l Blog de Rafael Reig: Lo que estoy leyendo II

Rafael Reig, escritor y profesor de literatura

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sábado 8 de septiembre de 2007

Lo que estoy leyendo II

La reducción de la jornada laboral es una de las luchas más importantes. A mí lo que de verdad me gusta es perder el tiempo. Tengo una capacidad asombrosa, puedo pasarme una tarde entera asomado al balcón, viendo pasar mujeres que tienen prisa, señoras que se santiguan al salir de casa, hombres cargados de paquetes. Puedo andar toda la tarde de bar en bar, fumando y tomando cañas, con las manos en los bolsillos. Un día sin siesta es para mí un día perdido.

Ayer mi hija Anusca y Marcela se reían de que me olían los pies.

Mentira, por supuesto, pero nos pasamos toda la tarde jugando. Se fueron a la cocina a por pinzas de tender y se las pusieron en la nariz.



Estaban muertas de la risa, las malditas.

Y así pasamos la tarde, sin hacer nada útil, por suerte.

Marx afirmaba: "A la economía del tiempo se reduce, en definitiva, toda economía".

Trotsky volvió sobre la misma idea:

El socialismo no podrá justificarse por la simple supresión de la explotación; es necesario que asegure a la sociedad mayor economía del tiempo que el capitalismo. Si esta condición no se cumple, la abolición de la explotación no sería más que un episodio dramático desprovisto de porvenir.


No tengo tantas (ni tan frescas) lecturas marxistas, esto lo he sacado del libro que estoy leyendo: Museo de la revolución, de Martín Kohan.

Es una novela muy interesante. Cuenta una historia sentimental (dos, más bien: en un espejo y en distintos tiempos), una historia de espionaje y acción, de traición y culpa, pero ofrece, sobre todo, una reflexión aguda sobre la revolución y el tiempo. ¿Cómo transforma el tiempo un proceso revolucionario? ¿Cuál es el momento de la revolución? ¿Cómo cambia nuestra relación con el tiempo durante y después de la revolución?



El paradigma en la novela es la revolución soviética, aunque por la portada yo me había imaginado que compararía le revolución mexicana y la soviética. Pues no, de la mexicana no dice nada (aunque la novela transcurre en Mëxico). La revolución mexicana, en cambio, fue el asunto de una cena con Edu Vilas, Juan Madrid, mi chica, Sara y Vanessa.

Cenamos marmitako (estupendo) con mucho vino y discutimos las diferencias entre la revolución mexicana y la soviética. Con los whiskies ya estábamos todos cantando corridos revolucionarios, desde Adelita a Carabina 30-30.

Hay que luchar contra la explotación, sí; pero, además, sobre todo, a mí me gustaría lograr una economía del tiempo diferente, que permita a todo el mundo dar un paseo después de la merienda.

El libro de Kohan me lo regaló Manuel Fernández Cuesta el otro día, cuando tomábamos cañas en el San Dos.



Aquí están Manuel, Chema, Marta Sanz, mi chica, mi hermana Maite y Miguel Roig.

Estamos empatados. Yo le descubrí a Manuel Ingenieros del alma, de Frank Westerman (uno de los libros que más he disfrutado en los últimos años). Él me descubrió al tal Kohan.

¿Se te ocurre algo para desempatar? ¿Con qué libro puedo sorprender a Manuel?

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51 Comments:

Anonymous ramon said...

No sabia esto de los comunistas, siempre me los imaginé con látigos en sus fábricas y jornadas tiránicas (las pelis de los 70)

Rafael, si quiere mi opinion sobre libros, es que un hombre que no se ha leido la saga Harry Potter no se puede morir tranquilo. Si se lo regalas, sorprender sorprendes seguro (y de paso leetelo que es acojonante)

9 de septiembre de 2007 15:34  
Anonymous Anónimo said...

La sinagoga de los iconoclastas. Rodolfo Wilcock.

9 de septiembre de 2007 15:55  
Blogger Cerillo said...

Me estoy haciendo viejo y voy a defender lo que toda mi vida aborrecí, el trabajo. Será por miedo al ocio, este ocio empaquetado que nos meten por el culo. Mira, yo creo que la revolución debe de ir hacia otras gratificaciones, buenos ambientes de trabajo, horarios flexibles y salarios sin abismos. Diré lo que dijo el Botín pero con otro sentido. Si se tiene que trabajar una hora más se trabaja pero con nuestras condiciones.

9 de septiembre de 2007 16:51  
Anonymous vidi said...

