Algunas detestaciones (1)
--Detesto a las personas que se cepillan los dientes. El instrumento se llama, sí,es verdad, cepillo de dientes. ¿Es suficiente motivo para cepillarse los dientes? Se cepilla un abrigo o una puerta de madera, pero ¿tus propios dientes?
--Abomino de las personas que almuerzan. ¿Por qué no comen, como todo el mundo? ¿Qué es eso de almorzar? Manuel Seco, en su insustituible Diccionario de dudas, lo deja claro. Las comidas, en España, son desayuno, comida, merienda y cena. Ya está. Punto. Nada de almuerzos. Eso del almuerzo, dice Seco, es un uso que "aparece con cierta frecuencia en la prensa, la radio y la televisión, a veces en la literatura y siempre en las listas oficiales de precios de los hoteles". En otras palabras, una soberana tontería.
Se ve que hay a quien le da vergüenza decir "comer", como si quedara en evidencia que se trata de una función corporal. Prefieren almorzar. Allá ellos. Hay que ser cursi. Se empieza almorzando y se acaba diciendo "pompis".
En Argentina, al parecer, lo que los cursis consideran de mal gusto es "cenar": siempre "comen" por la noche.
Cuando alguien me ofrece quedar "a almorzar", suelo decir:
--Vale, ¿a las diez o así?
Porque la única excepción admisible es para los que madrugamos en poblaciones de menos de mil habitantes.
En el pueblo, me levanto como a las cinco y trabajo hasta las nueve o diez. A esa hora allí se almuerza. Un bocadillo, ensalada, cerveza o vino, y luego una copa de coñac o de anís. A las dos o las tres se come, claro, como Dios manda, antes de la siesta.
Este es uno de los bares en los que suelo almorzar en Piles, el Casa Nati.

--Me espeluzna la expresión "una pieza de fruta". ¿Es que acaso son desmontables las manzanas? Su uso me parece propio de individuos a medio alfabetizar: banqueros, políticos, ejecutivos, etc.
--Me repele la voluntad de ser original. La originalidad es inevitable. No hay por qué buscarla. Es más, como diría (quizá) Tolstoi: todas las buenas novelas se parecen; en cambio, cada novela mala ha tenido la pretensión de ser original.
--Abomino de las personas que almuerzan. ¿Por qué no comen, como todo el mundo? ¿Qué es eso de almorzar? Manuel Seco, en su insustituible Diccionario de dudas, lo deja claro. Las comidas, en España, son desayuno, comida, merienda y cena. Ya está. Punto. Nada de almuerzos. Eso del almuerzo, dice Seco, es un uso que "aparece con cierta frecuencia en la prensa, la radio y la televisión, a veces en la literatura y siempre en las listas oficiales de precios de los hoteles". En otras palabras, una soberana tontería.
Se ve que hay a quien le da vergüenza decir "comer", como si quedara en evidencia que se trata de una función corporal. Prefieren almorzar. Allá ellos. Hay que ser cursi. Se empieza almorzando y se acaba diciendo "pompis".
En Argentina, al parecer, lo que los cursis consideran de mal gusto es "cenar": siempre "comen" por la noche.
Cuando alguien me ofrece quedar "a almorzar", suelo decir:
--Vale, ¿a las diez o así?
Porque la única excepción admisible es para los que madrugamos en poblaciones de menos de mil habitantes.
En el pueblo, me levanto como a las cinco y trabajo hasta las nueve o diez. A esa hora allí se almuerza. Un bocadillo, ensalada, cerveza o vino, y luego una copa de coñac o de anís. A las dos o las tres se come, claro, como Dios manda, antes de la siesta.
Este es uno de los bares en los que suelo almorzar en Piles, el Casa Nati.
--Me espeluzna la expresión "una pieza de fruta". ¿Es que acaso son desmontables las manzanas? Su uso me parece propio de individuos a medio alfabetizar: banqueros, políticos, ejecutivos, etc.
--Me repele la voluntad de ser original. La originalidad es inevitable. No hay por qué buscarla. Es más, como diría (quizá) Tolstoi: todas las buenas novelas se parecen; en cambio, cada novela mala ha tenido la pretensión de ser original.
Etiquetas: detestaciones, Piles, Rafael Reig, teoría literaria, Tolstoi
Pues aquí pondré lo que se me vaya ocurriendo. Poca cosa, en general. Lo primero que se me pase por la cabeza. Lo que lea por ahí y lo que me cuenten en la barra de los bares o los amigos. Y si alguien quiere poner algo también, estupendo: no censuraré ningún comentario.


21 Comments:
Y tantas otras, imagino...
¿Qué me dices de la expresión "bellísima persona"? ¿Y de la expresión "exquisito" cuando alguien está comiendo y la acompaña de una insoportable puesta en blanco de los ojos? Arrrrghhhhh...
Besos, Rafa.
