Lo que estoy leyendo: Una puta recorre Europa
El otro día iba por la calle San Vicente Ferrer y me encuentro de pronto a dos poetas o dos poetisas. Yo iba cuesta abajo; ellas, cuesta arriba. La colisión era inevitable y nos metimos en el bar de enfrente para el atestado.
Le pedimos a la camarera que dibujara un croquis del impacto, y le salió así, a mano alzada:

Almudena Guzmán, yo y Xelo Candel.
Hace más de veinte años que conozco a Almudena, a la que los malvados prosistas llamábamos entonces Almidona, la Poesita.
En la Autónoma los poetos y poetas ligaban entre sí, como debe ser, había segregación.
-Esa gente que ni siquiera acaba los renglones -decíamos, mirando por encima del hombro a esa infame turba de personas con inspiración y con sensibilidad.
Nosotros detestábamos la sensibilidad. Abominábamos de la inspiración. El lenguaje musical nos hacía vomitar hasta la primera papilla.
¡Poetas! ¡Esa gente que cuenta las sílabas con los dedos, como quien cuenta monedas! ¡Escriben con la calderilla que los demás dejamos de propina! ¡Revisan las vueltas y pagan con moneda fraccionaria, en lugar de con billetes!
Desafiando todos los prejuicios de género (literario), Almudena y yo ligamos alguna vez, y nos salían tardes multiformes, polimétricas, con trozos narrativos y fragmentos poéticos intercalados, como La Dorotea, de Lope, por ejemplo: un arte nuevo de hacer comedias.
Total, que nos tomamos unas cañas en uno de esos inevitables bares gallegos.
En Madrid, si alguien propone tomar unas cañas, en cuanto te das la vuelta para buscar el primer bar disponible, ese bar de enfrente, aparece un bar gallego que no tiene más remedio que llamarse O'Compañeiro o A' Casiña o algo así.
Siempre con un apóstrofe y alguna eñe.
Todos están equipados con las reglamentarias raciones de lacón y pulpo, su queso de tetilla en el expositor, sus tazas para caldo y su correspondiente camarera con delantal puesto, mirada prometedora y dedos amoratados de tanto fregar vasos.
Son de toda la vida, pero quizá ahora ya reciban subvenciones de la Xunta, no sé.
Allí estuvimos recordando aquellos tiempos y el bar La Alegría de Lista, donde bebíamos coñac y fumábamos Fortuna, unos cigarrillos espachurrados, de tanto llevar el paquete en el bolsillo de atrás del vaquero.
A Xelo la conocí en Saint-Louis University, en Madrid, donde ella organiza con Ángeles Encinar aquelarres mujeristas hasta que se quedan con las rodillas frías y la voz ronca de tanto denunciar el patriarcado, qué le vamos a hacer.
El patriarcado. He estado leyendo Una puta recorre Europa, de Alberto Lema. Gallego, como el bar de enfrente, por cierto.
Me ha gustado mucho. Qué novela tan inteligente. Desde el título (un fantasma recorre Europa...). Dos tías deciden pasar a la acción, empiezan a matar a tiros a los clientes y dejan una tarjeta que pone "Putas Asesinas". Quieren denunciar la prostitución como violación institucionalizada. Intervienen las autoridades. La policía. El Conselleiro. Hacen un manifiesto. Etcétera. Es apasionante y se lee casi sin parar ni para revolver un colacao.
Alguien me comentó que le había gustado, pero que le parecía escrita de forma desmañada, descosida, como si fuera un borrador. A mí me ha parecido todo lo contrario: una difícil construcción, un estilo nuevo muy logrado.
Como suelo decir, esto es como los trapecistas: que parezca que se hace sin esfuerzo es lo que más trabajo exige. No queremos ver a un trapecista sudar ni que se note cuánto le cuesta saltar: lo tiene que hacer con apariencia de facilidad, como si dar un triple mortal fuera lo más natural del mundo. Yo creo que eso es lo que hace Lema. A mi modo de ver, es una construcción tan difícil y rigurosa como el "gran estilo" de Benet, pero en otra dirección.
El libro es rápido, eficaz, lleno de sorpresas, pero sin ningún truco. Quiero decir: no parece, en absoluto (y gracias a Dios), una película de Tarantino. Todo lo contrario. Hay violencia, pero no es una violencia estética, imprevista, inexplicable: es la violencia estructural del sistema, una violencia real, mucho más perturbadora que esa violencia de tebeo (en el fondo tan inocente). Los personajes no son tampoco anormales, excéntricos, tipos singulares (y por lo tanto, tranquilizadores, como lo son en las películas de Tarantino), sino que son reconocibles. Tanto los políticos, como los clientes, como las putas somos nosotros.
Un buen libro, te lo recomiendo. Y, por una asociación de ideas que sería largo explicar, te recomiendo de paso una de mis novelas favoritas de los últimos años: El amo del corral, de Tristan Egolf.
Orejudo la había leído y, tanto le había gustado, que un día íbamos paseando y se metió en una librería, compró un ejemplar y me lo regaló.
Esa misma noche leí esa crónica de una huelga de basureros y quedé impresionado. Me pareció una Iliada, una guerra de Troya, un ejército revolucionario y terrible que se entrega a un fracaso memorable.
No sé por qué no se lee más esa novela, te lo digo en serio.
Luego me fui con mi hija a hacer pulseras al bar de los chicos (mi hermana Helena y mi cuñado Álvaro), el Acme, en la calle Velarde.

