l Blog de Rafael Reig: Mala pata

Rafael Reig, escritor y profesor de literatura

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lunes 21 de abril de 2008

Mala pata

Fue salir del estudio de Félix y sonar el móvil.

-Que han llamado del cole -eso me dijo la madre de Anusca.

Que llamen del cole es lo peor que le puede pasar a unos padres.

¿Mala conducta? ¿Canibalismo en las aulas? ¿El Rufino entero en cuarentena por escorbuto? ¿Brote de meningitis?

Por suerte, fue solamente un nuevo esguince de Anusca, esta vez en el otro pie. Radiografías (o fotografías de mi esqueleto, como las llama ella, con más propiedad). Venda. Muleta.

Al día siguiente nos habían invitado a cenar Marta Sanz y Chema y llamé por la mañana.

-Ya está todo preparado -me dijo Marta.

-¿Es comida tarterable, la puedes meter en una tupper y os venís para acá? Es que mi hija está menos transportable...

-Todo es transportable en tartera.

-Pues hecho.

No me acordaba de cuántos años tiene la hija de Isaac Rosa, así que a mi hija y a la de mi novia les dije que vendría un bebé.

-¿Un bebe? ¿Para nosotras?
-¡Eso! ¿Podemos "cuidarlo"?

Lo preguntaron como si fueran la niña de El Exorcista.

Cuando llegó Olivia la secuestraron y la encerraon en su cuarto, para "cuidarla".

En fin, comimos como canónigos, charlamos, nos reímos y bebimos hasta no poder más.

Al día siguiente fui a una charla de Lorenzo Sila en Saint-Louis University y luego comí con Ángeles Encinar y Lorenzo.

-Hay que tener una actitud moral -creo que dije, supongo que habría bebido o algo así, porque si no, no me lo explico.
-Vale, pero lo moral no es hacer las cosas bien. A veces uno hace cosas que no están bien. Lo que caracteriza una actitud moral es conservar la capacidad de avergonzarse.

Me parece que tiene razón Lorenzo.

¿Tú qué piensas? ¿Tú te avergüenzas? ¿Has hecho algo que te dé vergüenza haber hecho? ¿Eres moral?

Ayer Día del Libro, mañana te lo cuento.

20 Comments:

Blogger Portorosa said...

Yo sí, por supuesto.

Tanto, que creo sinceramente (sinceramente) que mi problema es el exceso de moral, una tendencia excesiva y muy poco sana a culparme. Y, por supuesto también, ahí detrás anda la religión en la infancia, y otras cosas que sólo el psicoanálisis osaría señalar.

Un saludo.

24 de abril de 2008 13:30  
Blogger Más claro, agua said...

Yo, más que moral, me debato entre Inma del Moral y Mateo Morral. Del resultado final, me temo, no tendré más remedio que avergonzarme... :-)

24 de abril de 2008 14:23  
Anonymous Belén said...

He hecho muchas cosas que me dan vergüenza. Algunas de ellas, de haber podido, habría evitado hacerlas. Sin embargo, nunca he robado, nunca he hecho daño a sabiendas, nunca he sido maledicente ni me he inventado pecados ajenos para hablar mal de los demás. Procuro entender a la gente, prefiero llevarme bien con las personas normales, y nunca, jamás, perjudicaría a otra persona para obtener un beneficio material.
Todos mis actos "regrettables" provienen de mi insensatez en materia amorosa. Pero eso es otra historia. Historia antigua, supongo.
Por lo demás, tengo una inmoralidad a prueba de bomba, que hace juego con mi atolondramiento habitual.

24 de abril de 2008 15:25  
Anonymous Belén said...

Ah: Siento lo de la niña. Los esguinces duelen un montón.

24 de abril de 2008 15:26  
Anonymous Anónimo said...

Comida tarterable, bonita definición...

24 de abril de 2008 15:31  
Anonymous Pedro de Paz said...