Por cierto, hablando de los dientes... ¿porqué en los restaurantes de lujo casi nunca ponen palillos? ¿es que son de proletarios? Como corolario deduzco, que esa selecta clase no frecuenta los bares de caracoles del centro de Madrid. Eso sí creo que también se comen gambas o eso me han contado ;-)
Bueno, todo muy simpático, pero voy a romper una lanza a favor de la palabra "almuerzo", que es la que se usa con absoluta normalidad en mi país, Colombia. Entiendo que aquí esté asociada a las pijerías y cursilerías varias del mundo de los negocios (de hecho, casi siempre se queda para un "almuerzo de trabajo"). Pero en Colombia resulta de lo más normal, no tiene ninguna afectación añadida decir "vamos a almorzar". Por otro lado, a mí me recuerda a mi abuela Paulina, que habla como personaje de Rulfo: "mijo, venga almuerce que antualito nos vamos pal cementerio a ver a mi difunta madre". En fin. Un abrazo, Rafa. Me he vuelto fan de tu blog.
Rafa, me había olvidado del placer de encender el ordenador por la mañana y leerte, como en los viejos tiempos, qué gusto!!
Un beso,
Hola! No me habia planteado nunca la "cursidez" de esas expresiones, que me resultan insignificantes. Creo que la mayoría de la gente habla en esos terminos sin plantearse si se cepilla o se limpia. Lo mismo podría ser "barrerse los dientes" y la gente lo seguiría diciendo pero seguiría sin hacerlo.
No obstante, analizándolo al por menor, comprendo lo que quiere decir. Aunque cuando se le dan muchas vueltas a las cosas acaban por perder su significado. Pruebe a repetir su propio nombre hasta que no signifique nada, es un buen ejercicio para todo el mundo.
De todas formas, abogo por la palabra "almorzar", que siempre he tenido por muy "bonita" y que utilizo alternativamente con "comer", según se me venga tal o cual palabra al paladar (pero almorzar, no sé por qué, me sabe mejor).
Me estoy haciendo incondicional de su blog.
Un saludo
Voy a intentar refutarle un poco, don Rafita:
- La acción de frotar o rascar con un cepillo es, me parece a mí, cepillar. Si en español al cepillo de dientes se le llamara, un suponer, escobilla, entonces, nos escobillaríamos los dientes; pero como un cepillo es un cepillo, pues no nos queda otra que cepillarnos los dientes. ¿Cuál es la alternativa? ¿Lavárselos? Pero ésa es una acción distinta que se practica al enjuagarse la dentadura.
- Luego está lo del almuerzo, vexata quaestio. Yo nunca almuerzo en casa, es cierto, y admito que abunda la tontería en el uso del palabro; pero en sí, no está nada mal, con resonancias arábigo-latinas que empalmarían a nuestro nunca suficientemente ponderado Goytisolo. Aparte, a quienes procedemos de tierras de diglosia irredenta nos suena a propio lo de "esmorçar".
¡Hay que ver las que tuvo usted con la barra brava de Pérez, ese señor que padece de orquitis perpetua! El tal Glez, otro que tal; un bocas. Presumir tanto de hombría suele ser indicio de carencias mal llevadas.
Abrazo.
Rafa, va a ser que detesto contigo tus detestaciones 1, y seguramente detestaré contigo tus siguientes detestaciones, si te das a ello. Y también tengo las mías propias que quizá compartirías conmigo si fuera capaz de recordarlas, pero ando un poco espesa mentalmente hablando después de un fin de semana de celebraciones y juerguecillas.
Yo jamás me he cepillado los dientes; suelo simplemente lavármelos. Del mismo modo -bueno, de otro- que no cepillo el suelo: lo barro (debo ser de las pocas personas que no "pasan el aspirador", lo odio personalmente).
Tampoco he almorzado nunca, ni en Piles, aunque el jolgorio de los almorzantes me haya despertado alguna vez. Las cursiladas argentinas no las conozco, pero mi opinión será la misma: sandeces.
Y en cuanto a las "piezas de fruta", es algo fascinante. Te diré que también es un término utilizado por el profesorado de educación infantil. La semana pasada en el colegio de mi hija "celebraron" unas jornadas sobre la fruta para que las criaturas se familiarizaran con ellas (???). Cada niño tenía que llevar varias "piezas de fruta" para compartir. Con la suerte que me caracteriza, pensé que me iba a tocar acarrear con varias piezas de sandía. Pero no, afortunadamente, a Jimena le tocó llevar albaricoques.
Un beso, de lunes.
Pues yo nunca entendí a la gente que tiene apetito o que goza(?)del mismo de buena manera. Yo de toda la vida cuando tengo hambre me lo como todo, o eso intento.
Rafael, ¿almorzamos un día de estos o no?
Un abrazo
Javier
Yo prefiero las piezas de artillería, la verdad. ¿Usted tiene una, sr.Reig? Lo de las piezas de fruta es más para monjitas como las de "La Bête".
Deduzco que su mejor amigo no se cepilla los dientes después de almorzar una pieza de fruta...
