Conduce con cuidado
El 1 de enero paseaba por el barrio con bastón. Temprano. Me cruzaba con tipos como yo, abuelos con gorra de visera y garrota, con historiales médicos, fracturas, ciática, azúcar, citas quirúrgicas aplazadas y una esportilla de recuerdos tristes que hay que llevar a cuestas.
En la calle había quedado expuesto el interior de los cuerpos de los más jóvenes: vómitos, bilis, sangre, lágrimas, semen, saliva, no sé si también cera de oídos. Pisaba cristales rotos y ese contenido de los órganos internos arrojado a las aceras. Había algunas palomas metiendo el pico en charcos de sustancias viscosas, irisadas; a veces con grumos, a veces humeantes.
No había periódico y quedaban aún criaturas que volvían a casa con los ojos vidriosos, el corazón diminutivo y el estómago empedrado de indigesto chocolate.
Daba cierta tranquilidad de espíritu ser por fin mayor, muy mayor, y poder pasear (aunque fuera cojitranco), y levantar la frente hacia el sol de invierno.
En Nochevieja cenamos todos juntos. Aquí estoy con mi novia en la cocina de Helena y Álvaro, con los whiskies del aperitivo.

Hablé por teléfono con el Orejudo.
-Estoy cojo, Orejudo.
-Pues nada, entonces te tendrás que pasar toda la noche follando.
-Qué remedio.
-Te libras del cava, de la acidez de estómago y del condenado chocolate con churros, que cae como una piedra.
-Sí, pero no puedo apoyar el pie. Así que como un señor: boca arriba y sin hacer grandes esfuerzos.
-Feliz año, avunculus.
-Ídem de lienzo.
Me quedé pensando que, en general, en la cama hacemos esfuerzos en sentido opuesto.Las tías intentan correrse. Lo antes posible. Los tíos intetamos no corrernos. Lo más tarde posible.
Así que, en realidad, casi siempre follamos en dirección contraria.
Como dos vehículos en una carretera solitaria: hay que poner la luz de cruce, para no deslumbrar al otro.
Nos vemos uno al otro de frente sólo un instante; y, luego, de espaldas, por el retrovisor, cada vez más lejos, aunque ya sepamos que, reflejado en espejos, todo está más cerca de la que parece.
Cada uno acelera hacia el lado opuesto, con todas sus fuerzas.
Cenamos lo de todos los años: almejas, lasaña.
Luego mi hermana repartió a domicilio a los cojos (la abuela y yo)y en casa nos pusimos una insensata cantidad de whisky en un solo vaso.
-Hoy vamos a chocarnos, nos estrellamos: ¡colisión frontal! -le aseguré a mi novia.
Así que, durante toda la noche, multiplicamos escandalosamente la siniestralidad, con accidentes en cadena, impactos directos de los que conseguirmos salir despedidos por el parabrisas, los dos lanzados por fin en la misma dirección, hasta estamparnos contra la corteza de un árbol y seguir rodando abrazados por la cuneta, cuesta abajo por un vertiginoso terraplén.
Dormimos felices y, por la mañana, salí a pasear arrastrando el pie malo, para contemplar el contenido de las vísceras de los más jóvenes, desparramado en los adoquines, a orillas de los portales. El serrín del corazón, el tenebroso cargamento del estomago, el espesor oscuro de la sangre estancada: todo convertido en abrevadero de tercas palomas grises.
Me tomé un coñac en el único bar que encontré abierto, La Camocha, en la calle Fuencarral.
Tuve que pedir otro.
En fin. Feliz año. Feliz 2008. Conduce con cuidado: en la dirección correcta. Precaución al volante bajo las sábanas.
En la calle había quedado expuesto el interior de los cuerpos de los más jóvenes: vómitos, bilis, sangre, lágrimas, semen, saliva, no sé si también cera de oídos. Pisaba cristales rotos y ese contenido de los órganos internos arrojado a las aceras. Había algunas palomas metiendo el pico en charcos de sustancias viscosas, irisadas; a veces con grumos, a veces humeantes.
No había periódico y quedaban aún criaturas que volvían a casa con los ojos vidriosos, el corazón diminutivo y el estómago empedrado de indigesto chocolate.
Daba cierta tranquilidad de espíritu ser por fin mayor, muy mayor, y poder pasear (aunque fuera cojitranco), y levantar la frente hacia el sol de invierno.
