La cucharada estrecha

(de Historias de Cronopios y de Famas)
Un fama descubrió que la virtud era un microbio redondo y lleno de patas. Instantáneamente dio a beber una gran cucharada de virtud a su suegra. El resultado fue horrible: Esta señora renunció a sus comentarios mordaces, fundó un club para la protección de alpinistas extraviados y en menos de dos meses se condujo de manera tan ejemplar que los defectos de su hija, hasta entonces inadvertidos, pasaron a primer plano con gran sobresalto y estupefacción del fama. No le quedó más remedio que dar una cucharada de virtud a su mujer, la cual lo abandonó esa misma noche por encontrarlo grosero, insignificante, y en un todo diferente de los arquetipos morales que flotaban rutilando ante sus ojos.
El fama lo pensó largamente, y al final se tomó un frasco de virtud. Pero lo mismo sigue viviendo solo y triste. Cuando se cruza en la calle con su suegra o su mujer, ambos se saludan respetuosamente y desde lejos. No se atreven ni siquiera a hablarse, tanta es su respectiva perfección y el miedo que tienen de contaminarse.
Etiquetas: escritores latinoamericanos, Historias de cronopios y de famas, Julio Cortázar, La cucaracha estrecha, Microrrelato, relato breve
Empiece por romper los espejos de su casa,deje caer los brazos,mire vagamente la pared,olvídese. Cante una sola nota,escuche por dentro. Si oye(pero esto ocurrirá mucho después)algo como un paisaje sumido en el miedo con hogueras entre las piedras,con siluetas semidesnudas en cuclillas, creo que estará bien encaminado,y lo mismo si oye un río por donde bajan barcas pintadas de amarillo y negro,si oye un sabor de pan,un tacto de dedos,una sombra de caballo.



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