l Blog de Rafael Reig: Noche de Reyes

Rafael Reig, escritor y profesor de literatura

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jueves 10 de enero de 2008

Noche de Reyes

Ando tristón. Tuviera yo vida interior, inclusive me deprimiría; pero no es el caso, a lo más que llego es a estar algo abatido, medio mohíno.

Ya no sé ni de qué pie cojeo. Empecé el año cojo perdido, con tendinitis en el tobillo derecho. Cuando se me empezaba a curar, me dio un terrible ataque de gota en el pie izquierdo. Duele mucho, la verdad.

Todos los años Anusca y yo nos vamos a Miranda de Ebro a pasar los Reyes con mi hermana Columna.

Se iba a llamar Pilar, pero mis padres decidieron que no había tanta diferencia entre un pilar y una columna, y se llamó Columna. A mí, como es lógico, no me suena raro.

Desde que hay AVE, la red ferroviaria española está mandada recoger. Todo para el AVE, gritan, mientras suprimen paradas, trenes, líneas? Las poblaciones pequeñas se quedan cada día más incomunicadas y aisladas, los viajes son cada vez más caros, en fin, un desastre de proporciones descomunales. El presupuesto de 2008 dedica casi la misma cantidad de dinero al AVE que a todo el resto de la red. Cada año es más caro y más difícil viajar en tren.

Y más incómodo. Salvo en AVE, claro, ese tren para ejecutivos atómicos que sólo le dirigen la palabra a su propio móvil.

A Miranda de Ebro, aquel gran nudo ferroviario, quién lo diría, ya llegan pocos trenes. ¿Qué pensaría Pedro Rojas, el ferroviario (y hombre) inmortal en los versos de Vallejo?

Solía escribir con su dedo grande en el aire:
"Viban los compañeros! Pedro Rojas",
de Miranda de Ebro, padre y hombre,
marido y hombre, ferroviario y hombre,
padre y más hombre, Pedro y sus dos muertes.


Aquel Pedro que era capaz de "vivir dulcemente en representación de todo el mundo", el que fue asesinado, aunque "su cadáver estaba lleno de mundo".

(Hay un libro que se agotó allí, claro, sobre el campo de concentración de Miranda, a ver si lo reeditan y le echo un vistazo).

Cuando paró en Burgos, me bajé a fumar un cigarrillo. En seguida vino el revisor hecho un basilisco.

-No se puede bajar a fumar en las paradas -decía
-¿Por qué no? ¿Este tren va a Autzwitch o a Miranda de Ebro? Faltaría más que no me pudiera bajar donde me dé la gana.

Da un poco de risa: desde que prohibieron fumar en los trenes, los lavabos apestan a tabaco.

Mi hermana Columna, además de tener algunas características comunes conmigo (pocas, por suerte para ella), es todo lo que yo no soy: paciente, hogareña, cariñosa con los niños y de buen conformar y mejor humor. Nada más llegar me pone siempre una cervecita helada:




Mientras tanto, Anusca y ella se ponen a cocinar y charlamos. Aquí están haciendo pisto.




Mira qué cara tan seria pone mi hija cuando cocina. A los niños les entusiasma hacer cosas de mayores, pero las llevan a cabo con gran seriedad, muy concentrados, poseídos por la importancia de su actividad.

A los mayores también nos encanta hacer cosas de niños, travesuras, juegos, canciones, bromas. A veces pienso que nos sucede lo mismo: se nos queda la misma cara, nos lo tomamos demasiado en serio.

Escribir un soneto, ¿no es al fin un juego? ¿Por qué darse entonces tanta importancia y poner esa cara tan solemne? Follar, ¿no es al cabo un juego? ¿Por qué entonces nos lo tomamos tan a pecho, con tanta severidad? ¿Disfrutamos tomándonos en serio los juegos infantiles, igual que los niños disfrutan tomándose en serio las cosas de mayores? ¿Por qué nos dejamos poseer por lo pomposo, en lugar de jugar más a menudo, con más sencillez y sin tanta convicción?

No sé, ¿tú qué piensas?

Luego vinieron mis sobrinos, Rafael y Nieves, de 16 y 14. Después de cenar, iban a salir. Las negociaciones sobre la hora de llegada estaban basadas en el conflicto de Oriente Medio: interminables, urgentes, llenas de falsas promesas y amenazas veladas, engañosas por ambas partes, con tanto victimismo como abuso de poder y con hojas de ruta dibujadas a espaldas de la realidad.