Este es el catálogo, porque le prometí a Anusca que pondríamos el catálogo on-line, con precios, por si alguien quería hacer un pedido. Así que terminamos esta emisión con unas ofertas comerciales:

¿Quieres comprar alguna pulsera, gargantilla o llavero?
Le pedimos a la camarera que dibujara un croquis del impacto, y le salió así, a mano alzada:

Almudena Guzmán, yo y Xelo Candel.
Hace más de veinte años que conozco a Almudena, a la que los malvados prosistas llamábamos entonces Almidona, la Poesita.
En la Autónoma los poetos y poetas ligaban entre sí, como debe ser, había segregación.
-Esa gente que ni siquiera acaba los renglones -decíamos, mirando por encima del hombro a esa infame turba de personas con inspiración y con sensibilidad.
Nosotros detestábamos la sensibilidad. Abominábamos de la inspiración. El lenguaje musical nos hacía vomitar hasta la primera papilla.
¡Poetas! ¡Esa gente que cuenta las sílabas con los dedos, como quien cuenta monedas! ¡Escriben con la calderilla que los demás dejamos de propina! ¡Revisan las vueltas y pagan con moneda fraccionaria, en lugar de con billetes!
Desafiando todos los prejuicios de género (literario), Almudena y yo ligamos alguna vez, y nos salían tardes multiformes, polimétricas, con trozos narrativos y fragmentos poéticos intercalados, como La Dorotea, de Lope, por ejemplo: un arte nuevo de hacer comedias.
Total, que nos tomamos unas cañas en uno de esos inevitables bares gallegos.
En Madrid, si alguien propone tomar unas cañas, en cuanto te das la vuelta para buscar el primer bar disponible, ese bar de enfrente, aparece un bar gallego que no tiene más remedio que llamarse O'Compañeiro o A' Casiña o algo así.
Siempre con un apóstrofe y alguna eñe.
Todos están equipados con las reglamentarias raciones de lacón y pulpo, su queso de tetilla en el expositor, sus tazas para caldo y su correspondiente camarera con delantal puesto, mirada prometedora y dedos amoratados de tanto fregar vasos.
Son de toda la vida, pero quizá ahora ya reciban subvenciones de la Xunta, no sé.
Allí estuvimos recordando aquellos tiempos y el bar La Alegría de Lista, donde bebíamos coñac y fumábamos Fortuna, unos cigarrillos espachurrados, de tanto llevar el paquete en el bolsillo de atrás del vaquero.
A Xelo la conocí en Saint-Louis University, en Madrid, donde ella organiza con Ángeles Encinar aquelarres mujeristas hasta que se quedan con las rodillas frías y la voz ronca de tanto denunciar el patriarcado, qué le vamos a hacer.
El patriarcado. He estado leyendo Una puta recorre Europa, de Alberto Lema. Gallego, como el bar de enfrente, por cierto.
Me ha gustado mucho. Qué novela tan inteligente. Desde el título (un fantasma recorre Europa...). Dos tías deciden pasar a la acción, empiezan a matar a tiros a los clientes y dejan una tarjeta que pone "Putas Asesinas". Quieren denunciar la prostitución como violación institucionalizada. Intervienen las autoridades. La policía. El Conselleiro. Hacen un manifiesto. Etcétera. Es apasionante y se lee casi sin parar ni para revolver un colacao.