Un clásico, "Poderes terrenales" de Anthony Burguess.

9 de septiembre de 2007 17:06  
Anonymous peke said...

La trilogía "La materia oscura" de Pullman. Teoricamente es para adolescentes. Es buena literatura, de la mejor.

9 de septiembre de 2007 17:49  
Anonymous jorge said...

'en el culo del mundo', de lobo antunes. acojonante, escrita con las vísceras en la mano.

9 de septiembre de 2007 17:57  
Blogger Marina said...

"Nocilla Dream", de Agustín Fernández Mallo, o alguno de DeLillo, aunque probablemente lo conozca. ¡Ah! Y "Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer", por ejemplo, de David Foster Wallace. O alguno de Mario Bellatin. O "Manual de urbanidad para jovencitas" de Pierre Louÿs, aunque es algo arriesgado...
Etc. y saludos.

9 de septiembre de 2007 18:35  
Anonymous Anónimo said...

Estoy con vidi: un buen Burgess de reserva. PODERES TERRENALES, FIN DE LAS NOTICIAS DEL MUNDO, ENDERBY POR DENTRO, EL HOMBRE DEL PIANO. Inigualable.

Hay uno del viejo Anthony, sin embargo, donde explica muy bien lo que fue la revolución soviética y en qué acabó la cosa: CUALQUIER HIERRO VIEJO. Empieza con Excalibur y atraviesa todo el siglo XX. Una maravilla.


Si es que logra encontrar alguno, porque, salvo LA NARANJA MECÁNICA, están todos descatalogados.

Gaitero

9 de septiembre de 2007 18:45  
Blogger Emma said...

Pues yo necesito siempre caminar. He descubierto que es la mejor manera de pensar. Caminar y perder mucho tiempo debajo de la ducha. Tambien soñar despierta mirando por la ventana. Asi, alelada, es cuando lo paso mejor. Si estoy en el trabajo me da por escribir cuentos y es cuando mi jefe cree que trabajo mas que nunca y me sonrie. Aunque hago malabarismos para que no descubran mi actividad literaria subversiva en la pantalla.

Un libro sobre revoluciones. El mas precioso y humedo que he leido sobre ello. Pero dificil de encontrar eso si es cierto.

"LLuvia" de George Simenon.

Titulo original : " Il plunt, bergére"

Es finito. Como a mi me gustan

Si lo encuentras le sorprenderas sin duda. Yo todavia lo estoy. Y eso que lo lei hace mas de un año.

Un saludo,

Emma

9 de septiembre de 2007 19:09  
Blogger LUIS AMÉZAGA said...

He venido a ganar tiempo. Me ha ido bien.

9 de septiembre de 2007 20:00  
Anonymous Opción C said...

Me temo que no puedo recomendarte nada interesante, Rafael.
Como me encanta perder el tiempo, con las lecturas obligatorias voy más que sobrá.
Ahora me dedico a revisar algún que otro real decreto y alguna que otra ley orgánica; después a caminar. Mientras camino, voy rumiando y entablo conversación con mis maestros: Louis A., Pierre B. y Juan Carlos R.
Cuando regreso digo como hombres G en su última canción: ?me siento bien?. na, na, na??. Cada vez que veo el video clip me acuerdo de tu post, ¡qué risa!.

Un beso y un beso.

9 de septiembre de 2007 23:13  
Blogger Apostillas literarias said...

Con cualquiera de Imre Kertész, para mi el mejor escritor vivo de la actualidad.

10 de septiembre de 2007 3:18  
Blogger Rafael Reig said...

¿Harry Potter? Si usted lo dice, Ramón... probaremos.
Oído, anónimo.
Mis dudas, Cerillo, van justamente en esa dirección: ¿para qué trabajamos esa hora de más? ¿Para que aumenten los beneficios de Botín? ¿Para que el beneficio empresarial crezca? ¿Para mantener el ritmo de producción y consumo que nos imponen, y que nos exige cambiar de coche, de marca de ropa, etc.? Yo, con perdón, tengo mis dudas de que valga la pena.
A mí también me gusta Burgess, sí.
No conozco a Pullman, le echaré un vistazo.
Lobo Antunes me suele aburrir, pero echaré un vistazo a la que propone.
Todos interesantes, Marina, gracias. En especial, claro, el de Agustín, que es amigo mío.
Sí, Gaitero, los he leído y comparto su opinión.
Gracias, Emma, lo buscaré. A mí también me gusta el sabotaje al por menor, la insurrección privada contra los intereses de la empresa. Un beso.
Me alegro, Luis, aunque yo sea más partidario de perderlo.
Qué paliza de lecturas obligatorias, Opción C. En fin, un beso.
Kertész? Ok, probaremos.
Gracias.