Mientras tanto, mi sobri Rafael se puso a entretener a Anusca. Sacaron más de veinte disfraces. El más peregrino o aberrante fue éste, en el que mi pobre hija quedó convertida en la más joven recluta del ejército:




Hicimos lo que hacemos todos los años: comer mucho, beber más, charlar, dar paseos, ver la cabalgata de Reyes, ir a patinar a Vitoria y jugar a las siete y media con garbanzos (cada uno con un valor de cinco céntimos de euro: mi hija ganó siete euros).

Este año no pude patinar (el anterior tampoco, por un dolor de muelas repentino), aunque presenté parte médico de la tendinitis. Como siempre, mi cuñado José Manuel se encargó de extenuar a mi hija sobre la pista, aun a riesgo de unas cuantas culadas. Ahí van los dos sobre cuchillas:



Gracias, Jose, tronco.

A mí la pista de patinaje de Vitoria, con su kiosko de música, me gusta mucho más que la de Nueva York, ¿pasa algo? Y además, como todos los años, me arrastré cojeando a ver un rato la estatua de Ignacio Aldecoa. A mí me han gustado mucho algunos libros de Aldecoa y me gusta mucho esa estatua en el parque.

Durante la noche del 5 vinieron los Reyes, dejaron huellas de camello por todas partes, se comieron dos mazapanes y se bebieron casi media botella de Ballantines (qué raro, ¿verdad?).

A Nieves le trajeron potingues de maquillarse y un móvil. A Rafael lo que había pedido: libros de Camus, Lorca y Rilke. Con un par. A mí un boli. A Anusca un almohadón, una bolsa, unas cuentas para ensartar collares y un muñeco del Olentzero.

Aquí está, feliz, estrenando el almohadón:




Al día siguiente ya casi estaba curado de la tendinitis. En el tren, Anusca se durmió en su almohadón nuevo, ocupando los dos asientos, lo que me obligó a hacer el viaje con "billete de barra", en el bar, probando los distintos botellines de whisky y procurando apoyar el peso en el pie izquierdo, por si acaso.

Por la noche me dolía un poco el pie izquierdo. Pensé que sería de apoyar el peso sobre él.

A la mañana siguiente no podía andar. La gota.

Ahora convalezco (qué bonito verbo para conjugar, ¿verdad?). Y ando tristón, pero a ratos me fumo un pitillo y me tomo una cervecita y, como a Garcilaso:

Tras esto el importuno
dolor me deja descansar un rato.

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28 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Ánimo, Rafa, alegra esa vida, que tú puedes con eso y más. Por cierto, mira que eres antiguo: acordarse de Ignaco Aldecoa, igual hasta disfrutaste leyendo Con el viento solano o aquellos cuentos de boxeadores o camioneros bebiendo cazalla al amananecer...
Paciencia con la gota. Abrazo.

10 de enero de 2008 11:03  
Blogger El ángel de Olavide said...

Rafael. Padezco gota desde los veinte años. He tomado de todo, desde las famosas colchicinas hasta la indometacina. Al final, un reumatólogo de Córdoba amigo mio me dijo: bebe mas o menos un litro de agua con una puntita de bicarbonato, un pellizco vamos. sustituye la cerveza por el buen vino y olvidate de todo. Han pasado mas de quince años y solo he vuelto a tener un ataque de gota que me curo con cuatro o cinco pastillas de indonilo en un dia y medio. Doler duele la gota pero ojalá todas las enfermedades fuesen tan tratables.
Un abrazo desde la tristona Olavide del dia de hoy.

Angel

10 de enero de 2008 11:45  
Anonymous lenita said...

Coincido en sus gustos. Antes siempre pasaba las navidades en Vitoria, hace un par de años que no lo hago, pero el kiosco con la pista de patinaje parecía sacado de un cuento de navidad. Y la procesión de nochebuena del olentzero (¿ya hay muñecos suyos???¿?) me gustaba mogollón.

