El derecho a no ser homosexual
Si vas un paso más allá, ¿no sería mejor exigir el derecho a no ser homosexual?
La sexualidad (cualquiera) es una conducta: se hace, no se es. No imprime carácter, como ser sacerdote.
Algunos queremos acostarnos por la noche con quien nos dé la gana sin que eso nos obligue a ser nada durante todo el día.
Algunos ni siquiera queremos tener que ser heterosexuales.
A unos les gusta hacerlo con la luz apagada y a otros con la luz encendida, pero nadie tiene por qué declararse iluminista o tenebrista. Hay quien prefiere dejarse alguna prenda de ropa puesta, pero eso no le convierte en indumentarista. No es necesario tampoco identificarse como nocturnista (que sólo lo hace por la noche) o como verticalista (quien prefiere hacerlo siempre de pie, con un punto de apoyo en el fregadero de la cocina).
Lo que cada uno haga de cintura para abajo no tiene por qué definirle de cintura para arriba, no se convierte en su forma de ser ni le obliga a aceptar la etiqueta correspondiente distribuida por las autoridades.
Aún recuerdo las lecturas de Foucault, aquellos tomos de la Historia de la sexualidad, a veces arbitrario y tramposo, pero a veces interesante. La invención de la homosexualidad (no como práctica, sino como categoría) sería una forma de control social. Para el orden burgués, el sexo puede ser amenazador, por eso hay que disciplinarlo y reglamentarlo, hay que inventar la sexualidad.
La sexualidad vuelve el sexo inofensivo.
A ver, los homosexuales, identifíquense, que levanten la mano y los apunto en esta lista. Los heterosexuales a este lado; los homosexuales, aquí. Las felatómanas también, de una en una, desfilando, que se pongan detrás de los onanistas, pero dejando un sitio para los que sodomizan mujeres y los polígamos, que no se nos desmarquen. ¡No me formen grupos! De uno en uno y con el carnet sexual en la boca.
Y usted, Martínez, ¿qué es lo que dice que hace? ¡Menuda cochinada! Eso es bastante extraño, Martínez, eso es muy feo: usted va a ser perverso polimorfo, mire, aquí lo pone, así que espabile.
¿Para qué salir del armario si luego hay que meterse en camisas de once varas?
¿No es sospechoso que las autoridades, la prensa, los sindicatos y todas las personas de orden apoyen, como un solo hombre, el Día del Orgullo Gay? ¿A ti no te da que pensar?
A mí sí.
¿No te parece raro que los políticos y la prensa se apunten en primera fila? ¿Cuánto falta para que haya en El Corte Inglés un Especial Día del Orgullo, como las rebajas de primavera o el día de la madre?
¿Es posible exigir también libertad para no ser homosexual? Es decir: para acostarte con quien te dé la gana sin que eso te obligue a ser homosexual.
Ni heterosexual. Ni bisexual.
Hacer lo que sea, o todo, y no tener que ser nada. Sexo no regulado por el orden social, sexo libre, perturbador y, si se puede, frecuente.
Todo esto lo hablábamos ayer, con don Andrés Gastey y Tono (que han leído mucho más y mucho mejor que yo), después de que alguien dijera, sin poder disimular cierto prurito de satisfacción enrollada:
--Estuve en Chueca en la fiesta.
--Toma, como medio Madrid, incluidos los taxistas que oyen la COPE.
Porque al final daba la impresión de que en realidad lo único que se celebraba era la amplitud de miras, el buen rollo, la modernidad y en general el enrollismo de los que iban. Un desahogo autocomplaciente: qué enrollados somos, qué molones.
Cuando oigo en un telediario hablar de "la fiesta de la libertad", me echo a temblar. Desconfío. ¿A ti no te pasa?
A mí sí. En cuanto las autoridades competentes hablan de libertad, me siento mucho menos libre.
