Whisky escocés
He visto a los mejores cerebros de mi generación salir del baño abrochándose la bragueta con las manos aún mojadas y una expresión de alivio en los ojos brillantes.
En Escocia son tan clasistas que hay unos cuartos de baño especiales para autores.

Al parecer los novelistas, las poetisas o los escritores de cuentos no pueden compartir baño con el resto de los mortales. Será que salpican demasiado.
Me sentaba a tomar whisky enfrente de esas dos puertas para ver salir a Terry Eagleton con la bragueta abierta (¿Eres poeta? ¡Pues abróchate la bragueta!) o a Margaret Atwood con la falda descolocada. También vi a una delicada poetisa británica que debió de quitarse el sujetador en el baño y meterlo en el bolso, porque al salir ya no lo llevaba puesto.
Nada más llegar el domingo a Edimburgo me fui con Eugenio Fuentes a un cóctel de una revista, la London Review of Books. Nos pusimos de champán hasta las trancas, con Bernardo Atxaga y Rikardo Arregui (que traía muchos abrazos de nuestro común compadre Iban Zaldua, y se llevó otros tantos de vuelta). Eugenio y yo empezamos a tirarle los tejos a dos chicas de la revista, estupendas y pizpiretas. Lo intentamos en todas las lenguas concebibles: inglés, alemán, francés y el chapurrao cacereño que domina Eugenio.
Nada.
Tenían 23 años.
--Eso va a ser ilegal, Rafita, mejor lo dejamos.
--Sí, están verdes --dije yo, como en la fábula de la zorra y las uvas.
Así que nos concentramos en el whisky.

En Edimburgo, el fanatismo puritano ha llegado a su límite: no dejan fumar en ningún bar ni restaurante. Ni siquiera en tu propia habitación en el hotel.
--¿No puedo fumar en mi propia habitación?
--No, lo siento, Charlie --me decía la chica de recepción.
--¿Por qué? ¡Qué absurdo! ¿Y hacerme pajas puedo o también está prohibido?
--Autorizado, eso está autorizado. De momento --se reía, traviesa.
Como es natural, abrí la ventana y fumé todo lo que me dio la gana.
Faltaría más.
También dejé la puerta entrabierta, por si subía la recepcionista.
¿Tú qué crees? ¿Subió o no?
Al día siguiente nos fuimos Eugenio y yo a hacer turismo. La ciudad, con el fanatismo puritano, es muy inhóspita; aunque no del todo fea.
Tienen un castillo como este:

Vale, oquéis, si te gustan los castillos.
Personalmente, prefiero los single malts.
Edimburgo estaba tomada por la creatividad, daba miedo. Había teatro por las calles, titiriteros, come-fuegos, cientos de argentinos y en general personas con una necesidad imperiosa de expresarse a sí mismos y para quienes no es suficiente una caja de colores Alpino, qué va: necesitaban hacer el saltimbanqui en plena calle.
Criaturas.

Estos dos están anunciando una representación teatral. Se han pintado en el pecho un cartel que dice: "Soy ateo. Soy feliz. Deje un mensaje" y el otro: "Soy cristiano. Soy feliz. Deje un mensaje".
El bostezo que no pudo reprimir la chica ante tanta creatividad hizo que me cayera simpática y la invité a una pinta de cerveza.
También había una exposición del inevitable Andy Warhol y habían hecho una creatividad en el Museo. Esta creatividad en concreto:

En fin. Ya ves tú.
Por la tarde tuvimos la charla Eugenio, José Luis de Juan y yo, con la ayuda de Paul Johnston, un novelista muy simpático.
Estaba lleno, incomprensiblemente, y aquellos seres humanos habían pagado cinco libras cada uno por escucharnos. Inverosímil, ¿verdad?
Así que lo dimos todo, nos entregamos, sudamos la camiseta: se lo merecían.
Luego nos invitó a cenar la editora de Eugenio y José Luis, a la que todos intentamos ligarnos, hasta que llegó un tipo de veinte años, con ojos azules y una gran cantidad de músculos innecesarios, y los demás nos volvimos invisibles.