Buenos reyes, sí señor. A mí se me olvidó la cámara de fotos para inmortalizar los primeros reyes de mi sobri, aunque con 8 meses no se enteró de ná. Me trajeron (aunke no importe lo digo) un pijama de la betty boop, un conjunto de ropa interior (q volvió a suscitar comentarios en mi madre sobre si esa tira negra tapaba algo) y el último de ken follet (peazo tocho).

Besos¡

10 de enero de 2008 12:15  
Anonymous Anónimo said...

Me encantó "Gran sol".

A lo visto y por lo que sé, de tu familia se podría decir sin temor a equivocarse, "Buena gente que camina".

Mucho ánimo, y ya sabes, antes de perder la pierda pégale alguna patada en la boca a algún cabrón con pintas de esos que rebuznan cuando escriben.

10 de enero de 2008 14:12  
Blogger Emma said...

Ayer me di cuenta de que mi conejito de peluche (sí, que pasa, tengo un conejito de peluche, no os riáis) andaba algo sucio y lo sumergí en agua jabonosa. Le restregué un poco y le bisbiseé mirándole a los ojos de plástico: " Ya veras que guapo te quedas". Y después de eso me quedé muy pensativa, porque no le había dicho eso a un muñeco creo que desde que tenia 12 años. Luego reflexione un pelín mas y me dije que realmente no había cambiado tanto a pesar de todo el tiempo transcurrido. La única diferencia es que ahora trabajo en un banco de inversiones y que a veces me tropiezo con gente muy seria en la cafetería del curro.

El tiempo no cambia nada y lo que tenemos dentro, eso blandito que se endurece o se eriza según el día, pues tampoco.

Por otro lado: Ignacio Aldecoa. Ay, qué hombre.

Estar mohíno es estar suave por dentro.

10 de enero de 2008 14:59  
Anonymous maribel said...

Pues qué mala pata, Rafael. Pasará.
Por mi casa no ha pasado ningún rey majo, o sea, que me he quedao compuesta y sin novio, pero la esperanza es lo único que se pierde ¿no? A esperar toca.
De todas maneras ya tenía el cuerpo hecho. Melchor me había dicho: ?no pidez tu ná, chiquilla? Y yo le dije: sí ¿qué pasa? Ya habrá tiempo de decir como la zorra a las uvas, mientras tanto?ilusión. De eso se trata.
Mi mayor regalo es ver a Maite contenta con su nueva cámara reflex. ¡Cómo disfruta! Dice que ya no sabe mirar de otra manera. Me encanta.

Besos y mucho ánimo.

10 de enero de 2008 15:47  
Blogger conde-duque said...

Pues andará usted medio mohíno, pero yo me he reído mucho con este post. Siempre es un placer venir aquí y olvidarse por un rato de nuestros problemas leyendo los suyos. Y sus alegrías, claro.
Para ver si se le mejora el ánimo, le dejo este enlace a un notición que he descubierto: una obra que va a cambiar el rumbo de la literatura universal.

10 de enero de 2008 17:59  
Anonymous Loren said...

Joder, amigo, cómo has empezado el año, que mala pata (perdona).

De Aldecoa sólo he leido unos cuanos cuentos y me gustaron bastante(Young Sánchez es muy bueno) Pero ahora, justo cuando voy a empezar los exámenes, me tengo entre manos un libro que sé que te encanta: Fortunata y Jacinta. Estaba como loco por leerla, siempre postergándola por su grosor, y me está entusiasmando.
Supongo que a Galdós también le gustaría jugar como a un niño. ¿A quién no?

Un abrazo fuerte.

10 de enero de 2008 20:06  
Blogger scouser said...

Buena noche de reyes. La mía tuvo menos movimiento, pero la pedazo cena no faltó, eso es sagrado, más que los propios reyes (se conoce que somos tan malos que ni siquiera nos dejan carbón. Nosotros ya no dejamos ni comida ni los zapatos a los reyes; nos ignoramos mutuamente). Espero que el año que viene puedas patinar rafael. Ah, y feliz año

10 de enero de 2008 20:43  
Anonymous S. Creature said...

Maestro, es usted la hostia. Cuídese -mejor, déjese cuidar-, aunque sea despacio y haya tiempo, ughughñ, de sobra.

Un abrazo.
A.

10 de enero de 2008 21:51  
Anonymous Anónimo said...

¡Ese pie izquierdo!... ¡Qué no le falle ahora!