En vista de lo cual, me fui al Hotel Kafka a tomar una copa, y me encontré, como él suele decir, al "jefe de estudios en el recreo", Edu Vilas, tocando jazz con los amigos para divertirse, como Woody Allen:

No sé, claro, luego oyes a Rouco Varela, Pío Moa, César Vidal o alguno de esos menguados y te dices: no sé, igual sí tienen un sentido estas cosas, cuando aún queda tanto energúmeno por ahí suelto.
Así que nos sentamos a esperar a que lleguen los primeros ejemplares de Mere Anarchy. Qué ganas de leerlo, qué ganas de leer algo nuevo de Woody Allen.
Mientras tanto, dímelo al oído: a ti, ¿qué te gusta hacer?
¿Sí? ¿Eso? ¿De verdad?
Qué casualidad... A mí también... ¿Vamos?
La sexualidad (cualquiera) es una conducta: se hace, no se es. No imprime carácter, como ser sacerdote.
Algunos queremos acostarnos por la noche con quien nos dé la gana sin que eso nos obligue a ser nada durante todo el día.
Algunos ni siquiera queremos tener que ser heterosexuales.
A unos les gusta hacerlo con la luz apagada y a otros con la luz encendida, pero nadie tiene por qué declararse iluminista o tenebrista. Hay quien prefiere dejarse alguna prenda de ropa puesta, pero eso no le convierte en indumentarista. No es necesario tampoco identificarse como nocturnista (que sólo lo hace por la noche) o como verticalista (quien prefiere hacerlo siempre de pie, con un punto de apoyo en el fregadero de la cocina).
Lo que cada uno haga de cintura para abajo no tiene por qué definirle de cintura para arriba, no se convierte en su forma de ser ni le obliga a aceptar la etiqueta correspondiente distribuida por las autoridades.
Aún recuerdo las lecturas de Foucault, aquellos tomos de la Historia de la sexualidad, a veces arbitrario y tramposo, pero a veces interesante. La invención de la homosexualidad (no como práctica, sino como categoría) sería una forma de control social. Para el orden burgués, el sexo puede ser amenazador, por eso hay que disciplinarlo y reglamentarlo, hay que inventar la sexualidad.
La sexualidad vuelve el sexo inofensivo.
A ver, los homosexuales, identifíquense, que levanten la mano y los apunto en esta lista. Los heterosexuales a este lado; los homosexuales, aquí. Las felatómanas también, de una en una, desfilando, que se pongan detrás de los onanistas, pero dejando un sitio para los que sodomizan mujeres y los polígamos, que no se nos desmarquen. ¡No me formen grupos! De uno en uno y con el carnet sexual en la boca.
Y usted, Martínez, ¿qué es lo que dice que hace? ¡Menuda cochinada! Eso es bastante extraño, Martínez, eso es muy feo: usted va a ser perverso polimorfo, mire, aquí lo pone, así que espabile.
¿Para qué salir del armario si luego hay que meterse en camisas de once varas?
¿No es sospechoso que las autoridades, la prensa, los sindicatos y todas las personas de orden apoyen, como un solo hombre, el Día del Orgullo Gay? ¿A ti no te da que pensar?
A mí sí.
¿No te parece raro que los políticos y la prensa se apunten en primera fila? ¿Cuánto falta para que haya en El Corte Inglés un Especial Día del Orgullo, como las rebajas de primavera o el día de la madre?
¿Es posible exigir también libertad para no ser homosexual? Es decir: para acostarte con quien te dé la gana sin que eso te obligue a ser homosexual.
Ni heterosexual. Ni bisexual.
Hacer lo que sea, o todo, y no tener que ser nada. Sexo no regulado por el orden social, sexo libre, perturbador y, si se puede, frecuente.
Todo esto lo hablábamos ayer, con don Andrés Gastey y Tono (que han leído mucho más y mucho mejor que yo), después de que alguien dijera, sin poder disimular cierto prurito de satisfacción enrollada:
--Estuve en Chueca en la fiesta.
--Toma, como medio Madrid, incluidos los taxistas que oyen la COPE.
Porque al final daba la impresión de que en realidad lo único que se celebraba era la amplitud de miras, el buen rollo, la modernidad y en general el enrollismo de los que iban. Un desahogo autocomplaciente: qué enrollados somos, qué molones.