En Nochevieja cenamos todos juntos. Aquí estoy con mi novia en la cocina de Helena y Álvaro, con los whiskies del aperitivo.

Hablé por teléfono con el Orejudo.
-Estoy cojo, Orejudo.
-Pues nada, entonces te tendrás que pasar toda la noche follando.
-Qué remedio.
-Te libras del cava, de la acidez de estómago y del condenado chocolate con churros, que cae como una piedra.
-Sí, pero no puedo apoyar el pie. Así que como un señor: boca arriba y sin hacer grandes esfuerzos.
-Feliz año, avunculus.
-Ídem de lienzo.
Me quedé pensando que, en general, en la cama hacemos esfuerzos en sentido opuesto.Las tías intentan correrse. Lo antes posible. Los tíos intetamos no corrernos. Lo más tarde posible.
Así que, en realidad, casi siempre follamos en dirección contraria.
Como dos vehículos en una carretera solitaria: hay que poner la luz de cruce, para no deslumbrar al otro.
Nos vemos uno al otro de frente sólo un instante; y, luego, de espaldas, por el retrovisor, cada vez más lejos, aunque ya sepamos que, reflejado en espejos, todo está más cerca de la que parece.
Cada uno acelera hacia el lado opuesto, con todas sus fuerzas.
Cenamos lo de todos los años: almejas, lasaña.
Luego mi hermana repartió a domicilio a los cojos (la abuela y yo)y en casa nos pusimos una insensata cantidad de whisky en un solo vaso.
-Hoy vamos a chocarnos, nos estrellamos: ¡colisión frontal! -le aseguré a mi novia.
Así que, durante toda la noche, multiplicamos escandalosamente la siniestralidad, con accidentes en cadena, impactos directos de los que conseguirmos salir despedidos por el parabrisas, los dos lanzados por fin en la misma dirección, hasta estamparnos contra la corteza de un árbol y seguir rodando abrazados por la cuneta, cuesta abajo por un vertiginoso terraplén.
Dormimos felices y, por la mañana, salí a pasear arrastrando el pie malo, para contemplar el contenido de las vísceras de los más jóvenes, desparramado en los adoquines, a orillas de los portales. El serrín del corazón, el tenebroso cargamento del estomago, el espesor oscuro de la sangre estancada: todo convertido en abrevadero de tercas palomas grises.
Me tomé un coñac en el único bar que encontré abierto, La Camocha, en la calle Fuencarral.
Tuve que pedir otro.
En fin. Feliz año. Feliz 2008. Conduce con cuidado: en la dirección correcta. Precaución al volante bajo las sábanas.
Etiquetas: Antonio Orejudo, bares de Madrid, familia, jóvenes, mi chica, Rafael Reig
Pues aquí pondré lo que se me vaya ocurriendo. Poca cosa, en general. Lo primero que se me pase por la cabeza. Lo que lea por ahí y lo que me cuenten en la barra de los bares o los amigos. Y si alguien quiere poner algo también, estupendo: no censuraré ningún comentario.


30 Comments:
Desde Granada te mando un fuerte abrazo y te deseo un año cojonudo.
Conocí a tu hermana Helena, muy maja, se parece mucho a Anusca.
Dale un beso a tu chica.
¡Hasta pronto!
Ya echaba de menos leerte. Alentador para empezar este año con optimismo. Gracias por seguir ofreciéndonos este rincón.
Feliz año, para ti, tu chica, tu niña y tus amigos, que sois ya un poco nuestros.
Besos
Feliz año, señor Reig.
Desde Murcia le recomiendo este blog. Me he reído un huevo y eso siempre es bueno.
http://elsonidoylafuria.wordpress.com
Fermin
¿Y te lamentas de la cojera que te dio para conducir pisando fuerte toda la noche? ¡Si es que te quejas de vicio! Tu chica tiene muy buena pinta,y tu Anusca bellísima disfrazada de India.
Besucos.
Las chicas hacen todo lo posible por correrse antes????? Ahhh¡¡ Pues me acabo de enterar... ¿no?. ¿Va en serio?. ¿Como una película de 'preparados, listos... ya¡'?. Perdone usted pero no acabo de creérmelo. O eso, ó que soy una especie rara distinta de todas las mujeres. En la cama disfruto y hago que disfruten, muerdo, araño, monto, bajo, pero jamás intento correrme pronto. Si lo consigo, perfecto. Si lo hago más de una vez, genial. Pero si no me corro, ni siquiera disimulo, que siga intentándolo ó no. No sé, hay miles de formas de disfrutar, de acuerdo que es una putada juntar a alguien frígida con un eyaculador precoz pero... por qué no disfrutar sin pensar? ¿Y los juegos eróticos, y los previos?. No tienes por qué correrte solamente cuando te penetra no?
