l Blog de Rafael Reig: Me entrego a la justicia, que me detengan

Rafael Reig, escritor y profesor de literatura

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domingo 16 de septiembre de 2007

Me entrego a la justicia, que me detengan

Me encanta quemar fotos del rey, la reina, sus Esquiadoras Majestades, el Mari-chalao, la fulana-lista y toda la parentela.

¿Pasa algo?

Me entrego y confieso: no siento el más mínimo respeto por el rey, la corona, la monarquía ni ninguno de los símbolos del Estado. Por puro gusto, los quemo, los ultrajo, escupo en banderas y fotos y pisoteo toisones de oro siempre que tengo un rato libre.

¿Están chiflados los fiscales?

¿Están majaretas los políticos?

¿Qué rayos es eso de que se pueda ultrajar a un símbolo, como he leído en la prensa?

¿Son ultrajables los símbolos?

Recuerdo aquel artículo de Rafael Sánchez Ferlosio (cuando se le entendía todo y aún no le habían canonizado en Prisa) que se titulaba "Situación límite: ¡ultraje a la paella!"

Comenzaba así:

"Con esta peste catastrófica de las autonomías, las identidades, las peculiaridades distintivas, las conciencias históricas y los patrimonios culturales, la inteligencia de los españoles va degradándose a ojos vista y se la ve ya acercarse peligrosamente a los mismos umbrales de la oligofrenia"


Así escribía Sánchez Ferlosio en 1983. Ahora, tantos años después, los umbrales de la oligofrenía se han traspasado ya hasta la cocina.

Es como el chiste viejo aquel del político que afirma en un discurso: "Estamos al borde del abismo, ciudadanos, pero vamos a dar un paso al frente". Estábamos al borde de la oligofrenia, pero ya hemos avanzado mucho y decididamente.

Se quejaba don Rafael de que la peste identitaria había "multiplicado pavorosamente el número de cosas susceptibles al agravio".

Ahora resulta que un símbolo del Estado puede padecer ultraje. Alucina, vecina. Ahora resulta que la Corona, como símbolo, puede sentirse agraviada. Que el rey, como individuo, se sienta injuriado, me parece estupendo. Tiene a su disposición el Código Penal, igual que cualquiera, para denunciar la injuria. Que haya un delito especial de injurias al rey como símbolo es tan medieval, tan disparatado y tan alarmante que dan ganas de tomar la Bastilla.

Yo creo que todo ciudadano (no súbdito) tiene derecho a quemar las fotos que le dé la gana, a manifestar su repugnancia por la institución monárquica en el tono que le apetezca y a no sentir ni el más mínimo respeto por el rey ni por la corona.

También suscribo el párrafo final de aquel viejo artículo de don Rafael:

Por todo lo cual ya desde ahora advierto que, si por un azar, afortunadamente harto impensable, me viese yo algún día -Dios no lo quiera, aunque tampoco dejaría de afrontar valientemente mis responsabilidades- convertido de pronto en presidente del Gobierno, tengo muy meditado que, por el bien de los españoles, mi primer acto de gobierno no podría ser otro que un decreto-ley prohibiendo inmediatamente y sine die los Sanfermines de Pamplona, las Fallas valencianas, la Feria y Semana Santa de Sevilla, la Romería del Rocío y toda especie de fiestas semejantes, amén de incoar, simultáneamente y por la vía de urgencia, un proyecto de ley orgánica para la abolición de la Virgen del Pilar (¡Dios, qué descanso para Zaragoza, para Aragón y para España entera!).


A mí me importa un rábano que el rey sea bueno o malo, cretino o listo, porque, como suele decir Savater, si el príncipe Felipe fuera un vago, idiota, cruel, despótico, pijo, descerebrado y tonto del haba... ¡también sería rey!

Y ese es el gran problema de la monarquía.

El otro gran problema de la monarquía es la Fiscalía.

No había percibido yo que en España hubiera un fuerte sentimiento en contra de la monarquía. Tampoco a favor, pero, en fin, me daba la impresión de que la gente se resignaba.