Mi editor inglés, Pete, en cambio, ni apareció por allí, no sé si avergonzado de las novelas que publica o algo así.
Cuando volví anoche, lo primero que hice fue precipitarme al Cabreira, para tomar un whisky, fumar y meterle mano a mi chica, todo a la vez, como hacen las personas mayores.
En Escocia son tan clasistas que hay unos cuartos de baño especiales para autores.
Al parecer los novelistas, las poetisas o los escritores de cuentos no pueden compartir baño con el resto de los mortales. Será que salpican demasiado.
Me sentaba a tomar whisky enfrente de esas dos puertas para ver salir a Terry Eagleton con la bragueta abierta (¿Eres poeta? ¡Pues abróchate la bragueta!) o a Margaret Atwood con la falda descolocada. También vi a una delicada poetisa británica que debió de quitarse el sujetador en el baño y meterlo en el bolso, porque al salir ya no lo llevaba puesto.
Nada más llegar el domingo a Edimburgo me fui con Eugenio Fuentes a un cóctel de una revista, la London Review of Books. Nos pusimos de champán hasta las trancas, con Bernardo Atxaga y Rikardo Arregui (que traía muchos abrazos de nuestro común compadre Iban Zaldua, y se llevó otros tantos de vuelta). Eugenio y yo empezamos a tirarle los tejos a dos chicas de la revista, estupendas y pizpiretas. Lo intentamos en todas las lenguas concebibles: inglés, alemán, francés y el chapurrao cacereño que domina Eugenio.
Nada.
Tenían 23 años.
--Eso va a ser ilegal, Rafita, mejor lo dejamos.
--Sí, están verdes --dije yo, como en la fábula de la zorra y las uvas.
Así que nos concentramos en el whisky.
En Edimburgo, el fanatismo puritano ha llegado a su límite: no dejan fumar en ningún bar ni restaurante. Ni siquiera en tu propia habitación en el hotel.
--¿No puedo fumar en mi propia habitación?
--No, lo siento, Charlie --me decía la chica de recepción.
--¿Por qué? ¡Qué absurdo! ¿Y hacerme pajas puedo o también está prohibido?
--Autorizado, eso está autorizado. De momento --se reía, traviesa.
Como es natural, abrí la ventana y fumé todo lo que me dio la gana.
Faltaría más.
También dejé la puerta entrabierta, por si subía la recepcionista.
¿Tú qué crees? ¿Subió o no?
Al día siguiente nos fuimos Eugenio y yo a hacer turismo. La ciudad, con el fanatismo puritano, es muy inhóspita; aunque no del todo fea.
Tienen un castillo como este:
Vale, oquéis, si te gustan los castillos.
Personalmente, prefiero los single malts.
Edimburgo estaba tomada por la creatividad, daba miedo. Había teatro por las calles, titiriteros, come-fuegos, cientos de argentinos y en general personas con una necesidad imperiosa de expresarse a sí mismos y para quienes no es suficiente una caja de colores Alpino, qué va: necesitaban hacer el saltimbanqui en plena calle.
Criaturas.
Estos dos están anunciando una representación teatral. Se han pintado en el pecho un cartel que dice: "Soy ateo. Soy feliz. Deje un mensaje" y el otro: "Soy cristiano. Soy feliz. Deje un mensaje".
El bostezo que no pudo reprimir la chica ante tanta creatividad hizo que me cayera simpática y la invité a una pinta de cerveza.
También había una exposición del inevitable Andy Warhol y habían hecho una creatividad en el Museo. Esta creatividad en concreto:
En fin. Ya ves tú.
Por la tarde tuvimos la charla Eugenio, José Luis de Juan y yo, con la ayuda de Paul Johnston, un novelista muy simpático.
Estaba lleno, incomprensiblemente, y aquellos seres humanos habían pagado cinco libras cada uno por escucharnos. Inverosímil, ¿verdad?
Así que lo dimos todo, nos entregamos, sudamos la camiseta: se lo merecían.
Luego nos invitó a cenar la editora de Eugenio y José Luis, a la que todos intentamos ligarnos, hasta que llegó un tipo de veinte años, con ojos azules y una gran cantidad de músculos innecesarios, y los demás nos volvimos invisibles.
