Vil, literalmente vil
Trastornado por el Voltarén, ebrio de trementina y largos besos, renqueaba ayer hacia la calle Colón a ver a mi novia en su buhardilla, cuando me topé con Txemi Quintana, ese monstruo de la radio, ese titán de las ondas, ese buen amigo con el que me tomo cañas cuando se deja. Me mandó Txemi, el reportero dicharachero, una foto que acababa de hacer en la calle del Pez, a la vuelta de la esquina.

Formidable, ¿a que sí? Mi composición de lugar es ésta: una buena señora tiene una camioneta y, a la hora de bautizarla, ¿qué mejor que el nombre de su esposo y su hijo primogénito? Su Juan y su José, faltaría más. ¿Y cómo honrarlos? ¿Mis dos luceros? Menuda mariconada. ¿Mis dos soles? Quita, quita. ¿Mis dos machotes? No fastidies, todavía me sabe a poco. Mis dos cojones, ahí estamos.
Ahora bien, ¿sólo dos cojones entre su Juan y su José? ¿No deberían ser cuatro cojones en total?
¿O acaso la orgullosa transportista tiene un marido ciclán? Eso sumaría tres cojones en la familia, salvo que el chaval, su José (Pepito, en casa) también les haya salido ciclán. Y a mucha honra: en la familia, desde que hay memoria, todos han tenido un solo testículo.
En fin. Ya me he mudado. No soy yo un aventurero, ¿qué pasa?: vivía en el 74 de San Vicente Ferrer y me he mudado al 66 de la misma calle.
Podía haberse puesto mala, haber menstruado oportunamente, haber tenido a la niña con anginas... pero no, mi novia es estupenda: todo el fin de semana la pobre acarretando libros. Hicimos la mudanza con dos carritos de la compra.
Este es el lamentable aspecto que tiene toda la casa:

Hablando de libros, el sábado me leí el artículo de Jesús Marchamalo en el suplemento cultural de ABC. A mí los artículos de Marchamalo siempre me gustan. Tiene visión periférica, que es algo decisivo para un escritor: se fija en los detalles, no sólo en la escena principal. Mira hacia otro lado, cuando todos los demás nos concentramos en el protagonista. En lugar de ver lo que hay en primer plano, Marchamalo siempre pone atención a las figuras desenfocadas del fondo. Este artículo, sin embargo, me puso un poco de los nervios.
"El silencio de los grandes", se titula, y va del (manido) asunto de los escritores que rehuyen la presencia pública. Y salen, cómo no, todos estos tipos que se han hecho famosos por no salir en ningún sitio y de los que sin embargo se habla continuamente: Pynchon, Salinger, etc. Menudo rollo patatero. Entre ellos Philip Roth. Según dice Marchamalo, Roth "se precia de no haber aparecido jamás sonriendo en ninguna foto".
¿Se precia de eso? Pues menudo gilipollas, francamente. Ya son ganas de preciarse de imbecilidades. Philip, tronco, eres más tonto que hecho de encargo. Menuda pedrada tienes, amiguete. Te imagino: ves el objetivo de una cámara y, venga, a poner cara seria, no se vaya a estropear tu reputación y no puedas preciarte ya de la soplapollez de la que tanto te gusta preciarte.
Querido Jesús Marchamalo, ¿por qué no hablamos de escritores que no quieren ser famosos y, en efecto, no lo son? Porque la verdad, estos famosos a la fuerza no se los cree nadie.
¿Quién es Austin Wright, por ejemplo? ¿Está vivo o muerto? ¿Tiene una casa en Connecticut en la que rehuye a la prensa, como todo el mundo sabe que tiene Philip Roth?
Bueno, yo compré un libro de Wright por el titulo: First Persons. Me quedé sorprendido, impresionado, no podía creer que fuera tan bueno. La historia de un criminal contada por él mismo utilizando varias personas verbales. Luego leí Tony and Susan. Susan se ha divorciado de Tony y un día recibe el manuscrito de una novela que ha escrito Tony. Comienza a leer. Leemos la novela de Tony, una historia de terror en una carretera, con secuestros y violencia. Lee un capítulo y para. ¿Por qué le ha enviado eso Tony? ¿Es un mensaje? Se da cuenta de que, en realidad, la novela es la historia de su matrimonio, contada de otra forma. La novela sigue así, intercalando capítulo de novela de Tony y la interpretación de Susan. He leído más cosas de Wright, como After Gregory o The Morley Archives. Me parece uno de los más grandes exponentes de la novela intelectual, con ideas perturbadoras. Y no sé una palabra de él ni qué cara tiene.