Ahora, gracias a la infatigable labor de la Fiscalía, sí percibo que empezamos a cansarnos y que somos muchos los que ya estamos hasta las narices.

Así que, por raro que parezca, tenemos que agradecerlo: la Fiscalía conspira a favor de la República.

¡Buen trabajo!

Excelente, aunque un poco chiripitifláutico, ¿no te parece?

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32 Comments:

Anonymous hugo said...

A mí también me ha emocionado ver quemar unas fotitos: ¿a quién le hará daño que se queme una foto? ¿todavía no se han dado cuenta de que no es lo mismo un retrato que la persona retratada? Así que yo me he puesto a quemar virtualmente fotos del señor Borbón (en www.iiirepublica.es)
Te escuché en la ser un día decir que lo de secuestrar El Jueves es encantador, porque muestra en qué consiste la monarquía y la debilita un poco más. Amen
Salud y esas cosas,
hugo

16 de septiembre de 2007 12:09  
Anonymous Conistorsis said...

Ya que se ha citado a Fernando Savater, recordemos que una vez dijo aquello de "me la suda España" que tanta munición le ha dado a los retrocarcas, pero que sólo ha quedado en insultos en las tertulias episcopales. Si, por ventura, hubiera dicho "me la suda el Rey", ya me veo al mismísimo Candido Conde Pumpido interrogando a Savater. De donde se inferiría que un humano descendiente de un mono sería más importante que 504.645 Km2 de tierra firme.

16 de septiembre de 2007 12:19  
Anonymous Maribel said...

Muy bueno el chiste, todavía estoy con la risa..
Me gustan los chistes (y los cuentos).
Y sí, chiripitifláutico total.
Otra opción chiripiti sería:
Presidente del gobierno, tú
Vicepresidenta, yo
Fiscal G.E ¿?, lo dejo a tu elección sr. Presi (al rey, ni una palabra)
Para empezar es suficiente. Los demás personajes? sobre la marcha o hacemos un casting de esos. Ya veremos.
El caso es que más de uno se iba a enterar lo que vale un peine, un café, una barra de pan?por no hablar de veleros, esquís, caballos y yeguas, claro.
En fin, Rafael, que sigas disfrutando de tu tiempo libre. Yo disfruto del mío.

Más besos.

16 de septiembre de 2007 12:47  
Anonymous acrataperez@yahoo.es said...

Quemar por quemar no, habrá motivos sobrados. Si uno del áfrica coge un muñeco del rey y le clava unas agujas es magia negra. Si un catalán, un vasco, un gallego, un extremeño, un Rafa Reig quema una fotillos es nacionalismo. ¡Venga ya!

16 de septiembre de 2007 13:06  
Blogger Ácrata Pérez said...

Quemar por quemar no, habrá motivos sobrados. Si uno del áfrica coge un muñeco del rey y le clava unas agujas es magia negra. Si un catalán, un vasco, un gallego, un extremeño, un Rafa Reig quema una fotillos es nacionalismo. ¡Venga ya!

16 de septiembre de 2007 13:07  
Anonymous Anónimo said...

(A Hugo) ¿a quién le haría daño que se quemara una foto de tu madre? Sencillamente vuestro razonamiento es hipócrita y falso. Es una opinión, como otra cualquiera, pero ni verdadera ni falsa.

16 de septiembre de 2007 16:55  
Blogger Hugo said...

La diferencia es que mi madre no es un personaje público expuesto por tanto a nuestras críticas.
De mi madre tampoco hacen guiñoles en el plus, ni columnas críticas ni favorables,... La quema de una foto es una forma de expresar una opinión: iracunda, sí, pero pacífica.
Lo que pasa es que cada vez están más cercanas las orillas entre las que se permite la crítica y lo que hace muy pocos años era sencillamente una forma habitual de libertad de crítica hoy han conseguido que muchos lo vean como una monstruosa falta de respeto.
Aunque el Jefe del Estado fuera el Dios que presentan los medios de comunicación seguiríamos teniendo el derecho (¡la obligación!) de blasfemar

16 de septiembre de 2007 18:34  
Anonymous Anónimo said...

otra cosa: a la madre de hugo no la mantienen los españoles con sus impuestos, ni veranean en Marivent... ¡España sin reyes privilegiados ya!

