uploaded_images/Cometa_Halley_1910_LowellObs_NOAO-721620.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;(El Cometa Halley a su paso por Viena, con la camiseta roja)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chaval que guarda la entrada de la piscina donde voy cada día a plancharme la espalda me lo dijo con esa mezcla de estupefacción y maravilla que brilla en los ojos de todos los jóvenes que han seguido las andanzas de la selección en esta Eurocopa: 'Es la primera vez que voy a vivir algo así'. Le dije que yo también, aunque no era verdad: todavía me escocía aquella histórica final del 84, contra la Francia de Platini, en la que a Arconada se le escapó un balón por el sobaco. Pero en cierto modo, esta vez no podía suceder, no iba a suceder así, esta vez no habría malos rollos, ni codazos en la boca, ni sobacos, ni puñetas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Momentos antes del partido, las calles de Madrid hervían por el calor, cociéndose en el fuego lento de la ansiedad y la esperanza, componiendo desde Vicálvaro hasta Argüelles, desde Legazpi hasta Plaza de Castilla, uno de esos escenarios de western antiguo, un pueblo fronterizo a la espera de los pistoleros, una calleja quemada por el sol, solitaria, vacía, traspasada por un silencio digno de una banda sonora de chicharras y una armónica de Morricone.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los bares, la gente se aglomeraba ante el televisor: el altar tecnológico de la nueva religión. El pánzer alemán nos tuvo arrinconados los primeros minutos pero un cabezazo al poste de Torres provocó que un chino (nacionalizado español y poco familiarizado con el deporte rey) se levantara de la silla gritando '¡Dos puntos!'. Hubo que explicarle que un gol es un gol y un palo es un palo. Pero Torres, mi semitocayo, era el hombre del partido. Me lo había advertido otro de los tipos que conozco que más saben de fútbol, mi hermano Dani: 'Hoy Torres va a mojar, ya verás'. Y no se equivocó. El Niño tenía ganas y toda la noche nuestro primo de Fuenlabrada fue una pesadilla para la defensa alemana, pasando como un cohete a través de ese par de armarios roperos vestidos de blanco, esos dos kioscos de prensa que tropezaban con sus nombres al correr y que apenas podían hacer otra cosa que seguirle el rastro de la pólvora en las botas. Cuando llegó el gol, la gente enloqueció, las pinturas de guerra hablaban a gritos, quitándose de encima años de vergüenza, de agachar la cabeza y pedir justicia a los cielos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta vez no. Ni el gafe de Zapatero podía con nosotros. Esta noche todos éramos Manolo, aquel hombre que se compró un bombo a plazos y que por fin podía estrenarlo a gusto. Cuando aguantamos los primeros minutos del segundo tiempo, los coletazos de rabia de la máquina de guerra alemana, ya veíamos posible el milagro. Y el baño de fútbol con que la selección roja toreó a los mostrencos germanos fue celebrado en el bar con un multitudinario baño de cerveza. No, esta vez el duelo terminó mucho antes de que el italiano pitara el final, a la maquinaria alemana se le habían descompuesto tornillos y bielas, y el gol de Torres iba a romper el marcador como el puñetazo del K.O., el tiro de gracia con que Billy el Niño abría las puertas de la leyenda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las calles sonaban los gritos de entusiasmo, flameaban banderas, los coches pitaban enloquecidos por la alegría de una final ganada al fin, después de tantos años y tantas decepciones. Llamé a mi hermano y me dijo: 'Esto vamos a vivirlo sólo una vez, como el cometa Halley'. El Halley que había cruzado flameando los cielos para rasgar el bombo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;(Publicado originalmente en el suplemento M2 de El Mundo el 30 de junio de 2008)&lt;/span&gt;</description><link>http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/2008/07/todos-somos-manolo.html</link><author>davidtorres@hotelkafka.com (David Torres)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7258914652102432631.post-414063914538546532</guid><pubDate>Fri, 27 Jun 2008 12:03:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-06-27T16:29:57.369+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Pierre Menard</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>david torres</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Borges</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Zerolo</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Glenn Gould</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Javier Blanco Urgoiti</category><title>Borges, Zerolo y yo</title><description>Perdonen el exceso de reciclaje al que les he sometido (y voy a someterles) estos días pero el verano, la caló y el premio Ateneo de Sevilla donde he sido jurado sin piedad, me han tenido contra las cuerdas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/uploaded_images/Zerolo-787814.