Dos nueces
Últimamente leo en estéreo. Dos cosas a la vez. Decía Freud que los problemas son como la nueces: si no puedes resolver uno, coge dos, aprieta uno contra el otro en el puño, como las nueces, y acabarás cascando uno de los dos.
Andaba leyendo por un lado libros de amigos, como Lección de anatomía, de Marta Sanz, y Niños de tiza, de David Torres; y por el otro canal se me cruzó el discurso de ingreso en la Academia de Javier Marías.
Habla el académico de la dificultad para contar las cosas como son, lo real: "Contar, narrar, relatar es imposible, sobre todo si se trata de hechos ciertos, de cosas en verdad acaecidas".
Bueno, leyendo a Marías uno siente la tentación de darle la razón: a él se nota que le cuesta mucho esfuerzo contar algo real.
A mí el libro de Marta y el de David me parece que hablan de lo real. Aquí están Chema, mi novia y Marta Sanz, en casa:

Y aquí los herbívoros, Isaac Rosa y su hija Olivia, con Chema:

Cómo contar lo real. Al final, hay que hablar de Wittgenstein. Un austriaco.
Wittgenstein cara A: sólo hay que hablar de lo que se pueda hablar con precisión (Tractatus). Wittgenstein cara B: de lo único que importa hablar es de lo que no podemos hablar con precisión (Investigaciones).
¿Cömo se cascan esas dos nueces, esos dos Wittgenstein, uno contra otro, en el puño?
Como a todos, me ha impresionado la historia del tipo este Fritzl, otro austriaco, el que encerró a su hija en un sótano, la embarazó, etc.
En Austria.
He pensado, claro está, en Freud. Austriaco.
En Boston, a mediados de los ochenta, leí un libro entonces muy famoso: The Assault on Truth (El asalto a la verdad), de Jeffrey Moussaieff Masson.
Como sabes, el Gran Salto Adelante de Freud fue la "teoría de la seducción", el momento en que decide que sus pacientes tienen fantasías. Una mujer le cuenta que de pequeña su padre le hacía cosas. Luego otra. Luego un hombre. Y otro. Hasta que llega un día en que Freud decide: no me lo creo, ya está bien, esto es una fantasía, es ella la que desea acostarse con su padre, etc.
La teoría de la seducción es, claro está, la pieza axial de la construcción freudiana, el trampolín desde el que salta hacia el inconsciente.
Bien, pues este Masson, que era director del Archivo Freud, resulta que descubre documentación que, según él, prueba que Freud prevaricó. Sabía de sobra que no eran fantasías. Tenía datos suficientes para concluir que el verdadero problema era la el abuso sexual de los hijos por parte de papá y mamá. Mucho más común de lo que Freud quería admitir. Una monstruosidad que no se atrevió a hacer pública: mejor barrer debajo de la alfombra. Eligió no creerlo y mirar para otro lado. Es una fantasía. Punto. Se lo inventan.
Eso dice Masson. Desde entonces a Masson lo expulsaron de la comunidad psicoanalítica.
A mí me convenció entonces y me sigue convenciendo ahora hasta cierto punto. Mi posición (¡cómo si a alguien le importara un pito lo que yo pienso!) es: creo que la teoría de la seducción es acertada. Hay fantasías de seducción. Sí. Creo, sin embargo, que también hay muchas seducciones de niños que realmente han sucedido en las familias (como el mismo Freud reconoció). ¿Prevaricó Freud? No lo creo, pero sí me parece evidente que eligió no pensar sobre la seducción real y dedicarse a la fantasía de la seducción.
Hay seducciones reales y fantasías.
Freud decidió apartar una mitad, una de las nueces,encerrarla en el sótano, y dedicarse sólo a cascar la otra.
¿Se puede cascar una sola nuez con la mano? ¿Se puede entender la fantasía de la seducción sin estudiar con la misma fuerza al tiempo la seducción, el abuso real?
Sigmund Freud. Austria. Abusos a menores. Y un sótano: el del inconsciente. Y otro sótano: el de la fantasía, en el que encerró Freud los abusos reales.
¿Nadie sabía nada? ¿Nadie sospechaba nada?
Me refiero a Fritzl, pero también a Kurt Waldhein, por ejemplo. Cuando se hizo público que había sido oficial nazi y se le acusó de crímenes de guerra, ¿dejaron acaso de apoyarle en Austria? No, fue presidente durante seis años, sin otra incomodidad que no poder viajar demasiado (le declararon persona non grata en casi todo el mundo, con la lógica excepción de Ciudad del Vaticano).
