Feria del Libro
Total, que fue a firmar con la librera más guapa de Madrid, Miss Bookstore 2007, Amelia, de Fuentetaja. Bueno, también me gusta Marta, de Antonio Machado, para ser sinceros (que maldita la falta que hace).

Amelia es la de la derecha. La librería tuvo que cerrar, pero ha vuelto a abrir en otro local un poco más arriba, en el 35 de San Bernardo. A mí me gusta ir con mi hija Anusca y secuestrar a Amelia e invitarla a una caña o dos. Nunca pido que me hagan descuento, no como otros... No digo nombres, pero me han dicho que Juan Madrid...
Nos metimos Chavi Azpeitia y yo en la caseta, con Juan y Amelia, nos pusimos de whisky hasta las orejas, nos reímos como enfermos terminales (esto es difícil de impedir si estás con Chavi y Amelia) y, creo recordar, puede que firmáramos algún libro. Incluso alguno nuestro, no sé. Yo imitaba la firma de Paul Auster, ponía en inglés alguna sandez sobre el azar, el destino, la casualidad y tal y cual, y el cliente se iba como unas castañuelas.
La gente que pasaba hablaba de la longitud de la cola de Iker Jiménez, que ya son ganas de hablar por hablar.
Aquí estoy, firmando, algo aturdido por "el contacto con los lectores" y con los licores:

Vino Eva Metola, de Lengua de Trapo, y le dije que le firmaba lo que fuera, cualquier cosa, libros incluidos (salvo cheques).
--Te firmo un hombro --le propuse, travieso.
--A que no te atreves --me desafió, coqueta.
Con cariño y rotulador le firmé, empezando en la clavícula. Procuré que la dedicatoria fuera larga, a ver si llegábamos a la cintura, pero no se me ocurría nada y me salía muy mala letra, porque me temblaba la mano al rozar su piel.
Las mujeres me intimidan, qué le vamos a hacer, no tengo remedio.
Luego mi chica me preguntó qué tal en la Feria.
--Nada, ya sabes, colegios, niños pidiendo pegatinas, poca cosa...
--¿Chicas?
--¿Chicas? ¿Qué chicas? ¿Cómo chicas? Allí sólo hay tías interesadas en la cultura. Figúrate: esas chicas con dioptrías y sin escote, que llevan bragas cintureras y se muerden las uñas. ¡Tías con vida interior! O sea: no digo más. Un rollo, cariño, un mal trago.
--Ya.
No soy yo partidario, bajo ninguna circunstancia, de facilitar información.
Por si acaso.
Y además, me conmueve el optimismo de mi chica, que se figura que yo ligo algo.
¿A que es enternecedor?
También firmé en otra caseta, la de Machado, con Jorge Molist, Rosa Montero y Fernando Sánchez Dragó.
--Dame un beso, pedazo de caníbal --me dijo Rosa.
--Toma, hija mía, hija del caníbal.
¿Lo has pescado, el chiste? Je, je. Ja, ja.
Firmé sobre todo libros de Chavi y libros de 451, como el ¡Mío Cid!
Eso es un proyecto insensato, formidable y enloquecido, es decir: el típico proyecto de Chavi Azpeitia.
Versiones de los clásicos. Remakes, como en Hollywood. El Cid no está mal, claro, pero el director, en su época, lo rodó con muy pocos medios. Chavi nos ha propuesto volver a rodar la misma película, pero con mucho presupuesto. Les hemos puesto rayos láser, porque sólo tenían espadas. Les hemos puesto vida interior y psicología freudiana, porque eran unos medievales y no tenían ni siquiera subconsciente. Les hemos puesto ropa interior de seda y wonder-bras, porque iban con ciclatones y bragas de esparto... Y así todo.
Luego ha liado a más para hacer el Lazarillo, Calderón, Shakespeare, Sófocles...
Chavi ha liado a todo el mundo, aquí está la prueba:

A ver, no voy a nombrar a todos, pero sí a algunos. En la primera fila, a la izquierda, Lorenzo Silva, serio, formal, como no es, pero como parece. ¿Su codo está en contacto con el de Irene Zoé? ¿Tú qué piensas? ¿Ligaron?
Nico Casariego está al lado de Félix Romeo: ¿dos hombres y un destino? En la segunda fila está Lola Beccaria (hola, Lola, un beso como los de los tangos: "prolongao"), al lado de Martín Casariego, y luego Marta Rivera de la Cruz. El que lleva gafas de delincuente es Marcos Giralt Torrente. A su lado, Marta Sanz. Yo estoy proponiéndole a Nuria Barrios actividades sexuales clandestinas, acaloradas y refrescantes. Me dijo que no. No sabe lo que se pierde. ¿O sí lo sabe? ¿Tú qué piensas?
Arriba está Isaac Rosa, luego Fernando Marías y el culpable de todo: Chavi Azpeitia. Manolo García Rubio está al lado de Antonio Orejudo, y al final Antonio Álamo.
Joder, qué ensalada de autores. ¿Menudo rollo, no?

