l Blog de Rafael Reig: Van y vienen

Rafael Reig, escritor y profesor de literatura

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viernes 13 de julio de 2007

Van y vienen

César Antonio Molina no podía ser ministro, ya que "tenía un perfil demasiado independiente".

De perfil, se refería. De frente no; de frente sí podía, así que le nombraron ministro frontal.

Tanta debió de ser la sorpresa que, a la semana, ya lo tiene todo estudiado y se pone a hacer nombramientos.

Destituye a Campos Borrego para nombrar a Juan Carlos Marset en el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música, el INAEM.

¿Había tanta prisa?

Por supuesto que sí, hay que colocar a los amigos. Teniendo en cuenta que, en principio, Molina sólo va a ser ministro unos meses y que tiene bastantes amigos, podemos hablar incluso de una emergencia.

Para que te hagas una idea: a su toma de posesión, en la quinta planta del ministerio, acudieron dos centenares de "intelectuales" o "gentes de la cultura".

Desde Plácido Domingo a Alex de la Iglesia. Y Gamoneda, claro, que (según El Mundo) "luego se fundió con él en un paternal abrazo".

¿A qué es bonito fundirse en abrazos, como dos bombillas?

Molina citó a Cervantes y se sirvió un vino español, es decir: todo como manda el reglamento.

Allí le preguntaron si habría cambios y Molina declaró ese día:

--"Lo voy a hacer con tranquilidad, con tiempo y sin apresuramientos".

Pues dicho y hecho.

Ha habido cierto revuelo.

Luis Pascual ha dicho: "No tiene sentido que la dirección del INAEM sea un puesto político, ¡qué error!".

Luis García Montero ha dicho que es una decisión "absolutamente desatinada". Luego se ha quejado: "Alguna vez podríamos aspirar a que un Gobierno socialista se tomara en serio la cultura".

Venga, Luis, amigo, que ya somos mayores.

Yo ni entro ni salgo porque no sé una palabra de Artes Escénicas ni de Música.

Y además hace años que no veo a Juan Carlos Marset.

Cuando éramos muy jóvenes, en la universidad, Pepe Ridao (ahora José María) tenía un amigo que organizaba congresos y cosas, un tal Juan Carlos Marset.

--¿Como Juan Marsé?
--No, con te.

Tenía no sé qué enchufes en congresos por Andalucía y nos invitó a un par de ellos.

Marset con te era entonces monje y estaba metido en un grupúsculo, congregación o secta llamado "Juventud Idente".

--¿Vidente?
--No, sin uve. Son identes, porque van. Del verbo ir.
--Ah, van. ¿Y dónde coño van?
--No sabemos. Parece que a saraos culturales.

Nos llevó a un congreso en Sevilla y a otro en Huelva. Orejudo habló de Horacio. Yo hablé de Galdós y el método paranoico-crítico de Dalí. Durante la charla nos bebimos una botella entera de whisky.

El único idente que vimos fue a Marset. Era muy simpático y me pareció buena persona. Le llamábamos "el rey de la montaña", porque tenía cara de escalador nato, con permanente gesto de sufrimiento.

--Es una mezcla entre ciclista y boxeador --decía Orejudo.

Esto fue en 1985 y ésta es la foto que he encontrado. No sale Marset, igual la hacía él.



A la izquierda, Orejudo. Luego, Francisco Castañón (el único que folló en aquel viaje). Luego, de pie, Javier Yagüe. Luego yo, a la cabecera. A mi lado, Mauri de Miguel. Luego, medio escondido, Agustín Carlos López. Después Pepe Ridao.

Las grandes diversiones fueron:

--Interrogar a Marset sobre su voto de castidad. ¿Lo cumplía? Dijo que sí. Le preguntábamos si nunca, nunca, había... No, nunca. Él no, jamás. Le explicábamos lo que se perdía y entonces se le ponía aún más cara de escalador nato. Agustín se ofrecía para llevarle de putas en el acto. Marset decía: no, gracias.

--Beber whisky a morro.

--Reírnos de los poetas que recitaban. Se ponían de pie y movían las manos y nosotros soltábamos carcajadas. Había uno al que llamábamos "el nadador de crawl", porque entre verso y verso giraba la cabeza, como si cogiera aire para dar otra brazada. Nos descacharrábamos de risa.

--Intentar ligar. Aquí la clave era no dormirse. Había pocas chicas y el lema era el de Cela: "el que resiste, gana". Castañón se bebió varios litros de café y se salió con la suya.

O sea, no muy divertido, ¿verdad?