Waldhein. Austria. Otro sótano y un país que mira para otro lado, que no quiere que le obliguen a mirar.
¿No te dan ganas de volver a leer a Thomas Bernhard?
Bernhard prohibió que se representaran sus obras en Austria después de su muerte, así como la publicación allí de su obra inédita.
Leo también un folleto de Karl Marx que comienza así:
Este breve y magnífico texto (te lo recomiendo) es de los años sesenta (1860) y se editó póstumamente como apéndice a la Teoría de las plusvalías.
Ahora lo ha reeditado en un magnífico libro la editorial Sequitur, con el título de Elogio del crimen, y acompañado de otros textos (algo de Durkheim, que está muy bien, pero nada de Althusser, el estrangulador, al que he echado de menos).
Se puede entender al criminal como excepción, como hecho aislado, sin conexión con el resto. También se puede entender el crimen, en lugar de como amenaza para la sociedad, como parte de la sociedad, como producto de las relaciones sociales.
Se puede pensar que el criminal es un psicópata, alguien que no comparte nuestra naturaleza, pero se puede pensar también el criminal es como nosotros, porque la maldad, la crueldad, la monstruosidad, también forman parte de nuestra naturaleza, de nuestras posibilidades.
Yo querría entender estos crímenes como parte de nuestro sistema social. Entender a la vez al criminal y las relaciones sociales de las que forma parte el criminal. Cascar las dos nueces a la vez.
No sé bien cómo hacerlo todavía.
Al fin y al cabo, Ludwig Wittgenstein y Adolf Hitler, otros dos autriacos, fueron compañeros de colegio. Como Villalonga y Aznar, pero en la Realschule de Linz, que nos viene siendo como el colegio del Pilar de Madrid.
¿Volvemos a leer ahora, juntos como dos nueces, el Tractatus y Mein Kampf?
Yo no sabía esa relación entre el filósofo y Hitler, me he enterado en The Jew of Linz, de Kimberley Cornish.
Que Hitler y Wittgenstein eran compañeros de cole es un hecho. No está probado que se conocieran y trataran tanto como asegura Cornish. También afirma Cornish que Wittgenstein fue el que reclutó a Burgess, Philby, Blunt y McLean. No sólo eso: dice que Wittgenstein le pasó el descifrado de Enigma a la Unión Soviética. Digamos: el que facilitó la posibilidad de vencer a Hitler fue su compañero de colegio.
Todo esto no me parece improbable.
En cuanto a su comparación entre la oratoria de Hitler y la filosofía del lenguaje de Wittgenstein, y su raíz común en el pensamiento hermético, pues no sé, qué quieres que te diga.
Tampoco está probado que Hitler y Kafka se conocieran, pero sí es verdad que frecuentaron los mismos cafés en Viena, cuando Hitler quería ser pintor. Y es verdad que en los Diarios de Kafka habla de un tal H., al que considera un loco fascinante y al que escucha absorto.
Partiendo de esta hipótesis escribió Piglia su Respiración artificial. Kafka no imaginó nada: sólo escuchó lo que le decía H., al que nadie más escuchaba.
Y le creyó.
Luego lo contó. Intento contar lo inefable.
Lo inefable: ahí es donde entra Wittgenstein, el compañero de colegio de Hitler. Uno era un aristócrata, heredero de una de las mayores fortunas del Imperio Austro-Húngaro, y un insoportable que exigía a sus compañeros de cole que le trataran de usted. El otro en cambio era hijo de un agente de aduanas que le azotaba.
En esta foto la identificación de Hitler es segura. La de Wittgenstein es casi segura también. Están en la Realschule de Linz:

Bueno, voy a parar, que menudo rollo te estoy soltando.
Prometo ser breve mañana.
Un sótano en Austria, titularía yo una novela que me gustaría hacer sobre Wittgenstein y Hitler.
Y pasaría en Madrid, por supuesto. ¿Por qué no? ¿No somos Austria también?
Lo malo es que, siendo como soy, igual me sale algo como Dos mujeres en Praga, de Millás, que también pasa en Madrid, y con armarios empotrados en lugar de sótanos, qué le vamos a hacer.
Esas son las dos nueces que me gustaría apretar en el puño de una novela: Wittgenstein y Hitler.