Si conozco en cambio a Carlos Pujol. Cuando yo tenía veinte años, Antonio Orejudo me dio un libro: Jardín inglés. Nunca había leído nada igual. Era una visión de la guerra civil contada como si fuera la pimpinela escarlata y como si todo sucediera en una novela de Woodehouse, con Jeeves trayendo el té. Nunca había leído en español algo tan sugerente, tan irónico, con una inteligencia tan afilada y un humor tan elegante. ¿Es famoso? ¿Aparece cada dos por tres rehuyendo las entrevistas? ¿Se ha hecho famoso a base de detestar la fama? No, casi nadie sabe quién es, dónde vive o qué manías tiene, pero a mí me parece uno de los escritores españoles más originales y espectaculares que he leído. Si puedes hacerte con un ejemplar de Jardín inglés, me darás la razón.
Hace años le escribí una carta de fan a Carlos Pujol y tuvo la amabilidad de contestarme. Le envié una novela mía que se titula Sangre a borbotones. En la novela hay un tipo que traiciona sus principios y lo hace para salvar la vida de su hija. Hablé con don Carlos por teléfono:
-No está mal, me dijo, pero no me gusta lo de la hija. Hombre, Rafita, eso de que lo haga por la hija me ha decepcionado -me dijo Carlos-. ¡Si al menos lo hubiese hecho por dinero!
Tenía toda la razón del mundo. Recordé uno de mis poemas favoritos de Pessoa (o de Álvaro de Campos, el Poema en linha reta. A continuación mi (improvisada y conjetural) traducción, primero en portugués:
Que viene a decir, sobre poco más o menos:
POEMA EN LÍNEA RECTA
Qué maravilla, ¿verdad?
Qué poema.
Aún me acuerdo, debía de ser en el 90, cuando Angelita Pérez me lo leyó por primera vez, en mi casa. Bueno, no lo leyó: lo recitó de memoria, en una versión que era incluso mejor que el original. (Hola, Ángela, ¿cómo estás? ¿En Bogotá, me han dicho? ¿Sigues tan guapa, con ese acento de Manizales tan enloquecedor?).
Cada vez que me toca las narices el "bueno, en el buen sentido de la palabra bueno", me respondo a mí mismo con "vil, literalmente vil".
¿No hay nadie que haya hecho el ridículo, de quien se hayan reído los camareros, que haya sido vil?
¿Tú has sido vil? ¿Literalmente vil?
Yo sí, pero no se lo digas a nadie.

Formidable, ¿a que sí? Mi composición de lugar es ésta: una buena señora tiene una camioneta y, a la hora de bautizarla, ¿qué mejor que el nombre de su esposo y su hijo primogénito? Su Juan y su José, faltaría más. ¿Y cómo honrarlos? ¿Mis dos luceros? Menuda mariconada. ¿Mis dos soles? Quita, quita. ¿Mis dos machotes? No fastidies, todavía me sabe a poco. Mis dos cojones, ahí estamos.
Ahora bien, ¿sólo dos cojones entre su Juan y su José? ¿No deberían ser cuatro cojones en total?
¿O acaso la orgullosa transportista tiene un marido ciclán? Eso sumaría tres cojones en la familia, salvo que el chaval, su José (Pepito, en casa) también les haya salido ciclán. Y a mucha honra: en la familia, desde que hay memoria, todos han tenido un solo testículo.
En fin. Ya me he mudado. No soy yo un aventurero, ¿qué pasa?: vivía en el 74 de San Vicente Ferrer y me he mudado al 66 de la misma calle.
Podía haberse puesto mala, haber menstruado oportunamente, haber tenido a la niña con anginas... pero no, mi novia es estupenda: todo el fin de semana la pobre acarretando libros. Hicimos la mudanza con dos carritos de la compra.
Este es el lamentable aspecto que tiene toda la casa:

Hablando de libros, el sábado me leí el artículo de Jesús Marchamalo en el suplemento cultural de ABC. A mí los artículos de Marchamalo siempre me gustan. Tiene visión periférica, que es algo decisivo para un escritor: se fija en los detalles, no sólo en la escena principal. Mira hacia otro lado, cuando todos los demás nos concentramos en el protagonista. En lugar de ver lo que hay en primer plano, Marchamalo siempre pone atención a las figuras desenfocadas del fondo. Este artículo, sin embargo, me puso un poco de los nervios.
"El silencio de los grandes", se titula, y va del (manido) asunto de los escritores que rehuyen la presencia pública. Y salen, cómo no, todos estos tipos que se han hecho famosos por no salir en ningún sitio y de los que sin embargo se habla continuamente: Pynchon, Salinger, etc. Menudo rollo patatero. Entre ellos Philip Roth. Según dice Marchamalo, Roth "se precia de no haber aparecido jamás sonriendo en ninguna foto".
¿Se precia de eso? Pues menudo gilipollas, francamente. Ya son ganas de preciarse de imbecilidades. Philip, tronco, eres más tonto que hecho de encargo. Menuda pedrada tienes, amiguete. Te imagino: ves el objetivo de una cámara y, venga, a poner cara seria, no se vaya a estropear tu reputación y no puedas preciarte ya de la soplapollez de la que tanto te gusta preciarte.