16 de septiembre de 2007 18:44  
Anonymous Fran said...

En algunos blogs "literarios" ya comienzan a notarse los efectos del artículo de Javier Calvo "La historia de la nocilla", publicado en La Vanguardia el otro día. ¿Qué os parece la cosa, amigos? Lo pego a continuación por si alguien no lo leyó. Da para discutir un buen rato.

La historia de la nocilla
JAVIER CALVO - La Vanguardia, 12/09/2007


A principios de la década de 1920, el poeta escocés Hugh MacDiarmid reaccionó con aplomo a la indiferencia con que eran recibidos sus libros de poemas. Desde las páginas de varias revistas editadas por él mismo, y usando incontables pseudónimos en la prensa, se dedicó a reseñar docenas de veces sus propios libros, lamentando una y otra vez el despiste de los lectores y explicándoles por qué su obra tenía que liderar el modernismo internacional. Su deliciosa histeria didáctica es un prototipo no sólo de lo que medio siglo más tarde se llamaría Cultura DIY (Do It Yourself),sino también de las disfunciones del escritor moderno frente al patio de butacas vacío: coprolalia, infantilismo, síndrome de Napoleón y esa cosa negra que los franceses llaman le cafard.

Asociada en sus inicios con el punk y con la ética anticonsumista, la Cultura DIY se vigoriza, como es natural, en los momentos de mayor ostracismo de la escena cultural. O sea, cuando productores, editores y agentes no encuentran posibilidad de beneficio material en la creación emergente. La Cassete Culture de los ochenta, el movimiento Guerrilla Girls o Bomb The Music Industry son algunos casos clásicos. En la escena literaria española, donde casi hay que remontarse a la antología de los Novísimos para encontrar un programa literario colectivo que no se apoye en insulsas proclamas de diversidad, resulta asombroso ver aparecer un foco de energía y de actitud allí donde parecía imposible que brotara algo. El grupo literario bautizado este año como Generación Nocilla por las periodistas Nuria Azancot y Elena Hevia puede carecer de impulso punk (y a veces dar cierta impresión de reunión de empollones), pero está claro que esa energía y esa actitud son reales.

Sus señas de identidad como grupo pueden parecer confusas a tenor de lo escrito sobre ellos, pero en realidad son bastante claras. Su asociación con editoriales minúsculas (aunque en muchos casos después de intentar publicar en editoriales más grandes, lo cual contradice su pathos anticomercial); el blog como forma de comunicación interna; la reivindicación del experimentalismo español de los setenta y del americano de las últimas décadas; y la influencia de la teoría literaria, así como la conexión con el mundo académico y su afición por celebrar congresos para discutir sus teorías. Puede que estos cuatro elementos sean revulsivos o puede que no, pero está claro que suponen una ruptura con el panorama literario existente. ¿De dónde ha salido la Generación Nocilla, entonces? La respuesta requiere un poco de historia reciente.

Cierto afán maximalista, a menudo promovido por sus propios integrantes, ha construido una nómina desproporcionada de integrantes de la Generación Nocilla. Pese a su nombre, el grupo tiene poco de generacional: al fin y al cabo, gente tan dispar como Espido Freire o Nicolás Casariego también nacieron en los 70, mientras que otros como Kiko Amat, Lolita Bosch, Isaac Rosa o yo mismo no compartimos realmente la mayoría de sus preceptos, aunque a veces la Generación Nocilla haya buscado la fuerza en los números. En su origen, el grupo se aglutina en torno a la publicación de La fiesta del asno (2005) de Juan Francisco Ferré, continúa con Proust Fiction (2005) de Robert Juan Cantavella y Subterráneos (2006) de Vicente Luis Mora, y tiene sus obras más representativas en Nocilla Dream (2006) de Agustín Fernández Mallo y Afterpop (2007) de Eloy Fernández Porta, cerebro indiscutible del grupo. La rabiosa anticomercialidad del quinteto es a la vez la causa de la escasa circulación de su obra y el resultado de la indiferencia editorial y mediática durante los años larvarios del grupo. Es en esa indiferencia donde encontramos la verdadera génesis y razón de ser de la Generación Nocilla.