¿Cuál se cascaría antes? ¿Cuál lograría abrir contra la otra? ¿Tú que crees?
¿Se puede contar lo real, lo que de verdad ha pasado, lo que existe de verdad?
Andaba leyendo por un lado libros de amigos, como Lección de anatomía, de Marta Sanz, y Niños de tiza, de David Torres; y por el otro canal se me cruzó el discurso de ingreso en la Academia de Javier Marías.
Habla el académico de la dificultad para contar las cosas como son, lo real: "Contar, narrar, relatar es imposible, sobre todo si se trata de hechos ciertos, de cosas en verdad acaecidas".
Bueno, leyendo a Marías uno siente la tentación de darle la razón: a él se nota que le cuesta mucho esfuerzo contar algo real.
A mí el libro de Marta y el de David me parece que hablan de lo real. Aquí están Chema, mi novia y Marta Sanz, en casa:

Y aquí los herbívoros, Isaac Rosa y su hija Olivia, con Chema:

Cómo contar lo real. Al final, hay que hablar de Wittgenstein. Un austriaco.
Wittgenstein cara A: sólo hay que hablar de lo que se pueda hablar con precisión (Tractatus). Wittgenstein cara B: de lo único que importa hablar es de lo que no podemos hablar con precisión (Investigaciones).
¿Cömo se cascan esas dos nueces, esos dos Wittgenstein, uno contra otro, en el puño?
Como a todos, me ha impresionado la historia del tipo este Fritzl, otro austriaco, el que encerró a su hija en un sótano, la embarazó, etc.
En Austria.
He pensado, claro está, en Freud. Austriaco.
En Boston, a mediados de los ochenta, leí un libro entonces muy famoso: The Assault on Truth (El asalto a la verdad), de Jeffrey Moussaieff Masson.
Como sabes, el Gran Salto Adelante de Freud fue la "teoría de la seducción", el momento en que decide que sus pacientes tienen fantasías. Una mujer le cuenta que de pequeña su padre le hacía cosas. Luego otra. Luego un hombre. Y otro. Hasta que llega un día en que Freud decide: no me lo creo, ya está bien, esto es una fantasía, es ella la que desea acostarse con su padre, etc.
La teoría de la seducción es, claro está, la pieza axial de la construcción freudiana, el trampolín desde el que salta hacia el inconsciente.
Bien, pues este Masson, que era director del Archivo Freud, resulta que descubre documentación que, según él, prueba que Freud prevaricó. Sabía de sobra que no eran fantasías. Tenía datos suficientes para concluir que el verdadero problema era la el abuso sexual de los hijos por parte de papá y mamá. Mucho más común de lo que Freud quería admitir. Una monstruosidad que no se atrevió a hacer pública: mejor barrer debajo de la alfombra. Eligió no creerlo y mirar para otro lado. Es una fantasía. Punto. Se lo inventan.
Eso dice Masson. Desde entonces a Masson lo expulsaron de la comunidad psicoanalítica.
A mí me convenció entonces y me sigue convenciendo ahora hasta cierto punto. Mi posición (¡cómo si a alguien le importara un pito lo que yo pienso!) es: creo que la teoría de la seducción es acertada. Hay fantasías de seducción. Sí. Creo, sin embargo, que también hay muchas seducciones de niños que realmente han sucedido en las familias (como el mismo Freud reconoció). ¿Prevaricó Freud? No lo creo, pero sí me parece evidente que eligió no pensar sobre la seducción real y dedicarse a la fantasía de la seducción.
Hay seducciones reales y fantasías.
Freud decidió apartar una mitad, una de las nueces,encerrarla en el sótano, y dedicarse sólo a cascar la otra.
¿Se puede cascar una sola nuez con la mano? ¿Se puede entender la fantasía de la seducción sin estudiar con la misma fuerza al tiempo la seducción, el abuso real?
Sigmund Freud. Austria. Abusos a menores. Y un sótano: el del inconsciente. Y otro sótano: el de la fantasía, en el que encerró Freud los abusos reales.
¿Nadie sabía nada? ¿Nadie sospechaba nada?
Me refiero a Fritzl, pero también a Kurt Waldhein, por ejemplo. Cuando se hizo público que había sido oficial nazi y se le acusó de crímenes de guerra, ¿dejaron acaso de apoyarle en Austria? No, fue presidente durante seis años, sin otra incomodidad que no poder viajar demasiado (le declararon persona non grata en casi todo el mundo, con la lógica excepción de Ciudad del Vaticano).