Querido Jesús Marchamalo, ¿por qué no hablamos de escritores que no quieren ser famosos y, en efecto, no lo son? Porque la verdad, estos famosos a la fuerza no se los cree nadie.
¿Quién es Austin Wright, por ejemplo? ¿Está vivo o muerto? ¿Tiene una casa en Connecticut en la que rehuye a la prensa, como todo el mundo sabe que tiene Philip Roth?
Bueno, yo compré un libro de Wright por el titulo: First Persons. Me quedé sorprendido, impresionado, no podía creer que fuera tan bueno. La historia de un criminal contada por él mismo utilizando varias personas verbales. Luego leí Tony and Susan. Susan se ha divorciado de Tony y un día recibe el manuscrito de una novela que ha escrito Tony. Comienza a leer. Leemos la novela de Tony, una historia de terror en una carretera, con secuestros y violencia. Lee un capítulo y para. ¿Por qué le ha enviado eso Tony? ¿Es un mensaje? Se da cuenta de que, en realidad, la novela es la historia de su matrimonio, contada de otra forma. La novela sigue así, intercalando capítulo de novela de Tony y la interpretación de Susan. He leído más cosas de Wright, como After Gregory o The Morley Archives. Me parece uno de los más grandes exponentes de la novela intelectual, con ideas perturbadoras. Y no sé una palabra de él ni qué cara tiene.
Si conozco en cambio a Carlos Pujol. Cuando yo tenía veinte años, Antonio Orejudo me dio un libro: Jardín inglés. Nunca había leído nada igual. Era una visión de la guerra civil contada como si fuera la pimpinela escarlata y como si todo sucediera en una novela de Woodehouse, con Jeeves trayendo el té. Nunca había leído en español algo tan sugerente, tan irónico, con una inteligencia tan afilada y un humor tan elegante. ¿Es famoso? ¿Aparece cada dos por tres rehuyendo las entrevistas? ¿Se ha hecho famoso a base de detestar la fama? No, casi nadie sabe quién es, dónde vive o qué manías tiene, pero a mí me parece uno de los escritores españoles más originales y espectaculares que he leído. Si puedes hacerte con un ejemplar de Jardín inglés, me darás la razón.
Hace años le escribí una carta de fan a Carlos Pujol y tuvo la amabilidad de contestarme. Le envié una novela mía que se titula Sangre a borbotones. En la novela hay un tipo que traiciona sus principios y lo hace para salvar la vida de su hija. Hablé con don Carlos por teléfono:
-No está mal, me dijo, pero no me gusta lo de la hija. Hombre, Rafita, eso de que lo haga por la hija me ha decepcionado -me dijo Carlos-. ¡Si al menos lo hubiese hecho por dinero!
Tenía toda la razón del mundo. Recordé uno de mis poemas favoritos de Pessoa (o de Álvaro de Campos, el Poema en linha reta. A continuación mi (improvisada y conjetural) traducción, primero en portugués:
Nunca conheci quem tivesse levado porrada.
Todos os meus conhecidos têm sido campeões em tudo.
E eu, tantas vezes reles, tantas vezes porco, tantas vezes vil,
Eu tantas vezes irrespondivelmente parasita,
Indesculpavelmente sujo,
Eu, que tantas vezes não tenho tido paciência para tomar banho,
Eu, que tantas vezes tenho sido ridículo, absurdo,
Que tenho enrolado os pés publicamente nos tapetes das etiquetas,
Que tenho sido grotesco, mesquinho, submisso e arrogante,
Que tenho sofrido enxovalhos e calado,
Que quando não tenho calado, tenho sido mais ridículo ainda;
Eu, que tenho sido cômico às criadas de hotel,
Eu, que tenho sentido o piscar de olhos dos moços de fretes,
Eu, que tenho feito vergonhas financeiras, pedido emprestado sem pagar,
Eu, que, quando a hora do soco surgiu, me tenho agachado
Para fora da possibilidade do soco;
Eu, que tenho sofrido a angústia das pequenas coisas ridículas,
Eu verifico que não tenho par nisto tudo neste mundo.
Toda a gente que eu conheço e que fala comigo
Nunca teve um ato ridículo, nunca sofreu enxovalho,
Nunca foi senão príncipe - todos eles príncipes - na vida...
Quem me dera ouvir de alguém a voz humana
Que confessasse não um pecado, mas uma infâmia;
Que contasse, não uma violência, mas uma cobardia!
Não, são todos o Ideal, se os oiço e me falam.
Quem há neste largo mundo que me confesse que uma vez foi vil?
Ó príncipes, meus irmãos,
Arre, estou farto de semideuses!
Onde é que há gente no mundo?
Então sou só eu que é vil e errôneo nesta terra?
Poderão as mulheres não os terem amado,
Podem ter sido traídos - mas ridículos nunca!