Aunque creo que últimamente, lo que menos me pasaría por la cabeza en la cama con alguien es similitud con coches y accidentes... ya han estado bastante en mis pesadillas¡¡
Feliz año nuevo, rafael¡¡
Pd. Yo tampoco salí, aunque reconozco que tuve menos suerte, acabé sóla en la cama pero con dulces y velados sueños.
Besos¡¡
Pues a mí en febrero me toca renovar el carné de conducir. No es la primera vez, o sea, que llevo algunos años conduciendo. Aprendí a hacerlo en un 850 de la mano de todo un experto: un fitipaldi muy guapo, por cierto. Pero como soy una alumna rebelde, me cansé de tanta instrucción y decidí acelerar o reducir a mi antojo: una gozada. Aunque admito que contar con un buen maestro tiene sus ventajas. En más de una ocasión me he quedao con el grupito de turno impaciente por reafirmarse en eso de: es una mujer ¿qué quieres?, mientras aparcaba mi Y-10, como si nada, en un espacio bastante reducido. Otras veces me disputaba la salida en el semáforo, cosas de la edad.
Ahora, nada de eso. Supongo que es por culpa de la tranquilidad de espíritu o del precio de la gasolina. A saber.
En fin, Rafael, que prefiero pasear (incluso el primer día del año) con el chándal puesto (sin tacones) junto a mis compañeros de corridas, dispuesta a sudar la camiseta y a sentir cada músculo del cuerpo. Como lo oyes: nada del otro mundo.
Felices besos.
Uno no sabe que tiene pies, brazos o manos (de la pata sabemos... cuando la metemos) hasta que éstos se niegan a obedecer. La insubordinación nos pilla siempre desprevenidos . Cuánto le debemos a los innumerables bastones anónimos que nos soportan, que basta con que uno solo falle para que el cuerpo se derrumbe y la vanidad añore... "No somos nada, y menos en paños menores". ¿ Qué le parece?
Por si acaso,no suspenda usted el tratamiento
El frío Enero
Cuidado, que con la nueva ley si hace usted el loco en la cama le pueden multar, retirar el carné fornicador, e incluso meter en prisión.
Feliz año, Señor Reig.
PD: Me apuesto la palangana a que un día de estos se olvida usted el bastón en un bar.
No conozco mejor manera de recibir el año, don Rafael, que con una reiterada declaración de intenciones bajo las sábanas. Lo más reiterada posible, que a mi edad nunca es mucho y a la suya aún admitirá apuestas, imagino. Yo recibí este bisiesto de la misma guisa y eso que no nos habíamos puesto de acuerdo. También le diré que llevamos mi chica y yo varios años con tan sabio proceder y que ello no nos ha garantizado ni más ni menos venturas, aunque, bien pensado, que te quiten lo bailao.
Lamento contradecirte, dilecto, pero más estoy de acuerdo con lenita en cuanto a lo de las prisas por correrse y tal. Ella sí que sabe.
Qué gustito da comenzar el año saltando y santando entre badenes y badenes que...ejem.
Feliz año, amigo Reig.
Buen comienzo de año, como debe ser, si señor. Me ha gustado tu metáfora a lo pesadilla DGT; ingeniosa y lírica, aunque, en otro momento, disentiría (o quizás matizaría) su premisa de partida. De todas maneras, feliz 2008.
De verdad Rafael, no te conocía ni de mentas. Aunque creo estar justificada, vivo en Argentina, el país menos sudamericano de Sudamérica y aquí no se han publicado tus trabajos hasta donde sé.
He llegado a este blog después de un par de clicks que comenzó en Karma Peiró y aunque "Conduce con cuidado" está bueno, me detuve por otras palabras tuyas.
Tropecé con "Derecho a no serlo", de tu autoría, lo copié y debo confesarte que también pienso atesorarlo y divulgarlo. (Ojalá me autorices)Lo escribiste desde las vísceras, desde el cansancio moral y se nota. Quizás es allí donde encuentro ese efecto movilizador que me provocaron tus palabras.