Cuando oigo en un telediario hablar de "la fiesta de la libertad", me echo a temblar. Desconfío. ¿A ti no te pasa?
A mí sí. En cuanto las autoridades competentes hablan de libertad, me siento mucho menos libre.
En vista de lo cual, me fui al Hotel Kafka a tomar una copa, y me encontré, como él suele decir, al "jefe de estudios en el recreo", Edu Vilas, tocando jazz con los amigos para divertirse, como Woody Allen:
No sé, claro, luego oyes a Rouco Varela, Pío Moa, César Vidal o alguno de esos menguados y te dices: no sé, igual sí tienen un sentido estas cosas, cuando aún queda tanto energúmeno por ahí suelto.
Así que nos sentamos a esperar a que lleguen los primeros ejemplares de Mere Anarchy. Qué ganas de leerlo, qué ganas de leer algo nuevo de Woody Allen.
Mientras tanto, dímelo al oído: a ti, ¿qué te gusta hacer?
¿Sí? ¿Eso? ¿De verdad?
Qué casualidad... A mí también... ¿Vamos?
Etiquetas: Andrés Gastey, Eduardo Vilas, Foucault, Hotel Kafka, Rafael Reig, sexo
Pues aquí pondré lo que se me vaya ocurriendo. Poca cosa, en general. Lo primero que se me pase por la cabeza. Lo que lea por ahí y lo que me cuenten en la barra de los bares o los amigos. Y si alguien quiere poner algo también, estupendo: no censuraré ningún comentario.


22 Comments:
eso del sexo debe de dar mucho miedo, llevo leyendo este blog varios días, y el silencio de hoy me asusta, aunque no sé qué me asusta más si lo del sexo o lo de que el señor Reig tenga razón, me dan unos escalofríos. Enhorabuena, por el blog.
me ha dado que pensar,,, teóricamente existe el día del orgullo gay y no el día del no homosexual porque a día de hoy algunos desgraciados discriminan al primer colectivo y no al segundo. igual que algunos gilipollas discriminan a las mujeres laboralmente hablando (y no solo laboralmente claro) y de ahí que exista el día de la mujer trabajadora.
también imagino que si hubiera pervivido la cultura romana, en el que la homosexualidad era la primera opción de vida (creo qeu está demostrado, utilizaban la mujer para tener descendencia pero en las grandes fiestas y demás las orgías eran homosexuales no?) y no se hubiera apegado la secta católica (con los retrógrados de la iglesia a la cabeza) ahora estaríamos celebrando el día del orgullo hetero; en resumen, si el 90% de la población fuera gay, habría que celebrar el día hetero o serían tolerantes? o habría los típicos imbéciles sueltos??
desde otro punto de vista, el derecho a ser libre sexualmente, considerando lo que la iglesia considera desviado (como considera que es la homosexualidad) habría también distintos días
- día del sexo anal
- día de las felaciones y cuningulis (no sé como se pone)
- día de los tríos
- día del intercambio de parejas
- día del polvo de una noche
-,,,
lo siento, creo que me he liado escribiendo, todavía sigo pensando,,,
Muy bueno, como siempre, y totalmente de acuerdo. Yo tengo un reflejo que me cierra el tímpano y me impide oír cualquier frase que comience por "Mis amigos homosexuales..." porque, de pronto, se ha convertido en una manera insoportable de hablar bien de uno mismo: yo, que soy enrollado y tengo amigos homosexuales...
Pues yo no tengo amigos homosexuales... Que yo sepa... Que ellos sepan...
Tengo alguno que es o ha sido del Opus (pero del Opus Dei, no del Opus Night). Buena personal. Buen amigo. Creo que hoy es más transgresor decir "Mis amigos del Opus..." que lo otro.
Esta falsa tolerancia tan enrollada y molona tiene mucho de moda guay y, por tanto, mucho peligro porque la masa es voluble y hoy abraza lo que mañana aplasta.
Estoy de acuerdo contigo. Da miedo.
