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Rafael Reig, escritor y profesor de literatura

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jueves 13 de septiembre de 2007

Me como el sándwich de pie, ¿qué pasa?

Leo hoy un artículo de Tomás Eloy Martínez sobre Paul Auster, en El País. Se titula "La vida interior de Paul Auster" y es la clase de artículo que más repelencia me provoca.

Martínez nos informa de noticias tan decisivas como que Auster escribe siempre de 10 de la mañana a cinco o seis de la tarde.

Bueno, será que no tiene que trabajar para ganarse la vida, claro, porque si no, no me lo explico.

Está tan embebido Auster en sus actos creativos esos, el pobre, que no sale ni a comer, sino que:

come el sándwich en su escritorio o caminando de un cuarto al otro.


Formidable, qué tío, Auster. Vale, pero ¿a mí qué me importa?

¿A ti no te da entre risa y pena todo este papanatismo de atesorar informaciones estúpidas, como la hora a la que se levanta un escritor, si lleva la camisa por fuera, qué colonia usa o lo mucho que le gusta masticar panceta haciendo ruido a mandíbula batiente?

Este tipo de cosas: Auster escribe todas sus novelas en libretas pequeñas y con un lápiz Alpino de color verde, y siempre escribe de pie y a la pata coja, de forma que toda su obra ha sido escrita sólo con el pie derecho en contacto con el suelo, etc.

Los escritores se han convertido ya en una marca comercial, como Nike o Adidas. Son una etiqueta y con la etiqueta Auster se puede vender cualquier cosa: camisetas Auster, una cubertería completa Auster (como la de Mariscal, menudo elemento), bolígrafos Auster o, por qué no, sándwiches de pepino Auster. Para promocionar esas etiquetas vale todo, hay que convertir al escritor en una especie de payaso impúdico del que todo es consumible: desde si escribe a mano o a máquina hasta el color de sus camisas.

Luego Martínez dedica el artículo a contarnos:

a) que a Auster no le gusta Borges (casualmente Martínez es argentino, quizá haya que suponer que el gran autor argentino, para Auster, no sea otro que... ¡Martínez!).

b) las opiniones (triviales y sin ningún interés) de Auster sobre política internacional (casualmente conciden con las de Martínez).

Por ejemplo, para Martínez (y Auster) Clinton era un buen presidente porque era

alguien que podía recitar de memoria párrafos enteros de Faulkner y el comienzo de Cien años de soledad.


En cambio Bush es malo, muy malo, porque no se sabe de memoria a Faulkner, claro.

¿Un poco pueril, no te parece?

Si viene un fontanero a arreglarte la cisterna del baño, ¿tú te fías más del fontanero que se haya aprendido a Faulkner de memoria?

En realidad, el núcleo de esta clase de artículos es invariable: se trata de decir que Auster es un genio y que el autor del artículo es súper-amigo-íntimo-total del genio, que pasea con él, que le ve deglutir de pie su maldito sándwich de salmón con alcaparras, que escucha sus confidencias, etc.

La conclusión la puede sacar hasta el lector más cernícalo:

--Auster es un genio (lo afirma Martínez).
--Martínez y Auster son uña y carne.
--Ergo el propio Martínez tiene que ser un genio de aquí te espero, un genio puntuable para las Olimpiadas o el Príncipe de Asturias.

Y así todo.

Que le den un premio a Martínez, por favor, que está haciendo todos los deberes.

Que le den el Príncipe de Asturias, por favor.

Según Martínez:

Cuando me senté a conversar con él [Paul Auster] hace pocas semanas, el tema de la separación entre lo imaginario y lo real regresó una y otra vez a nosotros.


¡Carambolas, qué cosas les pasan a los genios-escritores! Yo, cuando me siento a conversar con un amigo, aunque mi amigo sea un genio-escritor, hablamos de los niños, de los coles de los niños, de las ex mujeres, de trabajo, de lo bien que ponen las cañas en El Cangrejero, de lo buena que está la tía del fondo de la barra, de si seis whiskies no serán ya demasiados, macho, en fin, de las cosas normales y corrientes.