Waldhein. Austria. Otro sótano y un país que mira para otro lado, que no quiere que le obliguen a mirar.
¿No te dan ganas de volver a leer a Thomas Bernhard?
Bernhard prohibió que se representaran sus obras en Austria después de su muerte, así como la publicación allí de su obra inédita.
Leo también un folleto de Karl Marx que comienza así:
"El filósofo produce ideas, el poeta poemas, el cura sermones, el profesor compendios, etc. El delincuente produce delitos. Fijémonos un poco más de cerca en la conexión que existe entre esta última rama de producción y el conjunto de la sociedad y ello nos ayudará a sobreponernos a muchos prejuicios. El delincuente no produce solamente delitos: produce, además, el derecho penal y, con ello, al mismo tiempo, al profesor (...) El delincuente produce asimismo toda la policía y la administración de justicia penal (...) El delincuente produce una impresión, unas veces moral, otras veces trágica, según los casos, prestando con ello un "servicio" al movimiento de los sentimientos morales y estéticos del público (...) produce también arte, literatura, novelas e incluso tragedias (...) Podemos poner de relieve hasta en sus últimos detalles el modo como el delincuente influye en el desarrollo de la productividad"
Este breve y magnífico texto (te lo recomiendo) es de los años sesenta (1860) y se editó póstumamente como apéndice a la Teoría de las plusvalías.
Ahora lo ha reeditado en un magnífico libro la editorial Sequitur, con el título de Elogio del crimen, y acompañado de otros textos (algo de Durkheim, que está muy bien, pero nada de Althusser, el estrangulador, al que he echado de menos).
Se puede entender al criminal como excepción, como hecho aislado, sin conexión con el resto. También se puede entender el crimen, en lugar de como amenaza para la sociedad, como parte de la sociedad, como producto de las relaciones sociales.
Se puede pensar que el criminal es un psicópata, alguien que no comparte nuestra naturaleza, pero se puede pensar también el criminal es como nosotros, porque la maldad, la crueldad, la monstruosidad, también forman parte de nuestra naturaleza, de nuestras posibilidades.
Yo querría entender estos crímenes como parte de nuestro sistema social. Entender a la vez al criminal y las relaciones sociales de las que forma parte el criminal. Cascar las dos nueces a la vez.
No sé bien cómo hacerlo todavía.
Al fin y al cabo, Ludwig Wittgenstein y Adolf Hitler, otros dos autriacos, fueron compañeros de colegio. Como Villalonga y Aznar, pero en la Realschule de Linz, que nos viene siendo como el colegio del Pilar de Madrid.
¿Volvemos a leer ahora, juntos como dos nueces, el Tractatus y Mein Kampf?
Yo no sabía esa relación entre el filósofo y Hitler, me he enterado en The Jew of Linz, de Kimberley Cornish.
Que Hitler y Wittgenstein eran compañeros de cole es un hecho. No está probado que se conocieran y trataran tanto como asegura Cornish. También afirma Cornish que Wittgenstein fue el que reclutó a Burgess, Philby, Blunt y McLean. No sólo eso: dice que Wittgenstein le pasó el descifrado de Enigma a la Unión Soviética. Digamos: el que facilitó la posibilidad de vencer a Hitler fue su compañero de colegio.
Todo esto no me parece improbable.
En cuanto a su comparación entre la oratoria de Hitler y la filosofía del lenguaje de Wittgenstein, y su raíz común en el pensamiento hermético, pues no sé, qué quieres que te diga.
Tampoco está probado que Hitler y Kafka se conocieran, pero sí es verdad que frecuentaron los mismos cafés en Viena, cuando Hitler quería ser pintor. Y es verdad que en los Diarios de Kafka habla de un tal H., al que considera un loco fascinante y al que escucha absorto.
Partiendo de esta hipótesis escribió Piglia su Respiración artificial. Kafka no imaginó nada: sólo escuchó lo que le decía H., al que nadie más escuchaba.
Y le creyó.
Luego lo contó. Intento contar lo inefable.
Lo inefable: ahí es donde entra Wittgenstein, el compañero de colegio de Hitler. Uno era un aristócrata, heredero de una de las mayores fortunas del Imperio Austro-Húngaro, y un insoportable que exigía a sus compañeros de cole que le trataran de usted. El otro en cambio era hijo de un agente de aduanas que le azotaba.
