Llámame imperialista

Mi chica no sabe nada (¡faltaría más!), pero tengo fantasías sexuales en las que interviene Condoleezza Rice, ¿qué pasa? Llámame enfermo, llámame genocida, llámame imperialista. Lo que te dé la gana. En mis ensoñaciones, Condy es una obstinada felatómana, tiene la voz ronca y es muy sumisa, como suelen ser, en la cama, todos los poderosos: les van los azotes, los látigos, las cadenas.
A veces mancillamos juntos nuestras respectivas banderas.
A veces me despierto aturdido, casi avergonzado, pero satisfecho.
¿Es muy grave? ¿Tiene remedio? ¿Te parece que debo solicitar ayuda especializada?
Etiquetas: Condoleezza, condy, felación, Rafael Reig, sexo
Pues aquí pondré lo que se me vaya ocurriendo. Poca cosa, en general. Lo primero que se me pase por la cabeza. Lo que lea por ahí y lo que me cuenten en la barra de los bares o los amigos. Y si alguien quiere poner algo también, estupendo: no censuraré ningún comentario.


4 Comments:
A un servidor también se le aparece en sueños. Es negra como el chocolate y me pide que le monte el sieso con yogur griego.
La fulana se deja culear hasta el dolor. Cuando la saco parece que se me ha pegado algo. Le pido que la próxima vez se lo lave antes, sobre todo por ella, pues luego me la va a mamar. Ella me dice que está acostumbrada pues los besos de Bush saben a mierda. En fin, que no eres el único que sueña con ella.
Montero Glez
Jajajajajajajajaja... ¿Mancilláis la bandera o la sublimáis? Digo yo que depende de cómo se mire...
Eso es la erótica del poder. Está en los libros, no me lo invento. Chicas guapísimas enamoradas de ¡Gallardón! Puedes llegar a tener las mismas fantasías eróticas con... ¡Fdez de la Vega! Y es la perdición total:
"Teresa, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Teresa, pecado mío, alma mía. Te-re-sa".
Javier
rafa, no sé si decirte que te lo hagas mirar o que sigas disfrutando de tus perversiones, total, cada uno tenemos las nuestras, a mí, de un modo más casero y patrio, me pone el sr. ministro de defensa. un beso
Montero, compay, estás o tan mal como yo o peor aún, que ya es decir.
No, tranquilo, Javier, con María Teresa es dudoso y difícil que sueñe. Confío. Pero soñaría con ella, no por Nabokov, sino por el Canto a Teresa de Espronceda, ¿no?
¿El ministro de Defensa? Nata, no me asustes, que eso puede ser grave...
Gracias por los comentarios.
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