La separación entre lo imaginario y lo real, en cambio, es un tema que da poco de sí, seamos sinceros.

Alguna vez lo he hablado con mi hija Anusca, pero cuando era mucho más pequeña.

Ahora Anusca ya entiende perfectamente la diferencia y tampoco nos hace falta hablar "una y otra vez" de semejante pamplina.

A diferencia de Auster y Martínez, tenemos cosas más interesantes que decirnos.

La verdad es que me imagino a Auster y a Martínez, hablando "una y otra vez" sobre eso, y me los imagino siempre como Tip y Coll, muy serios: Auster con sombrero de copa y Martínez con sombrero hongo.

--Auster, amiguete, ayer follé con Paulina Rubio.
--¿No serán imaginaciones tuyas, Martínez?
--¿Tú crees?
--Hombre, Martínez, no me jodas.
--¡Qué separación tan terrible entre lo imaginario y lo real!
--¿Tú acaso piensas que estos boquerones en vinagre son reales, Martínez?
--Nos los han cobrado, tío.
--Pues mañana hablaremos del Gobierno...

En fin, me voy a comer un sándwich Auster, a ser posible de pie y paseando "de un cuarto al otro", lo cual no es fácil: primero, porque mi casa sólo tiene una habitación; segundo, porque así lo voy a poner todo perdido de migas, como si fuera Pulgarcito buscando el hilo de la historia.

Ayer empezó el cole, por cierto. Llevé a Anusca. Iba contenta, le hacía ilusión, pero me preguntó:

--Y ahora, esto de ir al cole, ¿es ya todos los días?
--Me temo que sí --le dije.

Eso no le hizo ninguna gracia. Un día o dos, como broma y para ver a los amigos, vale. Ahora bien... ¡todos los días!

Yo estuve de acuerdo con ella, tiene toda la razón del mundo.

Aquí está Anusca en un psicodélico Monumento al Granito (o algo así, sería) que encontramos por El Escorial:

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37 Comments:

Blogger Más claro, agua said...

El tal Martínez debería de haber tomado nota del diálogo Auster - Vila Matas publicado antes de verano en su periódico para aprender a no dejar a un autor como un gilipollas (aunque algunos no necesiten mucha ayuda, también es verdad).

Recuerdo también, hace años, una conversación en el Círculo de Bellas Artes entre Luis Landero y Torrente Ballester sobre "Cómo se escribe una novela"... Allí no había "Martínezes", gracias al cielo. Si no, me barrunto lo peor:

- Amigo Torrente, usted que no ve tres curas en un montón de nieve, ¿sabe diferenciar lo imaginario de lo real? Y, por cierto, ¿quién es este señor que se ha sentado a su lado?...

En fin...

13 de septiembre de 2007 8:22  
Anonymous guille said...

Le noto un poco gruñón esta mañana...

En todo caso, ¿hace alguna falta entrevistar a un escritor? A veces esas entrevistas se parecen a las que se hacen a los futbolistas:

- Ronaldo, ¿no crees que el partido ha sido muy malo pero es que no hay enemigo pequeño y como sois once contra once, pues tu actuación, de lo mejor?
- Sí, ¿no?

o:

- Tu narrativa se caracteriza por exhibir una evidente carencia de solemnidad. ¿Esto tiene algo que ver en cómo eres en persona?

- Hombre, pues sí.

13 de septiembre de 2007 8:48  
Blogger lenita said...

uff¡¡¡ es que a día de hoy es difícil encontrar una entrevista sobre alguien escrita de forma imparcial: o da la sensación de que son íntimos amigos ó íntimos enemigos. de todas formas en el primer caso el entrevistado acaba quedando como imbécil (un sandwich andando? prefiero una buena comida sentada, café y cigarro al final, no jodas,,); en el segundo caso el entrevistado acaba despertando simpatías.

así que creo que al final se les acaba viendo el plumero y dando la sensación contraria que se quiere.

que putada la vuelta al cole, a mí también me cambió la cara cuando asimilé que ir a trabajar también eran todos los días ;-)

besos

13 de septiembre de 2007 8:54  
Blogger Vilos Cohaagen said...