En esta foto la identificación de Hitler es segura. La de Wittgenstein es casi segura también. Están en la Realschule de Linz:

Bueno, voy a parar, que menudo rollo te estoy soltando.
Prometo ser breve mañana.
Un sótano en Austria, titularía yo una novela que me gustaría hacer sobre Wittgenstein y Hitler.
Y pasaría en Madrid, por supuesto. ¿Por qué no? ¿No somos Austria también?
Lo malo es que, siendo como soy, igual me sale algo como Dos mujeres en Praga, de Millás, que también pasa en Madrid, y con armarios empotrados en lugar de sótanos, qué le vamos a hacer.
Esas son las dos nueces que me gustaría apretar en el puño de una novela: Wittgenstein y Hitler.
¿Cuál se cascaría antes? ¿Cuál lograría abrir contra la otra? ¿Tú que crees?
¿Se puede contar lo real, lo que de verdad ha pasado, lo que existe de verdad?
Etiquetas: Austria, Hitler, Isaac Rosa, Marta Sanz, Rafael Reig, Wittgenstein
Pues aquí pondré lo que se me vaya ocurriendo. Poca cosa, en general. Lo primero que se me pase por la cabeza. Lo que lea por ahí y lo que me cuenten en la barra de los bares o los amigos. Y si alguien quiere poner algo también, estupendo: no censuraré ningún comentario.


28 Comments:
La verdad es múltiple. Existen tantas verdades como personas. Fuera de nosotros, nuestras verdades pueden convertirse en mentiras. Por eso se puede pensar que la verdad no existe o que es relativa. Y si lo es, significa que no es absoluta. Una manzana que no es absolutamente una manzana, no es una manzana. Vuelvo a lo mismo, la verdad es pero no es. Sólo sé una cosa (¿la sé de verdad?): que todo esto que he dicho no es verdad fuera de mí. Pero tampoco es mentira. La mentira es otro cantar, claro...
Yo soy la verdad y la vida.
Yo, sin saber mucho de Wittgenstein, creo que es mejor escribir sobre lo que se conoce. Aunque también es cierto que es más difícil mutilar tus propias experiencias para hacerlas más adecuadas a la ficción. Sensacional tu blog, Rafael. Un saludo.
Rafa, lo de Hitler y Wittgenstein no está tan claro. Ya había la foto esa, pero parece que no está confirmada la segunda identidad. Tendría gracia que hubieran sido compis de pupitre, pero, la verdad, a mí me la suda.
¿Kafka y los cafés vieneses? Si no me fallan mis fuentes (yo apenas leo; todo lo que sé lo aprendo de mis novias, sobrinos y trabajadores), Kafka, que vivió casi toda su vida en Praga, se paseó por Viena unos pocos días, cuando se fue a follar con la Milena Jesenska esa. Así que no me cuadra mucho que coincidiera con Hitler.
saludos alfa
Qué cabrón, qué bien contado. Desde que has citado a Marías y la dificultad de contar lo real, me ha venido Piglia a la cabeza. "¿Cómo contar los hechos reales?". Despues Wittgensten, Hitler, Kafka... Pero vd. se lo ha guardado para el final, para la punchline. De un chiste macabro. ¿Cómo contar lo real (Gopegui)? Dice Piglia en la novela que citas: "Joyce se planteó un solo problema: ¿cómo narrar los hechos reales? ¿Los hechos qué? le digo. Los hechos reales, me dice Renzi. Ah, le digo, había entendido los hechos morales".
¿Alguien duda que Renzi, el trasunto de Piglia, sabe escuchar?
Perdón, es Tardewski, el trasunto de Gombrowicz.
Al final, ni la nuez Hitler ni la nuez Wittgenstein, has terminado cascado a Marías y a Freud.
Ojalá que escribas Un sótano en Austria.
¡Saludos!
Desde luego, mi desgraciadamente tocayo, Adolfito, nació para llevar ese bigotito: ya desde pequeñito se le ve rápido. Los diminutivos hacen al caso en él, tan pequeño siempre, pese a tenerse por grande y poderoso, ay.
Por otro lado -y no quiero parecer pedante-, por extensión, valga, pero ¿prevaricar no lleva implícito el ser juez o funcionario público...? Ah, ya lo entiendo: Freud, el 'juez' de de la psique. ¿Es eso? (Veo que el diccionario habla también de autoridad, sí.)