Amelia es la de la derecha. La librería tuvo que cerrar, pero ha vuelto a abrir en otro local un poco más arriba, en el 35 de San Bernardo. A mí me gusta ir con mi hija Anusca y secuestrar a Amelia e invitarla a una caña o dos. Nunca pido que me hagan descuento, no como otros... No digo nombres, pero me han dicho que Juan Madrid...
Nos metimos Chavi Azpeitia y yo en la caseta, con Juan y Amelia, nos pusimos de whisky hasta las orejas, nos reímos como enfermos terminales (esto es difícil de impedir si estás con Chavi y Amelia) y, creo recordar, puede que firmáramos algún libro. Incluso alguno nuestro, no sé. Yo imitaba la firma de Paul Auster, ponía en inglés alguna sandez sobre el azar, el destino, la casualidad y tal y cual, y el cliente se iba como unas castañuelas.
La gente que pasaba hablaba de la longitud de la cola de Iker Jiménez, que ya son ganas de hablar por hablar.
Aquí estoy, firmando, algo aturdido por "el contacto con los lectores" y con los licores:
Vino Eva Metola, de Lengua de Trapo, y le dije que le firmaba lo que fuera, cualquier cosa, libros incluidos (salvo cheques).
--Te firmo un hombro --le propuse, travieso.
--A que no te atreves --me desafió, coqueta.
Con cariño y rotulador le firmé, empezando en la clavícula. Procuré que la dedicatoria fuera larga, a ver si llegábamos a la cintura, pero no se me ocurría nada y me salía muy mala letra, porque me temblaba la mano al rozar su piel.
Las mujeres me intimidan, qué le vamos a hacer, no tengo remedio.
Luego mi chica me preguntó qué tal en la Feria.
--Nada, ya sabes, colegios, niños pidiendo pegatinas, poca cosa...
--¿Chicas?
--¿Chicas? ¿Qué chicas? ¿Cómo chicas? Allí sólo hay tías interesadas en la cultura. Figúrate: esas chicas con dioptrías y sin escote, que llevan bragas cintureras y se muerden las uñas. ¡Tías con vida interior! O sea: no digo más. Un rollo, cariño, un mal trago.
--Ya.
No soy yo partidario, bajo ninguna circunstancia, de facilitar información.
Por si acaso.
Y además, me conmueve el optimismo de mi chica, que se figura que yo ligo algo.
¿A que es enternecedor?
También firmé en otra caseta, la de Machado, con Jorge Molist, Rosa Montero y Fernando Sánchez Dragó.
--Dame un beso, pedazo de caníbal --me dijo Rosa.
--Toma, hija mía, hija del caníbal.
¿Lo has pescado, el chiste? Je, je. Ja, ja.
Firmé sobre todo libros de Chavi y libros de 451, como el ¡Mío Cid!
Eso es un proyecto insensato, formidable y enloquecido, es decir: el típico proyecto de Chavi Azpeitia.
Versiones de los clásicos. Remakes, como en Hollywood. El Cid no está mal, claro, pero el director, en su época, lo rodó con muy pocos medios. Chavi nos ha propuesto volver a rodar la misma película, pero con mucho presupuesto. Les hemos puesto rayos láser, porque sólo tenían espadas. Les hemos puesto vida interior y psicología freudiana, porque eran unos medievales y no tenían ni siquiera subconsciente. Les hemos puesto ropa interior de seda y wonder-bras, porque iban con ciclatones y bragas de esparto... Y así todo.
Luego ha liado a más para hacer el Lazarillo, Calderón, Shakespeare, Sófocles...
Chavi ha liado a todo el mundo, aquí está la prueba:

A ver, no voy a nombrar a todos, pero sí a algunos. En la primera fila, a la izquierda, Lorenzo Silva, serio, formal, como no es, pero como parece. ¿Su codo está en contacto con el de Irene Zoé? ¿Tú qué piensas? ¿Ligaron?
Nico Casariego está al lado de Félix Romeo: ¿dos hombres y un destino? En la segunda fila está Lola Beccaria (hola, Lola, un beso como los de los tangos: "prolongao"), al lado de Martín Casariego, y luego Marta Rivera de la Cruz. El que lleva gafas de delincuente es Marcos Giralt Torrente. A su lado, Marta Sanz. Yo estoy proponiéndole a Nuria Barrios actividades sexuales clandestinas, acaloradas y refrescantes. Me dijo que no. No sabe lo que se pierde. ¿O sí lo sabe? ¿Tú qué piensas?
Arriba está Isaac Rosa, luego Fernando Marías y el culpable de todo: Chavi Azpeitia. Manolo García Rubio está al lado de Antonio Orejudo, y al final Antonio Álamo.
Joder, qué ensalada de autores. ¿Menudo rollo, no?
Etiquetas: editoriales, Eva Metola, Feria del Libro, Javier Azpeitia, novelistas, Nuria Barrios, Rafael Reig, Rosa Montero
Pues aquí pondré lo que se me vaya ocurriendo. Poca cosa, en general. Lo primero que se me pase por la cabeza. Lo que lea por ahí y lo que me cuenten en la barra de los bares o los amigos. Y si alguien quiere poner algo también, estupendo: no censuraré ningún comentario.





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