10 de septiembre de 2007 8:00  
Blogger Más claro, agua said...

El último de DeLillo ("Salto al vacío") pinta bien. Se publica esta semana, creo ;-)

Acabo de leer "Besos de fogueo" de Montero Glez de un trago. Como siempre, sombrerazo y esperando su próxima novela a portagayola...

10 de septiembre de 2007 8:51  
Anonymous Carlos said...

Leer con niños, Santiago Alba Rico.

10 de septiembre de 2007 9:48  
Blogger Antonio Piera. Madrid. said...

Releo despacio La cadena, de JLColl, en aquella minúscula edición tan coqueta que sacaron los de B y que encontré a 1? en la cuesta de Moyano.
¿Qué hacéis este sábado? Podríamos cervecearnos a la caida de la tarde. Me apetece un montón.

10 de septiembre de 2007 9:52  
Anonymous Andrés Gastey said...

Pues yo estoy todavía con los deberes del otro día, Rafael; "Desgracia", de Coetzee. (Por cierto, ¿de dónde sacan al manta de traductor que la pifia en el mismo título? ¿Qué control de calidad tienen las editoriales? Le dan ganas a uno de ponerse pedante y leer "Verguenza" en V.O...).

Abrazos.

10 de septiembre de 2007 12:48  
Blogger Pilar said...

Perder el tiempo... pa mi la mejor manera de ganarlo.

Yo propondría como lectura para sorprender, bueno no se si para sorprender pero si para compartir las buenas sensaciones que me dejó un fantástico libro recientemente publicado: 'Nadie me mata' de Javier Azpeitia.
Ah, y 'Las fronteras invisibles' de Manuel Garcia Rubio , extraordinaria.

Besazos de novela.
Pilar

10 de septiembre de 2007 13:01  
Blogger Gatito viejo said...

"Los libros arden mal" de Manuel Rivas.
Un saludo

10 de septiembre de 2007 13:07  
Blogger conde-duque said...

Para quien quiera vivir el ambiente de la vida en NY le recomiendo "El coloso de Nueva York" de Colson Whitehead. Corto pero infinito, como la vida misma.
(PD: Sí, el nuevo de Delillo tiene muy buena pinta)

10 de septiembre de 2007 13:24  
Anonymous Aquiles said...

Pues mi paisano que también suyo Ricardo Menéndez Salmón, actualmente muy conocido por la novela "la ofensa" pero también excelente poeta (para mi gusto, claro).

10 de septiembre de 2007 14:10  
Anonymous Picatoste said...

Creo que La Ofensa, de Ricardo Menéndez Salmón, es un gran libro.

10 de septiembre de 2007 16:54  
Anonymous Anónimo said...

El maestro y Margarita. Un libro sobre esas revoluciones que comienzan ofreciendo felicidad y horas de ocio, y que luego te machacan con miles de horas de "trabajo voluntario" (por cierto, ya se obliga a los empleados públicos venezolanos a esas horas de trabajo voluntario o a asistir a cursos ideológicos en los que deben memorizar discursos de Chávez...le diría que es una calumnia de EL PAÍS, como usted sugiere en su texto anterior, pero lamentablemente me lo confirmaron esta mañana desde Caracas).

(Oiga, Reig, ¿y no se habrán inventando historias sobre el Teniente Coronel Tejero? A lo mejor es así, y por eso creo que vendría bien que ese héroe militar nos recomiende algún buen libro...)

10 de septiembre de 2007 20:09  
Anonymous Cossini said...

Hace alguna semana le cite "El olvido de la razón" de Juan José Sebreli. Un ensayo, para mi, fundamental. El autor se declara, por cierto, hegelo-marxista. Así que tengo para mi que encajaría muy bien en la línea que ha empezado a trazar Manuel. Ya nos contarás si te decides. Un saludo.

10 de septiembre de 2007 20:10  
Blogger Antonio Piera. Madrid. said...

Por cierto, me acaban de comentar por ahí que el Planeta de este año se lo lleva Boris Izaguirre. Desconozco sus méritos literarios, pero para mí su personaje es el paradigma de la telebasura. De todas maneras, el premio es suyo y de su prestigio ni hablemos.