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta semana, en el blog amigo Wells y Beamurguia (ya os vale el nombrecito, melones), mi amigo Javier Blanco Urgoiti ha inventado un género periodístico absolutamente novedoso y genial: la entrevista parásita. ¿No estamos hartos de oír siempre las mismas preguntas a los mismos tipos? Si entrevistan a un actor, le preguntan sobre cine; si es un político, le cae una brea correlativa y así sucesivamente. Ya Glenn Gould, cuando cambió los recitales de piano por el micrófono de radio, exprimió el jugo de eximios genios musicales apartándoles de su especialidad instrumental y preguntándoles por esferas completamente ajenas a su trabajo. De este modo consiguió una perspectiva completamente insólita y fascinante del gran director de orquesta Leopold Stokowski, simplemente al desviarse de la batuta y preguntarle sobre los viajes espaciales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como casi siempre, Borges había anticipado esta línea de trabajo en un relato magistral: &lt;em&gt;Pierre Menard, autor del Quijote&lt;/em&gt;. Transcribo parasitariamente el último párrafo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Menard (acaso sin quererlo) ha enriquecido mediante una técnica nueva el arte detenido y rudimentario de la lectura: la técnica del anacronismo deliberado y de las atribuciones erróneas. Esa técnica de aplicación infinita nos insta a recorrer la &lt;/em&gt;Odisea&lt;em&gt; como si fuera posterior a la &lt;/em&gt;Eneida &lt;em&gt;y el libro &lt;/em&gt;Le jardin du Centaure &lt;em&gt;de madame Henri Bachelier como si fuera de madame Henri Bachelier. Esa técnica puebla de aventura los libros más calmosos. Atribuir a Louis Ferdinand Céline o a James Joyce la&lt;/em&gt; Imitación de Cristo &lt;em&gt;¿no es una suficiente renovación de esos tenues avisos espirituales?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La técnica de la entrevista parásita consiste en coger una entrevista ya hecha a un personaje famoso, suprimir las respuestas y colocársela tal cual a un personaje menos famoso. Rafael Martínez Simancas contesta a las preguntas de Nacho Vidal y Rafael Reig hace lo propio con las de Enrique Iglesias. En breve, Vanessa Montfort, Alvaro Muñoz Robledano, Angel García Muñoz y Jesús Llano contestarán a sus respectivos huéspedes (sugiero a Pepe Rubianes para Jesús Llano y a Luis Aragonés para Alvaro).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como se ve, Javier se decanta generalmente por el contraste, por el brochazo gordo, y con él, a veces, cual Goya desmelenado, alcanza sutilezas que no lograría con un pincel chino. Para entrevistarme a mí, no se le ha ocurrido otro personaje que Pedro Zerolo, quizá porque Javier sabe bien el afecto y la simpatía que me despierta el concejal madrileño, más o menos la misma que Miliki, Leticia Sabater, Silvio Berlusconi y otras estrellas del espectáculo. La gracia del asunto radica en contestar las preguntas como si estuvieran realmente dirigidas a mí y no a Zerolo. ¿No sería fantástico oír las respuestas de Zapatero para una entrevista original de Keith Richards, las de Rajoy a una de Susana Estrada o las de Ana Rosa Quintana a una de Nabokov? Como yo también soy un parásito de mucho cuidado, copio aquí el resultado:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/uploaded_images/Malote-702235.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DAVID TORRES: 'SOY UN COMUNISTA DEL AMOR'&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Por fin eres un hombre casado! ¿Más feliz ahora? ¿Para cuándo los hijos?&lt;br /&gt;-David Torres.- Bueno, técnicamente, casado, lo que se dice casado, no estoy. Los hijos es una asignatura pendiente que me ronda cada vez más cerca porque casi todos mis amigos están ya reproducidos mientras que yo me limito a publicar. Algunos incluso están reproducidos y editados. De manera que, ahora que estoy en cuarentena, los hijos no nacidos se encuentran ahí, en algún lugar de la biosfera, y salen en esos pasajes de mis libros que ningún crítico señala, como el ansia de Roberto Esteban por la paternidad o el aborto de Penélope.