11 de enero de 2008 0:16  
Anonymous Mister X said...

Genial post, da gusto leerle, como siempre.

¡Y quiérase un poco y contrólese un poco el ácido úrico! Que la gota es muy puñetera, los dos lo sabemos.

¡Ánimo!

11 de enero de 2008 9:03  
Blogger rubén said...

Definitivamente, nos tomamos todo demasiado a la tremenda. Nos repitieron demasiadas veces aquello de "ya verás cuando seas mayor". Envidio a los que, como Satie, se hicieron mayores y nunca vieron nada.

11 de enero de 2008 11:30  
Anonymous Mar said...

Creo que si sigues los buenos consejos del ángel de olavide, se te pasará el ataque de gota...para no volver. Claro, que resistirse a las cervezas heladas de tu hermana Columna tendría mucho mérito.
Nosotros, mi chico, su hija Alba y yo fuimos a pasar los Reyes a nuestra casa de Asturias. Cuando llegamos, el 2 de enero, nos encontramos a Baltasar colgado del balcón. Alba se alegró de que fuera él porque dice que es el más simpático de los tres, que Melchor y Gaspar siempre le han parecido un poco estirados y no sé, quizá tenga razón. Al día siguiente empezó a tirarnos los regalos por la chimenea. Creo que estaba impaciente por reunirse con nosotros, así que democráticamente decidimos dejarle pasar y celebrar esa misma noche "la fiesta de Balti". Mi chico cocinó el marisco y el cordero, yo me especialicé en aperitivos y canapés y Alba preparó una estremecedora fondue de chocolate, además decoró la casa como si de un gran escenario se tratara.
Baltasar no durmió en toda la noche, se sentó en un sillón frente al fuego y descubrió a Ella, la muñeca de barro cantante de jazz quien con su cadenciosa voz conquistó para siempre los secretos de su alma. Les envidio un poco, nosotros hemos vuelto a Madrid y ellos se han quedado allí: solos, íntimos, susurrantes.

Nosotros también hablamos con los muñecos, Emma, y a nuestro Silvestre de peluche, cuando está sucio, lo metemos en la lavadora, le contamos que se trata de una nave espacial y le encanta.

11 de enero de 2008 12:25  
Blogger Portorosa said...

Ánimo, Rafael, que no decaiga.

11 de enero de 2008 13:02  
Anonymous Pilero said...

Me cago en diez...Los curas en la calle, el PP vendiendo rebajas de impuestos en plenas rebajas, Rafael Reig tristón...¿Es que se está acabando el mundo?¿O no vivimos en el mismo que la semana pasada?

11 de enero de 2008 13:33  
Blogger LUIS AMÉZAGA said...

¿En Vitoria? Haberme avisado, mal hombre, para invitarme a comer.

11 de enero de 2008 19:11  
Anonymous Anónimo said...

Yo me río con todo menos cagando, que aunque parece que sí, es sólo para que no se me salga la fuerza por la boca. Mira, yo soy Minusválida y estoy todo el día por aquí y me encantas, lo de la gota es a ratos, duele, pero vale para saborear el tabaco y los tres juntos hacerse compañía.

Un beso
Minusválida

12 de enero de 2008 18:22  
Blogger silvina magari said...

Sirva este comentario para que sepas que te leo desde hace tiempo, no antes del tiempo de conocernos pero sí, más o menos, desde el mismo. Tambien es justo agradecerte a Lev N. Tolstói. A lo mejor recuerdas o no, que defendí y gusté mucho en clase de la lectura de ivan Illich (seguramente no te acuerdes y me parece perfecto); pues ahí empezó todo y hoy he pasado la tarde leyendo ¿Qué es el arte? del autor en cuestión y estoy contenta y presente mientras lo leo(que no es poco ni fácil), asi que thank you.
Además de agradecerte el descubrimiento de este autor (siempre nuestros prejuicios) desearte muy feliz año, por lo que pueda pasar...
Silvina.

12 de enero de 2008 21:47  
Blogger Carlos said...

Como Rafael siga pidiéndoles según esas cosas raras a los Reyes, va a acabar de algo raro. De TA en una universidad gringa o alo así.

13 de enero de 2008 10:19  
Blogger Carlos said...

pidiéndoles esas cosas, quería decir, claro.