No es lo mismo, desde luego, escribir 'Un sótano en Austria', que escribir 'en un sótano de Austria', como tuvo que hacer con sus cartas impostadas esa pobre, destrozada chica. Así que mucho cuidado, no se te vaya un desliz.
Y un pareado final:
Soy el de padre cangués;
¿me recuerdas, Rafael?
Me gusta mucho tu blog; tu visión humorística de todo. Un abrazo,
Adolfo Cueto
No es difícil contar lo real. Lo difícil es entenderlo.
Me quedo con 'Lo real' de Belén Gopegui mientras espero su (de usted, Sr. Reig) 'Un sotano en Austria' o 'Un sotano en el Madrid de los Austrias' o 'Una taberna en el Madrid de los Austrias' o 'Una taberna real' o...
Me he liado. Voy a por una cerveza y me lo sigo pensando ;-)
Creo que la fantasia del padre de poseer y forzar a la hija viene de tan lejos Rafael! Mismamente en esta Iberia el incesto ha sido y es otro de nuestros grandes secretos en el sotano. Lo sucedido en Austria nos hace exclamar, " el monstruo de ...x", y despues callamos. No sabria como abordar esto en literatura y, sin embargo intuyo que efectivamente ahi esta la clave, si sabemos como contarlo, de toda "maldad" que nos aprieta el zapato.
q cabrón rafa, podría ser una tremenda novela, en plan "novela seria", lo de hitler, freud, Masson y el tal Josef Fritzl
no sabía lo de Wittgenstein y hitler, supongo que piglia tampoco porque a pesar de que habla de los dos en respiración artificial no lo menciona
un abrazo
El lunes te pondré un correo, Rafael. Ve pensándote si te vendrías al otro lado del mundo a dar clases.
Abrazo, M.
Se puede contar lo real... pero hay que mentir un poco para que suene convincente...
"La realidad nunca supera la ficción pero suele ser bastante más hija de puta" - Aforismo sufí
Abrazos,
Pedro de Paz
"La vida es muy puta y muy cabrona", aforismo de Don Ramón, mago caldeo y profesor de Primero de BUP (1981)
Y decía Onetti:
"La literatura es mentir bien la verdad."
La cara A de Wittgenstein es lo contrario de la cara B (por eso es la cara A); en consecuencia, y siguiendo este razonamiento, se llega a la conclusión de que dos nueces que son antagónicas no se pueden romper.
Lo que también queda bastante demostrado (supongo que deben haber excepciones, claro está) es que con el estómago lleno y las necesidades resueltas se piensa mucho mejor, en referencia al alto nivel social y económico de Wittgenstein y tantos otros.
En cuanto a Austria, siempre he pensado que es un país aburridísimo, todo tan cuadriculado, tan austro-húngaro, tan formal? Quizás por eso aparecen personajes como Hitler, o Fritzl. Como se aburrían, pues mira, voy a divertirme un rato?
Me apunto lo de Thomas Bernhard, pero no pienso leer a Wittgenstein, lo siento.
Antes, perfiero tragarme el Mein Kampf, o el cuarto tomo de las memorias de César Antonio Molina (en preparación), jaja.
Abraçades.
Llorenç.
Acabo de recordar que Billy Wilder también era austríaco. Vaya, toda mi teoría a hacer puñetas...
Pues no estoy de acuerdo, Nostromo, pero lo discutimos con unas copas, que es largo.
Gracias, Ángela, un beso. Para decirlo a tu manera y no ha la de Witt.: puede que sea mejor escribir sobre lo que se conoce, pero también nos importan escribir sobre lo que no conocemos, ¿no?
Eso he dicho, Ron, no es segura, pero sí probable. Eso en cuanto a la foto. QUe fueron al mismo cole también es un hecho. Lo que no fueron es a la misma clase, a pesar de ser de la misma edad. H. repitió y a W le adelantaron un curso. Lo que no se sabe es cuánto se trataron. Kafka cuenta en sus diarios sus visitas a un café, Los Arcos, creo que era, donde iban aprendices de pintor, como H. Y habla de un tal H. ¿Era Hitler? Eso es una conjetura, pero que le dio a Piglia para la brillante "Respiración artificial". A mí no me parece tan difícil, por cierto, que coincidieran. Abrazo.