Un abrazo (sin aplastar, aunque podría)
Javier (miembro del Opus Night)
Lenita, sin quererlo has inventado algo que, por el nombre, tiene pinta de ser muy placentero: EL CUNINGULIS. Aaaaaaahhhhh, salivo sólo de imaginar...
En cuanto a mi, me gustan los pechos protuberantes o las tetas gordas (no discrimino), la entrepierna sin apéndice(con o sin pelo), los culo suaves y los traseros respingones(éstos sin pelo por favor) y las bocas grandes, graaaaaaaaaaandes.
Al final va a resultar que algún ideal tengo.
Oye, pavo, a mí me mola mazo hacerlo con mi gato ¿tengo que decirlo? ¿tengo que apuntarme a alguna ong de ese tipo? En la fiesta del sábado había un pavo meneándosela en un balcón y abajo la gente mirando con la boca abierta. ¿Tú crees que a lo que les cayó todo el merengue habría que enfilarlos también? ¿Deberían de organizar la fiesta del que mira, libre y grande?
Yo fomentaría la celebración del Día del Orgullo Guirigay. Y no me refiero a festejar las inclinaciones sexuales de los extranjeros, no.
Según la RAE, que es un centro de la tercera edad que hay detrás del Museo del Prado, "guirigay" es:
1. m. Gritería y confusión que resulta cuando varios hablan a la vez o cantan desordenadamente.
2. m. coloq. Lenguaje oscuro y difícil de entender.
Y para celebrarlo, qué mejor día que hoy, que empieza el Debate del Estado de la Nación.
Propongo llenar los bares de Huertas y afueras (500 kms a la redonda) de lo que los británicos, con su flema y su cursilería, llamarían "Drink & Speak". O sea, "Agárrate una tajada como un piano y pon a parir al Gobierno, a la Oposición y al Grupo Mixto (jamón y queso)".
Si durante la celebración consigues que las lesbianas se besen, ten por seguro que contarás con la presencia de los taxistas que escuchan la COPE como si toda la Comunidad Autónoma de Madrid fuera sorda...
¿La opción sexual o afectiva nos define? Sí, pero sólo en parte.
Es una anomalía el que algo que todos pensamos que pertenece a la esfera privada sea el centro de una reivindicación, o motivo de "orgullo". La reductio ad absurdum que se me ocurre es que Monseñor Camino y sus secuaces montasen todos los años una mani para festejar el "orgullo célibe" frente a la ola de "pansexualismo" que, dicen con optimismo infundado, nos invade. (Aunque, bien pensado, ¿no son las procesiones de las vírgenes algo de este tipo?).
Lo cierto es que, pese a la equiparación legal, el que te guste/convivas/pretendas casarte con alguien de tu propio sexo todavía genera reproche social y discriminación (el diario del domingo relata el caso del juez del opus que se resiste a que la pareja de una lesbiana adopte a la hija de ésta; es el mismo juez que en 1987 metió tres días en el calabozo a una chica por hacer topless y "faltarle al respeto").
No sé. Festejo por festejo, me parece más saludable y divertido el de los maricones que, un suponer, las procesiones de semana santa.
Abrazo fuerte.
Con luz, pero tenue. No me gusta perder detalle.
En cuanto a lo del día del orgullo gay... qué quieres que te diga. Otro más. La fábrica está en marcha y los productos salen.¿Exceso de oferta o de demanda?.
Por otra lado, tengo la impresión de que muchas personas se sienten aliviadas cuando pasan su "código de barras" por el lector y aparecen todos sus datos personales. Y es que el reencuentro con el yo... es lo que tiene.
Un beso.
lo de que las autoridades y otras personas de orden apoyen el día del orgullo gay, sí da que pensar (incluso a mi, que procuro no agotarme). por eso, yo, tan ocurrente, le llamo el día del orgullo guay. son ellos muy guays, lo etiquetan, le ponen el código de barras, y ¡hala!, otra cosita más al departamento de cuestiones controladas.
conste que como fiesta me parece estupenda, y conste que, casi todo en general, me parece estupendo.
dicho esto, te diré que lo que pasa es que tú, rafa, eres un pillín, un pillín y un curiosón: te pasas casi todo el post (¿se llama así, ello?) diciendo que los malos nos preguntan para identificarnos y mantener su poder, y acabas pidiéndonos con tu sonrisita pícara -sí, la he notado- que te lo contemos a tí, al oido. ¡y encima cuela y te lo cuentan! ¡qué de poder tendrías si fueras el poder!
