Félix de la Concha
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¿Éste soy yo?
Sí, así me ve Félix.
Verse uno mismo desde fuera, desde la mirada de otro, es perturbador.
Conocí a Ana Merino hace años en una Semana Negra de Gijón donde lo pasamos muy bien e incluso escribimos juntos un cuento a cuatro manos, una noche, en la redacción de A Quemarropa (el periódico de la Semana). Sus poemas me gustan mucho. Ella también.
A través de Ana conocí a Félix de la Concha: me entusiasma discutir a voces con ellos y con Ángela Vallvey sobre Israel y Palestina en el bar de Pedro.
El otro día me llama Félix y me propone posar para un retrato.
-Claro, no sabes lo vanidoso que soy, me encanta -le dije.
Sólo he posado otra vez, para mi amigo Arturo Revuelta, y me lo pasé muy bien.
A mí me gustan los pintores, el desorden que tienen, la cantidad de objetos que acumulan, yo creo que van con carretillas o con carritos de la compra, en cuanto cae la tarde, recogiendo lo que encuentran en los contenedores, juntando cartones, coleccionando platos de peltre, baldosas rotas y muelles oxidados. Me encanta lo poco que hablan, lo mucho que preguntan y la velocidad a la que se concentran en su trabajo.
A mí, que soy muy vago, ver a un pintor pintando me tranquiliza.
Me digo: bueno, no pasa nada, alguien ya se está haciendo cargo de todo.
Así que me fui a casa de Félix, aquí al lado, en Palma, y me pintó.
La cosa es una exposición en el Museo de Arte Contemporáneo, en la que ya hay cincuenta retratos que pintó en 2005. Son retratos con conversación, porque mientras pinta graba una charla con el retratado y se puede escuchar al ver el cuadro. Ahora Félix está añadiendo más retratos, pinta uno cada día y los muestra en un blog sobre el proyecto. Luego se unirán todos en el Museo. Aquí puedes ver el blog de Félix: Diario de una exposición.
Félix se disfrazó de pintor, con una especie de pijama, gorra y una camiseta manchada de colores, y se puso a pintar mientras charlábamos. Tardó un poco más de dos horas y ni sé ya las tonterías que debí de decir, con tal de no dejar de hablar.
Este es Félix ante la obra recién terminada:
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¿Tú también me ves así, como me ve Félix?
Yo estoy acostumbrado a verme mirándome, en fotos o en el espejo, mis ojos me miran casi siempre. Aquí no, aquí estoy mirando para otro lado y veo a un desconocido.
Un tipo casi machadiano: triste, cansado, pensativo y viejo.
También me gustaría ver a un tipo convencido su tarea, un tipo que ha aceptado una responsabilidad y ae repite a menudo a sí mismo, en voz muy baja: "la alegría es mi deber diario".
¿Tú qué ves? ¿A quién ves? ¿Me ves a mí?
Etiquetas: Ana Merino, Félix de la Concha, pintura, Rafael Reig, Ángela Vallvey
Pues aquí pondré lo que se me vaya ocurriendo. Poca cosa, en general. Lo primero que se me pase por la cabeza. Lo que lea por ahí y lo que me cuenten en la barra de los bares o los amigos. Y si alguien quiere poner algo también, estupendo: no censuraré ningún comentario.


17 Comments:
Demasiado triste, Rafael. Yo cuando te veo, es decir, a través de lo que escribes aquí o en tus novelas, veo unos ojos más brillantes, más alegres, menos melancólicos. Veo a un tipo mucho más vivo y alerta, chispeante e ingenioso.
Pero yo no te conozco, claro. Sólo conozco lo que escribes.
No te hace demasiada justicia. Pareces un poeta depresivo, pero a la vez te ha puesto cara de estar estreñido. Tú mírate bien. A no ser que le hayas pedido un rostro con tales características, claro, pero no lo creo. Tu eras de la Teoría de la Naranja, de exprimir la vida, hombre, tú no te estás muy quieto, y el tipo del cuadro es más bien parado, triste y con una cara de mala suerte y pesimismo, de fliparlo. Un abrazo.
Rafael, no te quejes, que te ha hecho un retrato muy bueno. Y, aunque parezca triste, no lo es.
Llorenç.
¿La verdad de la verdad, Rafael?
Pues yo te veo un poco triste, en general, pero es mi lectura (de imágenes). Así que he decidido cantarte una canción, bueno un trocito. Escucha:
Como siempre, siempre, siempre
siempre estoy pensando en ti,
con tus gestos me provocas
la alegría de vivir ?
Besos.
Ya. Pero las fotos duran un instante, como mirarse al espejo, y resulta sencillo plegar una sonrisa. Sin embargo, un retrato aunque se pinte con celeridad conlleva ciertos eones.
Es un retratista magnífico. Sí, Rafael, se parece a la pinta que sacas en las fotos. ¿Sólo dos horas? ¿De verdad? Qué tío.
pues sera k igual me duran los efectos de las cervezas de estos dias pero yo te veo cara mas bien de bonachon que de triste.
Comparándolo con todas las fotos tuyas que he ido viendo, creo que te ha pintado más gordo y más viejo.
Rafa,
en este blog que acabo de descubrir te ven así
tiene su punto
Coño, Rafa, nunca había pensado que te das un aire a Chanquete.
El bigote ayuda mucho a la identificación. Y como han dicho en algún comentario por ahí arriba, ha dibujado una mirada triste. Pero me faltan datos.
Te conocí hace unos 7 años en un evento. Como has cambiado!!! Antes eras o parecias feliz. Perdiste el tren?. Lo siento por ti,
Rafael, muchísimas gracias por firmarme ayer los libros. Espero no ir con tanta prisa la próxima vez que le vea y poder hablar algo más. Y, ahora que le he visto en persona, puedo decir que el cuadro no le hace ninguna justicia. Parece una persona muy plena y satisfecha con su vida. Ojalá todo el mundo tuviera esa misma expresión en su rostro.
Besos
Reig: pareces el querido de la Pantoja.
Mirando bien, también te das un aire al cuñao ese que saca ese plasta de Jesús Quintero. Con cariño.
Pues ya me conoces de sobra, Teresa. Un beso.
A mí me parece que está muy bien, la verdad, Javier.
Eso pienso yo, Llorenç.
Mil gracias, Maribel, ahora ya estoy contento.
¿Eones? Caramba.
Sólo dos horas y charlando. Es un gran pintor, pienso yo.
Puede ser ambas.
PUes entonces ya me pareceré, Portorosa.
Ja, ja, ja. Muy bueno, Lucas.
Cago en todo, David.
Vale, Luis.
Gracias a ti, María.Muchos besos.
jaja. Hombre, eones pero no en el sentido geológico. Aunque gracias a la audacia visual del pintor dos horas charlando seguro que resultan equivalentes a un cuarto de eón, por lo menos.
Me gustaría escuchar la conversación toda, en vez de un minutito.
Por cierto, ¿Qué opina de Richard Ford?. Si lo ha leído. Yo confieso que no, pero como en Babelia le han dedicado un descomunal espacio la curiosidad ha comenzado a reconcomerme. La publicidad asola con todo
Un saludo.
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