l Blog de Rafael Reig: ¿Tengo algún pasado?

Rafael Reig, escritor y profesor de literatura

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jueves 19 de julio de 2007

¿Tengo algún pasado?

En casa de mis padres, un libro a la semana para cada uno formaba parte de los derechos humanos familiares.

Aquí estamos los cuatro (más tarde nació mi hermana Helena) en la casa de Cali, Colombia, ejercitando nuestro derecho con cuentos.



Luego vinieron la colección de Joyas Literarias Juveniles, los libros de los Cinco y Mark Twain.

En casa, aburrirse se consideraba una debilidad de carácter. Mis padres eran muy partidarios de la alegría, les parecía un deber, casi la principal obligación de una persona.

Hubiera preferido ser un escritor maldito, incomprendido y tenebroso, pero no lo conseguí nunca: mi familia se divertía con lo que yo escribía.

Había que fastidiarse.

Desde pequeño, todos los veranos los he pasado escribiendo a máquina. Éste también, porque quiero terminar mi "novela de espías".

La primera novela que terminé se llamaba Esa oscura gente y la escribí entre Boston, donde vivía, y Nueva York, donde me prestaron una casa.

Escribía casi sin parar todo el día y por la tarde jugaba al ajedrez con un amigo inglés que se llamaba Ian Maxwell (¿a que parece un nombre inventado?).



Sí, el mobiliario nunca ha sido mi fuerte. Detesto la decoración. Una caja me vale como mesa, qué le vamos a hacer.

Escribía, como siempre, en pijama.



Aquí estoy con Laurence, es 1986.

En el pasado de todo español que se respete tiene que haber por lo menos una francesa, la mía es la Lorenza.

A mi chica, de esto, ni una palabra, ya sabes.

Más francesa que la Lorenza, imposible. Ponía música de violoncello y leía a John Donne; bebía unos combinados repelentes que se llamaban fuzzy navel (ombligo burbujeante o efervescente o así)y comía como un pajarito; compraba antigüedades y era incapaz de madrugar, pero siempre se reía de todo, como si estuviera a punto de salir de viaje.

Su forma de hacer maletas era conmovedora, podía meter doce faldas, quince sujetadores diminutos y ni una sola braga. Al final siempre tenía que sentarse encima para cerrarla. Metía en la maleta lo primero que se le ocurría: la ropa con las perchas, una lámpara, un molde para hacer tartas. Todo le parecía prometedor: "¡Vamos a hacer tarta de queso!", decía, entusiasmada, o: "Para leer en la cama, la luz de los hoteles es criminal".

Como nunca lograba cerrar la maleta (se sentaba encima y saltaba, diciendo Merde! cada dos o tres palabras), se ponía a sacar cosas a voleo.

Luego, al llegar, comprobaba que todos los zapatos que había traído eran del pie derecho o algún otro desastre parecido, y le entraba una desesperación muy cómica y muy francesa.

Había que consolarla.

Casi siempre había que consolarla de catástrofes sin ninguna importancia y acabábamos riéndonos a carcajadas.

Al final se fue con Ian. Hizo bien. Supongo.

Ian trabajaba en una difusa firma de inversiones y hacía una tesis en Fletcher School. Es decir: era espía. Seguro. Por eso se las arreglaba siempre para salir de espaldas en todas las fotos. Típico de agentes secretos. Fletcher era entonces un centro de reclutamiento de la CIA. Todavía logré conocer allí a algún kremlinólogo, que es lo que de verdad me habría gustado ser a mí(aunque entonces ahora estaría en el paro).

Por eso me acuerdo de Ian, porque estoy liado con mi novela de espionaje.

(Muchos años después me encontré a la Lorenza, of all places, en casa de Chavi Azpeitia, con la correspondiente francesa del pasado de Chavi, Claude, que trabajaba en el Círculo de Bellas Artes. Lorenza iba con un novio de veinte años, se había propuesto corromperlo a lo Mrs. Robinson, según me dijo entre risas.)