Un beso
( y sí, he vuelto a escribir otro día seguido. y gracias por tus piropos todos, y por tus felicitaciones a mi monstruo. y mis felicitaciones a tí por ese pedazo de hija tierna que tienes. y además, ¿aprecias u notas que no te he desvelado nada?, conmigo no valen tus triquiñuelas, al menos si no es con unas cañas de por medio)
Hay aproximadamente en España unos dos millones y medio de homosexuales y la mayoría de ellos "votan" porque suelen ser mayores de 18 años cuando se deciden con mayor clariad por una u otra "opción". De ahí el interés...
Por lo demás, yo nunca fui verticalista ni iluminista... más bien penumbrero y en mis comienzos "outdoorista" por meter un anglicismo... ahora soy saturista, o sea, que me saturó el tema y prefiero la tortilla de patatas, los filetes empanados y adormecerme después de cenar con alguna película francesa que es fundamentalmente para lo que sirven...
Saludos.
A mí me hizo gracia una intervención que vi en televisión de uno que decía: No sé por qué dicen que es un logro el matrimonio homosexual. Esto es un paso atrás. ¿Hoy en día quién quiere casarse?
Me ha gustado mucho. El sexo sin etiquetas es mejor. Incluida la etiqueta de "pansexual".
Es que no se ha dado cuenta,la progresía es la nueva clase victoriana,mucho más hipócrita que los victorianos originales.
Recoda:era conmovedor ver a todos esos modernillos que iban a ver la película de los dos cowboys homosexuales sólo por el morbo de verles besarse y luego salían defraudados porque casi no había,uy,"filete".
Sí, grande Foucault,que fue pegando el sida a tutiplén,porque decía que no existía,que era un invento del sistema para "reprimirles".
Como dice el dicho, en tiempo de guerra todo agujero es trinchera.
MONTERO GLEZ
http://www.bestiario.com/trinchera/
Yo me vi engullido en la estación de Sol por las hordas de la fiesta que llegaban por oleadas al andén mientras que la línea 1, que atraviesa el barrio no entregaba trenes porque debían estar todas las paradas así. Algo como "los pájaros" de Hitchock pero con humanos. Habiéndome salvado hábilmente del garrafón de Guzmán el Bueno tuve que salir a pie de aquel agujero sin esperar a tren alguno y tratar de respirar algo en las populosas calles del centro
A mi me gustan las mujeres, el jamón y dormir. Y en ese orden.
Si es que es evidente: divide y vencerás.
Lo de clasificarse y eso, a mí, aparte de traumático, me desarma. Yo nunca encuentro calcetines de mi gusto: o tienen costura en los dedos o son demasiado finos o...
Muchos se encuentran cómodos siendo categorizados: suponen que así pueden encontrar el redil de lo suyo.
Me quedo con lo que decía el señor Fourier: "Le bonheur consiste à avoir beaucoup de passions et beaucoup de moyens de les satisfaire".
Y el que necesite limitarse, que lo haga delante del espejo (no hay nada más incómodo que un militante de lo que sea dando la murga proselitista).
En cuanto a gustos, ¿tiene por ahí el teléfono de alguna felatómana? Es que siempre me han resultado agradables.
Ni lo entiendo ni lo entenderé jamas. El colectivo gay acusando y reprochando de forma continuada a la sociedad el hecho de mantener actitudes diferenciadoras para con ellos y luego, al final, son ellos los que mantienen un especial gusto por diferenciarse y desmarcarse festejando una circunstancia que se reduce a su ámbito privado y que sólo debería atañerles a ellos. Sí, señor. Marcando la diferencia. Yo soy gay y tú no. Y mira que orgulloso estoy de serlo. Pues vale, pues me alegro. Tómate algo que ya pago yo.