Cuesta encontrar un momento más deprimente para iniciarse como escritor en España que los últimos cinco años: las ventas bajan todos los años, el thriller histórico devora el mercado y el establishment cultural cierra filas en torno a lo consolidado y en contra de cualquier cosa que huela a nuevo. Editores como Jorge Herralde proclaman a los cuatro vientos que no hay autores jóvenes interesantes. En este entorno, los proto-integrantes de la GN, liderados por Fernández Porta, desarrollan las bases de su beligerancia. Las puertas cerradas de las editoriales los llevan a la autogestión, a través de internet, de sellos como Berenice, Plurabelle y DVD y de órganos como la revista LateralydespuésQuimera.A la desatención responden con endogamia orgullosa y con aridez: el desapego por la narración y por los personajes es una de sus señas de identidad, incluso en Nocilla Dream,la obra más leída del grupo. Su entramado de blogs teje densos argumentos de teoría literaria en torno al tema favorito, y a veces obsesivo, del grupo: la diferencia con las generaciones precedentes, así como sus propios rasgos de identidad como grupo. Es cierto que los artículos de Hevia y Azancot son miradas desde fuera, pero solamente hace falta rascar un poco para ver que no se apoyan tanto en análisis propios como en las premisas propuestas por la propia gente Nocilla.

¿Y en qué se cimenta esa diferencia con los predecesores? Ahí radica paradójicamente uno de los puntos flacos del ataque Nocilla.El problema está en que, mientras que casi toda vindicación histórica del experimentalismo suele ser la reacción a una generación previa anquilosada, esto dista mucho de ser cierto en el caso de los Nocillas. Autores como Ray Loriga, Rodrigo Fresán, Francisco Casavella o Luis Magrinyá son de todo menos conservadores, y es evidente que han asimilado en su obra a Ballard, Burroughs, los posmodernos americanos y otros muchos referentes reivindicados por Fernández Porta y compañía. Resulta difícil defender que la GN esté introduciendo en la literatura española, tal como se puede leer en alguna parte, cosas como la fragmentariedad, la influencia americana, la cultura pop o la mezcla de géneros, que ya hace tiempo que estaban por aquí. Por otra parte, la idea de que la literatura considerada seria en realidad es pop y que la literatura poppy es la verdadera crítica cultural, presente en el ensayo Afterpop,el principal documento teórico del grupo, es tan compleja que requiere un libro entero para ser explicada, y tampoco ayuda mucho a entender el grado de innovación de las obras del grupo. En última instancia, el hincapié continuo en la teoría parece indicar incluso que dichas obras no consiguen transmitir por sí solas el mensaje que el grupo se ha propuesto transmitir.

He dicho antes que la Generación Nocilla es una energía y una actitud, y también un insulto al sistema. Esa es la verdadera diferencia con proyectos literarios anteriores, y es bajo ese prisma que tiene valor su peculiar mezcla de ética DoIt Yourself,desprecio al mercado, histeria teorizante, provocación, histrionismo y amor por la controversia. Como MacDiarmid inundando la prensa de reseñas de sí mismo, la Generación Nocilla reinvindica el síndrome de Napoleón (verte a ti mismo mucho más grande de lo que te ven los demás) y no duda en autopromocionarse en términos mesiánicos. Los cinco libros que he mencionado antes, mi canon nocillero personal, son el inicio de algo probablemente efímero, en la medida en que probablemente sus autores irán pasando de forma gradual al mainstream (el primero Fernández Mallo, que ya ha fichado por Alfaguara). Sin embargo, hasta que eso pase, vale la pena disfrutar del momento de forma de estos angry youngmen,ya un poco creciditos pero todavía dispuestos a dar mordiscos y patadas.

16 de septiembre de 2007 18:46  
Blogger La vieja said...