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Convence a un/una joven de 20 años, que vive en una ciudad pequeña, y cuyos padres son muy conservadores, a salir del armario.&lt;br /&gt;-DT.- Mejor la convenzo para que salga conmigo y se quite de encima todas esas tonterías del machismo y el miedo al falo. Como decía una novia mía, no hay lesbianas sino indecisas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No puede un homosexual vivir siempre dentro del armario, incluso casarse con una mujer, y ser feliz?&lt;br /&gt;-DT.- Supongo que sí, siempre que el armario sea lo bastante grande.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero tú has tenido novias.&lt;br /&gt;-DT.- Unas cuantas, sí. Muy guapas, muy majas y lo bastante inteligentes como para esquivarme a tiempo. Algo chungo debo de tener porque ninguna ha vuelto a llamarme. Soy un comunista del amor: Stalin dejaba detrás tierra quemada y yo tías quemadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Qué opinas del &lt;em&gt;outing&lt;/em&gt;?&lt;br /&gt;-DT.- No estoy muy seguro si te refieres a alguna técnica de tocar el trombón o a una postura del Kamasutra. My inglés is very defectuosly, sorry.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dices que es posible ser homosexual y de derechas pero no gay y de derechas. Esto cómo se come.&lt;br /&gt;-DT.-¿Yo he dicho eso? Supongo que me refería a que, visto desde la óptica progre, todo tipo que se declara de derechas es un mariconazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué produce en ti la lectura de esta noticia? [Le muestro un recorte de El País, con fecha 24 de noviembre, cuyo titular reza así: 'Irán ahorca a dos hombres por mantener relaciones homosexuales'].&lt;br /&gt;DT.- ¿Y qué puedes esperar de Irán, ese lugar donde la revolución -ese gran fantasma que recorría Europa- se ha puesto velo? Ya dijo ese califa en lugar del califa que tienen como presidente que en Irán no hay homosexuales. Para eso, para que no los haya, usan las grúas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ante la actitud de la Iglesia, ¿no sería hora de pasar a la ofensiva y demostrarle su actitud cínica? Todos conocemos a curitas que no cuentan en los púlpitos que hacen el fin de semana...para que no se desmayen sus feligreses.&lt;br /&gt;-DT.-Hombre, la actitud cínica de la Iglesia católica está más que demostrada. A mí me encanta provocar a esa otra clase de feligreses que todavía comulgan con la esvástica o con la hoz y el martillo. Dos insignias mucho más similares de lo que se piensa y que hicieron causa común en 1939, la hora más negra de la Historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Me podría decir una razón por la que usted puede casarse con un hombre al que quiere y yo no podría casarme con algún familiar mío (madre, hermana, hermano) si quisiera?&lt;br /&gt;-Usted puede casarse con su mano, si quiere. Por mí no se prive.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Una vez dijiste en un curso al que yo asistía que la bisexualidad no existía, que era indefinición. Negaste mi sexualidad y la de mucha gente. ¿Has cambiado de opinión?&lt;br /&gt;DT.- Yo creo que la bisexualidad es esa excusa que se inventan algunos gays famosos (por ejemplo Freddy Mercury) para ocultar el hecho de que les da lo mismo acostarte con uno que con dos, con hombres guapos que con hombres feos. Uno de mis sueños bisexuales es encontrar a dos suecas gemelas en la cama. No soy muy original, como se ve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me gustaría saber qué se te pasa por la cabeza al oír a personas hablar de peras, manzanas y utilizar el término 'otra cosa' para referirse a la condición homosexual.&lt;br /&gt;-DT. Pues me entra mucha hambre. Yo es que veo una manzana e inmediatamente pienso en la ley de gravitación universal. La homosexualidad no me ha preocupado nunca lo más mínimo porque, desde que vi la espalda desnuda de Eleanor Parker en &lt;em&gt;Cuando ruge la marabunta&lt;/em&gt;, no he dejado de rugir. Otros amigos míos rugían al ver el torso de Charlton Heston. Eso es todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Como puedes explicarnos tu ascenso tan rápido en tu carrera política, de concejal del ayuntamiento de Madrid a miembro de la Comisión ejecutiva del PSOE, todo en menos de dos años? ¿Formas parte de un nuevo tipo de cuotas, los homosexuales? En tu opinión ¿Debe haber una cuota de homosexuales en los gobiernos, parlamentos y demás instituciones públicas? Un saludo y mucha suerte en tu carrera política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-DT.