10 de septiembre de 2007 20:30  
Blogger nata said...

a tí te gustaría una economía de tiempo que permitiera a la gente salir a merendar, pero me temo que a la economía lo que le gusta es esta bonita situación actual en la que gastamos nuestro escaso tiempo libre en comprar y así endeudarnos más y mejor para luego trabajar sin fin y producir a modo, obedientes todos y sin ánimo alguno de protestar, ni tiempo para parar a pensar en lo estúpido que es todo esto.

yo aún sobrevivo administrando mi tiempo soberano y dedicándolo más a la feliz pérdida que a la productiva producción. es el mayor lujo que poseo -ese y vosotros, mis quereres-.

lecturas no aconsejo, nunca me he atrevido, sólo leo.

beso, rafa.

10 de septiembre de 2007 22:52  
Blogger El llegidor pecador said...

El Quijote, Cien años de soledad, Viaje a la Alcarria o el clásico ¡Ríndete, amor mío! con delirantes frases como: "El súbito deseo provocó que sus pantalones se volvieran mucho más estrechos."

11 de septiembre de 2007 1:34  
Blogger cyrano said...

Yo únicamente leo los libros que mi psiquiatra y mi confesor párroco me prohiben.Acabo de empezar "Meridiano de sangre", de Cormac Mccarthy.De momento bien, no me ha provocado más pesadillas aterradoramente ultraviolentas de las normales al leer a este gran escritor.Lo recomiendo.Sí.

11 de septiembre de 2007 12:04  
Anonymous pardiez said...

Recomiendo dos clásicos: el maravilloso "Viaje al fin dela noche" de Céline y "Vida y destino" de Vasili Grossmann, si es que puedes encontrarlo en castellano, descatalogado hace años (pero la versión inglesa se encuentra fácilmente en Amazon).

11 de septiembre de 2007 14:02  
Anonymous Anónimo said...

Hablando de Méjico, aunque ella es estadounidense de nacimiento y escribe en inglés, Sandra Cisneros, todo un descubrimiento.

11 de septiembre de 2007 14:13  
Anonymous Anónimo said...

"Vida y destino" acaba de reeditarlo Galaxia Gutenberg. Y tiene muy buena pinta, sí.

Gaitero

11 de septiembre de 2007 15:27  
Anonymous Anónimo said...

Yo recomiendo un un ensanchador de mentes y visiones de la sociedad.

"Sociedades movedizas"

de Manuel Delgado Ruiz, antropólogo social y pensador marxista.

http://www.anagrama-ed.es/titulo/A_356

Lo que encontramos en las calles es una vida que sólo puede observarse en el instante en que emerge, ya que está destinada a disolverse de inmediato. En los exteriores urbanos no hay objetos sino relaciones diagramáticas entre ellos. Es una acción interminable cuyos protagonistas son esos transeúntes que reinterpretan la forma urbana a partir de los estilos con que se apropian de ella. La calle es así una forma radical de espacio social, que no es un lugar, sino un tener lugar de los cuerpos y las miradas que lo ocupan. Comarca rediseñada una y otra vez por las migraciones que la recorren, que tejen una amalgama inmensa de colonizaciones transitorias, muchas de ellas imprevisibles o insolentes: lo urbano, entendido como todo lo que en la ciudad no puede detenerse ni cuajar; lo viscoso, filtrándose entre los intersticios de lo sólido y desmintiéndolo.

11 de septiembre de 2007 17:45  
Anonymous Maribel said...

¿Un libro? ¿revoluciones, espías, guerra civil..?
Mmmm? déjame que piense.
Tengo varias cosas pendientes pero todavía no me he puesto en serio.
Y es que la playa? me pierde, Rafael.
¿Tendré algo de sirena?
Escamas, no. Mi piel es suaaaaave!!!

glub, glub

11 de septiembre de 2007 18:03  
Anonymous Preguntón said...

La Santa Biblia.

11 de septiembre de 2007 20:18  
Blogger Tío Owen said...

"La Sociedad del Espectaculo"


Guy Debord

( me faltó tiempo para acabarlo )

11 de septiembre de 2007 22:15  
Anonymous Soledad said...

La Trilogía Depford, de Robertson Davies, un descubrimiento muy interesante.
Saludos

11 de septiembre de 2007 22:21  
Anonymous Anónimo said...

Fabulosas narraciones por historias

Orejudo, Antonio

http://www.tusquets-editores.es/
Andanzas CA · 384 pág. · 19,23 ? ·

11 de septiembre de 2007 23:34  
Blogger Ácrata Pérez said...