Mi editor inglés, Pete, en cambio, ni apareció por allí, no sé si avergonzado de las novelas que publica o algo así.
Cuando volví anoche, lo primero que hice fue precipitarme al Cabreira, para tomar un whisky, fumar y meterle mano a mi chica, todo a la vez, como hacen las personas mayores.
Pues aquí pondré lo que se me vaya ocurriendo. Poca cosa, en general. Lo primero que se me pase por la cabeza. Lo que lea por ahí y lo que me cuenten en la barra de los bares o los amigos. Y si alguien quiere poner algo también, estupendo: no censuraré ningún comentario.


31 Comments:
Cierto, la creatividad salta donde menos te lo esperas.
Cuando veo la tele (que la veo), me entretengo mucho con la publicidad. Es curioso, si observas los ?anuncios? de coches aparecen mensajes del tipo ?emoción, inteligencia, sensibilidad?? o sea, que los bichos esos pueden llegar a ser creativos combinando todo eso. ¡Increíble!
Está bien, ser creativo y que te paguen, ya me gustaría..
Aunque, claro, luego encuentras cada cosa? Pero, digo yo, siempre será mejor expresarse que quedarse con la ganas, ¿no?. Pues eso, ¡libertad de expresión!.
Muchos besos.
Dios! le compadezco.Además de la grimosa apoteósis de creatividad,había argentinos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
¡Qué bien te sienta viajar, Rafael!
Yo estuve en Edimburgo en marzo y también fumé en la habitación con la ventana abierta... ¡Faltaría más! Lo de las pajas, na. Ni con la ventana abierta ni con la ventana cerrada.
En el hotelillo de Stirling nos dijeron que si nos pillaban fumando en la habitación, nos cargarían a cuenta una limpieza extra.
-- Nosotros no fumamos, señorita. Somos gente de orden. ¿Tiene fuego?
Por supuesto, fumamos. A modo. A lo William Wallace en la batalla de idem.
Además, todo es un complot gubernamental para que no se pueda fumar y beber a la vez, porque dentro no se puede fumar y fuera no se puede beber. En un pub no recuerdo dónde, salvo que era en Edimburgo (de noche todos los pubs son pardos), un tipo con la cabeza rapada se salió a la puerta con la pinta y se paró en el umbral, con la mano de la cerveza dentro y la mano del pitillo fuera. Para fumar o beber, sólo movía la cabeza pelada. El dueño del pub fue inmediatamente a decirlo que hacer eso estaba prohibido y casi hay hostias, porque el rapado decía: "Saca la ley y verás como tengo razón: ¿O no estoy fumando fuera y bebiendo dentro?". Para mí que tenía razón. El propietario, que estaba sereno, le decía que podía sacar la cerveza a la terraza que estaba dos metros más a la izquierda. Es una idiotez tremenda. ¿Qué más le dará a él?
Como te digo, para mí que el rapado tenía razón. Además, en la terracita esa, bajo la lluvia, se te agua la cerveza y se te apaga el pitillo. Es imposible estar.
Escocia es precioso, pero con lo que llueve y el frío que hace, siendo fumador y bebedor al mismo tiempo, es mejor no ir.
Un abrazo
Javier
Anda. "disfracemos las columnas de latas de tomate campbell". Y se habrán quedado tan contentos con semejante ingenio. ingenuo.
El ateo y el cristiano: con esas caras, cualquiera les cree lo de que son felices... A lo mejor es que el mensaje está incompleto, y en la espalda tienen escrito: "soy marine. soy feliz por orden de mi sargento". ¡señor, si, señor!
Qué infantilón es usted! Qué lamentable demostración de exhibicionismo! Vayase a tomar por el culo, amigo.
¿?
Ya sabes, Rafael, a partir de ahora sólo pondrás en tu propia página las fotos que quiera esa desconsiderada y maleducada visitante. Faltaría más. Arriesgo que no subió la recepcionista. Nunca suben, ni cuando lo prometen. En realidad, a estas alturas ligamos menos que el chofer del Papa. Días de mucho...
Ah! Se celebró el duelo pero no llegamos ni a la primera sangre. Por ahí lo he contado. Abrazos.