Es una gran novela, Carlos. POdíamos haberlo liado un poco más todavía, ¿verdad? Hegel: todo lo racional es real. Y todo lo real es racional.
Bueno, en esa acepción de cascar... yo me refería a partir la cáscara, un saludo, Milana.
Sí, prevaricar se refiere a empleados públicos. Soy yo el que lo he usado por extensión. Con ese apellido, Cueto, me imaginaba que no podías ser más que asturiano. Pero no, no me acuerdo, ¿de dónde nos conocemos? Un abrazo.
Ja, ja... qué lío, sí.
Emma, claro que el incesto ni es nuevo ni privativo de los austriacos. Tampoco, por cierto, es exclusivo de los padres: bien sabía Freud cuánto abusan las madres de los niños. Y sí, no digamos el monstruo, busquemos entender. Un beso.
No, Piglia no lo menciona, es verdad. A lo mejor lo omitió. Porque, por ejemplo, yo creo, pero es una conjetura mía, que Piglia lo que leyó con más atención fue las Investigaciones Filosóficas, y se asombró, como yo, de que el ejemplo que se le ocurre a Witt. sea... ¡un escarabajo metido en una caja! Sin embargo, en la novela, eso lo omitió. Un abrazo.
Vale. Lo pienso, M.
Machado: se miente más de la cuenta, por falta de fantasía: también la verdad se inventa.
¿Sufí? Ah, bueno.
La premisa me parece falsa, Llorenç, la cara A no es "lo contrario" de la cara B. Igual que blanco no es lo contrario de negro (¿por qué no de verde?). Con el estómago lleno se piensa mejor? No está demostrado. Se piensa de otra forma, sí, ¿mejor? No sé. Witt. no es aburrido, créame. Un abrazo.
Pues no lo tengo tan claro, si veo a Wittgenstein como un disco: cara A, expresa una cosa, y en la B dice lo contrario. Claro que... no necesariamente debe ser así (jo, tienes razón).
Con lo del estómago lleno me refería a que los grandes pensadores habitualmente tienen sus necesidades básicas resueltas y se pueden dedicar a teorizar, o a jugar al bridge, o a lo que les rote. No quiero decir en ningún momento otra cosa: yo, como vos, supongo, teorizo mucho en los bares, y sobretodo mientras me estoy durmiendo.
Y lo mejor es no que nunca llego a ninguna conclusión.
Y leer a Wittgenstein... Puf, debería volver a clase de filosofía, pero con profesores distintos de los que tuve. Pero esa es autre histoire...
Petonets.
Uno puede acceder a Wittgenstein desde otra perspectiva. Leamos qué dice Steiner:
"Wittgenstein tiene capacidad de poeta cuando hace que cada palabra parezca nueva y pletórica de vitalidad encajonada, posiblemente destructiva. Diversos puntos del Tractatus, con su economía imaginista y sus efectos tipográficos, pueden leerse como un poema. Y como los Sonetos a Orfeo (Rilke), de los que es propincuamente contemporáneo, nos recomienda el silencio".
Y con esto del silencio enlazo con el Blog de David Torres.
Un abrazo y aceptadas quedan esas copas cuando vuelva a España.
Nostromo
Sólo puedo decir que ¡impresionante!
Parece que todos vivimos en Austerlandia y algunos ?entre los que incluyo- no nos habíamos dado cuenta.
Este caníbal le rinde tributo ?como no podía ser menos- en Austerlandia:
http://elmundano.wordpress.com/2008/05/04/austerlandia/
Saludos. Via el Mundano acabo de descubrir este blog y esta entrada Dos Nueces es tremenda, de verdad. Has tocado de pasada (pero con comentarios finísimos) cuatro o cinco temas que podían ser objeto de posts independients, pero resulta que en todo hay relación. Un saludo.
Wittgenstein: de las cosas que importa hablar no somos capaces de hablar.
¡Actualiza el blog REIG!!!
¡Que la puta está ya en Quito!!!
Billy Wilder dijo una vez que Austria era un país de la hostia pues habían sido capaces de hacer creer que un alemán como Beethoven era austríaco y que un austríaco como Hitler era alemán.
Perfecto, Nostromo, lo delas copas, digo.
¿Austerlandia? Dios mío...
Un saludo y gracias, rock.
Publicar un comentario en la entrada
Links to this post:
Crear un vínculo
<< Home