Cuando acabé aquella primera novela, como un auténtico maldito, se la di a leer a mi familia.

Les gustó, encima.

Años después conseguí publicarla y puse una cita al principio. Para mí, aquella frase resumía y resume lo que hemos aprendido siempre en casa, desde pequeños:

"Firmemente convencido de que cada vez que alguien sonríe --y mucho más cuando ríe-- contribuye en algo a ese fragmento de la vida que disfrutamos cada uno de nosotros".


Es de Sterne, del Tristram Shandy.

Sigo pensando lo mismo.

La novela empieza así:

"Van un chino, un americano y un español en un avión. Se rompe un motor".

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27 Comments:

Anonymous wise said...

Vaya tu post denota que madrugaste; el pasado es algo tan extraño, ¿será una pseudo máquina del tiempo? No lo creo, vaya. Yo estuve compartiendo habitación con un francés en Londres hace ya unos años, y casi acabamos matándonos. Interesante es Ian y ese pajarito francés con su frase bombillesca hotelera. ¡Buenos días!

19 de julio de 2007 8:16  
Anonymous nomellamesnunca said...

Muy bonito post, Reig.
La verdad es que uno le ve, día si y día también, sentado delante de una cerveza en una terraza de Olavide o paseando por cualquier calle de Chamberí y piensa "este tío escribe como los ángeles pero menuda vida cutre que lleva, parece la mía". Con posts como éste se ve de donde viene el alma que hay en sus libros y en este humilde diario que nos abre cada día.
Grande, Reig, grande.

19 de julio de 2007 8:37  
Blogger Más claro, agua said...

En mi infancia, mi paga semanal alcanzaba la desorbitante cifra de cero pesetas. Cada propuesta de gasto tenía que ser justificada, por eso ahora me pongo de mala leche cada vez que tengo que hacer una justificación económica o la Declaración de la Renta, mismamente.

Trauma infantil, lo llaman.

Sin embargo, el crédito para comprar libros era ilimitado. La librería Cervantes de Miranda de Ebro era mi segunda casa. Nunca les estaré lo suficientemente agradecido a mis padres por ello.

Por cierto, mi francesa se llamaba Eva (que en castellano significa "Eva")

19 de julio de 2007 8:41  
Anonymous Alberto said...

De la foto del año catapún no especificas cual eres, pero supongo que el que tiene cara de malo, abajo a la derecha.
Magnífica la frase "contenta como si fuese a salir siempre de viaje". Joer con la simplicidad que se puede hablar con contundencia. La cita de ese primer libro te retrata. La primera frase del libro también... parece un chiste!!

Abrazo

19 de julio de 2007 8:56  
Anonymous john "sherlock" holmes said...

Deduzco que proviene usted de elevada cuna o rancio abolengo o buena familia... ¿o acaso todos los viajes fueron a base de becas y amistades?

Anyway, Reig, es usted interesante de leer.

19 de julio de 2007 10:48  
Anonymous R.V.R. said...

Buen post, Sr. Reig. Se dedica a narrar sin florituras, lo que mejor sabe hacer. Sus mejores post son los que transcurren en América. De repente se olvida de compromisos, amigos, subtramas literarias o cervezas y se limita a contarnos con eficacia carveriana su pasado.
Ignoro el origen social de su familia -mencionado en otro comentario- aunque sería una ingenuidad pensar en otro que no fuera la alta burguesía. La literatura, como los trastornos psíquiatricos o las dudas existenciales, es un lujo. Saludos.

19 de julio de 2007 10:58  
Blogger María (Luna) said...

Recordar no es soñar, pero casi.
Suerte en tu novela de espias,a ver si nos adelantas algo,pero cuando la acabes.

19 de julio de 2007 11:09  
Anonymous M-glz said...