Luego ya no volví a ver a Marset en mucho tiempo.

Una vez nos llevó a ver a María Zambrano, muy anciana, a la que habían instalado en Madrid, cerca del Retiro. A mí me pareció una señora con pinta de pipera o de vendedora de chuches, y que estaba ya un poco ida. Sólo repetía ilusionada:

--¿Sabéis que ha venido la tele?
--Sí, señora. Ya lo sabemos.
--¡¡La tele!! Voy a salir por la tele.

De ahí no la sacabas.

A Marset y a Ridao les pareció emocionante, de una gran lucidez y un encuentro decisivo, o sea, que igual yo me perdí algo.

Otra vez estuve con él y con Ridao de copas (yo; ellos menos, eran más de fantas). Marset me regaló un libro que se llama Puer profeta, con el que había ganado el Adonais, creo. Otra vez, hace unos años, lo encontré en la SGAE y casi no lo conocí: había engordado, tenía una novia guapa y parecía mandar mucho en todos lados.

En eso último no ha cambiado desde el 85, cuando ya tenía extraños contactos y facilidad para invitar a saraos y parecía mandar mucho allí donde fuera.

En fin, mucha suerte, Marset. Y un brindis por los viejos tiempos.

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18 Comments:

Blogger Más claro, agua said...

Marset ha sido Delegado municipal de cultura en Sevilla desde 2004.

Durante su mandato, el Auditorio ha sido 'bautizado' con el nombre de "Rocío Jurado" y el Guadalquivir no ha dejado de discurrir por la ciudad en todo este tiempo.

Por lo demás, hoy alcanzaremos en la ciudad los 40 grados centígrados. Se esperan retenciones en las salidas hacia las playas a partir de las 15:00 horas.

Todo eso se puede decir de Marset...

13 de julio de 2007 9:49  
Blogger Antonio Piera. Madrid. said...

Su entrada de hoy me ha resultado sugerente, he disfrutado leyéndola, casi paladeándola; vamos, que me ha encantado el retrogusto ese.
A mi edad, incluso a la suya, no es impensable que vayan nombrando algo a ex-colegas, ex-amigos e incluso ex-novias, que es peor. Incluso es algo que suele pasar a menudo. En esos casos, lo más divertido es cuando por azar te los encuentras en un sarao. Se violentan, se ponen tiesos como la mojama, les da un repente que coincide con cierta amnesia selectiva..., en una palabra, se les aprecia inquietos y muy asustados ante la perspectiva de que les puedas pedir algo, por dos razones: porque ahora tienen ya otros compromisos sin duda más perentorios, y porque tu fantasma emergente del pasado le hace temer que puedes esgrimir con publicidad datos de sus lejanos desvaríos.
Si es una ex-novia y frecuentábais locales swingers, ni le cuento.
Así que casi mejor, cuando veas a Marset con te, será hacer como si no recordaras sus virginidades de entonces, aunque seguro que, a estas mismas horas, ya habrá leído tu post y habrás ganado otro amigo, dios te pille confesado.

13 de julio de 2007 10:09  
Anonymous Julio R. said...

¿Esto de los saraos es una cosa muy española? ¿Tenéis en el Hotel algún poeta que funcione así, como Marset y el ministro Molina? ¿Favor, por favor? Jolines, Rafael Reig, qué mal te portas con los compañeros de curro que ni los nombras, con lo que a él (Jordi Doce) le gustaría aparecer donde está ahora Marset, Ridao, un puestecito al menos. ¡Vaya, vaya!
Un brindis también por Marset, aunque esté gordo. ¿Por qué todos terminan así, gordos, ocupando dos sillas? Ay, Rafael Reig...

13 de julio de 2007 11:10  
Blogger María (Luna) said...

¡Ja! Me da a mi que Marset es un cachondo. ¿Voto de castidad?

13 de julio de 2007 11:11  
Blogger Rafael Reig said...

PUes gracias por la información tan valiosa, Más claro agua.

Sí, Antonio, es divertido ver a un antiguo amigo en la prensa, recién nombrado. Se pone uno sentimental. Con ex novias no tengo experiencia... todavía. Espero que Marset, si lo ha leído, lo haya entendido como algo amistoso. En fin. Un abrazo, Antonio.

¿En el Hotel Kafka? No, que yo sepa, Julio R. Nombraré a los compañeros, tranquilo, es que no se ganó Zamora en una hora.
Yo no he acabado gordo, no mucho, la verdad. En fin...