A mí me da que hasta los mismos monarcas están hartos de la monarquía. Me imagino al rey ilusionado viendo las imágenes de la quema. Me imagino al rey tachando emocionado días del calendario. Me lo imagino disfrazado con un silbato, levantándo ánimos en los futuros días soñados de revueltas. ¡El rey quiere librarse de lo que se le impuso desde su nacimiento!
Pero no termino imaginándomelo cediendo su casita de Mallorca...

16 de septiembre de 2007 19:15  
Anonymous Carlos J. Galán said...

Un delito especial de injurias al rey como símbolo es tan medieval como... la monarquía misma.
Yo no quemo fotos de nadie -en contra de lo que suelo ver a mi alrededor, estoy convencido de que el republicanismo no debe estar reñido con el respeto personal-. Pero de ahí a considerar que quemar una foto de alguien sea un delito va un abismo.
Y ya puestos a señalar preceptos legales arcaicos e irracionales, os recuerdo el artículo 56 de la Constitución: "La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad". Haga lo que haga.

16 de septiembre de 2007 19:27  
Anonymous Javier said...

Hombre, que no sé quién diga aquí que quemar fotos (de quien sea, rey o no) es un acto pacífico... ¡¡¡Madre mía!!! Le ha faltado redondear con un "¡Son cosas de chavales como los borrokako mutillak!" Total, sólo eran 400 pacíficos extremistas exacerbados.

A mí me parece mal que le monten el pollo al rey, a ZP (que es un tonto al sol) o a la madre de quien sea. Me parece tan idiota quemar fotos y banderas que yo le atribuiría un delito de "Estupidez iconoclasta". Pero me parece fatal que haya a quién le parezca mejor dependiendo quién sea el retratado que va a la pira.

Aunque es cierto que como delito, lo que se dice delito, es una memez.

Entiendo que este no es un debate república vs monarquía, así que, ¡Larga vida al Rey!

Javier

16 de septiembre de 2007 20:39  
Anonymous Alvito Godino said...

¿Y por qué algunos periodistas del corazón pueden hacer con total impunidad "críticas" de la Letizia?
¿Y por qué una de las falanges se dio el lujazo de situar la foto del príncipe entre los enemigos de España?
Ni lo veo bien ni lo veo mal, pero, considerando el capítulo anterior, lo de la portada de El Jueves, a uno le entra la duda de que haya una especie de campaña no sé con qué fin; tal vez sea como dice Rafael, en tono de sorna, aunque no lo creo. Es posible que sepan que la monarquía está perdiendo puntos vertiginosamente y necesiten hacer demostraciones de fuerza.

16 de septiembre de 2007 21:22  
Anonymous Anónimo said...

Hola a todos! Esto es una locura total! Quemar una foto del rey no es un delito porque sea una foto del rey sino porque no se pueden quemar cosas en la calle, que contamina hombre! No habeis visto lo del cambio climatico? Por lo visto el mundo está al borde del precipicio por los malos humos de algunos.

Yo rezo (laicamente, se sobreentiende) cada día porque nadie me arrebate mi sueño de la III Republica haciéndola realidad; porque si acabara por llegar de la mano de estos politicos mucho me temo que el percal no sería mucho mejor de lo que tenemos en la actualidad.
Lo mismito me pasó con Londres, que era mucho más bonita antes de conocerla.
Un saludo afectumultuoso.

16 de septiembre de 2007 23:53  
Anonymous Anónimo said...

con respecto al artículo sobre la GN (no Guardia Nacional, sino los así mismos llamados"generación nocilla"):
es evidente que es un autobombo que finge huir de la fama sólo para conseguirla; basta ´leer el desprecio del nocillo dream por la fama y las entrevistas y ahora se le ve en cuanta revista y sarao se le pone a tiro... en cuanto a su novedad literaria... hombre, hay que pensar que nuestra literatura, la que leemos todos, incluye, además de la larga lista de autores españoles que "innnovan" con el lenguaje, de Góngora a Vila Matas, (también) a los autores de Hispanoamérica; y después de Cabrera Infante, Cortázar, Puig, Sarduy, Gómez Jattin, Zalamea y un larguísimo etcétera, que vengan estos niñatos de 40 años (niñatos de la tercera edad) a decir que quieren romper reglas es algo que va más allá de la ingenuidad: es una dura y pura gilipollez de uno que quiere ser más famoso que Belén Esteban. Por Dios.