-¿Concejal de qué, dice usted? Yo, como mucho, llego a miembro (eréctil en mis mejores momentos). Me temo que se equivoca de persona y de cargo. En cuanto a la cuota de homosexuales, no sé si debería haberla, pero mariconazos, por un tubo, oiga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ole tus cojones! Ya era hora que en España alguien llamara a las cosas por su nombre, no desistas, por favor. Mi pregunta ¿Crees que la iniciativa de España se extenderá por Europa, al menos, ya que en Estados Unidos resultará imposible visto lo visto?&lt;br /&gt;-DT.-¿A qué iniciativa se refiere Vd.? ¿A prohibir el castellano en los colegios? Eso ya lo hizo Reagan. Hasta en eso copian los baturros periféricos a los estadounidenses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cuál ha sido el poder de los medios en la represión sexual? La televisión ha fomentado la imagen de gay=loca, ¿cree que ha sido digna la imagen del homosexual en los medios? ¿Nos cabe esperar un tratamiento no denigrante en la nueva era ZP?&lt;br /&gt;-DT.- Afortunadamente, genios como Almodóvar o Boris Izaguirre han hecho todo lo posible para demostrar que un homosexual puede ser una persona perfectamente normal y equilibrada emocionalmente, en lugar de un chupapollas histérico. No hay más que ver &lt;em&gt;Kika&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Respiro aire puro cuando oigo en RNE un programa sobre el mundo gay, ¿Para cuando en TVE? ¿Lo ha hablado ya con Caffarel?&lt;br /&gt;-DT.-No tengo el teléfono de Caffarel, pero hablaré con el padre Mundina, que sabe un montón de peras y manzanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Señor Zerolo, aunque estoy de acuerdo la normalización civil de las parejas de homosexuales, esto me abre nuevas inquietudes, tales como, ¿deberían legalizarse matrimonios poligámicos, fuesen estos de homosexuales o no, si hubiese un movimiento social que los reclamase?&lt;br /&gt;DT.-Zerolo lo será su padre. Lo de los matrimonios poligámicos legalizados me parece una crueldad innecesaria. Imagínese Vd. soportar a cuatro esposas en lugar de a una. Creo que eso explica el retraso centenario de la cultura islámica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lean las demás entrevistas en &lt;a href="http://wellsybeamurguia.blogspot.com/"&gt;http://wellsybeamurguia.blogspot.com/&lt;/a&gt;, su blog amiga.</description><link>http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/2008/06/borges-zerolo-y-yo.html</link><author>davidtorres@hotelkafka.com (David Torres)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7258914652102432631.post-1530375654153879613</guid><pubDate>Mon, 23 Jun 2008 07:56:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-06-23T10:03:13.483+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>david torres</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>fútbol</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Rajoy</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Aznar</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>política</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Matías Vallés</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Luis Aragonés</category><title>Patriotismo de calzón corto</title><description>Hace unas semanas, en uno de esos artículos magistrales con los que sacude la prensa mallorquina, escribía Matías Vallés que Chikilicuatre había logrado inspirar patriotismo a un pueblo perdido entre la vergüenza histórica y las boinas periféricas. Pero se equivocaba, porque el fútbol también está ahí para demostrar que los españoles salimos de vez en cuando del armario sólo para animar la camiseta roja y aglomerarnos en los bares a los acordes de un himno que no tendrá letra ni puñetera falta que nos hace.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/uploaded_images/futbol-766052.