E eu, que tenho sido ridículo sem ter sido traído,
Como posso eu falar com os meus superiores sem titubear?
Eu, que venho sido vil, literalmente vil,
Vil no sentido mesquinho e infame da vileza.
Que viene a decir, sobre poco más o menos:
POEMA EN LÍNEA RECTA
Nunca conocí a nadie que se hubiese llevado dos hostias.
Todos mis conocidos son campeones de todo.
Y yo, tantas veces ruin, tantas veces guarro, tantas veces vil.
Yo tantas veces incontestablemente parásito.
Inexcusablemente sucio,
Yo, que tantas veces no he tenido paciencia para bañarme,
Yo, que tantas veces he sido ridículo, absurdo,
Que he metido los pies en público bajo alfombras de lujo,
Que he sido grotesco, mezquino, sumiso y arrogante,
Que he sufrido humillaciones y he callado,
Que, cuando no he callado, he sido más ridículo aún.
Yo, que les he parecido cómico a las criadas de hotel,
Yo, que he visto cómo se guiñaban el ojo los botones al verme,
Yo, que he cometido vergüenzas financieras, he pedido prestado y no he pagado,
Yo, que cuando llegó la hora del golpe, me he agachado,
para ponerme fuera de su alcance;
Yo, que he sufrido la angustia de las pequeñas cosas ridículas,
Yo certifico que en esto no hay nadie semejante a mí en todo el mundo.
Entre toda la gente que conozco y que habla conmigo,
nadie hizo nunca el ridículo, nadie sufrió una humillación,
nunca han sido más que príncipes -todos ellos príncipes- en la vida.
¿Quién me dejará oír de una voz humana?
¿Quién confesará, no un pecado, sino una infamia?
¿Quién contara, no una violencia, sino una cobardía?
No, son todos el ideal, cuando los oígo y me hablan.
¿Quién hay en este mundo que me confiese que una vez fue vil,
oh, príncipes, mis hermanos?
¡Joder, estoy harto de semidioses!
¿Dónde hay gente en este mundo?
¿Acaso soy yo el único vil y erróneo sobre la tierra?
Las mujeres podrán no haberlos querido,
podrán haber sido traicionados, ¡pero ridículos nunca!
Y yo, que he sido ridículo sin haber sido traicionado,
¿cómo me atrevo a hablar ocn mis superiores sin titubear?
Yo, que he sido vil, literalmente vil,
vil en el sentido mezquino e infame de la vileza.
Qué maravilla, ¿verdad?
Qué poema.
Aún me acuerdo, debía de ser en el 90, cuando Angelita Pérez me lo leyó por primera vez, en mi casa. Bueno, no lo leyó: lo recitó de memoria, en una versión que era incluso mejor que el original. (Hola, Ángela, ¿cómo estás? ¿En Bogotá, me han dicho? ¿Sigues tan guapa, con ese acento de Manizales tan enloquecedor?).
Cada vez que me toca las narices el "bueno, en el buen sentido de la palabra bueno", me respondo a mí mismo con "vil, literalmente vil".
¿No hay nadie que haya hecho el ridículo, de quien se hayan reído los camareros, que haya sido vil?
¿Tú has sido vil? ¿Literalmente vil?
Yo sí, pero no se lo digas a nadie.
Etiquetas: Carlos Pujol, Marchamalo, Pessoa, poesía, Rafael Reig
Pues aquí pondré lo que se me vaya ocurriendo. Poca cosa, en general. Lo primero que se me pase por la cabeza. Lo que lea por ahí y lo que me cuenten en la barra de los bares o los amigos. Y si alguien quiere poner algo también, estupendo: no censuraré ningún comentario.


40 Comments:
Pues si, confieso, he sido vil y desgraciadamente a veces no puedo evitar el irrefrenable impulso de serlo. Y de ridícula no digamos... a mucha honra. (Bueno, ahora todos confesaremos, lo que es sumarse para quedar bien incluso quedando mal)
Saludos y que el aproveche su nueva casa.
Soy ridículo y vil siempre que puedo, es decir, siempre que los implantes familiares se aflojan y me dejan ver lo ridículo y vil que es esforzarse todo el tiempo para no parecerlo.
Lo de la familia monorquídea con madre nutricia orgullosa es bonito: ¡hay que reivindicar la asimetría!
¡Ah! Y recuerde que mudanzas solo una al año, que producen mucho estrés.
Salud
Y por qué no otra interpretación de la camioneta? Por ejemplo, una mujer con una camioneta y pone el nombre de su marido y su amante, abajo el letrero de 'mis dos cojones' como diciendo que pasando de todo, es lo que hay... aunque quizá debiera decir con dos ovarios; así que presuponemos que es un hombre gay con marido y amante, con lo cual tendría mas sentido.