PUede que tengas razón, María. Puede que sea un cachondo emboscado.
Un beso.

13 de julio de 2007 12:11  
Anonymous Anónimo said...

VENDO IDEALES AL PESO

Había una vez un niño de 55 años que se llamaba César. César tenía un perfil demasiado independiente. Un día, oh calamidad, el susodicho perfil desapareció (trágicamente). César lo buscó con ahínco (o hizo como que lo hacía) durante un tiempo (unos 15 o 20 segundos), sin obtener resultado alguno. Así que, ni corto ni perezoso, se compró (¿se lo compraron?*) un perfil que le venía (mucho) mejor.
THE END

*Sus papás, of course. Sin maledicencias.

Saludos.
Rodrigo.

13 de julio de 2007 12:18  
Anonymous Anónimo said...

POSIBLE DIÁLOGO DE LA ANTEDICHA COMPRA DEL YA FAMOSO PERFIL

-Hola, don Bartolomé.
-Hola Cesarín. ¿Qué tal todo?
-Muy bien.
-¿Qué querías?
-Verá, es que he perdido mi perfil.
-No hay problema, ¿quieres otro igual?
-No, mire... quizá me interese un perfil ligeramente más sumiso. Un poquito más, ya sabe.
-Hum, ¿cuánto de poquito?
-Pues mucho, todo lo que tenga, don Bartolomé. A tope, "a dolor".
-Sumisión a dolor...Parece que has leído demasiado atentamente a Sade, Cesarín.
-Bueno, ya sabe, es mi oficio.
-¿Someterte?
-No, hombre. Leer, la cultura, todo eso.
-Ah, sí, sí. Un momento.
(don Bartolomé se vuelve, introduciéndose en el almacén. Reaparece instantes después con varios paquetes.)
-¿Pero sumisión a dolor?¿Estás seguro? Mira que tengo otros modelos no tan "hardcores"
-Sí, sí, a dolor.
-Tu sabrás, oye.
-Oigo.
-Mira, que aquí...
-Miro.
-¿Quieres parar de una vez, guaje?
-Ay, si. Disculpe.
-A ver, mira, que aquí tienes el perfil, Cesarín. Es el que más se ajusta a eso de "sumiso a dolor", ¿oíste?. Pero bueno, igual luego no te molesta que te insulten, antes al contrario, y alguna otra cosa así, ¿eh?
-Que no me molesten críticas e insultos...estupendo. Superpráctico para el cargo.
-¿Para el qué Cesarín?
-Para nada...no, que cuánto es el cargo.
-Te lo regalo, hombre.
-Muchas gracias.
-Pruébatelo en casa, y si no te va bien, vuelves. ¿Ok?
-Vale, vale. Adiós don Bartolomé.
-Hasta más ver, Cesarín.

Saludos.
Rodrigo.

13 de julio de 2007 12:59  
Anonymous Carlitos said...

No soy escritor, no voy a saraos, no tengo amigos intelectuales (ni "enrollaos" ni los de bares cutres que beben whisky y no fanta -ahora por lo visto escriben mejor y son más ingeniosos los primeros que los segundos-), no leo más de un libro a la semana ni mato por El Cultural de El Mundo, pero, aun a riesgo de nadar contracorriente en este estimable blog (de cuyo autor he leído algunos libros con deleite, bueno, dos) creo que C.A.Molina ha hecho una buena labor en el Instituto Cervantes. Visto desde fuera, es mi opinión. Al otro tipo no le conozco.
Enhorabuena por su trabajo e ironía, Reig.
SALUDOS

13 de julio de 2007 14:18  
Blogger nata said...

van y vienen. y quien antes era un joven y casto "idente", hoy viene siendo un bruñido y brillante alto cargo ministerial (del ministerio de cultura, para mayor gloria).

y yo, que ya soy de la generación de los que vienen triunfando, sin embargo tengo una apacible sensación -bueno, no siempre apacible, lo dejo en sensación- de quietud en la que observo cómo vienen esplendorosos y triunfales los que antes simplemente iban -como todos- como buenamente podían. y sonrío. a veces hasta me sonrojo.

un besazo, rafa.

y buen finde a todos.

(lo de que a mi mejor que no me encuesten, lo dijiste mismamente en el mejor de los sentidos posibles ¿no?)

13 de julio de 2007 16:16  
Blogger Rafael Reig said...