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ortega habló de la España invertebrada sin contar con que ese insecto de 22 patas que se mueve por el césped es capaz de levantar pasiones más hondas y más instantáneas que la Viagra. Luis Aragonés no habrá estudiado filosofía (para eso es sabio y de Hortaleza), pero la exclusión de Raúl ha soltado más ríos de tinta que la decapitación de Gallardón en las listas del PP. Uno se pregunta si los grandes jerarcas de la derecha no habrán calculado de antemano las fechas para hacer coincidir su congreso con el choque decisivo de la selección en cuartos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese patriotismo de pantalones cortos con que nos vestimos durante la Eurocopa y los Mundiales ha inundado Valencia (ciudad proclive a los petardos festivos) con la esquizofrenia de una celebración que parece apropiarse los colores patrios mientras el gobierno sigue enquistado en esa siesta de donde no la despiertan ni los camiones a bocinazos. Quizá por eso Aznar ha saltado a saludar a los suyos con el empaque de una vieja gloria futbolística cuando su equipo le hace el pasillo: media melena al viento, palmadas a los lados y un apretón de lástima al capitán Rajoy, que hace tiempo que perdió la copa, la recopa, los papeles y hasta los calzones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, después de todos sus desastres, el PP ha sabido cerrar filas igual que los marines. De hecho, como los marines, ellos están ahí para salvar la democracia, no para practicarla. El congreso lo podían haber resuelto en una mesa de bar, jugando al mus, pero esa traca valenciana proporciona la feliz ilusión de una afición contenta, que quizá les apoyara porque en un momento de alucinación colectiva alcanzaron a creer en un país que iba más allá de un bombo y una camiseta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada más lejos de la realidad. El Politburó valenciano por un lado; la crisis, la huelga y Bibiana por el otro, nos hacen pensar si para la próxima vez no deberíamos elegir entrenador en lugar de presidente. Un sabio de Hortaleza que nos haga soñar antes de despertar con un codazo en plena boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;(Publicado originalmente en El Mundo el sábado 21 de junio de 2008)&lt;/span&gt;</description><link>http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/2008/06/patriotismo-de-calzn-corto.html</link><author>davidtorres@hotelkafka.com (David Torres)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7258914652102432631.post-6903894864165203151</guid><pubDate>Fri, 20 Jun 2008 15:21:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-06-20T20:30:34.791+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>david torres</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>amistad</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>John Barth</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Montaigne</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Niños de tiza</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>John Ford</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Alvaro Muñoz</category><title>De la amistad</title><description>Decía Montaigne en su clásico ensayo XXVIII (el más bello canto a la amistad que jamás se haya escrito) que él tenía la suerte de haber conocido al poeta Étienne de la Boétie y que, al lado de los cuatro años que pasó a su lado, antes de que la muerte se lo llevara, el resto de su existencia 'no es más que humo, no es más que noche oscura y tediosa'.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo, que no soy Montaigne ni por asomo, tengo la increíble suerte de haber tropezado con otro poeta inmenso, y todavía me pregunto qué habré hecho yo en esta vida o en la otra para merecer su amistad. Desde hace más de 15 años, Alvaro Muñoz Robledano y yo reímos juntos, lloramos juntos, bebemos juntos, fumamos juntos y nos contamos secretos que jamás son tales, porque, desde el día que lo conocí, tengo la sensación de que compartimos algo más grande que la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/uploaded_images/Polonia-009-756300.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Como dijo John Barth en &lt;em&gt;La ópera flotante&lt;/em&gt;, una novela no tan famosa como debiera,: 'Si usted cree que esto tiene algo que ver la homosexualidad, pienso que es normal. Si usted cree que él o yo somos homosexuales, usted es un imbécil'. Ya Montaigne se ocupó de situar la amistad venérea en un escalón inferior, junto a la natural, la social y la hospitalaria. Vuelvo a citar al Señor de la Montaña: 'En la amistad de la que hablo, se mezclan y confunden una con otra (las almas) en unión tan universal que borran la sutura que las ha unido para no volverla a encontrar. Si me obligan a decir por qué le quería, siento que sólo puedo expresarlo contestando: Porque era él; porque era yo'.