Quizé llegue tarde y alguno de tus lectores haya dado el nombre de la mejor novela escrita jamás, pero, tratándose de la novela mejicana, sin duda, "Los de abajo". La metáfora de la piedra que cae de una mano... ¿Qué mejor definición de la explotación, querido Rafael? ¿Qué mejor manera de decirnos que ella no para?
besos

12 de septiembre de 2007 5:55  
Blogger scouser311 said...

hmmmm, pues que quieres que te diga, rafael, a mi me da que tus pies huelen bastante...
En cuanto a libros, La mano de la buena fortuna, de Goran Petrovic. Aunque creo que no es de los que a ti te gustarán

12 de septiembre de 2007 12:57  
Anonymous pardiez said...

Gracias por la noticia de la reedición en castellano de "Vida y destino", ¡albricias! Vale lapenaleer, aunque sólo sea eso, la carta de la madre que va a ser asesinada (por los nazis en Ucrania) a su hijo al otro lado del frente, todavía se me ponen lospelos como escarpias.

Mi último descubrimiento: "Los girasoles ciegos" de Alberto Méndez (Anagrama), sigo estremecida (y eso que el segundo relato no lo pude leer de puro espanto). ¿Alguno lo haleído enla sala o Rafael?

12 de septiembre de 2007 13:09  
Anonymous Lector said...

Yo también recomiendo "Fabulosas narraciones por historias", de Orejudo. Además, es amigo tuyo, ¿no?
Y por supuesto todo Murakami.

12 de septiembre de 2007 20:32  
Anonymous Anónimo said...

No sé si en un blog donde suenan los nobres de Rivas y Menéndez, y sólo falta a la batería Baricco para completar la pachanga en la plaza del pueblo, sea conveniente hablar de Skvorecky. Pero bueno, por si acaso, pruebo: "El ingeniero de almas" de Josef Skvorecky. Claro, es literatura.

12 de septiembre de 2007 22:22  
Anonymous Pedro de Paz said...

¡Joder!, cuanto estupendo por aquí. Casi no me atrevo ni a intervenir. Qué bonito. Qué profundo.

¿Qué penitencia debo imponerme por leer a Lorenzo Silva, Preston & Child, Michael Crichton, Juan Gómez-Jurado, Javier Puebla, Enrique Cortés, Jerónimo Tristante, Domingo Villar, Montero Glez... ¡Ah! y a Pérez-Reverte y lo que es peor de todo: además me gustan?

Ya. No me lo digan. Cara a la pared.

12 de septiembre de 2007 23:02  
Anonymous pereyra said...

¡Qué piola!
A vér con qué narices le recomienda uno un libro al profe de literatura...
Pues yo no recomiendo nada, solo cuento mi experiencia: Siendo muy pibe aún, apenas adolescente, conocí lo que era la revolución con El Eternauta, de Oesterheld
Ya he dicho, que a mi los escritores culturetas no me van.

13 de septiembre de 2007 0:06  
Anonymous Anónimo said...

Perdona, Pedro, de verdad que no pretendía herir la susceptibilidad de nadie en este blog. También a mí encanta el género. Este verano he leído la trilogía de Philip Kerr, el último Mankell, me decepcionó Alan Furst, recuperé otro de Margaret Millar -Las puertas de hierro- y releí un Le Carré muy recomendable, El peregrino del secreto, y un imprescindible e inclasificable Dürrenmatt, Justicia.
El problema en la literatura no es tanto el género, como la impostura, aunque quizá sea necesaria.
De todas formas, retiro lo de la pachanga, pero me ratifico en lo de Skvorecky. Lo publicó Circe.

13 de septiembre de 2007 7:50  
Anonymous Pedro de Paz said...

Anónimo, aunque mi comentario iba inmediatamente después que el tuyo, mi observación no hacía referencia tan sólo a él sino a los de todos los grandes eruditos de cuya presencia nos congratulamos en este blog. Porque no niego el valor literario de la lista de lecturas aportada pero algunas de ellas son infumables en el sentido mas amplio y estricto de la palabra. Y a mí, que disfruto enormemente tanto de un buen bestseller como del cine de palomitas y tiros, me ha dado un escalofrío y un pelín de repelus viendo tanto título de la literatura universal e imperecedera. Y me empezaba a preguntar si era yo el que estaba fuera de lugar.

Abrazos a todos,
Pedro de Paz

13 de septiembre de 2007 10:51  
Anonymous Andoni said...