17 de septiembre de 2007 0:12  
Blogger Antonio Piera. Madrid. said...

Entiendo que las últimas medidas de la Fiscalía del Estado respecto a las chorradas menores a que se dedica ahora tan solo reflejan la pacata y timorata postura del Gobierno Zapatero frente a las cuestiones esenciales. Por esa misma razón, la misma Fiscalía pasa por alto sistemáticamente panegíricos anticonstitucionales de la mano de los voceros de la Cope, o el Ministerio de Educación se baja las bragas (o calzones, que no sé lo que suele llevar) y permite "adaptar" el contenido de la asignatura EplC al ideario de los colegios casi todos regentados por la Iglesia Católica que a la vez subvenciona con nuestro dinero, que es lo mismo que hace con la propia Iglesia manteniendo un Concordato vejatolrio y claudicante.
Que ya me jode.

17 de septiembre de 2007 1:45  
Blogger Apostillas literarias said...

El autor ha eliminado esta entrada.

17 de septiembre de 2007 6:56  
Blogger Apostillas literarias said...

Ojalá con quemar las fotos pudiera lograrse un cambio, al menos lo digo por los políticos de mi país.

17 de septiembre de 2007 6:57  
Blogger Más claro, agua said...

Lo confieso: la semana pasada, en una barbacoa con amigos, quemé un periódico en cuya portada aparecía una fotografía del Rey... ¿Me voy directamente 'pa' la Fiscalía o vienen ellos? ¿La Fiscalía tiene bar? ¿A qué hora cierran?

En la misma portada venía
Fernando Alonso. ¿Me denunciará la FIA? ¿Ya nunca podré comprarme un Mercedes?

Los símbolos los carga el diablo...

17 de septiembre de 2007 8:54  
Anonymous Tito said...

Fran, respecto al artículo de Javier Calvo, lo he insertado en los foros de debate de Hotel Kafka, ya que parece que este hilo ha seguido girando alrededor de las contradiciones que presenta la reacción ante el caso de la quema de fotos.

La dirección es ésta:
http://www.hotelkafka.com/foros_literarios/viewtopic.php?p=35#35

17 de septiembre de 2007 9:32  
Anonymous Opción C said...

¿Quemar fotos?. No es mi estilo.
Las dejo como parte de una historia que han sido.
Que hay que cambiar la historia, pues se cambia y punto.
El odio, la rabia y todo eso no te lo quitas así como así, a pesar de que algunos listillos de la psicología pretendan engañar a la gente con eso de romper cosas a martillazos para aliviar el estrés. Ja,ja.
¡Cuánta imaginación!
Lo mismo, lo que hay que quemar son unos cuantos libros.. No sé, se me acaba de ocurrir, Rafael.

Besos.

17 de septiembre de 2007 11:48  
Anonymous Andrés Gastey said...

Vamos a ver, Rafael. Tres cosas: el fuego, la libertad de expresión, la monarquía.

El fuego como modo de expresión política es algo, creo, discutible. Admitiendo que no es lo mismo quemar marranos, quemar libros o quemar fotos, las tres actividades no dejan de ser manifestación de una mentalidad autoritaria, primaria, poco proclive a verbalizar el disenso y orientada al exterminio físico. Francamente, no te veo a ti quemando fotos de, pongamos, Dan Brown.

La libertad de expresión es, a la vez, sagrada y condicional. Que alguien se proclame antimonárquico en España no sólo no está penado, sino que es algo que se produce cotidianamente. Pero una cosa es decir que pretendes la supresión de la monarquía y otra cosa es gritar "Borbons, pim, pam, pum", que es lo que, por lo visto, gritaban los incendiarios. Éstos, además, y viendo las banderolas que lucían, eran auténticos "patriotas", que estoy seguro habrían suscitado la censura de Ferlosio.