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi no pasa un día sin que nos hablemos y, cada vez que lo recuerdo, se me aparece ese momento cumbre de &lt;em&gt;Qué verde era mi valle&lt;/em&gt;, cuando el cura pide voluntarios que se atrevan a bajar a la mina a rescatar a los pobres desgraciados del derrumbe. Nadie se atreve a dar un paso hasta que el gran luchador ciego se mueve hacia delante, buceando en las tinieblas, y dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo voy. Son mi misma sangre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No en vano, las primeras palabras que le escuché yo a Alvaro tuvieron que ver con el cine y con John Ford. El histórico encuentro tuvo lugar en Crisol, un establecimiento penitenciario de finales del siglo XX y comienzos del XXI que estaba ahí sólo para que él y yo nos encontráramos. Subía yo las escaleras del Crisol de Goya cuando vi a un tipo gordo (no tan gordo como ahora) y canoso (pero no tanto como ahora, que parece el negativo de Antoñete) discutiendo con alguien sobre las virtudes de diversos genios cinematográficos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El mejor director que jamás haya existido es John Huston -dijo.&lt;br /&gt;-Te olvidas de John Ford -dije yo, de refilón.&lt;br /&gt;-Hablamos de cine, no de religión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había saltado rápido como una cobra. Alvaro habla rápido, más rápido que nadie que yo conozca, pero escribe despacio, tan despacio que sus lectores a veces no se lo perdonamos. Quizá es que el verso de Alvaro, la frase de Alvaro, va creciendo con la sabia lentitud de la estalactita, la cadencia con que el mar acuna sus mareas. Siempre he pensado que, entre las grandes injusticias del mundo, no es la menor el hecho de que Alvaro no ocupe el lugar que merece en el mezquino mundillo de las letras. Cualquier suplemento literario o cualquier sección de cultura de cualquier periódico que lo fichara ganaría de inmediato quintales de belleza, inteligencia, brillo y profundidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto no tiene que ver sólo con la amistad, sino con la justicia. Sobre &lt;em&gt;Niños de tiza&lt;/em&gt; se han escrito ya varias críticas, todas ellas elogiosas y algunas en grado sumo, pero nadie ha sabido penetrar en el secreto de sus páginas como lo ha hecho Alvaro en la reseña que va a publicar este verano en la revista Ariadna (&lt;a href="http://www.ariadna-rc.com/"&gt;http://www.ariadna-rc.com/&lt;/a&gt;). Transcribo este fragmento no sólo por lo que me toca, porque me emociona y porque quiero, sino también porque si hubiera sido capaz de expresarlo con tan pocas palabras, me habría ahorrado la novela:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Roberto Esteban, el antiguo boxeador degradado a matón, ex alcohólico, sordo salvo para una pieza de música que resuena en su cabeza como un réquiem que se demora inacabablemente, aquel personaje que recorrió la ciudad en la que vivía para descubrir que era un extraño en ella, regresa a su barrio, por el que han pasado los años que él nunca percibió. Su gran error, el nuestro, es pretender que nuestra infancia nos espere agazapada en los rincones. Nos ocurre siempre que vamos de visita a casa de nuestros padres, cuando nos asomamos a nuestro viejo cuarto creyendo que bastará con eso para que reaparezcan aquellos juegos. Sólo que la casa de Roberto Esteban es brutal, como lo es el confín de las ciudades, los barrios surgidos de la inmigración desde el campo, del desarrollismo chabacano e informe en el que tantas esperanzas se estrellaron sin que sus poseedores lo percibieran. La niñez de Roberto Esteban no es la mía, aunque ambas transcurriesen en el mismo lapso temporal, la tan gloriosa transición que nuestros hermanos mayores cumplieron con inimaginable ejemplaridad. En mi niñez había miedo, a los vampiros, a los muertos vivientes, a los ruidos nocturnos, a dormir solo, a lo que escuchaba de las conversaciones de los mayores, asustados por una debacle que se produciría, irremediablemente, a la semana siguiente, y así semana tras semana. También había mimos, el último Madelman, vacaciones en la costa de Alicante, y papá y mamá que me protegían de los matoncillos (no llegaban a más) del barrio. En la de Esteban no, no quedaba un hueco para el consuelo porque no había sitio para el miedo, porque en las peleas de los descampados no salvaba la campana, ni