Para mi gusto, el tal Martínez se quedó corto, hay intimidades mucho más interesantes como por ejemplo: cuántas veces va Auster a cagar entre las nueve y las cinco, ¿se la pela entre tanto? ¿usa el alpino para sacarse cerumen o rascarse el ojete?

Es una pena que, habiendo estado tan cerca del mito, de la leyenda, haya perdido la oportunidad de recopilar estos datos ejemplares.

13 de septiembre de 2007 9:17  
Anonymous Anónimo said...

No crees que lo mismo que tú quieres ?despertar?, es lo mismo que hace el personaje en cuestión. Quieres despertar la idea de que los escritores son igual de normales que todos los que no escriben, pero realizan solamente algo diferente a los demás? Son creadores de historias.

Pues es lo que le pasa al pavo en cuestión, podrá ser un referente para un amplio mundo de todo lo que rodea a un libro. Pero luego, lo demás, lo hace como todos o peor.

Eres un tío grande, porque para mi, grande, es todo lo contrario? Ser llano.

P.D: Ahh que me he pirao? Que lo que intentabas era destripar el amiguismo que existe en todos los ambientes de este bonito e imperfecto mundo. Bueno, pues yo prefiero hacerme mi historia, y decir lo anterior. Uno que va de intrusismo, pero tranquilo que una cosa es querer y otra poder jajaja.

P.D2: Uffff acojonao estabas ya eh, seguro que ya te veías solo dando clases. Y yo, copando las editoriales(vamos que las convierto en bares)?

13 de septiembre de 2007 10:32  
Blogger Jenny jirones said...

Ay, Rafa, qué manera la tuya de alegrarnos la vida, que nos hemos echado unas risas con el polvo realimaginariovaaserqueimaginario del Martínez con la Paulina.
(Nos haces más leve la realización del concierto de los Barón Rojo).

Y ahora... háblanos de tu interior, vida.
Besos.

13 de septiembre de 2007 10:49  
Blogger Mari said...

Reig, hombre de Dios, que vives en el mundo imaginario de El Escorial: aquello acabó, Anusca ya está en el cole y todos tragando monóxido de carbono. ¡Vuelve a la realidad, no te pase como a Martínez!

Mari Pili

PD: Por cierto, con todo el respecto que merece Pablo Austero, el Bruklin Folis es una mierda pinchada en un palo. Me gustaría hacer una crítica más elaborada pero una es así: básica y escueta.

13 de septiembre de 2007 11:01  
Anonymous derelicto said...

Bueno, no creo que a un lector de Auster se le pueda pedir más que vacío y autocomplacencia; como al propio Auster.

13 de septiembre de 2007 11:05  
Anonymous ClevelandCavalier said...

Pues a mí, que no me interesan nada las opiniones políticas de los escritores, ni las sobre los acontecimientos más en boga, sí me atraen las anécdotas que tienen que ver con el proceso de la creación.

Saber si escribe de pie cada mañana antes de irse a pescar, o si en un rollo dactilografiado de muchísimos metros estampa su obra cumbre, se me hace apasionante. Debo ser así de mitómano. Si llego a escritor, me tendré que inventar algo.

13 de septiembre de 2007 11:27  
Anonymous Trause said...