Por supuesto, Opción C, nada tengo contra la creatividad. Pero tampoco me parece mal tomársela a broma de vez en cuando.
Pues sí, Weininger, y no pocos. Qué le vamos a hacer.
Ja, ja, ja... muy divertido, Javier. Yo también estoy con el rapado. Y sí, es bonito, pero tan inhóspito para un adulto que quiera hacer dos o tres cosas a la vez que no merece la pena. Un abrazo enorme.
Ja, ja, suponía que le iban a hacer gracia esas dos fotos, Pereyra, por eso las puse.
Mirena, no me llame amigo, no se lo consiento, porque viniendo de usted es un insulto intolerable. Dudo que tenga amigos y, si los tuviere, ser uno de sus amigos me parecería vergonzoso. Es más, preferiría que no volviera a aparecer por aquí, donde todos somos personas educadas y cordiales, y discutimos (claro que sí, discutimos), pero siempre con buenas maneras y mejor intención. Usted, francamente, sobra. Al menos en mi opinión, pero imagino que los demás pensarán lo mismo, ¿me equivoco?
Ja, ja, por supuesto que no subió, don Antonio. Días de llamas, años de humo... no? Eso decía Víctor Hugo que eran las revoluciones. He leído la crónica del duelo en su sitio, me ha dado mucha envidia no haber podido estar. Un abrazo fuerte. Sí, un blog personal es así, uno habla de sí mismo, claro; uno pone fotos de sí mismo, faltaría más. Nadie obliga a leerlo, por supuesto, ni nadie paga por entrar en él, así que no se comprende a qué viene eso (y no sigo, porque no vale la pena). Un abrazo, don Antonio.
Rafael, ¿qué has hecho en el extranjero? ¿Tienes algún hijo no reconocido? ¿Tiene ese hijo un padre no irreconocible tal vez? ¿Por qué Mirena te trata tan mal? ¿Le debes dinero? ¿No le gusta que fumes con la puerta del pasillo abierta? ¿Piensa que si te haces pajas en un hotel puede ser que no cambien las sábanas? Ay,...
Abrazos
Nada mala, Ácrata, fui a presentar la traducción de una de mis novelas al inglés. No sé quién es esa persona, ni idea, imagino que su mal humor tiene más que ver con la vida que lleva que conmigo. Ay.
Abrazos
Pues yo ahora caigo en que probablemente ustedes tengan razón... Yo estuve por escocia hará cosa de 1 año... Todo muy bonito (menos Edimburgo, que parece un decorado - estilo Toledo (que nadie se ofenda)- para los turistas...)
Aunque el puritanismo se sobreentienda, se vislumbre, se intuya, no tuve problemas con el fumar... Claro, no fumo. Y yo tan feliz por esos lares. O sea que la ausencia de vicio me hizo santurrón, ignorante, corto de miras...
¿Qué libro le han traducido, Reig?
El de Sangre a Borbotones ya lo estaba, si no ando equivocado... ¿no?
Saludos
Es lo que tiene la libertad de expresión, Rafael. Algunas ?personas? todavía no saben para qué sirve. Piensan que se trata de abrir la boca para decir lo que sea o entrar en un blog a insultar, ¡angelicos!.
Así que, además de tomarse a broma la creatividad, de vez cuando, habrá que tomarse a risa las pamplinas como esa. Con humor, mucho mejor.
Besos
Vale, Rafael. Se me olvidó una pregunta (otra más). Hace un par de semanas leí en El cultural que se iba a afeitar el bigote, por sentencia contra usted. veo en la fotografía escocesa que no lo ha hecho aún. ¿Fue por el frío? ¿Se puso falda? ¿Y algo bajo la falda?
