Octavio Paz: ¿petómano o pedófilo?
Leí en ese libro (algo aburrido) de Bioy Casares sobre Borges esta cariñosa conversación que ambos mantuvieron sobre Octavio Paz (pág. 695):
Me imagino a Octavio Paz, el petómano, embelesado con las ventosidades de su adorada Marie José.
Me entra la risa, pero sí, tiene razón Bioy: menos mal que se desvanecen.
Me imagino a Octavio abriendo la ventana:
--¡Híjole! Esta peste no se desvanece: ¡la gran chingada!
Luego compruebo, busco el poema.
Está en Salamandra, se titula Agua y viento.
Es verdad que en el poema, en poco espacio, hay bastantes tonterías:
Y cosas así, pero el verso en cuestión resulta que ahora dice:
¿Lo corrigió Paz en esta Obra Poética que él mismo preparó para Galaxia Gutemberg, cuando era premio Nobel y, claro, todo eso de los pedos ya no le parecía tan gracioso?
¿Se lo inventaron ese par de cabrones viperinos que se reunían a diario en Buenos Aires para poner como hoja de perejil a todo bicho viviente?
¿Tú qué piensas?
La respuesta: Octavio Paz escribió "pedos", pero, tiempo después, lo cambió a "quejas", así lo explica Guillermo Sheridan.
Que los pedos se transformen en quejas, así, por la cara (ya no por el culo), es muy indicativo del rigor poético de Octavio Paz.
Un poeta puede rectificar, faltaría más, pero ¿para qué cambiar pedos por quejas?
En mi ejemplar tacho con lápiz y restituyo los pedos.
Ahora vuelvo a leer el poema.
Describe un coito.
Esa clase de cosas.
Vale, la tía le clava las uñas en la espalda, gime, etc., hasta que, en el momento justo del orgasmo, la mujer se tira un pedo. Bueno, varios pedos, en realidad: sería un orgasmo múltiple.
Glorioso. Para mear y no echar gota.
Eso sí que es correrse "con todo el equipo".
Seamos justos: a cualquiera se le puede escapar un pedo (o dos) en un momento así, hay que reconocerlo. Es una "simpática anécdota", de acuerdo; pero ¿tanto como para dedicarle un poema? Y, en todo caso, ¿por qué convertir luego los pedos en quejas? ¿De qué se queja esa mujer ahora, en lugar de tirarse pedos? ¿Quién entiende a las mujeres?
Hay que tener en cuenta que Octavio Paz era un tipo al que le encantaba que le llamaran "Maestro". Le vi una vez hace muchos años: me pareció pomposo, presumido y muy poco simpático.
En la foto está el Maestro con su delicada y flatulenta esposa:

"Octavio Paz envió a Sur un poema de amor con el verso
Tus pedos estallan y se desvanecen
BORGES: "Se verá a sí mismo como un conquistador de nuevas regiones para la poesía... Qué regiones".
BIOY: "Menos mal que se desvanecen".
Me imagino a Octavio Paz, el petómano, embelesado con las ventosidades de su adorada Marie José.
Me entra la risa, pero sí, tiene razón Bioy: menos mal que se desvanecen.
Me imagino a Octavio abriendo la ventana:
--¡Híjole! Esta peste no se desvanece: ¡la gran chingada!
Luego compruebo, busco el poema.
Está en Salamandra, se titula Agua y viento.
Es verdad que en el poema, en poco espacio, hay bastantes tonterías:
Caminas por el bosque de mi sangre
árboles con olor a semen
Y cosas así, pero el verso en cuestión resulta que ahora dice:
tus quejas estallan y se desvanecen
¿Lo corrigió Paz en esta Obra Poética que él mismo preparó para Galaxia Gutemberg, cuando era premio Nobel y, claro, todo eso de los pedos ya no le parecía tan gracioso?
¿Se lo inventaron ese par de cabrones viperinos que se reunían a diario en Buenos Aires para poner como hoja de perejil a todo bicho viviente?
¿Tú qué piensas?
La respuesta: Octavio Paz escribió "pedos", pero, tiempo después, lo cambió a "quejas", así lo explica Guillermo Sheridan.
Que los pedos se transformen en quejas, así, por la cara (ya no por el culo), es muy indicativo del rigor poético de Octavio Paz.
Un poeta puede rectificar, faltaría más, pero ¿para qué cambiar pedos por quejas?
En mi ejemplar tacho con lápiz y restituyo los pedos.
Ahora vuelvo a leer el poema.
Describe un coito.
El mar te levanta hasta el grito más blanco
la yedra del gemido clava sus uñas en mi nuca
Esa clase de cosas.
Vale, la tía le clava las uñas en la espalda, gime, etc., hasta que, en el momento justo del orgasmo, la mujer se tira un pedo. Bueno, varios pedos, en realidad: sería un orgasmo múltiple.
Glorioso. Para mear y no echar gota.
Eso sí que es correrse "con todo el equipo".
Seamos justos: a cualquiera se le puede escapar un pedo (o dos) en un momento así, hay que reconocerlo. Es una "simpática anécdota", de acuerdo; pero ¿tanto como para dedicarle un poema? Y, en todo caso, ¿por qué convertir luego los pedos en quejas? ¿De qué se queja esa mujer ahora, en lugar de tirarse pedos? ¿Quién entiende a las mujeres?
Hay que tener en cuenta que Octavio Paz era un tipo al que le encantaba que le llamaran "Maestro". Le vi una vez hace muchos años: me pareció pomposo, presumido y muy poco simpático.
En la foto está el Maestro con su delicada y flatulenta esposa:

Etiquetas: Octavio Paz, poesía, Rafael Reig, sexo, teoría literaria
Pues aquí pondré lo que se me vaya ocurriendo. Poca cosa, en general. Lo primero que se me pase por la cabeza. Lo que lea por ahí y lo que me cuenten en la barra de los bares o los amigos. Y si alguien quiere poner algo también, estupendo: no censuraré ningún comentario.