La monarquía. ¿Sirve o no? Yo creo que ha servido hasta ahora. Pero su mantenimiento se hará crecientemente difícil de justificar. En mi opinión, la sucesión pondrá a prueba la institución. Ahora bien; como a algún otro, se me ponen los pelos de punta pensando en quién y cómo podría ser el Presidente de la futura III República española.

Lo dicho: salud, República y un abrazo.

17 de septiembre de 2007 12:12  
Blogger Emma said...

Andres Gastey,
Estoy de acuerdo contigo. El impulso piromano esta cargado de odio. Yo censure las imagenes, no porque quemaran la foto del Rey, sino por lo peazo de energumenos que me dan miedo.

Rafael, si tus hijos un dia te vienen a casa con la cara tiznada de negro y traviesas sonrisas asesinas : Papa, hemos quemado la foto de la princesa Letizia, del papa Benedicto y de Ruiz Gallardon!

Que les responderias?

17 de septiembre de 2007 12:38  
Anonymous Paul Auster said...

La monarquía es una institución anacrónica, es decir, digna de una crónica de Ana Rosa Quintana y punto pelota partido.hl

17 de septiembre de 2007 12:54  
Anonymous Enrique said...

La verdad es que a mi los que agitan banderas me parece que quieren darme con ellas.
La verdad es que los que queman fotos me parece que quieren buscar enemigos por que no tienen razones y quizás un día me quemen a mi.
La verdad es que se puede fabricar patria sobre odio, es lo fácil.
Puede que los que tenemos miedo no veamos la verdad, por eso, por no tener patria ni rey.
P.D.: Ni dios.

17 de septiembre de 2007 13:02  
Blogger LUIS AMÉZAGA said...

Luego tendremos que quemar banderas de La República para salir en la foto. Es agotadora la pirómana libertad de expresión :(

17 de septiembre de 2007 13:42  
Anonymous ro said...

Uhmm, estuve fuera, y no me he enterado de nada de esto. No me queda claro quién ha quemando la foto del rey. ¿Fuiste tú, Rafael?. En cualquier caso, se trata del tipo de magia más antiguo:
"Se llama magia simpática la creencia muy extendida en ciertas culturas que dice afirmar que puede ocasionarse un beneficio o un perjuicio a un determinado individuo según el bien o el mal que se cause a una imagen del mismo o a algún objeto que haya estado antes estrechamente ligado a él."
Cortado y pegado, que hoy es lunes y estoy flojísima

17 de septiembre de 2007 13:47  
Anonymous Adolfo Cueto said...

Este comentario viene a propósito de un artículo ya publicado que me encuentro curioseando tu página. Lo pongo aquí por si no revisas lo anterior. Es para recomendarte el poema de Joan Margarit sobre Neruda y su hija Malva Marina; si no lo has leído, hazlo: te interesará, seguro. Lo tienes en Cálculo de estructuras (Visor), y se titula "Autopista". De nada.

Soy el de los poemas en bilingüe (no me digas que los perdiste) y padre y abuela de Cangas. Nos conocimos el viernes pasado en un bar frente a El Retiro. ¿Do you remember? Saludos cordiales.

17 de septiembre de 2007 21:03  
Anonymous Anónimo said...

Realmente, a estas alturas de nuestras vidas, que alguien se lleve las manos a la cabeza porque ciertos individuos queman fotos y transijan con el hecho de que unos sinvergüenzas vivan a costa de ellos, paguen sus vacaciones, sus festejos y bodas, y, por si fuese poco, acudan seguramente a votar creyendo que están participando en una democracia es para echarse a reír por no llorar. Democracia+Monarquía=Hipocresía. Tener un Jefe del Estado cuyo único mérito (¿?) es ser hijo de alguien que desciende de anteriores Jefes del Estado (y, en el caso de España, todos pésimos) es como acudir a un quirófano a que te opere de cataratas un retrasado mental, ciego y con Parkinson por el mero hecho de que se apellida Barraquer. Lo dicho, empezad por criticar lo grueso y dejad las minucias para cuando se resuelvan las inepcias y las injusticias más graves: que quemen fotos, si les apetece, mientras haya gente viviendo del erario público porque su abuelo fue rey... En lo que respecta a ese comentario de que Zapatero es un tonto al sol: no conozco de nada a este Sr. Zapatero, pero, no obstante, me da la impresión de que es bastante más inteligente que cualquiera de los que están convencidos de que es un tonto (incluyendo, por supuesto, al ínclito e inútil señor Rajoy, que ese sí que no ha hecho nada más en su vida que equivocar estrategias políticas de oposición).