Claro que lo mas lógico es pensar que la camioneta es de un cachondo que ha bautizado sus testículos con un nombre a cada uno y va por ahí presumiendo de ello. Avisando quizá, porque nunca se me ocurriría acostarme con alguien que empezara: 'tócame fuerte a juan¡'; 'Chúpame a Jose'..
Perdón, se me va la olla jajaja¡¡
No he leído esa novela suya, perdón¡¡ Apuntada para la próxima. A no ser que se empeñe en regalarmela con lo cual le corresponderé con una cerve (q no se ponga celosa su chica).
Vil? acabo de serlo párrafos mas arriba jajaja¡¡ Imagino que lo he sido, pero que sería de nosotros sin esos momentos...
Besos¡
Vilmente te he echado el lazo. O mejor dicho, te he enlazado. A traición, en un post que he escrito sobre Bobby Fischer. Espero que no te importe.
En mi ya lejana etapa de becario fui muy servil. Aquel trabajo se apropió de mi ser y me quedé con el vil a secas. Hasta la fecha, que nadie me tose sin llevarse su buena ración de... juanolas :-)
No he podido seguir el hilo de la entrada. Ni los artículos de Marchamalo (anda que también), ni el poema de Pessoa, ni su traslado calle abajo. Una vez visto la furgo, sólo consigo pensar en qué mercancía llevarán sus dos cojones.
Fui vil, y fumaba chepas. Yo era, por tanto, un reflejo de Búfalo Bill pero a la española.
Perdón por la gilipollez.
Maravilloso el poema. Y bien apañada le ha salido la traducción aunque, si me permite la vileza, se equivoca usted con la interpretación de la 4ª estrofa (la clave está en el "quem me dera", que expresa, en realidad, deseo, no interrogación) yo lo dejaría más o menos así:
"¡Cómo me gustaría oír de alguien la voz humana/Que confesase no un pecado, sino una infamia;/Que contase, no una violencia, sino una cobardía!/No, son todos el Ideal, si los oigo y me hablan./¿Quién hay en este ancho mundo que me confiese que una vez fue vil,/
Oh, príncipes, hermanos míos?"
El nuevo de Carlos Pujol es la bomba ¿no? ha escrito, con acierto e ingenio, nuevos relatos de Sherlock Holmes. En e Corte Inglés no le conocían, a Pujol sí pero al bajito catalán, del escritor ni un misero libro. Paíssss
Como ese libro gordo que tienes de Neruda tengo yo uno de Unamuno. Están de lujo pero salen en los quioscos a traición, sin avisar
Yo no creo que lo de los dos cojones haya sido idea de una señora, sino de un señor. Juan y José son los hijos del dueño de la furgoneta. Por cada hijo, un cojón. Vamos, al menos eso creo yo. Las señoras y señoritas somos más púdidas en asuntos gonadales.
Soy vil cuando veo a mi marido en el sofá partirse de risa leyendo su libro; me da envidia y quiero que termine ya de leerlo para poder leerlo y reírme yo. "Fabulosas narraciones por historias" se llama.
Hace unos meses en mi humilde blog puse algo sobre el seminario que ibas a dar. Es éste
post sobre seminario de R. Reig y J. Madrid
Como en internet es así de fácil, lo pongo por si quisieras verlo, a mí me haría ilusión- el otro día recomendé una novela (Malvania) y el propio autor me contestó en los comentarios u otra vez que al poner cuatro letras de Jardiel, me dió la enhorabuena su nieto-
Lo hubiera mandado a tu correo pero no aparece en el perfil. Te recomiendo ponerlo por si alguien quiere decirte algo que no quiere que se entere el resto: por ser privado o por no cortar el rollo como en este caso.
Aprovechando que dices que no borrarás ningún mensaje me hago promoción gratis jajajaja. Éste es mi blog:
Hasta aquí hemos llegao
Gracias por aguantar el ladrillo. Nos vemos en los libros. Tengo el "Sangre...." pero no le he metido mano aún. El "Manual..." me lo dejaron, siento las dos cosas.
Huy, qué pereza. Al final del verno me mudo a la costa este y voy a tener que dejar atrás la mitad de los libros, que no me sale a cuenta enviarlos. Por lo pronto sé que Sab y una Antología de poetas chungos de San Francisco se van a quedar por aquí. El libro autografiado de Juan Gelman me lo llevaré hasta la tumba. Saludos.
A ver...
Rafael... En la camioneta pone "Juan José y mis dos cojones" no "Juan, José y mis dos cojones". Juan José es un pavo y los cojones, dos.
En el caso de esta camión, se puede hablar perfectamente, en un sentido AMPLIO de los término, de PESO NETO y TARA. Sobre todo, tara.
De Pessoa, que me gusta el desasiego leído a ratos y abriendo el libro al azar. Maravilloso.
De los que no quieren salir, lo entiendo si es que son celosos de su vida privada. A lo mejor la ven en peligro... O tienen un principio de manía persecutoria...
