Martín Casariego, el talibán

Ayer jueves fui a presentar el último libro de Martín Casariego. Lo presentamos con Ramón Pernas y Antonio Ventura en Ámbito Cultural.
Por el camino de Ulectra es una gran novela. Lo mismo piensa mi amiga Marta Sanz, según dice aquí.

Me llevaba preparado de casa algo sobre la llamada "literatura juvenil". Pensaba decir que no entendía bien el concepto o "conceto".
A mí, de joven, sólo me gustaba leer a escondidas, sólo leía aquellos libros que intuía que podían perjudicarme y provocarme un daño irreparable.
A juzar por el resultado, parece que acerté.
Lo de literatura juvenil me parece tan tonto como hablar de literatura para la Tercera Edad. ¿Por qué no? Grandes clásicos para nuestros mayores. Lectores con bifocales. Colección Tarjeta Dorada. Las aventuras que más apasionan a los abuelos, por ejemplo: El amor en los tiempos del cólera o, mejor todavía, Memoria de mis putas tristes, en edición patrocinada por el fabricante de Viagra.
En lugar de hacer visitas a colegios, los autores de Tarjeta Dorada recorrerían Residencias de Ancianos y bares donde se juegue al dominó, para conocer a sus lectores o "entrar en contacto con ellos" y esas cosas que dicen los autores que tanto les gusta hacer.
Cuando llegué a la sala, sin embargo, me encontré con que, entre el público, la edad media superaba los 70.
Así que tuve que improvisar.
Conté que una vez le dejé a Martín el manuscrito de una novela que se me había ocurrido. Le parecieron mal muchas cosas, pero sobre todo una:
--Ese personaje es un malvado, Rafita, y al final no le pasa nada: se sale con la suya --me dijo Martín, enfurruñado.
--Bueno, así es la vida, ¿no?
--La vida real que haga lo que le salga de las narices, pero en mis novelas no. Ni hablar. Te digo una cosa, Rafita: ¡en mis novelas, el que la hace la paga! Vamos, en una novela mía un tipo le hace a su novia eso y te juro que se acuerda. ¡Hasta ahí podíamos llegar! En mi novela mando yo.
--Qué carácter, Martín. Venga, pídete lo que quieras.
--La novela siempre trata de opciones morales, tronco, desengáñate. Otra ronda, ¿no?
--Hecho.
¿Es así? ¿Las grandes novelas siempre contienen una enseñanza moral? ¿Tú qué piensas? ¿Es posible pensar eso y al mismo tiempo también lo contrario? ¿No? ¡Pues a mí me pasa, ¿qué pasa?!
Al final de la presentación una señora del público preguntó que a partir de qué edad se podía leer la novela.
--Con doce ya pueden --autorizó Martín.
--No follan y sólo sale una tía en bolas, pero de espaldas, no se ve casi nada --expliqué yo, para intentar tranquilizar a la señora.
No sé si lo conseguí.
Luego nos fuimos a tomar unas cervezas.
Brindé por ti, casi sin pestañear, como si no te echara de menos:

Etiquetas: cerveza, jóvenes, Marta Sanz, Martín Casariego, teoría literaria, Ámbito Cultural
Pues aquí pondré lo que se me vaya ocurriendo. Poca cosa, en general. Lo primero que se me pase por la cabeza. Lo que lea por ahí y lo que me cuenten en la barra de los bares o los amigos. Y si alguien quiere poner algo también, estupendo: no censuraré ningún comentario.





5 Comments:
Totalmente de acuerdo, Rafael, con lo que dices acerca de esas categorías comerciales. Yo de chaval prefería leer Crimen y castigo (y así me quedé) que muchos de los truños de la coleccón barco de vapor.
En cuanto a eso de las cuestiones morales, para mí que ya pasaron los tiempos en que el escritor tenía la obligación de ayudar al pobre lector (o lectora) a construir y mantener su edificio moral en pie y bien saneado. Donde se ponga una narración que te haga dudar con una dolorosa patada a la espinilla ética que se quiten ñoñerías y moralinas facilonas.
Gracias por el blog.
Un saludo
¿hay algún vínculo entre los escritores y la cerveza? ¿la espuma quizá? ¿el proceso de fermentación? Agradecería que me ilustre.
La espantada del pulpo: somos demasiados y no podemos darnos la mano
El rio de plata: todos los peces vuelven a mi
TODOS QUEREMOS SER POETAS
Salud!
Sí, yo pienso lo mismo que Raúl... y también lo contrario. Gracias a ti.
Sin duda debe de ser la espuma y la temperatura, tan refrescante.
Pues no, yo no quiero ser poeta. De hecho, detestaría ser poeta. Pero a ti te deseo suerte.
A mí lo de las cuestiones morales me da un poco igual ?ya sabes, a veces el malo no es tan malo, o si es atracador de bancos o estafa a un seguro o a la SGAE... bueno, mejor me callo, no vaya a cometer yo algún delito, siquiera virtual?. Lo que sí me interesa es todo lo que escriba Martín Casariego.
Desde que, a principios de los 90, leí "Qué te voy a contar", es uno de mis escritores favoritos.
Así que ?lo siento, Rafael? pero todo lo que diga Casariego va a misa.
(Bueno, Reig también me gusta, ¿eh? Sobre todo su blog)
Un saludo.
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