Quizá, amigo mío (yo puedo llamarlo así), le han lalamdo exhibicionista por no ponerse falda... En fin, un abrazo:
Ácrata
yo solo voy a decile dos cosas, señor reig: la primera que me cae muy bien, y la segunda que quite la foto del frontispicio de la bitacora, que parece munoz molina.
p.d.: la primera vez que tope con esta pagina pensaba que era el blog de ese escritor. le pido mil disculpas. sea compasivo con un servidor.
no he estado nunca en escocia y la verdad tengo ganas de conocerlo,,, por el whisky escocés más que nada¡¡¡ en irlanda sí y al final acabé tomando más pintas de guinnes que whisky irlandés, y mira que me gusta el whisky y no la cerveza, pero en este caso tienen un sabor distinto a las de akí y difícil de explicar,,, y te agarras un contentillo con un par que alucinas,,,
me hubiera parecido interesante la exposición de andy warhol (comoseescriba), me atrae su obra aunque no por mucho tiempo sino quiero acabar con chiribitas en los ojos,,
saludos rafael, ya de vuelta de las vacaciones,,
lo mismo es que los autores meais fuera del tiesto, rafa, y por ello...
y se os ve estupendos en la foto, a pesar de que en esos lugares -casi como aquí- no dejen fumar y beber en un mismo espacio.
besos, y besos, besos siempre.
A alguien de por aquí le hace muchísima falta irse a esa habitación de hotel y dedicarse a lo que no está prohibido y a lo que sí. Por ese orden. Y luego, un whisky.
No entiendo a qué se refiere esta delicada dama con lo de exhibicionista, pero como sea lo que sea es algo de lo que usted hace aquí, le pido por favor que no deje de exhibirse nuuuuuuuuuuunca. Y el rapado que también se exhiba. Y los escritores con bragueta abierta, y las escritoras con faltas díscolas y pechos sueltos. Y yo.
El rapado no, María, por favor, yo lo he visto desnudo y decepciona bastante. Pero ya sabes el chiste del negro, ¿no?
Un negro sale de la playa, desnudo y con la punta la minga por los tobillos. ve que todo el mundo le señala con el dedo:
-¿Qué pasa que a vosotros no se os encoge?
Pues eso, pero al rapado le llegaba por encima de un güevo.
Billy
Joder, qué buena vida llevas... (imagino que estarás harto de que te lo digan y que incluso pensarás que no llevas una buena vida). Te envidio.
Me alegra comprobar que ya está usted de vuelta sin que ningún incidente lo haya mantenido retenido contra su voluntad en Edimburgo. Que ya se sabe que estos algosajones son muy puritanos y muy suyos con cuestiones como la artes masturbatorias. Aun siendo en las propias habitaciones. Me imagino la cara de estupor (que no estupro, que usted ya tiene cierta edad) de la recepcionista ante su (im)pertinente pregunta.
Un fuerte abrazo,
Pedro de Paz
En este blog hay más alcohol que en la bodega de mi barrio.
Por cierto, ¿sabrán entender los escoceses tu Sangre a borbotones?.
¿Tendrán orbeas por las tierras altas?.
¿Pensarán que hubiese ganado mucho la novela con un monstruo del tipo Nessy en la Castellana?
Y aún diría más... ¿se escribe Nessy o Nessie?
Saludos, Rafael.
Reig: "Si un pajarito te dice que estás loco, es que estás loco, porque los pajaritos no hablan".
¿Crees que un sistema anticonceptivo intrauterino puede insultar?. Ay, ay, ay.
Haz clic aquí, por favor
Sí, Dan, Sangre ya estaba traducido hace un par de años o así. Este era Guapa de cara (A Pretty Face). Saludos.
Te sobra razón Opción C. Con humor me lo tomo.
Bueno, Ácrata, he recurrido la sentencia y espero ganar y no tener que afeitarme mi querido bigote.
¿Muñoz Molina? Que Dios me ampare. Qué horror. Pero, claro, disculpado. Un abrazo.
Encantado de encontrarla aquí, Lenita. Un beso.
De ahí provendrá, claro, la precaución. Antes había baños para hombres, mujeres y minusválidos. Ahora los minusválidos son los autores. Unos cuantos besos, Nata.
Pues sí, María S, viva usted. Y bienvenida a la habitación.
Deje que el rapado haga lo que quiera, Billy, no sea así.
No me envidie, Fredy, viva bien, es muy fácil.
Fuerte abrazo, don Pedro, y sentí no verle en El Cangrejero.
Sí la entendieron, sí, don Carlos. La pusieron muy bien. Lo del monstruo es una idea estupenda.