Por supuesto que alguna vez he cometido actos de los que me avergüenzo. Como todo el mundo. Quien diga lo contrario, miente. ¿Eran actos inmorales? No tanto. La gran mayoría no. Ni los que me averguenzan y aquellos de los que me ufano. Todo depende del concepto de moralidad que queramos aplicar. Y de sus límites. Y los míos, por suerte o desgracia, son muy bajos.

Abrazos muchos,
Pedro de Paz

PS. En efecto, D. Rafael. Donde esté la tartera de toda la vida que se quite el estúpido anglicismo del tupperware

24 de abril de 2008 15:51  
Anonymous Anónimo said...

Yo me avergüenzo muchas veces de palabras que digo y escribo sin pensarlo del todo. Ahora por ejemplo me daba nosequé escribir aquí por primera vez. Me gusta tu blog y me río mucho.

Una mujer tímida

24 de abril de 2008 16:37  
Anonymous Opción C said...

Qué vergüenza, Rafael.

Acabo de entregar un trabajillo y me siento fatal. No dejo de repetirme que soy una vaga, que lo podía haber hecho mejor y que pierdo el tiempo pensando en las musarañas, en la playa y hablando con la gente. Lo malo es que siempre me pasa igual, no aprendo.
En fin, espero que en la exposición no me abandone? la sonrisa. Eso es lo último que se pierde, ¿no?

Besos, sinvergüenza

24 de abril de 2008 19:09  
Anonymous Opción C said...

Quise decir "sin vergüenza"
Ja, ja ,ja

24 de abril de 2008 19:13  
Anonymous almirante said...

hola rafael, no se me ocurre otra forma de contactar contigo, escribo un blog que me gustaria leyeras http://marineroyzorra.blogspot.com/

25 de abril de 2008 2:54  
Blogger nata said...

si es que va a ser que los esguinces y los arrepentimientos son de repetición. besines a anusca.

y a ti, cienes de ellos.

25 de abril de 2008 8:16  
Blogger Xose said...

En fin, el peso de mi vergüenza también se mide en toneladas. Me parece, sin embargo, que en lo de la vergüenza vale la pena hacer una precisión: una cosa es la vergüenza, digamos ?endógena?, y otra la que nos quieren imponer. Es decir, es saludable avergonzarse de aquella vileza en la incurriste una vez (o varias), pero no es nada sano hacerle mucho caso a esos que siempre te están diciendo ?pero no te da vergüenza xxx? (en lugar de las xxx podéis poner lo que se os ocurra; ??que te vean en semejantes compañías?, ??decir esas cosas?, ??hacer esas chiquilladas a tu edad?, ??ir por ahí con esa fresca en vez de buscarte una novia formal? etc., etc., etc., ). Siempre he tenido la impresión de que la vergüenza y el rencor acostumbran a ir de la mano. Hay un montón de gente que cree que lo que les daría vergüenza a ellos nos tiene que dar vergüenza a todos. Y lo peor de todo es que llevan mal, realmente muy mal, que no sea así.

25 de abril de 2008 9:35  
Anonymous tony said...

ey, rafa, ya sé que no tiene nada que ver con tu post de hoy pero he visto algo que me hizo gracia sobre un libro de perez reverte y como tú siempre le estás dando caña te dejo el enlace
un abrazo

25 de abril de 2008 10:31  
Blogger Emma said...

Tengo tendencia a juzgar a mis progenitores con severidad. A medida que se hacen mayores sus patinazos se me hacen mas insoportables. No han conseguido escapar a la rigurosa educacion catolica que recibieron. No han logrado superar prejuicios atavicos, razonamientos del pleistoceno. Esa venda sobre los ojos les convierte en seres vulnerables y tristes. Me irritan. Me encrespan. Me hacen cargar las tintas ( si esa expresion es razonable) y disparo palabras cargadas de razonamientos que luego, a menudo, les dañan y me reprochan como fruto de egoismo. Les veo mas fragiles que nunca despues de mi ataques y me entristezco. Pero luego volvera a pasar lo mismo. Y es que no entiendo que cosas buenas puede traer mentirse a uno mismo, puedes mentir a los demas, pero para mentirse a uno mismo hay que ser muy hipocrita.
En fin...