Lo siento mucho. El homosexual, como resultado de una elección sexual libre, sin trabas y sin complejos, siempre me ha merecido un completo y rotundo respeto. Cada uno con su culo que haga lo que quiera y aquí paz y después gloria. Por el contrario, la mariquita gritona y guerrillera siempre me ha merecido otra cosa. Y no es respeto precisamente.
No tenía nada que añadir, así que he permanecido amagado, en una esquina, cual penumbrista de pro, hasta que, de nuevo, caigo en acuerdo con el señor de paz, como no podía ser menos y te lo escribo.
El único sexo malo es el que no practicas, a mi entender.
Pese a que tengas razón en lo demás, la calle estaba estupenda, incluso alguna amiga reciente mojó en garaje ajeno, y a mi amada le tocaron mucho el culo, y eso que fueron tíos, por lo del orgullo guay, digo yo.
Por cierto, ¿te has dado cuenta de que esta página se está desmadrando hacia el elogio de la tortilla de patatas? ¡Qué deriva!
No se asuste, anónimo, que yo muy rara vez tengo razón. Eso sí, me equivoco en la dirección correcta.
Interesante, Lenita. Se pone, creo, cunilingus o cunnilingus (si se quiere presumir más de latín).
Un abrazo, Javier. Sí, es como aquello que decía Cabrera Infante: No tengo nada contra los museos: muchos de mis amigos son museos.
Sí, algún "ideal" sí se le aprecia, joven.
Qué barbaridad, gatuno. No lo del gato, allá tú y tu mascota, lo del balcón.
Bueno, pues es una gran propuesta, más claro agua.
De acuerdo, don Andrés, mejor que las procesiones, casi cualquier cosa. El asunto es espeso, hablaremos más. Un abrazo.
Cierto, opción C. Una vida privada es lo más difícil (pero lo único que vale la pena). Un beso.
Lo del orgullo guay me gusta mucho, Nata, es más o menos lo que yo pienso. Ja, ja.... menos mal que no tengo poder, si lo tuviera haría... ¡¡auténticas barbaridades!!
Tiene razón, don Ijon Tichy, en lo de los votos. En lo otro, yo aún no soy saturista. Saludos.
Yo no, don Fredy, no quiero casarme. Un abrazo.
Sí me he dado cuenta, don Weininger, estoy de acuerdo. Yo no he hablado de "grandeza" de Foucault, es más, dije es tramposo y arbitrario. Sin embargo, algunas ideas suyas me interesan.
Hola, Montero.
Le alabo el gusto, Quiquecu.
No se olvide de traducir, don Raúl, por si acaso. Más o menos: la felicidad consiste en tener muchas pasiones y muchos medios para satisfacerlas.
No, no tengo tales teléfonos.
Hum, Pedro, no sé, a mí no me cuesta respetar a cualquiera. Abrazo.
Interesante asunto, por lo que veo, del que seguiremos hablando otro día. Gracias por estar aquí, como diría Mike Rivers.
Pues no me parece mala deriva, don Antonio. La tortilla de patatas es la tortilla de patatas. En cuanto a lo de tocar el culo a tu amada... qué desfachatez y qué envidia.
Abrazo
"...Hum, Pedro, no sé, a mí no me cuesta respetar a cualquiera. Abrazo...."
Pues yo lamento lo que esta afirmación pueda dar a entender o la impresión que pueda generar pero me reafirmo en la idea de que no cualquiera merece respeto. Al menos, el mío. Es como cuando se afirma que todas las opiniones son respetables. Pues más bien como que va a ser que no.
Considero el respeto -y el hecho de ganárselo- un bien lo suficientemete preciado como para ir repartiendolo a tontas y locas. Usted, mire por donde, sí se lo merece. El mío, al menos.
Otro abrazo. De los gordos.
Pedro de Paz
PD: Don Antonio, me alegra que su opinión coincida con la mía. Un saludo.
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