Al maricón tipo rompeculos le digo que sí, que para culo juguetón el mío. Pero cuidado con tocarme los bemoles más de dos veces seguidas, que de dos mamporros te pongo mirando pa Albacete (caga y vete, compay). Y para ti, Rafael, otra copa a mi salud. Este blog es como una rubia de esas con piernas de cemento y mirada de vidrio: te atrae como una mala puta y una vez que la pruebas no puedes dejarla. Salud y república roja, compay.

19 de julio de 2007 11:10  
Blogger Rafael Reig said...

Suelo madrugar siempre, Wise, buenos días.

Oiga, nomellamesnunca, ¿por qué piensa que mi vida es cutre? A mí me contenta. Para unas cañas suelo tener y mucho más no necesito. Y si no tengo, en casi todos los bares que conozco me fían. Un beso y gracias.

Pues me alegra saber que usted también cuenta con su correspondiente francesa, Más claro agua. Un abrazo.

¡Agua, Alberto, fallaste! Yo soy el de arriba a la izquierda. Mi hermano Benito puede poner cara de enfurruñado a veces, pero de malo no tiene nada. Un abrazo.

Deduce mal, Sherlock. Obviamente mi padre fue a trabajar a Colombia durante unos años. El resto de los viajes fueron todos gracias a becas y trabajos míos. El primero a los 23 años, cuando me fui a Boston como Lecturer, a trabajar en una universidad. De allí son las fotos de hoy. Luego he vuelto a vivir fuera de España, siempre trabajando. Así que sí, becas, amistades y sobre todo trabajos. En cualquier caso, gracias, pero me gusta aclarar que siempre he vivido por mis manos (tecleando o dando clase). Un abrazo.

No sé si la literatura es un lujo, r.v.r. y le agradezco su comentario. Un abrazo.

19 de julio de 2007 11:18  
Blogger Deblin said...

--¿Y tú qué te llevarías a una isla desierta?
--Nueve Zapatos del mismo pie, una lámapara por si hay mala luz y un molde para tartas.

R. R. es imposible no quererte.


pd.- tu vida me parece envidiable, ayer lei todos tus post hasta las 3 de la mañana y me acosté deprimido. Beso a Anusca, lo de cargar tu granito se merece un helado diario de por vida. Por lo menos.

19 de julio de 2007 11:30  
Anonymous Dolores..y perdón por la nostalgia said...