Celebro el encuentro con tu cordura.
Un saludo cordial
Saludos de un kamikaze. Está bien ir cuando vuelven. Está bien correrse cuando ya han empezado a hablar.
Feliz Año, Rafael. Ten cuidadín que vas a dar positivo en el control de alcoholemia.
Un abrazo
Javier
don rafael:los animales del circo, cuadrupedos y bipedos lamentamos profundamente su inoportuna tendinitis, a la vez que celebramos el muy literario uso del bastón que recupera la tradición valleinclanesca de ilustrados y letraheridos y como escribe Apuleyo -asno de oro- "nec tamen nostri sermonis artes infelicissimo profueront iuueni.." o sea que de nada sirvieron mis artes oratorias...
Quiero comenzar el año, don Rafael enviandole por la red un abrazo tan virtual como sincero.
Ramón PERNAS
Feliz año, Rafael. Te deseo una pronta recuperación. No hagas caso a Nata, que es mayor. A mí las tendinitis me duran quince días y ya no me acuerdo cuando cumplí los cuarenta (puesto así, en letras, queda más suave).
Muy interesante tu teoría. Pero ya sabes que, aunque unos vais y otras venimos, siempre hay un punto de encuentro satisfactorio.
Muy guapa tu chica.
Un besazo
Me ha encantado tu relato, yo de momento, no necesito bastón.
Enhorabuena por tu buena vida.
Felices Reyes
Estoy encantado, por fin, de leer a alguien que hace apología del beber, sin sentirse mal por decirlo!
Me da la impresión que en Madrid a la gente que bebe no se la mira tan mal como en Barcelona; aquí, entre los mossos (omnipresentes, parece esto un estado policial) , nuestra clase política, que todo lo arregla prohibiendo, y nosotros mismos, que somos unos agachaorejas, diría que la palabra libre (taxis aparte) cada vez se aplica menos.
Estoy haciendo una lista con todos los bares que mientas en tus escritos, para hacerme una buena ruta el día que viaje a Madrid.
Eso sí, lo del coñac mañanero me lo saltaré: mejor una Voll Damm.
Felicidades, Rafael, i bon any a vos y a los suyos.
D.Rafael, no se si es el lugar, pero...¿esta usted al tanto de lo de Fuentetaja?:
http://quierescallarte.ourproject.org/article.php3?id_article=163&id_document=3056
En fin, mi fin de año fue el habitual, aunque llegue a casa por mi propio pie, ya amanecido.
La mejor opción para el fin de año es una buena almohada, reservando la cartera y el hígado para días más propicios. Yo, desgraciadamente, no la tomé. Feliz año y suerte con la tendinitis, una dolencia leve pero muy incómoda.
Yo me conformaría con "conducir" en una cama. Yo no sé muy bien por qué pero últimamente me estoy viajando por sitios más raros... Por cierto, Brecht prefería el orgasmo no simultáneo. Supongo que es algo así como hace turnos para sentarse en el sidecar, que también tiene su gracia.
Feliz año, por cierto.
Me gustaría ante todo destacar el vuelo ascendente de aquel pájaro,
no por nada sino porque precisamente por eso, cierto día que no existe llegará a mí la más injusta de las arcadas que nadie ofrece a no ser que no vayamos dando tumbos sin saber en que lugar de la geografía estadounidense se halla el cadáver de un espía sordo que a lo sumo habría podido llegar a escuchar la conversación mantenida por los máximos representantes de los ministerios que aún están por resolver a pesar de caminar todos los días por el zaguán sin dejar ni rastro de aquellos que quisieron pero que luego todo quedó en falsas promesas o simplemente en promesas.
Llegados a este punto también me gustaría de decir que cuando un reloj llega tarde a una cita, la culpa no la tiene precisamente el envoltorio de un regalo sino aquella insignificante meada que hicimos en la pared justo al lado de la casa de un chico al que por lo visto le gustaba ver unas revistas un tanto raras, raras, raras, cuando por fin se comprendía que la tarde estaba empezando a caer sobre un río en extinción.
Me parece ridículo o simplemente lamentable que se abran las ventanas y sólo se oiga a los de siempre chillarse y decirse cosas de mal gusto, cuando en ese momento pueden estar paseando un grupo de chavales que vuelven cabizbajos precisamente porque a lo mejor no han encontrado lo que buenamente no han buscado.