Yo recomiendo un libro que ha salido precisamente también en Mondadori, lo he leído este verano: Ninguna necesidad, de Julián Rodríguez. A continuación me leí sus novelas reunidas, Lo improbable y otras novelas, todas son cortitas, y en ese volumen, que es de bolsillo, viene también Ninguna necesidad. El caso es que ahora tengo dos Ninguna necesidad. Bueno, voy a regalar uno mañana mismo. Pues esta es mi recomendación, porque es literatura intensa y diferente y realmente auténtica, que es lo que busco siempre, sin rollo pseudomoderno-moda de ocasión, que tanto me aburre a pesar de la propaganda. Como por el otro lado también me aburre el rollo gran novela imitando el siglo XIX. Ah, ah, ah, hay otra novela que quiero recomendar, que le recomiendes a tu amigo,no es estrictamente una novela: todos los cuentos o novelitas de Kjell Askildsen, en Lengua de Trapo. El que no lo haya leído no sabe lo que se pierde.

13 de septiembre de 2007 11:37  
Anonymous Anónimo said...

El padre de Blancanieves.

por Belén Gopegui

Anagrama. Barcelona, 2007.
352 páginas, 19?50 euros

13 de septiembre de 2007 22:36  
Anonymous Mariló said...

Yo soy fan también de los dos últimos citados, Gopegui, Julián Rodríguez y diré que otro más es Isaac Rosa; por lo menos cuentan historias que me preocupan y lo hacen de modos diferentes, sin copiarse entre sí y sin ser plastas como Saramago.

15 de septiembre de 2007 12:55  
Blogger Víctor G. Sánchez said...

Puedes recomendarle o mejor aún regalarle el mío...cuando lo publique, claro. Un saludo, eres cojonudo Rafael, te leo y me pareces libre o tan inteligente como para tenernos engañados, las dos cosas están bien.

5 de diciembre de 2007 21:46  
Blogger pekeña bolchevique said...

Hola, este libro este libro lo lei este año y me parecio maravilloso,a tus preguntas de tu entrada yo te responderé con otro libro de trotsky :

"¡Dum spiro spero! [¡Mientras hay vida, hay esperanza!]
"... Si yo fuera uno de los cuerpos celestiales, miraría con total indiferencia esta miserable bola de polvo y suciedad... Brillaría del mismo modo sobre el bien y el mal... Pero soy un hombre. La historia mundial a la que tú, desapasionado glotón de ciencia, a ti, tenedor de libros de la eternidad, parece sólo un momento insignificante en la balanza del tiempo, ¡para mi lo es todo! Mientras respire, lucharé por el futuro, ese radiante futuro en el que el hombre fuerte y maravilloso ¡se convertirá en el amo de la corriente de su historia y la dirigirá hacia el horizonte sin límite de belleza, gozo y felicidad!

"El siglo XIX en muchos sentidos ha satisfecho e incluso tiene aún más formas de engañar las esperanzas del optimista... Le ha obligado a transferir la mayor parte de sus esperanzas al siglo XX. Donde quiera que el optimista se enfrenta a un hecho atroz él exclama: ¡Qué pasa, esto puede ocurrir en el umbral del siglo XX! Después mira hacia las maravillosas imágenes del futuro armonioso y las sitúa en el siglo XX.

"¡Y ahora ese siglo ha llegado! ¿Traerá consigo el comienzo?

"En Francia, la espuma venenosa del odio racial [La referencia aquí es al escándalo Dreyfuss]; en Austria el enfrentamiento nacionalista...; en Sudáfrica la agonía de un pueblo minúsculo que está siendo asesinado por un coloso [La Guerra Boer]; en la misma isla ?libre', el himno triunfante a la codicia victoriosa de los corredores de bolsa patrioteros; ?complicaciones' dramáticas en oriente; rebeliones de las masas populares hambrientas en Italia, Bulgaria, Rumania... Odio y asesinato, hambre y sangre...

"Parece como si el nuevo siglo, este gigante recién llegado, en el mismo momento de su nacimiento estuviera inclinado a llevar al optimista hacia el absoluto pesimismo y el nirvana cívico.

"¡Muerte de la utopía! ¡Muerte de la fe! ¡Muerte del amor! ¡Muerte de la esperanza! Truena el siglo XX en salvas de fuego y el estruendo de las armas.

"Ríndete patético soñador. Aquí estoy yo, el largamente esperado siglo XX, tu ?futuro'.

"No, responde el optimista rebelde. Tú, tú eres sólo el presente".


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Yo te recomendaria que regalses las venas abiertas de america latina de eduardo galeano! saludos

10 de febrero de 2008 23:16  

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