13 de enero de 2008 10:20  
Blogger Rafael Reig said...

A mí me gustó El fulgor y la sangre, por ejemplo. Y alguna otra. Y muchos cuentos, sí. ¿Antiguo? ¡Pero si cumplo siglos! Un abrazo.
Gracias, Ángel. Intento seguir tus consejos, pero es increíble. Fue mi novia a la farmacia a por bicarbonato. Le explicó que era para la gota... ¡y se negó a vendérselo! Te lo juro. Dijo, el anormal: le hará daño a los riñones. Me pregunto: ¿cuánto bicarbonato hay que tomar para que te haga daño a los riñones? En fin, menos mal que no fue a por condones, porque el tío la hubiera interrogado a fondo. Qué gente. Pero lo haré, gracias.
Claro que importa, Lenita, y te imagino con tu pijama... y... en fin. De la ropa interior ya ni hablamos. Un beso apretao. Y sí, venden muñecos muy bonitos del Olentzero con un saco a la espalda, que lleva no sé qué que suena cuando lo mueves.
Sí, Gran Sol también. Buena gente a mí me lo parecen, sí. ¿Patadas? No, hombre, ¿pa qué?
Emma, mujer... conejitos... cosas que se endurecen o se erizan... ¿será que estoy yo salido o qué? En fin, no está mal eso de sorprenderte hablando a un muñeco, me gusta mucho. Un beso.
Pues dale un beso a Maite y dile que te haga fotos guapa (aunque te obligue a vestirte como contaste). Beso.
Dios mío, Conde-Duque, ahora mismo enlazo a esa obra... Me alegro de que se ría.Ya sabe: cada vez que alguien sonríe --y mucho más, cuando ríe-- contribuye en algo a ese fragmento de la realidad que disfrutamos cada uno de nosotros (Sterne). Abrazo.
Qué suerte tienes, Loren: leer Fortunata. Vas a alucinar. Abrazote.
Bueno, Scouser, eso espero. Patinar. Y más cosas. Y si no, pues patinará el cuñado Jose y yo esperaré bebiendo whisky de una petaca que tengo. Tampoco es mal plan, ¿no?
Un abrazo, semejante.
A ver si no me falla ná más.
Sí que es puñetera, sí. Nosotros también, por otra parte. Abrazo.
Tiene usted razón, Rubén, claro que sí.
QUé gran cena, Mar, me ha dado hambre, pero más todavía ganas de estar allí alegre. En cuanto a Baltasar y la cantante... ¡menudo lío de pronóstico que tendrán montado! Un gran beso.
No decae, compadre Portorosa, y gracias.
El mundo sigue, tranquilo. Pilero ¿de Piles? Ahora me ha dado la idea de ponerme a escuchar Sus ojos se cerraron y el mundo sigue andando... Lo pondré con medio whisky (por la gota) y lo oigo a su salud.
De haber sabido que por allí paraba, con cuánto gusto, don Luis.
Tienes razón, Minusvalida, la gota se sobrelleva y hay que reírse de todo. ¿Cagando? No lo he intentado, pero será cuestión de probarlo. Un beso.
Qué alegría, Silvina, encanto-de-mujer, ¿cómo andas? ¿Cómo no voy a acordarme de ti y de lo que dijiste de Tolstoi? Más de ti, siempre, claro. Y gracias a ti. Y un beso.
¿De TA? Yo ya estuve años de T.A., Carlos.
Mil gracias a todos. No imagináis la compañia, alegría, y alivio que me habéis hecho. Gracias.

13 de enero de 2008 22:08  
Blogger Rafael Reig said...