Uno de ellos, Cormac McCarthy dice en "La carretera": "Quizá haya en el mundo más crimen que castigo".
Si es un poco gilipollas o tiene un problema de algún tipo, a mí me la pela.
No sonreír en las fotos por pose, es medio márketing, medio gilipollez supina, pero estarás conmigo en que hay una clase de escritores que se hacen los cojos para no ir a comer de puta madre, beber whisky bueno y fumar un puro como los cojones de Juan José... Pues... En fin, Rafael, ¿qué quieres que te diga?
Que te recuperes pronto, que te hemos guardado un poco.
Un abrazo
Javier
Evidentemente la frase de McCarthy "Quiza haya en el mundo más castigo que crimen"... Se me ha cruzado un ruso por la cabeza...
Javier
Rafa, macho, que no se te caliente la boca. No sé en quién estaría pensando Marchamalo, pero un tipo que escribe como Philip Roth tiene que tener una media sonrisa colgada de la cara y es fácil pillársela. Por ejemplo, aquí:
http://orgs.tamu-commerce.edu/rothsoc/roth-newark1.jpg
O aquí:
http://www.radioopensource.org/wp-content/Philip_Roth.jpg
No te creas todo lo que dicen los suplementos literarios.
David Torres
Mi composición de lugar es ésta: el niño se llama Juan y José porque el padre así lo ha querido; faltaría más, con un par. Ni mujer, ni suegra, ni el dios que pintó a Perico. Aunque cuando vi la foto pensé que el tema del post era la publicidad y me acordé del anuncio de telefonía móvil para autónomos que relaciona el nombre de la empresa y la actividad de ésta. Tampoco me he equivocado mucho: ?escritores y nuevas estrategias de marketing?. Bueno?
Yo me quedo con lo de la visión periférica; me gusta mirar a los lados. Así me va, claro. Cuando veo una película me interesan los segundos planos (o terceros): la gente que pasa por detrás de los protagonistas (para ver si están repe), la hora que marca el reloj, la decoración?Supongo que por eso puedo ver varias veces una misma peli, siempre descubro algo nuevo. Del título lo mismo ni me acuerdo. Y los anuncios también me gustan mucho. Algunas ideas son geniales y si picas o no es tu problema.
¿Literalmente? Sí, lo que pasa es que para eso están los trucos. Magia potagia, Rafael.
Y que bueno que tu novia te ayude por el amor al arte, o ¿le has pasao una gratificación?
Besos.
estoy con lenita, rafa. para mí que el dueño de la camioneta es un tío, y que con dos cojones ha decidido dar a conocer al mundo - a través de su útil de trabajo-, que a sus mismísimos les ha puesto nombre: juan y josé. y si en el gremio del transporte se alcanzara la fama, él no la rehuiría; sonreiría orgulloso y burlón en las fotos.
vil y ridícula, en ocasiones. en más ocasiones ridícula que vil. pero tampoco se lo digas a nadie.
beso, rafa.
(y que lo de la nueva casa sea para bien y la disfrutéis).
Me encanta la primera versión de Lenita sobre el letrero de la camioneta, pero yo me inclino, como Nata, más por la segunda, la lógica: un cojón se llama José y el otro Juan. Aunque puestos a ponerles nombre, podía haber buscado algunos menos corrientes ¿verdad?. Atanasio y Romualdo, por ejemplo. O con significado propio como Ángel y Serafín, o Caín y Abel. No sé, a mí me dicen Juan y José y me imagino el par de cojones más vulgares del mundo. Eso sí, el propietario vil no sé si será, pero miedo al ridículo no tiene. Ole sus cojones!!!
¿Y ahora qué digo yo?
Me pasa como a traveler...¿y ahora, qué digo? Yo creo que los dos cojones son de Juan José, el dueño de la camioneta y que amenaza, si vas detrás, de que no te fíes un pelo porque, con sus dos cojones, puede poner el intermitente de la izquierda y girar a la derecha. Lo que tiene cojones es que estemos dándole vueltas al asunto.
Pessoa me encanta y de vilezas...pues que son humanas como otras tantas cosas.
Besos, Rafael y cuídate mucho. Felicidades por tu nueva casa.
Hombre, Rafael, puede que, en efecto, lo de Philip Roth sea una pose (por cierto, David Torres, no sé si tus imágenes valen: son sonrisas de medio lado, apenas dibujadas. Casi hay que imaginarlas. Desde luego, si ésas son sus mejores sonrisas anda listo, el hombre...) Incluso puede que sea una pose lo de Pynchon, pero habrá otros a los que la fama (cierta fama, tampoco vamos a exagerar: a Roth o a Pynchon los leemos 10.000 mendas en este país, como mucho) les persiga sin pretenderlo: Blanchot, por ejemplo (al que seguro que leen incluso menos), aunque no sea exactamente un novelista al uso(de hecho, fue muy mal y poco prolífico novelista).