A mí me gusta mucho Paul Auster aunque tiene algún libro pésimo, como el último publicado en España.
Pero me parece un buen narrador.
Por otro lado Borges me aburre enormemente, en sus ejercicios de erudición.
Creo que Auster es un gran narrador, muy inteligente en la construcción de las novelas, en la manera de llevar al lector donde él quiere.
Y sí me interesa saber ciertas cosas de cierta gente. Me resulta curioso por ejemplo saber cuántas horas escribe ese tipo.
Qué le voy a hacer.
Me parece mucho más preocupante que quienes visitan este humilde blog estén absolutamente siempre de acuerdo con el residente del hotel.
Malo.
Enhorabuena por su trabajo, Reig.
Potente escritor.
¿Ya no está en El Cultural? Lo compraba por su sentencia y el jueves pasado me llevé un chascoBonilla así que dígame... prefiero dedicar el euro a una caña si no está. Y si es así, ¿por qué?
Otra cosa... en el blog usted habla todo el día de sus cañas, sus whiskies, sus paellas, etc... ¿por qué no en El País? ¿Porque por él se paga? ¿Lo gratis es peor?
Saludos.

P.D. A los lectores. Sean críticos. Si el autor no lo fuera, no habría llegado donde ha llegado (a un semisótano, pero luminoso y exterior).

13 de septiembre de 2007 11:38  
Anonymous pereyra said...

Hombre, yo no creo que bush sea capaz de recitar ni la cucaracha.

Estaba por achacar las tonterías a que T.E.Martínez se esté haciendo viejo, pero pensándolo bien creo que sería un recurso patético.
Ventilar la vida íntima mas trivial de un escritor no me parece raro, aunque en este caso parece un poco aburrido. Si el artículo se limita a esos temas que has puesto, pues... para eso mejor no escribir nada. ¿No salieron de ligoteo? ¿no se folla a su enfermera? ¿es un alcohólico social o a escondidas? ¿se lía los porros o se los lía la secretaria?

13 de septiembre de 2007 11:54  
Blogger LUIS AMÉZAGA said...

¿Auster se peina con raya en medio? Es que voy a escribir una tesis.

13 de septiembre de 2007 12:21  
Anonymous Anónimo said...

"Bueno, será que no tiene que trabajar para ganarse la vida, claro, porque si no, no me lo explico"
hombre reig, auster es una mierdecilla de escritor, pero vive de eso, no seas envidioso. Más alarmante es que, tú que te dices escritor, pienses que escribir de 10 a 5 no e sun trabajo para ganarse la vida. Muy fuerte, tío. Por eso es que aquí en España sois los últimos monos.

13 de septiembre de 2007 12:45  
Anonymous Javier said...

Estoy de acuerdo en que Brooklyin Follies es una paja mental todo el tiempo en busca de algo que contar en la novela. Patética.

Sin embargo, otros libros de Auster, como "La trilogía de Nueva York" o "El libro de las ilusiones" (¿se titulaba así? Perdón por mi mala memoria), sí que me gustaron. me entretuvieron. Ya veis. Ignorante que es uno.

Creo que Auster es más una víctima que culpable de ese fetichismo que tú denuncias, muy fomentado desde los medios, por ese halo especial que tienen los escritores que parecen sabios y que pueden opinar de todo.

¿Qué tiene de especial que coma un sandwich porque no quiere dejar de escribir? Nada, aunque sí dice de él que es un tío currante y disciplinado, lo que no quiere decir que el fruto de su trabajo sea siempre bueno.

Vamos, que estoy de acuerdo contigo, pero hasta cierto punto.

Y la Paulina Rubio es una raspa que ni en lo imaginario ni lo real. ¡Donde esté Jennifer López!

Un abrazo

Javier

13 de septiembre de 2007 13:05  
Anonymous Andrés Gastey said...

A mí también me ha provocado nauseas el Tomás Eloy.

Ahora bien; tienes que reconocer que los detalles nimios de la vida de los escritores cuentan con su público. Sin ir más lejos, yo me sé de algún egregio novelista que regenta un blog en el que cuenta asuntos triviales y no tanto. Con la gracia y la vitola que le caraterizan, mezcla juicios, anécdotas y minucias. No se priva de detallar sus rutas y rutinas. Bueno; admitiendo que no es lo mismo la autoexhibición que el heterobaboseo, reconozcamos que hay algo que los emparenta. ¿O no?

Abrazo.