25 de abril de 2008 11:39  
Blogger otoski said...

La mayoría no se arrepiente de nada, lo olvida simplemente y duerme tan tranquilo, sea su falta o delito común o politico.
Por cierto que el otro día le hicieron una radiografía de la cabeza a mi hijo de cuatro años y cuando la radióloga se la enseñó en el ordenador de la consulta exclamó !Papa parezco uno de los piratas del caribe!

25 de abril de 2008 11:41  
Anonymous Javier Divisa said...

La moral, supongo, un asunto de conciencia, cada uno tiene la suya ¿Avergonzarse? Sí ¿porqué no? Claro, para avergonzarse hay que tener vergüenza. En esta vida lo jodido de verdad es la maldad premeditada, aunque tal vez la maldad siempre sea premeditada. Si no fuera maldad premeditada sería un ataque de cólera, y las maldades premeditadas tienen su moral, claro que la tienen, la moral de llevar al mundo por los terrenos del fango y del odio entre los pueblos. Bueno, no sé, estoy tomando una copita, igual se me fue el tema de las manos. Un abrazo.

25 de abril de 2008 16:47  
Blogger On the road said...

Yo diría que ser moral, preferiblemente, es avergonzarse antes, antes de que sea demasiado tarde y ya le hayamos retorcido el pescuezo al canario. Pero si ya no queda más remedio, pues por lo menos avergoncémosnos después.

25 de abril de 2008 17:19  
Anonymous Anónimo said...

Bueno, y de Carlos Ruiz Zafón como procucto sociomercaliterario, qué?
Aquí introducen la incógnita:

http://kastigadossinrecreo.blogspot.com/2008/04/cuestin-de-mviles-distancias-y.html
http://kastigadossinrecreo.blogspot.com/2008/04/cuestin-de-mviles-distancias-y_25.html

Despéjala. Oh, sabio Rafael!

25 de abril de 2008 19:17  
Anonymous Anónimo said...

Contigencias de su hija aparte (ahhh,los niños, qué sería de esto sin ellos), hace tiempo que vengo leyéndole por acá, y aunque no venga a cuento la pregunta, según le pega usted al whisky (ahhh, el whisky, qué sería de esto sin él)y a la valoración literaria, siento curiosidad por saber su valoración acerca de Rayuela de Julio Cortázar (ahhh, Julio Cortázar, qué sería de esto sin él). No sé, es algo así como un examen a bote pronto, como esa primera impresión según caiga una mirada o un gesto.

Sería agradable recibir respuesta (ahhh, respuestas, qué sería de esto sin ellas).

P.D. Discúlpeme la estúpida redacción, pero es que ando algo acarajotado después de una buena sesión de marijuana de la tía Juana (ahhh, Marijuana, qué sería de esto sin ella).

Fdo: Lucas.

26 de abril de 2008 6:01  
Blogger Rafael Reig said...

Pues tampoco es bueno el exceso, no?
Inma, no se debata más, hombre.
Mmmm, ¿hay sensatez en esa materia? Me temo que no. Beso.
Por suerte, Pedro, por suerte. Un abrazo.
Un beso, mujer tímida, y bienvenida.
¿Sinvergüenza? QUé más quisiera yo... Besos sin vergüenza.
Vale, almirante, ahora lo miro.
De tu parte, y a ti otros tantos, Nata.
Mmmm, no sé, Xosé, no sé.
Gracias, Tony.
No juzgue a los padres, Emma, es un error, creo yo. Un beso.
Un pirata, qué chulo.
¿La moral de la maldad premeditada? EN fin, no sé.
Mejor antes, en efecto.
Yo qué voy a aser sabio, hombre.
Leí Rayuela casi treinta años. Me gustó entonces. Ahora ya no sé.

26 de abril de 2008 9:54  

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