19 de septiembre de 2007 11:32  
Anonymous Anónimo said...

Te han "juzgao"... pues eso Rafael, te han hecho una masacre en primera instancia:

"Rafael Reig, capullito de alhelí"
http://masacreenlosjardines.wordpress.com/

¿que opinas? Ya tengo ganas de leerte en otro "papel", sin lo de El Cultural va dando mono.

19 de septiembre de 2007 22:57  
Anonymous Javier said...

¿Una respuesta para mi humilde comentario sobre ZP? Muchas gracias, Anónimo... Por ciero, me entusiasmó el "Lazarillo". Enhorabuena.

Estas cosa me encantan. Y cuanto más agresivo, mejor.

Lo primero que te tengo que decir, y espero que no te moleste, es que me importa muy poco si piensas que mis opciones y preferencias políticas son todo eso que has dicho. Te veo muy seguro en las tuyas. Eso es muy bueno, me alegro por ti, pero apuesto a que sólo tienes amigos entre los que te dan la razón. ¡Qué poco diverso! ¡Qué poco edificante!

Te veo tan, tan seguro de lo que afirmas que no me voy a cansar siquiera en sugerir las razones por las que yo prefiero mil veces a Juan Carlos I antes que a un politicastro de mierda como jefe del estado (al que, por cierto, con mucho menos consenso, habría que pagarle las vacaciones, como a ZP en Cancún o a Sarkozy en el yate o en EEUU). Yo soy así de idiota. ¿Qué le voy a hacer?

Me alegro mucho de que te guste Zapatero (¿tienes posters suyos en tu cuarto?), pero tu comentario, como ya me pasó con otra persona en otra ocasión en este blog, es una mera proclama sectaria que destapa abiertamente esas carencias y esos prejuicios que en un tío progresista y de izquierdas no deberían existir. A mí tampoco me gusta Rajoy, a ver si os enteráis de una vez que el creer que ZP es un tonto al sol (por favor, que le den el Nobel ya), no implica necesariamente ser votante del PP, ni leer la Razón ni escuchar a Fedeguico. No. En España hay muchas más opciones. Esa visión de la realidad es muy limitadita, perdona que te sea tan franco... Fíjate bien que he escrito franco con f minúscula. Ya sé que para ti y para mucho como tú, los que nos metemos con ZP somos muy Francos.

Por último, te diré que soy una persona que cree en la convivencia y en el respeto y, por tanto, deplora la actuación de unos cafrés extremistas que queman fotos, banderas, amenazan de muerte y no dejan hablar a nadie que no opine como ellos. Estos sólo pretenden imponer por la fuerza sus cuatro ideas de grabadora hipnopédica y lo hacen de una manera tan repugnantemente fascista que me extraña que haya gente que no lo condene.

Si quieres alimentar más tu idolatría Zapateril, te recomiendo vivamente "Viajando con ZP" de Javier Valenzuela. Es descacharrante, pero muy buena para la Formación del Espíritu del Gobierno de Españñña.

¡Y viva el rey, coño! Juan Carlos, majo, pide lo que quieras que pago yo.

Javier

PDT: Os dejo que llego tarde a Barraquer.

21 de septiembre de 2007 16:42  
Anonymous lady said...

Sí que es una chorrada hacer tanta fiesta de una hoguerilla de fotos, pero en este alardeo democrático, en estos foros en los que todos nos sentimos tan guays y republicanos, me gustaría que reflexionáramos más sobre el término democracia. Me parece una mierda de democracia la que sólo nos permite presentar una papeleta cada 4 años y ya! Ja!
Somos todavía muy parados españolitos, muy conformistas y marionetas, más calle, más protesta, más voz alzada...

22 de septiembre de 2007 0:28  

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