13 de septiembre de 2007 13:05  
Blogger Antonio Piera. Madrid. said...

t¿Escribes o trabajas? Lo mismo parezco complaciente con tu posición, pero me gustaría proponerte una entrevista de la que se dedujera que viva la madre que me parió. Te preguntaría por la última de Rajoy, hablaría de que no es cierto que te huelan los pies e inventaríamos juntos algo original que pudieras hacer mientras escribes fino con un Bic naranja en la parte de atrás de los recibos de Alcampo.
Seguro que los mitómanos subsistirán tras nuestra desaparición y lo afirmo porque he contemplado en persona hasta dónde llega el fenómeno. Cuando era mánager de Aute, una vez escuché a una chica que salía del hotel al encuentro de una amiga, decirle a gritos, "tía, o sea, me acabo de follar al que le monta los micrófonos al Aute, jo, tía..."

13 de septiembre de 2007 13:58  
Anonymous ramon said...

"hablamos de los niños, de los coles de los niños, de las ex mujeres, de trabajo, de lo bien que ponen las cañas en El Cangrejero, de lo buena que está la tía del fondo de la barra, de si seis whiskies no serán ya demasiados, macho, en fin, de las cosas normales y corrientes."

pero bueno, es usted la bomba. Me he podido reir con eso una barbaridad. El mundo esta lleno de tipos que intentan ir de super genios! (solo hay cinco o seis y yo soy uno xddd)

por cierto sr Antonio: Que fuerte lo de los micrófonos de aute, m dan ganas de vivir historias así.

Un abrazo!

13 de septiembre de 2007 15:29  
Blogger Carlos Añejo said...

Donde esté la vida interior de un rockero...con sus gruppies, sus orgías, sus peleas, y todo eso.

Keith Richards, por ejemplo, no sale a comer, se esnifa un sándwich en la sala de ensayo o caminando de un garito a otro


Saludos.

13 de septiembre de 2007 15:50  
Anonymous Anónimo said...

¿¿¿¿Que no le gusta Borges???? Pero si Auster no ha hecho otra cosa en su vida que copiar a Borges. Mal, pero lo ha copiado. La Trilogía de Nueva York, Leviatán, La música del azar... son cosas que Borges se hubiera despachado en dos folios. Auster necesita 200 o 300 siempre para decirnos lo misteriosa y azarosa (subrayado) que es la vida, los encuentros casuales que no se los cree nadie, etc. etc.

Auster, de mayor, quisiera ser John Irving, pero no le va a salir, porque está descafeinado.

D. T.

13 de septiembre de 2007 16:07  
Anonymous Opción C said...

La literatura y sus misterios.
A partir de ahora, andaré con ojo en la lectura; según mis últimas investigaciones, aquí hay gato encerrao, Rafael. Estos escritores?
En cuanto al cole, tres cuartos de lo mismo. ¡Pobres niños!. Tanto sufrimiento, ¿para qué?. Malditos AIE.

Besos.

13 de septiembre de 2007 16:28  
Anonymous ClevelandCavalier said...

A Andrés Gastey:

En honor a mi mitómana curiosidad, ¿se puede saber a qué blog de egregio escritor se refiere?

Gracias.

13 de septiembre de 2007 16:51  
Anonymous Carlos J. Galán said...

Joder, Rafael, qué decepción. ¿Así que hablas de cosas vulgares como yo y no mantienes conversaciones sobre el límite entre la realidad y la ficción? Se me ha caido un mito. No sé si me recuperaré.

13 de septiembre de 2007 17:11  
Anonymous Conistorsis said...

Pues a mí sí me interesa la apasionante vida y las interesantísimas opiniones de los escritores. Y ya que Reig no nos cuenta nada de su vida, tan celoso él, pregunto:

- ¿Estudiará Anusca Educación para la Ciudadanía?

- ¿La lleva a un colegio de pago?

- ¿Le gusta (a Reig) alguna bebida que no sea la birra?

- ¿Cree que Rioyo se tira a tiernos infantes en Marruecos?