Divertido, Rodrigo, gracias. Y el diálogo estupendo.
¿Escribe mejor un escritor según su dieta, Carlitos? Primera noticia. Un libro a la semana no está mal, me parece bastante. Le agradezco mucho que haya leído dos libros mios. De la gestión molinesca, yo no conozco tanto como para opinar. Por lo que conozco, su labor en el Cervantes ha sido muy discutida, en al menos varios ámbitos: centrada en publicitar el Cervantes en España, más que una labor en el exterior. La situación de los profesores, consecuencia del postulado: "el Cervantes no es una academia de idiomas". ¿Por qué no? Debería ser su principal actividad. La reforma de algunos Cervantes (que ha dejado la biblioteca reducida a nada). La situación de los directores (puestos digitales, sin posibilidad de hacer nada con continuidad, auténticos paniaguados en general, bolsa de recompensas a disposición del jefe de turno). Etc. No sé, no me parece una gran labor, pero ya le digo, tampoco conozco mucho el tema. Que corra el riesgo de nadar contracorriente, amigo Carlitos, no sabe cuánto se lo agradezco. Lo interesante es discutir y no estar de acuerdo. Y tan amigos. Un abrazo.
En el mejor sentido, Nata. En fin, tu sensación no es mala, no? Ya me gustaría a mí sentirme como tú: apacible. Y tan guapa, claro. Un beso enorme. Buen finde.

13 de julio de 2007 20:03  
Anonymous Opción C said...

Van y vienen... y por el camino se entretienen (además de otras cosas, claro).
Y, por supuesto Rafael, hay que tener amigos hasta en el infierno, por si acaso.
Así que Horacio y Galdós.¡Vaya par de conferenciantes!.

Un beso.

13 de julio de 2007 20:09  
Anonymous Opción C said...

Ah! y no te preocupes Carlitos que lo mío es aún pero. Yo no he leído nada de ese tal Reig del que todo el mundo habla en el blog. Pues resulta que siempre que es posible, prefiero conocer algo del autor antes de meterme en "fregaos" y justo es lo que intento hacer.

Saludo.

13 de julio de 2007 20:35  
Anonymous zebulón makeijan said...

Sr .Reig,cuéntenos algo de la charla sobre el metodo paranoico-crítico de Dalí,gracias.

13 de julio de 2007 20:48  
Anonymous J. Marsé said...

No vuelvas a utlizar mi nombre para tu literatura de blog!

13 de julio de 2007 22:09  
Blogger Los criticones said...

A mí me suena a venganza contra Campos Borrego (sin desmerecer a Marset).
Demasiado rápido, la sustitución y el nuevo nombramiento, ¿no? Tampoco estaba tan criticado... o había hecho una gestión tan mala... al menos no peor que cualquier cargo público nombrado a dedo... Como dices, Reig, tanta sorpresa y tan preparado el relevo...

Algo huele a podrido en Dinamarca...

14 de julio de 2007 3:15  
Anonymous Julio Iglesias said...

como solo sé cantar ahí os dejo esto:

Unos que nacen otros moriran
unos que rien otros lloraran
aguas sin cauces rios sin mar
penas y glorias guerras y paz

Siempre hay por quien vivr y a quien amar
siempre hay por que vivir por que luchar
al final las obras quedan las gentes se van
otros que vienen las continuaran la vida sigue igual

Pocos amigos que son de verdad
cuanto te halagan si triunfando estas
y si fracasas bien comprenderas
los buenos quedan los demás se van.

Siempre hay por quien vivir por quien amar
siempre hay por que vivir por que luchar
al final las obras quedan las gentes se van
otras que vienen las continuaran
la vida sigue... igual.

PD. Rafael en alguna de tus actividades no confesadas ¿has escrito letras de canciones?

14 de julio de 2007 11:25  
Anonymous Ned Beaumont said...