Pero en fin, dejemos que el tiempo corra y que lo haga a nuestro favor porque ya que tenemos que aguantar a los máximos responsables de ciertas artimañas, prefiero que sean los de siempre los que me den el coñazo no vayamos a que luego vayan diciendo por ahí que la cosa está que arde porque entonces saldré yo a la palestra a decir que la cosa no es que esté que arda sino que la cosa está que trina, que no viene a ser lo mismo.
Pero como a lo mejor cierto ruido deja caerse a eso de las tres de la tarde o que en su lugar un chasquido deje boquiabierto, alicortado o barbilampiño a cierta persona , prefiero de que se me ignore en este momento y que posteriormente, a eso de las tres y pico de la tarde se llegue a apreciar con mayor nitidez que los objetos volantes que se hallan en mitad de la nada se conserven tal y como un día alguien o algo los trajo al mundo que era lo que en un pricipio yo me venía a referir.
Rafael Reig, te leo y te descubrí en "público". Pata negra.
Oye, Rafael, estoy tratando de entrar en el blog de Mateo de Paz, pero no puedo. ¿Le ha pasado algo?
Besos,
Belén
No beba demasiado que afecta a la conducción! Nos tiene amaestrados. Ni uno solo le nombra como no debe.
Un grato descubrimiento su casita digital. Feliz año, pretalentosa.
A cuidarse, Rafael, aunque le recomiendo no abandonar el bastón cuando rinda a la tendinitis: es instrumento elegante y bien puede sacar de un apuro en caso de ser abordado por alguien de la escudería contraria.
Un saludo
Seguía yo cavilando, por lo del asunto del bigote y los parecidos, cuando reparo en tu Carta con respuesta y en la "respuesta" de tu cara. ¡Ya lo tengo!: James Taylor .
Como por él también pasan los años, te propongo deternos en la carátula de uno de sus discos memorables, Gorilla, allá por el 75,cuando posiblemente aún llevases pantalones cortos y no soñases con llegar a ser, si no cantante, sí un encantador de las palabras.
Me despido con una de sus frases más repetidas (y también de Carole King,la autora)
You've got a Friend:Dame Brune
Feliz año, Loren.
Lo mismo Dio, y gracias por frecuentar este rincón.
Lo leeré, Fermín.
De puro vicio, Esther, de puro vicio. Besos.
No, claro, Lenita, yo no he dicho eso. En general sí creo que los hombres nos corremos con más facilidad. Un hombre no dice "lo consigo" (como usted), por ejemplo. Y a partir de ahí me da que pensar lo de que vamos en dirección contraria, etc. Nada más. Suena bien su conducta en la cama... tentadora. Besos.
¿Nada del otro mundo? Pues a mí me parece muy bien, Maribel. Besos.
No suspendo el tratamiento, claro, el que yo mismo me he puesto.
Aún no me lo he olvidado, pero sí, es lo más probable, Carlos.
No lamente usted contradecirme, don Antonio, para eso estamos. Un placer.
Feliz, T ford.
Lo mismo, Miroslav.
Te autorizo a lo que quieras, Susana, y muy agradecido, faltaría más. Y sí, me cansa mucho tanta pamplina gazmoña. Gracias por visitar. Beso.
Ja, ja... gran frase, don Luis.
Un abrazo, Javier.
Don Ramón, qué lujo de latín... Otro abrazo apretado y constante.
Allí nos encontraremos, en el satisfactorio punto de encuentro, Beatriz. Besazo.
Felices para ti, Blumun.
Ya le recomendaré otros bares, don Llorenç, que en Madrid hay mucho y bueno, ya verá. Un abrazo.
Sí, estoy al tanto, Álvaro, pero gracias de todas formas.
Feliz año, Ricardo.
Ja, ja... me gusta lo del sidecar.
Vaya, tío Nicasio, no sé qué pensar de lo que dice.
Belén, Mateo ha dejado el blog. Hizo un último post de despedida y lo cerró. Lo siento. Besos.
Feliz año, Claudia. ¿Amaestrados? ¿Por qué dice eso?
Es un poco rimbombante, ¿no? El bastón, digo, Raúl.
Lo mismo digo, Dame Brune.
DON Reig, si nos acompaña en nuestra ronda estré encantado de pagarle todas las rondas.
Perdón, con las prisas...
DON Reig, si nos acompaña en nuestro itinerario baril estaré encantado de pagarle todas las rondas.
Una abraçada.
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