13 de septiembre de 2007 17:18  
Blogger conde-duque said...

Buenísimo y certero, sr. Reig.
Por cierto, a ver si hace carrera con su Anuska como Paul Auster con Sophie, la que vino una vez:
http://conde-duque.blogspot.com/2007/04/rilo-kiley.html

13 de septiembre de 2007 20:49  
Anonymous Maribel said...

Pues que eres más chulo que un ocho, eso pasa. En cambio yo, ni como sándwiches ni escribo libros? Prefiero la tortilla de patata y el jamón (si es posible, pata negra). ¡Ya ves tú!.
Interesante el tal Auster: escribe con un lápiz de color verde. Y me pregunto: ¿de qué color verá el texto, Rafael? ¿Rojo, amarillo o verde?.
¡Ay, los payasos de la tele?!

muás.

13 de septiembre de 2007 22:56  
Anonymous Anónimo said...

No entiendo mucho la fama del Auster.
La de Reig si la comprendo. La justa fama, me refiero... Un novelista menor que hizo una parodia del Quijote que da verguenza ajena. Pobre Cervantes. Pero algún anticipo debe pagar las verduras y los whiskies.

13 de septiembre de 2007 23:46  
Blogger nata said...

¿que a paul auster le huelen los pies?, lástima. allá el.

yo te sigo prefiriendo a ti, ¿qué pasa?. de siempre. aunque escribas a las madrugadas o antes porque en horario de oficina te tengas que ganar la vida. o aunque la diferencia entre la imaginación y la realidad te traiga al fresco frente a la solidez granito del guadarrama.

pero sigue contándonos tus cotidianidades, imaginadas o reales, presentes o pasadas, rafa.

beso, ¿imaginario?

14 de septiembre de 2007 8:24  
Anonymous Escrito por said...

Tomás Eloy Martínez es un "name dropper" del copón. El otro día escribí en mi blog sobre eso. No sobre Eloy, sino sobre los "dejo-caer-nombres" en general y los del mundo del cine en particular.
Me quedo con la reflexión de un guionista:

"La mayoría de los tipos de Hollywood se calientan más con sus amigos que con las mujeres con las que follan?

14 de septiembre de 2007 10:13  
Anonymous tony said...

Rafa, hombre, sé sincero:
si hablas con un amigo-genio-escritor, además del tema mujeres, hijos, cañas, tapas etc, es obligado poner a parir a todos los escritores vivos y la mitad de los muertos ¿no?

14 de septiembre de 2007 12:54  
Anonymous Régula said...

Algunos escritores son tan geniales son capaces de comer libros y escribir sándwiches.

14 de septiembre de 2007 20:32  
Anonymous Anónimo said...

Marinero (Alberto Q.)
www.lacoctelera.com/traslaspuertas

De Auster lo que más me ha gustado de momento es "Leviatán", pero estoy de acuerdo en que lo de comerse un sandwich de pie tampoco es un gran mérito...

Saludos, gran blog!

14 de septiembre de 2007 22:31  
Blogger LittleGrassHopper said...

Jo, pues menudo masaje le ha dado Martínez a su amigo Auster. Me recuerda a las conversaciones entre fantasmillas que simulan hablar de cosas que no entienden... separar lo imaginario de lo real... es es de lo que hablo yo cuando llevo esperando media hora el tren en Barcelona y llego a tiempo al trabajo porque he cogido el de las 8.37 en lugar del de las 9.17 y llego a la hora... es imaginario o real?

15 de septiembre de 2007 11:36  
Blogger Antonio Jiménez Morato said...

A mí me ha parecido un post muy interesante pero, ¿quiénes son esos dos tipos de los que se habla? No me suenan de nada ese tal Auster y este tal Martínez. Bueno, conozco a algunos Martínez, pero este no me suena.

15 de septiembre de 2007 17:25  
Anonymous Anónimo said...

Ánimo Reig, sigue tratando de provocar, pronto alguien te hará caso y serás finalista del Planeta.