A mí me gustó El fulgor y la sangre, por ejemplo. Y alguna otra. Y muchos cuentos, sí. ¿Antiguo? ¡Pero si cumplo siglos! Un abrazo.
Gracias, Ángel. Intento seguir tus consejos, pero es increíble. Fue mi novia a la farmacia a por bicarbonato. Le explicó que era para la gota... ¡y se negó a vendérselo! Te lo juro. Dijo, el anormal: le hará daño a los riñones. Me pregunto: ¿cuánto bicarbonato hay que tomar para que te haga daño a los riñones? En fin, menos mal que no fue a por condones, porque el tío la hubiera interrogado a fondo. Qué gente. Pero lo haré, gracias.
Claro que importa, Lenita, y te imagino con tu pijama... y... en fin. De la ropa interior ya ni hablamos. Un beso apretao. Y sí, venden muñecos muy bonitos del Olentzero con un saco a la espalda, que lleva no sé qué que suena cuando lo mueves.
Sí, Gran Sol también. Buena gente a mí me lo parecen, sí. ¿Patadas? No, hombre, ¿pa qué?
Emma, mujer... conejitos... cosas que se endurecen o se erizan... ¿será que estoy yo salido o qué? En fin, no está mal eso de sorprenderte hablando a un muñeco, me gusta mucho. Un beso.
Pues dale un beso a Maite y dile que te haga fotos guapa (aunque te obligue a vestirte como contaste). Beso.
Dios mío, Conde-Duque, ahora mismo enlazo a esa obra... Me alegro de que se ría.Ya sabe: cada vez que alguien sonríe --y mucho más, cuando ríe-- contribuye en algo a ese fragmento de la realidad que disfrutamos cada uno de nosotros (Sterne). Abrazo.
Qué suerte tienes, Loren: leer Fortunata. Vas a alucinar. Abrazote.
Bueno, Scouser, eso espero. Patinar. Y más cosas. Y si no, pues patinará el cuñado Jose y yo esperaré bebiendo whisky de una petaca que tengo. Tampoco es mal plan, ¿no?
Un abrazo, semejante.
A ver si no me falla ná más.
Sí que es puñetera, sí. Nosotros también, por otra parte. Abrazo.
Tiene usted razón, Rubén, claro que sí.
QUé gran cena, Mar, me ha dado hambre, pero más todavía ganas de estar allí alegre. En cuanto a Baltasar y la cantante... ¡menudo lío de pronóstico que tendrán montado! Un gran beso.
No decae, compadre Portorosa, y gracias.
El mundo sigue, tranquilo. Pilero ¿de Piles? Ahora me ha dado la idea de ponerme a escuchar Sus ojos se cerraron y el mundo sigue andando... Lo pondré con medio whisky (por la gota) y lo oigo a su salud.
De haber sabido que por allí paraba, con cuánto gusto, don Luis.
Tienes razón, Minusvalida, la gota se sobrelleva y hay que reírse de todo. ¿Cagando? No lo he intentado, pero será cuestión de probarlo. Un beso.
Qué alegría, Silvina, encanto-de-mujer, ¿cómo andas? ¿Cómo no voy a acordarme de ti y de lo que dijiste de Tolstoi? Más de ti, siempre, claro. Y gracias a ti. Y un beso.
¿De TA? Yo ya estuve años de T.A., Carlos.
Mil gracias a todos. No imagináis la compañia, alegría, y alivio que me habéis hecho. Gracias.

13 de enero de 2008 22:08  
Anonymous Mar said...

Rafael, tu sobrino, quiere decir Carlos, creo.

14 de enero de 2008 14:14  
Anonymous Guxano said...

Da un poco de risa: desde que prohibieron fumar en los trenes, los lavabos apestan a tabaco.

Es verdad. Es que el transporte de cerdos no lo han prohibido todavía.

Pero risa da más bien poca. Son animales simpáticos, los cerdos, pero sólo cuando están en el sitio adecuado.

15 de enero de 2008 9:44  
Anonymous mateo said...

como usted en este santo blog

15 de enero de 2008 22:06  
Anonymous Anónimo said...

Hola,Rafa.
Escribes bien, tienes un bigote estupendo, y resulta muy entretenido leer tus historias de bares y cervezas.
Pero a mí, lo que realmente me gusta de tus blogos son las fotos con Eduardo Becerra , no Grande, sino enorme.
Enormes ojos, tan dulces y tan pasmados...
Dale un beso de mi parte. Soy la Toti.
No seas malo y pon más fotos suyas.

15 de enero de 2008 23:57  
Anonymous Anónimo said...

Ya se que no viene a cuento con el tema del post, pero acabo de terminar Fiambres, y no puedo dejar de pedirle algo: una recomendación de libros con los mismos efectos secundarios, es decir, que alimenten el buen humor. Si no es mucho pedir, claro está.

Saludos
Xose

16 de enero de 2008 14:14  

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