El pasado no es extraño. El mío más lejano se ciñó al barrio, y si pienso en el pasado pienso en ese lugar, del que salí para ir a un campamento a Cádiz y para recorrer los pueblos de Badajoz dando saltos mortales y equilibrios imposibles en una barra a la que aún hoy podría seguir subiendo, emulando a la lejana Nadia, cuyo pasado no fue en absoluto del todo bueno (la casaron con aquel hijo imbécil de aquel otro dictador ya sin nombre).
Pero había libros; mis tres hermanos mayores convencieron a mi madre para hacernos socios del Círculo. El mueblebar tenía varias enciclopedias (incluida "La vida sexual"... situada en el estante más alto....¿para qué están las escaleras y los taburetes sino para alcanzar lo prohibido?); las novelas, casi todas, de escritores españoles y de los de "La Anaconda", como bien ilustra no sé qué escritor en no sé cuál libro...Algún que otro ejemplar de algún autor anglosajón y muchos tebeos. El señor del Círculo hacía sonar el timbre largo rato, y mi madre desde la cocina me hacía señas silenciosas, movía los brazos trazando formas imposibles,y me señalaba no abrir la puerta....los finales de mes son terribles en una familia de seis hijos, madre abnegada y no remunerada, y padre-Guadiana(hacía lo mismo que el río donde pasé los veranos...aparecer y desaparecer, más lo segundo) Un día nos dio tal risa a las dos detrás de la puerta que nos hicimos daño en los oídos, y las carcajadas desvelaron nuestra mala intención y hubo que abrir al señor del Cirulo, que permanecía allí, profesional como ningún otro, habituado a quemar todos los timbres del barrio sin llevarse un pedido a la boca.
En casa de Ana, en cambio, había de todo. Me gustaba ir allí; primero por Ana, que sigue siendo hoy mi gran amiga, y después porque los libros lo llenaban todo; los sábados por la mañana la mesa se cubría de periódicos y su hermano mayor, el "bohemio", pinchaba en aquel tocata tan moderno para una ciudad provinciana, unos discos que jamás escucharía en el patio de luz de mi casa. Si había que hacer un trabajo para la clase de Ética (nos "desapuntamos" de la Religión a los 9 años)aquella casa era mejor aún que la biblioteca de la calle Cárdenas. Que era sobre el cine?...había de cine; que era sobre las religiones en el mundo?...también; que tocaba hablar de los manoseados temas del aborto y las drogas, pues nosotras las más ilustradas.
Después la adolescencia hizo estragos en mis hábitos lectores; lei al gran Eduardo Mendoza y a "su cripta", a La Celestina, El Extranjero, El Quijote ni de coña, y cualquier otra lectura obligada por los profes de literatura y filosofía (prescripción facultativa). Pero aquello de leer por placer se perdió en medio de los líos y novietes de la pandilla y las tardes con Ana y otras más resolviendo cuestiones existenciales de corte adolescente.
Mi pasado es mucho más extenso que todo esto, lógicamente.
Ahora puedo llenar mis estanterías con lo que me place, con lo que compra mi chico, que tiene muy buen ojo; pongo la música que quiero (lo mismo me paso del Falete a la Fitzgerald que del Calamaro a la K448); y no compro períodicos los sábados, ni los martes, porque realmente nunca los llegué a leer (sólo cuando viví en Malasaña y buscaba pelis por la Gran Vía y demás.)
Un saludo y buenas cañas con los amigos.

19 de julio de 2007 11:32  
Blogger Rafael Reig said...

Claro, María, en cuanto acabe os pongo un capítulo. Beso.

Gracias por la copa, Montero o su alter ego.

Gracias, Deblín. No, mi vida es muy normalita, en serio. Es la vida en general lo que es maravilloso, la de todos: sólo hay que poner atención. Y sí, helado diario por lo menos.
Un abrazo y gracias por la generosa lectura.

Un saludo, Dolores, y gracias por la nostalgia y lo que cuentas. ¿Sospecho un lío con el hermano de Ana, ese hermano mayor? Seguro que te intentó seducir o que lo consiguió. Tirarle los trastos a las amigas de las hermanas pequeñas es algo resplandeciente. Un beso.

19 de julio de 2007 11:46  
Anonymous pimpinela-escarlata said...

Sin duda la alta cuna es buena para escribir, ahí andan Conrad, l'Isle Adam, o Lampedusa, el autor de El Gatopardo. Los estudios y trabajos en EE.UU. e Inglaterra no requieren hoy día tan rancio abolengo, conozco gente que ha ido becada y que vivía con una silla y un colchón, otros que se pagaban la estancia currando a tiempo parcial, etcétera.

De todos modos esto de la alta cuna me parece ir a la época de Cecilia:

"Dama dama de alta cuna De baja cama, señora de su señor, Amante de un vividor. "

19 de julio de 2007 11:55  
Anonymous weininger z said...

Me gustan mucho sus posts de EE.UU.




Recoda:por cierto,la Lorenza no estará libre verdad?

19 de julio de 2007 15:30  
Anonymous ro said...

He de reconocer el mérito de las francesas para desasnar muchachos que luego disfrutamos nosotras
(gracias Sophie, buen trabajo!)

19 de julio de 2007 16:19  
Anonymous Anónimo said...

MONTERO GLEZ dijo:
Esto es asunto personal, para el cobarde que firma como m-glez y que carece del estilo que pretende usurpar.
Como veo que te va la marcha y sigues haciendo el mongoloide, escríbeme a monteroglez@bestiario.com
y dime cuándo y dónde quedamos para arreglar.
Conmigo y en mi nombre, pocas bromas, chaval.