Señor Reig, usted vive sumergido en una marmita de LSD. Investigando sobre su localidad de adopción he averiguado:
1. Que "piles" es como los ingleses denominan coloquialmente a las almorranas (las suytas).
2. Que Piles con mayúscula está bien surtida de plazas y rotondas, como muy acertadamente describe el pie de foto, escuetamente funcionarial:
http://www.piles-ayto.org/ccorp.html
Mari Pili
A mi lo que me da asco y lo he visto, lo juro por el cabello de mi novia, es como en la novela de Miguel Delibes "Cinco horas con Mario", eso de las pijas que cuando se besan casi no rozan las caras y encima hacen el ruido del beso. Seran cursis las japutas, jajaja. Un salud Rafael.
César
Un beso a mi Trinchera Cosmica.
¿Y qué te parece la expresión "tener la cabeza bien amueblada"? Yo la detesto. Espero que en mi cabeza no haya ni una triste mesita de noche.
Felicidades por tu blog.
Yo detesto a los pedantes. Quizás por eso la gente no los lee. Aunque algunos presuman de que ellos no quieren ser leídos por la chusma que lee a Pérez y Glez., en la que me encuentro. Yo adoro a Reverte y a Montero. Y hay veces que se debe presumir de lo que se tiene.
Sr. Reig no es malo ser incondicional de tu familia, de tus amigos, de la gente que admiras, para mi eso es fidelidad.
Un saludo
Yo no uso la palabra almorzar, lo reconozco. No me sale natural. Pero mis abuelos la usaban. Y, por ese recuerdo, es una palabra que me encanta.
Y muy interesante lo que ha comentado Sebastián Cárdenas: no es mismo el uso aquí que allá.
Segunda cabeza pensante de Los Criticones
Pues cuando la edad de Lulú y su NATA (montada)empapa las encías y se convierte en azufre acidulado, no hay más remedio que cepillar y cepillar el cielo de la boca antes de que se fosilice la esculpida saliva del insectívoro poeta.
Besos, Laura. Me sumo a tus detestaciones.
Ahora, anónimo, además los palillos vienen empaquetados. Nos hemos vuelto todos muy finos. Y eso de los alfileres clavados en un corcho ya no se ve casi nunca.
Gracias, Sebastián. Yo me refería sólo a España. Yo mismo viví de niño varios años en Colombia, en Cali. Y luego hice grandes amigos en la parte de Colombia que está en Queens. Un abrazo.
María, yo no me había olvidado de ti. Un beso.
Gracias, Allan Poe, y tampoco soy tan dogmático ni mucho menos. Si a usted le gusta almorzar, hágalo. No es para tanto, en realidad.
Gracias por sus observaciones, don Andrés Gastey. Usted, como yo, es un intelecto adversativo: se le ocurren las ideas oponiéndose a algo. Y se le ocurren mejores ideas que a mí. Yo también soy aficionado al esmorçaret. A ver si compartimos uno pronto.
Nata, querida, cuánta juerga. Tienes razón en todo. Jimena con albaricoques, parece el título de un cuadro de Antonio López o algo así. Me encanta.
Ja, ja, sidramari, no me acordaba de lo de gozar de buen apetito. Formidable, sí. Me alegro de que se lo coma usted todo. A mí las mujeres que no prueba bocado no me gustan. Tengo la teoría de que la gente que come mal folla mal.
Claro, Javier, a las diez o así, ¿no?
Querida Mari, me enteré del significado de "piles" una vez en clase, en Estados Unidos. Llevaba una camiseta con el nombre del pueblo y oí risitas. Al final de clase, un estudiante me preguntó si estaba en algún grupo de apoyo. En cuanto a las redondas o rotondas son una epidemia valenciana. Allí las adoran, no se sabe por qué.
Sí, los besos al aire, un clásico.
La "cabeza bien amueblada" es detestable, en efecto.
Me parece estupenda la fidelidad, niña que riega la albahaca. Un beso.
Carambolas, Pepe Montero, ¡y luego dicen por ahí que yo tomo LSD! Usted, ¿qué se pone?
Deduce bien, más claro agua.
Condoleezza, no me pregunte el calibre, se lo ruego.
Criticones, gracias por las notas geolingüísticas.
¿Y qué decir del manoseado "en fechas recientes" de los telediarios?. Las detestaciones periodísticas son con diferencia las que me dan ás grima, si exceptuamos claro las ruedas de prensa de los futbolistas.
Yo detesto a las mujeres que dicen: "Es que yo soy un poco bruja...", y a las que te preguntan que cuál es tu signo (del zodiaco, se entiende).
Bueno, Alberto, de acuerdo, pero es que... ¡si empezamos con los periodistas! Eso es pescar en aguas fáciles. Apenas saben escribir.
Ah, pero yo creía que eso lo decían todas las mujeres, María. ¿Hay algunas que no se consideren un poco brujas, ni tengan un sexto sentido, ni confíen en su intuición? Qué alivio...
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