un árbitro vigilaba la limpieza de los golpes, porque en los confines de la ciudad, durante aquella niñez y hoy en día, el que llora recibe más. Ya dije en una ocasión, y repito aquí con más motivo, que lo que distingue a David Torres es su brutal instinto para lo humano. El vigor con el que consigue alzar a sus personajes de las palabras que los forman va más allá del mero estilo; parece increíble que un tipo con tanta literatura a las espaldas como David, metido en una novela que se circunscribe a las normas del género negro, tanto que la hemos visto mencionada en casi todos los foros especializados, lo que me resulta injusto por reductor, sea capaz de no desperdiciar una sola línea en tópicos, en reacciones esperadas, en respuestas de telefilm. Los niños de tiza van surgiendo a borbotones, inconteniblemente, socavando la seguridad de nuestro pasado, de nuestro buen hacer entonces y ahora, de este presente que creemos merecernos. No hay fantasmas de la niñez. Están en los barrios que nos rodean. David Torres ha colocado a Roberto Esteban ante los suyos. Su niñez no fue un espejo deformante, sino el primero de los muchos puñetazos que le esperaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás podamos esperar aún algo de la novela; suelo ser pesimista al respecto, pero David Torres ocupa su rincón dispuesto a fajarse para que su género, porque es más suyo a cada página, resista un poco más antes de arrojar definitivamente la toalla. &lt;/em&gt;</description><link>http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/2008/06/de-la-amistad.html</link><author>davidtorres@hotelkafka.com (David Torres)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7258914652102432631.post-1403044273689295818</guid><pubDate>Wed, 18 Jun 2008 08:07:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-06-18T10:16:08.502+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>david torres</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Carla Bruni</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>política</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>estafa</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Fernández Mallo</category><title>Falsificaciones</title><description>Uno de los mayores y más rentables fraudes de la actualidad consiste en la falsificación de objetos de marca. Los chinos son líderes mundiales del mercado. Por poco menos de mil euros, su señora puede pasear con un clon casi indistinguible del mismo bolso que pasea Carla Bruni por las pasarelas de la fama. Por cien o doscientos euros, uno puede adquirir una imitación casi perfecta de un reloj de lujo cuyo precio, en realidad, es de cinco o seis mil euros. Hace poco, en un bar, un vendedor ambulante me ofreció uno y lo pagué religiosamente con billetes del Monopoly.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/uploaded_images/dollar3-762362.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://hotelkafka.com/blogs/david_torres/uploaded_images/dollar3-762341.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy en día es difícil distinguir la realidad de una copia barata. El año pasado descubrí que uno de mis mejores amigos, uno de esos grandes y viejos camaradas que me acompañan desde hace más de una década por los vaivenes de la vida, era más falso que un euro turco. Nada puede garantizarnos la procedencia del Rolex que cuelga de la muñeca de ese tipo de la inmobiliaria que va a estafarnos con un piso, sobre todo teniendo en cuenta que una garantía o un título de propiedad es mucho más sencillo de copiar que un complejo mecanismo de relojería. Probablemente ni siquiera la estafa sea auténtica. Para evitar este tipo de disgustos quizá lo mejor sea actuar como si todo a nuestro alrededor fuese &lt;em&gt;made in China&lt;/em&gt;, incluidos nosotros mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre habíamos sospechado que las Baleares no eran unas islas de verdad, sino sólo un archipiélago de pega. En verano, la hermosa Ibiza revela su condición de vistoso decorado de exteriores. Como en un cortometraje de road movie en el desierto de Nevada o en el pasaje de una novela de Agustín Fernández-Mallo, Ibiza existe sólo para que esa pobre gente que sale de las catacumbas de alcohol y decibelios tenga un mar de papel de plata al fondo de las gafas de sol, unas cuantas rocas y pinos que contemplar en el trayecto que va de la discoteca al aeropuerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto a Mallorca, su condición