En nuestras letras creo que no hay nadie que luzca este palmito, creo. Tal vez todos quieren figurar, a manos llenas. Creo que a todos se nos ocurren casos contrarios a los de Roth o Pynchon a raudales...
Vil, literalmente vil. Claro que sí, aunque de lo que no estoy muy seguro es de alegrarme por ello...
mar: es que el orgulloso propietario de juan y josé se llama juanjo, supongo.
besos.
Yo sí. He sido vil y, en determinadas ocasiones, con cierto orgullo. En mi defensa alegaré que sólo lo fui con quien mereció serlo. O al menos, así lo intenté.
Por cierto, ayer, la señora de Martínez Laínez me dió muchos recuerdos para usted. Le comenté que andaba usted pachucho de su esguince y de su gota. "Dile que no trabaje tanto. Que desde que se puso a trabajar mira cómo le va. Dile de mi parte que el trabajo no es bueno" fueron sus palabras textuales y como tal se las transmito.
David: Un saludete. Las cervezas y la conversación de ayer, inmejorables. Hay que repetirlo. Pronto.
Un abrazo,
Pedro de Paz
Claro, Nata, no había caido, debe de ser eso, que original el tío, oye. Ante esto, no me queda más remedio que reiterarme en lo de ole sus cojones.
Sí que hay que repetirlo, Pedro. Pronto. Otro abrazo pallá.
Hombre, Dan, carcajadas no son, pero sí son sonrisas. Me imagino que estará hasta los huevos de posar: habría que pillarle en una boda.
D. T.
Estupendo, ¡Señor Reig!
hacía muchos meses que no me dejaba caer por aquí; las buenas costumbres, que son las primeras que se pierden.
La foto me ha dejado a cuadros (o a estampao de lunares,más bien).
Confío en recuperar el tiempo perdido porque sigue con ese humor tan... ¡cojonudo!
Un saludo.
Ja, ja... es verdad, lo que somos capaces de hacer para quedar bien, Escapando.
A mi me lo va a decir, don Raúl, que me he mudado más que un lagarto de piel. Abrazo.
Sí, me gusta la interpretación,Lenita. Ni se me había ocurrido bautizar los testículos. Pues me empeñaré, entonces, claro. Vil? No tanto,mujer. Un beso.
Pues muchas gracias, lo miraré.
Lo da la profesión, más claro agua, no se preocupe.
Ja, ja... don Luis, espero que no sea nada de alimentos. ¿Se le puede expedir el carnet de manipulador de alimentos a alguien con esa furgoneta? Un abrazo.
Perdonado, Carlos.
No es vileza, en absoluto,le agradezco la corrección: ya digo, yo me limité a hacer un apaño. Y sí, me fijé, claro, en que ni siquiera tiene signos de interrogación. Pero no se me ocurría nada no interrogativo, si se me hubiera ocurrido su traducción, la habría puesto. Gracias.
El Neruda fue el primero,por tanto más barato aún. Sí, todo lo de Pujol suele ser muy bueno.
No me sorprende, Marga. Fabulosas es para partirse el culo, como el niño del chiste de mi hija. Arrebáteselo cuando esté distraído.
Pues ahora le echo un vistazo, profesor, y gracias.
Regale libros, Carlos, es lo que yo hago. Sí, da una pereza horrible. Suerte en el este.
Sí, sobre todo la tara, Javier. Un abrazote.
Pues claro, David. Ya sabes que a mí me entusiasma Portnoy, La teta, me gusta algo menos Elegía y me gusta mucho menos cuanto más solemene y "gran novela americana" se pone el tío, pero en general, un autor más que legible. ¡Cómo me voy a creer los suplementos, hombre, si hasta tú y yo escribimos en ellos! Tiene que ser todo inventado. Un abrazote.
¿Debo gratificarla, Opción C? ¿Qué se considera apropiado! Beso.
No la rehuiría, no, seguro. Ja, ja, Nata.Beso.
No, no parece persona que se ande con miramientos, Mar. Beso.
Nada, Traveler, no hace falta. Un abrazo.
Gracias, Beatriz, besos.
No, yo tampoco me alegro, Dan.
¿Y me va a pagar Mrs. Laínez el alquiler, Pedro? Joder.
Un saludo cariñoso, Van Dassos.
Pedro de Paz dijo...
"Yo sí. He sido vil y, en determinadas ocasiones, con cierto orgullo. En mi defensa alegaré que sólo lo fui con quien mereció serlo. O al menos, así lo intenté."
Tal vez erró la profesión. O puede que la tenga doble y no se sepa.
Flaco favor le hace a su defensa, si del todo confía en su sentido del merecer.