15 de septiembre de 2007 18:01  
Blogger Ácrata Pérez said...

Hay escritores que escriben sobre otros hablando de sí mismos. Hay escritores que escriben de sí mismos aunque parezca que hablen de otros. ¿Qué diferencia hay entre un escritor y otro escritor? Además no me explico qué habrá podido escribir Auster para tener tanto revuelo. A mí, como mujer, ni me va ni me viene. Seguro que la tiene pequeña. ¿Martínez también?

15 de septiembre de 2007 18:10  
Blogger Rafael Reig said...

Tienes razón, creo yo, Más claro agua.
No es una entrevista, Guille, sino un artículo. Y no, estaba de excelente humor, como siempre. Es verdad que las entrevistas, en general, son superfluas.
Y a mí, Lenita, aún no lo he asimilado. Besos.

Cierto, Vilos.
Bueno, anónimo, no sé: ¿acojonado? ¿Por qué?
Sí, hablaré de mi vida interior, Jenny, cuando la encuentre. Beso.
Así me gustas, Mari, básica y escueta. Un beso.
No, hombre, Auster tiene cosas potables, derelicto.
PUes vaya inventando cleveland.
PUes no estoy en El Cultural, Trause, porque lo dejé, ya que estoy trabajando en otra cosa y no era compatible. Eso es todo. Un abrazote.
Sensatas preguntas, Pereyra.
Creo que no, que se peina todo para atrás, Luis. No sé.
No soy envidioso, anónimo. Escribir sí es un trabajo. Por supuesto. Y me alegro de que a Auster le paguen por ello. Señalo el hecho de que le pagan por escribir y no tiene que trabajar en nada más.
Un abrazo, Javier, y la Jennifer también mola, sí.
Sí, tienes razón. Pero no es lo mismo que uno cuente cosas triviales que el hecho de que alguien las cuente como si fueran significativas, ¿no? Yo cuento cosas triviales y sé que lo son.
Abrazo, don Andrés.
Qué cosas, don Antonio. QUién pudiera montar micrófono de Aute...

Un abrazo, Ramón, genio.
Es posible, Añejo, no sé nada de rockeros.
Totalmente de acuerdo, D.T. De Updike a Irving y luego a Auster. Cada vez más descafeinado todo.
Sí, malditos, Opción C. Besos.
Lo siento, Carlos, es así.
Conistorsis. Mi hija estudiará EpC si es obligatoria, claro. La llevo al colegio público de mi barrio. Me encanta el whisky. No, creo que Rioyo no se tira a tiernos infantes.
Pues sí, o eso o la hago futbolista, para que me saque de pobre.
Muás, Maribel.
PUes lamento que no le gustara mi parodia del Qijote, qué le vamos a hacer.
Un beso real para ti, Nata.
PUes sí, Escrito por, de acuerdo.
Cierto, lo había olvidado, también ponemos a parir a escritores y no escritores. Tiene razón.
Es real, saltamontes, es real.
Un argentino, Antonio, que escribió una novela buena "La novela de Perón" y otras bastante malas, en mi opinión.
Vale, pues gracias, pero tendría que presentarme, ¿no?
No sabría decirte, Ácrata. Yo creo que el tamaño de las pollas es una cosa que, en general, les interesa mucho a los homosexuales. A los chicos y chicas heterosexuales nos interesa menos, creo.
En fin. Besos. Abrazos.

16 de septiembre de 2007 11:35  
Anonymous Anónimo said...

¿A ti no te da entre risa y pena todo este papanatismo de atesorar informaciones estúpidas, como la hora a la que se levanta un escritor, si lleva la camisa por fuera, qué colonia usa o lo mucho que le gusta masticar panceta haciendo ruido a mandíbula batiente?
Repito lo que has escrito, porque es una pregunta para ti también, pues eso, y no otra cosa, es lo que escribes en este blog.
Soy partidario de este tipo de "informaciones estúpidas", y por eso visito tu blog, Rafael.

18 de septiembre de 2007 16:13  

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