12 Comments:
¿Dónde va a parar? Mucho mejor pedos que quejas. Las quejas estallan, pero no se desvanacen, siempre se quedan flotando en el ambiente aunque abras la ventana y hagas un boquete en la pared.
Mucho menos si en un momento así, cuando uno está poniéndolo todo, unas quejas joden el buen rollo y magnifican las ventajas de la masturbación.
Javier
A mí este asunto me huele fatal...
Reza el dicho popular: "Después de la tormenta viene la calma". O sea, que después de las quejas viene la paz. Si antes de las quejas vienieron los pedos, ¿podemos concluir que Don Octavio se cambió el apellido dos veces y que originalmente se llamaba Octavio Pedos?
Me huele muy mal, ya te digo...
Las quejas van al departamento de atención al cliente, los pedos por el contrario son biodegradables, aunque perjudican la capa de ozono, son tan poéticos como el fluido de los frigoríficos vamos, aunque no le vamos a negar su relación con el sexo. Todo está relacionado con el sexo así que para qué hacer poesía de otra cosa.
Este post le ha quedado un poco guarro don Rafael. Por cierto lleva dos días dando cera a mexicanos, primero Carlos Fuentes y ahora don Octavio, el cual al menos hizo Piedra de Sol que no está tan mal.
Qué hay de otros escritores de chaqueta cruzada, puede serguir la saga con don Luis Alberto de Cuenca, no es por malmeter pero vamos, como diría Alfonso Guerra... Déles caña Rafael.
niego la mayor, rafa: las mujeres ni nos tiramos pedos -qué guarrería, oyes- ni nos quejamos, en esos momentos; faltaría más.
quizá d. octavio no gozara de buenas experiencias, y se le quejaran. así, casi mejor pederse, aun después del nobel. poético no lo acabo de ver
un beso
(ni pedos ni quejas, pero hoy resaca sí que tengo)
Así que abre usted aquí sucursal de su juzgado. Usted verá, don Rafita; sigo pensando que cualquier noche algún sicario puede aproximársele para cerrar un negocio con sus huesos...
Bueno; lanzada a moro muerto. ¿Y qué me dice de don Pere Gimferrer? Ése sí que tiene una lírica elevada. Y una autoestima espectacular: la boa que fela su novia; en fin.
(Conservo un incunable con la firma del autor fechado en la mítica feria del libro de 1990. Pronto pagarán millones por él).
¿Y Cela, qué diría del asunto de los pedos de la señora de Paz?
¿Alguien se anima a hacer un artículo de investigación que pudiera degenerar en tesis doctoral?
De acuerdo con Javier: las quejas duran más que los pedos y son peores.
Sí, señor Más claro, agua; a mí también me apesta un poco.
Don Mah-niac: no tengo ninguna inquina particular contra los mexicanos. Ha sido casualidad. No me pida usted carnaza, amigo.
Nata, coincido contigo: en mi experiencia (muy limitada) con mujeres, hay muy pocas quejas o ventosidades. Igual es que yo he tenido suerte o que tienes tú razón y las mujeres, en general, ni reclaman ni se tiran pedos. No lo sé a ciencia cierta. Para la resaca: una cerveza helada y un pincho de tortilla. A mí me funciona.
Querido don Andrés Gastey, dudo que un ejemplar de ese libro valga millones nunca, salvo que la inflación se dispare (cosa que es posible). ¿Pere Gimferrer? ¿Me pide que ataque a Pedro? Pues igual le hago caso, aunque le digo lo mismo: ustedes sólo quieren ver sangre...
Por cierto, yo tengo un ejemplar, dedicado, de la primera novela de Andrés Gastey. Seguro que ése sí vale millones pronto. Abrazo.
Querida Marta, el tema de tesis me parece brillante. Habría que investigar con las pedorras, claro: Marie José y Marina. Un beso
Lo ves, al final apareció otro escritor de chaqueta cruzada, Marina... dios los cría y ahora los junta Rafael Reig,
En estos tiempos que corren, reír es un bien casi tan escaso como el agua. Deberían hacer un PHN pero con la H de humor.
Gracias y seguimos en contacto.
Joan.
Ja, ja, Mah-niac, me refería (como sabes) a Marina Castaño, viuda de Cela. Pero tienes razón con Marina, José Antonio. Pasa de castaño oscuro.
De acuerdo Joan. El humor es, además, subversivo. Una bomba de mano contra el discurso dominante. Que no nos falte nunca el humor. Un abrazo.
JAJAJAJAJAJAJA.
Ya ves, en cuanto escapan no hay quien los agarre. Las quejas se oyen, en cambio hay pedos que no avisan.
Al tema cambia un poco. ¿Cómo le llegó la queja? ¿En audio, o por la pitiutaria sin previo aviso?
A mi que me lo aclare. Sino no me pongo en situación.
Qué risas me he echado. Benditos blog. De lo que se entera una...
Katrina, querida, ¿de verdad quiere usted "ponerse en situación"? En fin, usted verá...
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