Es posible, D. Demasiado, es posible pero... si no confío en mis propios sentidos y pareceres, en mi propio criterio, ¿en cual he de confiar? ¿En el suyos? ¿En el de algún preclaro líder que me diga qué está bien y qué no? Eso, querido contertulio, de toda la vida se ha llamado adoctrinamiento adocenado y siempre ha generado más problemas que beneficios.
Continuo prefiriendo correr el riesgo de errar empleando mi propio criterio a hacerlo con las directrices de otro. Soy así de raro, qué se le va a hacer.
Un cordial saludo,
Pedro de Paz
PS: D. Rafael, Mrs Laínez no aludió a la forma es que debería usted pagar las facturas. Tan sólo mencionó -con mucho cariño, cierto es y testigos habia de ello- que trabajar es malo y que le transmitiese recuerdos.
¡Hombre! ¡Austin Wright! En cuanto he leído su nombre aquí me he puesto a buscar, rebuscar, ensuciándome las manos de polvo, escudriñando en lo más recóndito de mi biblioteca - allá donde la luz no llega desde hace decenas de años - para encontrar un ejemplar de "Tony y Susan" que compré en, espera, a ver... ¡Sí! Todavía conserva una etiqueta de la libreria con la fecha y el precio; es de mayo del 94, 2.900 "pelas" y jamás lo he leído. Pues voy a empezar ahora mismo. ¡Con dos cojones!
Me he divertido con la foto y he preguntado a mis "fuentes" (chavales de 20 años) y te mando las respuestas más originales:
-Es un tío y simplemente es como "ha bautizado" a sus cojones.
-Es un tío y se llama Juan José...
-Es un tío y quiere emular a su ídolo Juan José Moreno "El Vaquilla". (Miedo, miedo) Carreras de coches,furgonetas, robos,...
-Es una tía o un tío y tiene dos hijos Juan y José. Les llama así con orgullo materno-paterno.
- Les está echando el guante (para una carrera o algo así) a Juan y a José con sus dos c... por si se cruzan en la carretera.
Me quedo con la tercera.
Enhorabuena por el post y el blog.
Y por un lado con las puertas abiertas mientras que destripan su interior se puede leer
"Juan
y mis dos"
al otro
"josé
cojones"
todo un poema
No, no debes, Rafael. A mí el deber no me llama, más bien el querer. Lo primero me suena a escenas de matrimonio, será por eso de la separación de bienes y demás: debe/haber. Pero como estais de novios? sin problemas. Las gratificaciones sobran, en mi opinión.
Otro beso.
Perdona que me quede con la parte más prosaica de tu post, o sea, de tu cosa escrita, pero interpretas mal lo del camión. No son "Juan y José. Mis dos cojones", sino "Juan José y mis dos cojones". O sea, yo y mi circunstancia, que decía el bueno de Pepe Ortega y G.
Fdo.- Juan José
Pues yo, vehículo, nunca le daría el "culo" a ese ejemplar de semental
Es curioso lo de Phliph Roth. Para ser reconocido ha tenido que abandonar el humor, hacerse trascendente, cancerígeno y eso. Yo flipé mucho con una novela que se llama Puentes Volados, de un chico que se llama Carlos Clavijo. La pillé en la biblioteca de aquí, en Irún. Es altamente recomendable. Me recordó a Roth, a Amis y a tantos otros que un buen día se hicieron solemnes.
Marta Inchaurri.
Me he mudado a Luxemburgo, que es basicamente una calle larga con casas a los lados de tejados de pizarra. Todo lo que se me ocurre escribir es osbceno, frio o un poco deprimente, como lo de vivir en una habitacion de hotel y no tener a nadie al lado con quien reirte un poco. Por eso lo de escribir se queda en ocurrencia y leo. En circunstancias parecidas escritores acudieron a salvarme, uno de ellos fue Pessoa, al que descubri durante mi estancia en Oporto y ahora, no se, espero que alguno venga, mientras te leo un poco mister Reig y a ver que pasa.
Irún? Marta, precisamente de allí era el Casino donde nadie quería jugar al ajedrez con mi bisabuelo. Es la anécdota que conté en la entrada anterior dedicada a Bobby Fisher.
Ánimo Emma, y sigue escribiendo, al menos en este blog.
Haya paz entre los príncipes cristianos, don Demasiado y don Pedro.
Ah, bueno, trabajar es muy malo, de acuerdo con Mrs. Laínez. Laborare stanca, que diría Pavese. Pero hay que pagar facturas...
Sabía, llegidor, que estaba traducido. Lo pedí para usarlo en un curso mío, pero estaba por completo descatalogado. O sea, que a lo mejor algún dinerillo le saca a su ejemplar si lo vende...
Gracias, Carmen, y cuide a sus "fuentes".
Gran poema, sí.
Comprendido, Opción C, y de acuerdo.
Sí, orteguiano, en efecto...
Pues tomo nota de Clavijo, Marta. Un beso.
Ánimo, Emma, te envío un cesto de besos para hacerte compañía.
Joder, me ha llegado al alma.
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