Este comentario es buscando una respuesta o una ayuda, que no tiene que ser lo mismo. Procuro engañar a mi jefe y me paseo por tu página diariamente y es refrescante encontrarse contigo cada mañana... y también con Montero Glez., el AS y el Marca... y más páginas que escamoteo a la atención del mencionado jefe. El aburrimiento no tiene límites. No se si llegarás a leer ésto o si tan siquiera te apetecerá contestar... es igual, le he planteado el mismo tema a Montero Glez. y estoy a la espera de los dos. La cuestión es la siguiente: (como no me apetecía volver a relatar lo mismo,lo he copidado directo de lo que dejé en el blog del Montero) Me gusta escribir y a veces hasta lo hago y después de hacerlo y leerlo, reniego del tiempo perdido y anoto en mi cuenta de pérdidas las hojas que llenan la papelera. Pero éste es otro problema. Me gusta escribir. No se; pero me gusta. Cierto día un amigo director de una compañía de teatro (¿un loco? hipoteca su casa para levantar un espectáculo, en el que solo creen él su mujer y un puñado de amigos que le invitan a seguir y que los escasos bolos le hacen mantener una sonrisa inacabada), me pide un cuento, un texto para una representación teatral, junto a otros cuentos de otros autores, en una especie de lectura de los mismos con dos actores y un tercero que toca un bajo eléctrico. El caso es que cagado de miedo a que alguien pueda leer algo de lo que escribo, accedo. Cumplo con lo que me pedía y preparado para su implacable veredicto dice que le gusta y que tiene un hueco junto al resto del montaje. Varios días después, en los que casi me creo un escritor, nos vemos y me explica que por razones de ritmo ha cortado el texto, obiando el final que tenía y terminandolo bastante antes, donde el texto sigue teniendo sentido y conviene más para el montaje final. Al principio no reacciono casi en deudas con mi amigo, por tan siquiera tener la deferencia de leer algo mío. Pero luego una duda me fue deshaciendo la parte de escritor que creía tener. ¿Debía permitir que mi obra fuera amputada, por nímia que fuera?. Haciendo caso a las dudas, fue el propio personaje el que escribió al director teatral, reclamando su final, el final para el que había sido engendrado, el personaje necesitaba acabar como estaba previsto, era necesario para que su pequeño acto vital tuviera sentido. Mi amigo acogió displicente el escrito de mi personaje, pero no hizo caso, volvió a hablar del ritmo y otras historias... lo que quería proponeros después de esta charla, es que me aclaraseis lo siguiente: ¿Debería haber retirado mi texto ante tan vil corte, con el que pierde su vocación de cuento? ¿Debería haber puesto el grito en el cielo y mantener en alto la dignidad de mi personaje?¿Acaso un texto es propiedad de quien lo lee, de quien lo posee? ¿Es el lector cuando se adentra en un libro quien decide donde acaba o donde empieza esa novela?¿ Si mi amigo me pide el texto, le entrego el alma del mismo? El me pidió un texto y yo se lo di por que realmente me apetecía, más importa mi amigo ¿es tan importante lo que escribo? ¿Vale tanto la pena el que te publiquen o te abran las puertas al exterior? ¿A cambio de qué?... No se si tendreís a bien contestar o dar una orientación, lo hecho, hecho está. Ahora mi nombre aparece en un programa de mano junto a Kafka y Monterroso... bueno no se si es un pago generoso... tampoco lo esperaba. Bueno ya está.
Gracias...
Si Literatura Para Caníbales fuera un libro de texto al uso... en este pais no se leería más, pero si mejor, sin duda alguna, profesor.

Si más me gusta escribir es quizá por el placer con el que parece que un escritor se toma unas cañas y un pincho...
Salud.

14 de julio de 2007 20:17  
Blogger Rafael Reig said...

Un beso opción c, y sí, las conferencias fueron... al menos divertidas. Y si quiere leer algo mío, bien. Si no, también.

Don Zebulón, casi no lo recuerdo. Creo que leí Fortunata y Jacinta aplicando la paranoia-crítica, como una pugna entre lo duro y lo blando. Algo así. A mí Dalí no me interesa nada como pintor, me parece que confecciona láminas de calendario. En cambio sus libros me han gustado siempre, le recomiendo "Mi vida secreta" y, por supuesto, "El mito trágico del Ángelus de Millet". Más o menos en este último me basé para la conferencia.

Sí, criticones, a bastante podrido, a decir verdad.

No, don Julio, no he escrito nunca letras de canciones. Sí lo ha hecho mi amigo Luis Alberto de Cuenca, por ejemplo.

Amigo Ned, en principio si uno escribe para el teatro, creo que el director puede adaptar el cuento. Siempre que diga que está basado en tu cuento, y deje claro que es una adaptación, no veo problema. En general, tiendo a aceptar el veredicto de los amigos. Si alguien me dice que corte algo, por ejemplo (como es su caso), lo primero que me digo es: a lo mejor tiene razón. Lo normal es que mis amigos tengan razón, aunque me cueste algún tiempo darme cuenta. ¿Confía usted en su amigo director? Yo confío en los mios, casi nunca se equivocan cuando me dicen en qué he metido la pata. Eso, en general. Hay veces que uno está seguro de tener razón: en ese caso, tire para delante. No sé si le sirve de algo mi opinión... en fin, gracias y un abrazo.

16 de julio de 2007 8:56  

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