Caramba, cuánta razón tiene, FV, un sistema anticonceptivo. Ni más ni menos que "una estructura plástica en forma de T, ya que esta forma se adapta mejor a la forma de la cavidad uterina". Toma castaña. Gracias por al información.
Jaja Muy divertido. Efectivamente como ha dicho alguien el blog destila alcohol. Existe la leyenda de que Escocia era un lugar increíblemente desarrollado, con el mayor número de científicos por metro cuadrado, con los mayores avences tecnológicos del planeta... hasta que un día alguien inventó una nueva bebida...
Pues yo he pasado tan buen rato que pienso volver.
Un saludo, Rafael y compañía.
Vaya jartá a reir Rafael ¡¡
llevo a hurtadillas varias semanas, pero hoy tengo que entrar.
Por cierto, no se si tradujeron ''Manual de Literatura para caníbales' , lo que disfruté con este libro. Gracias
y muchos besos.
La SGAE tiene que echarle un vistazo a esos urinarios.
Particularmente, predfiero el whisky de Tennesee y la creatividad de bajo coste.
A España lo que le hace falta es un enfant terrible, como yo.
Pónme un J&B con Coca-Cola, colega.
Bueno, Beta, tampoco les ha ido tan mal después del invento de la nueva bebida, ¿no? Un besito ito.
Un saludo, Leo.
Gracias a ti, PIlar. No, todavía no lo han traducido. Se lo he propuesto a mi editor inglés, Pete, a ver si cuela.
No está mal, LUis, convertir a la SGAE en hidráulicos contemplativos....
En todo hay gustos, Jack....
En fin, en fin, Bret, ponte tú lo que quieras...
Resulta encantador el tono intelectual, ingenioso y ocurrente de todos los comentarios.
No voy a estar a la altura, pero bueno, alguien tenía que decirlo, aunque sea torpemente:
--¿No puedo fumar en mi propia habitación?
--No, lo siento, Charlie --me decía la chica de recepción.
--¿Por qué? ¡Qué absurdo!
Yo se lo explico, señor Reig. Entre otras cosas, es para no joder vivo al siguiente usuario de la habitación. (Lo del peligro de incendio lo dejamos para otro día.)
Podrían ustedes (y lo digo con todo el cariño) dejarse de hablar de puritanismo, dejar de hacerse las víctimas, y también dejar de hacerse guiños tribales basados en el tabaco. Eso valía para el cine negro, pero ya está un poco pasadito todo.
Es verdad, es absurdo que se limite fumar. Porque esa limitación debería ser automática, impuesta por el sentido común y el respeto a los demás. Pero como el mundo es así de absurdo, hay que explicar a veces lo obvio.
Como es natural, abrí la ventana y fumé todo lo que me dio la gana.
Faltaría más.
En mi casa se decía: "Cada ún, como lo que ye". Cada cual actúa como lo que es.
En mi reciente viaje a París me dieron, por una vez, una habitación cojonuda. Espaciosa. Pero antes que yo había habido un simpático, bohemio, contestatario y nada puritano huésped, que aparte de todas esas loables actitudes era un cerdo. Actuó como lo que era, y la habitación apestaba a tabaco. No, no era un problema de falta de limpieza; sencillamente, hay cosas que no se pueden limpiar. Salvo que empecemos con colchones, cortinas, moquetas y almohadas desechables.
Así que fui yo el que tuvo que irse con sus pajas a otra parte y pedir otra habitación libre que, claro, era una caquita.
Debo de ser muy puritano, o algo, porque no fumo. Pero gracias a eso el huésped siguiente no tuvo que tragarse mi mierda.
Olé vuestros cojones, vuestros ovarios, vuestra valentía, vuestra resistencia, vuestra pose, vuestra inteligencia. Pero aparte de para escribir, a ver si de vez en cuando la usáis para pensar un poquitín.
Que el culo y las témporas no son lo mismo. Y maldita la puta gracia que tienen algunas cosas.
Todo sea dicho desde la admiración y, si se me permite, el cariño. Cosas ambas que exigen sinceridad.
Publicar un comentario en la entrada
Links to this post:
Crear un vínculo
<< Home