19 de julio de 2007 16:29  
Blogger Raúl Betadine said...

Tiene usted una sana filosofía de vida.
Un saludo

19 de julio de 2007 17:23  
Anonymous dan said...

Hoy he disfrutado de lo lindo con la lectura del post, Reig. Es algo así como un cuento de Hemingway, una de aquellas típicas historias suyas con final muuuuy abierto y en las que una trama aún más interesante subyace a la principal y aparente... ¡Enhorabuena, pues!

Pues yo de francesas nada de nada. Será que no soy español que se precie, aunque esto ya lo sospechaba. De todos modos, con tal de ponerle remedio a la cosa estoy dispuesto a serlo. Aún hay tiempo.

Saludos.

19 de julio de 2007 18:08  
Anonymous El Redundante Hombre Que Vino De Allí said...

John (Sherlock) Holmes también es un impostor, y él, o ella, bien lo sabe.

19 de julio de 2007 20:18  
Anonymous Gustavo said...

Hum! Me llena de esperanza eso de la francesa, aunque a mí me da igual si es española o japonesa o lo que sea... Por cierto, yo no soy tampoco el auténtico Gustavo: soy Mariano Rajoy... o alguien... o ninguno...

19 de julio de 2007 20:26  
Anonymous lorenza's oil said...

Sinceramente Sr.Reig,no me lo imagino dando clases.

19 de julio de 2007 20:35  
Anonymous Opción C said...

Novela de espías. Ya entiendo. ¡Por eso me investigas!, ¿no?. Te advierto que no tengo antecedentes, o sea, que te va a resultar un tanto difícil. A no ser que... Nada, nada. Olvídalo.
Ahora en serio, ¿de verdad te fastidiaba que a tu familia le pareciese divertido lo que escribías?. Lo digo porque acabo de leer "Las palabras" de Sartre y...¡pobre muchacho!, lo mal que lo tuvo que pasar con la dichosa escritura.
En cuanto a la cita de Sterne, me encanta. Yo también he aprendido algo de ella, aunque mis padres no pasaron por la teoría. Práctica y más práctica. Eso que ahora se llama "risoterapia". ¡Qué risa!.

Pues nada Rafael, dos besos.

19 de julio de 2007 20:50  
Anonymous granito del guadarrama said...

Chapeau por el post de hoy

19 de julio de 2007 21:26  
Blogger Rafael Reig said...

Como dije, yo siempre, salvo de niño, he vivido fuera gracias a mi trabajo, Pimpinela.
Libre es, Wininger, y sí, supongo que sí, no sé, hace siglos que no la veo.
Ja, ja... cuánta razón tienes, Ro. Pero no sólo las francesas, en general las chicas nos vais desasnando poco a poco...

Usted también, Raúl, espero. Un saludo.
Muchas gracias, Dan. Y no pierda la esperanza: hay millones de francesas.
Qué crisis de identidad, Gustavo...
PUes, amiga Lorenza's oil, llevo veinte años dando clase. Empecé con 23 y, salvo intermitencias, he dado clases toda mi vida: Bachillerato, en academias, universidad, a repetidores, en el Hotel Kafka....
Exacto, opción C, por eso te investigo. No, era broma, siempre me he llevado bien con mi familia, una rareza, supongo. Dos o tres besos.
Gracias, granito.

Gracias a todos. Besos. Abrazos

20 de julio de 2007 12:38  
Blogger conde-duque said...

Llego un día tarde, pero quería decir que esta entrada me ha encantado y he disfrutado mucho leyéndola.
Vale más que todas las columnas de los periódicos de la semana...
Un abrazo.

20 de julio de 2007 17:13  
Blogger Rafael Reig said...

Gracias, Conde Duque.

24 de julio de 2007 8:31  
Anonymous olaf said...

Fantástico post. Lorenza te inspira. ¡Viva Lorenza!

24 de octubre de 2007 13:48  

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