Alguien me comentó que le había gustado, pero que le parecía escrita de forma desmañada, descosida, como si fuera un borrador. A mí me ha parecido todo lo contrario: una difícil construcción, un estilo nuevo muy logrado.
Como suelo decir, esto es como los trapecistas: que parezca que se hace sin esfuerzo es lo que más trabajo exige. No queremos ver a un trapecista sudar ni que se note cuánto le cuesta saltar: lo tiene que hacer con apariencia de facilidad, como si dar un triple mortal fuera lo más natural del mundo. Yo creo que eso es lo que hace Lema. A mi modo de ver, es una construcción tan difícil y rigurosa como el "gran estilo" de Benet, pero en otra dirección.
El libro es rápido, eficaz, lleno de sorpresas, pero sin ningún truco. Quiero decir: no parece, en absoluto (y gracias a Dios), una película de Tarantino. Todo lo contrario. Hay violencia, pero no es una violencia estética, imprevista, inexplicable: es la violencia estructural del sistema, una violencia real, mucho más perturbadora que esa violencia de tebeo (en el fondo tan inocente). Los personajes no son tampoco anormales, excéntricos, tipos singulares (y por lo tanto, tranquilizadores, como lo son en las películas de Tarantino), sino que son reconocibles. Tanto los políticos, como los clientes, como las putas somos nosotros.
Un buen libro, te lo recomiendo. Y, por una asociación de ideas que sería largo explicar, te recomiendo de paso una de mis novelas favoritas de los últimos años: El amo del corral, de Tristan Egolf.
Orejudo la había leído y, tanto le había gustado, que un día íbamos paseando y se metió en una librería, compró un ejemplar y me lo regaló.
Esa misma noche leí esa crónica de una huelga de basureros y quedé impresionado. Me pareció una Iliada, una guerra de Troya, un ejército revolucionario y terrible que se entrega a un fracaso memorable.
No sé por qué no se lee más esa novela, te lo digo en serio.
Luego me fui con mi hija a hacer pulseras al bar de los chicos (mi hermana Helena y mi cuñado Álvaro), el Acme, en la calle Velarde.

Este es el catálogo, porque le prometí a Anusca que pondríamos el catálogo on-line, con precios, por si alguien quería hacer un pedido. Así que terminamos esta emisión con unas ofertas comerciales:

¿Quieres comprar alguna pulsera, gargantilla o llavero?
Etiquetas: Alberto Lema, Almudena Guzmán, bares de Madrid, Egolf, Lo que estoy Leyendo, Rafael Reig
Pues aquí pondré lo que se me vaya ocurriendo. Poca cosa, en general. Lo primero que se me pase por la cabeza. Lo que lea por ahí y lo que me cuenten en la barra de los bares o los amigos. Y si alguien quiere poner algo también, estupendo: no censuraré ningún comentario.


25 Comments:
Ya pueden ser buenos Rafita que acabo de encargar los dos. Recomienda alguno tuyo, leí Sangre a Borbotones y me encantó.
Un abrazo fuerte.
Carlos C.
Ponme un llavero, Anuska.
Rafa, ¿ha salido tu libro en Caballo de Troya?
Apunto las dos recomendaciones.
Nos hemos divertido mucho con tu presentación de "Niños de tiza". Lo de la felación de Marías...
¿Te ha gustado cómo ha quedado Bellas y bestias?
Román.
¡Qué bueno El amo del corral! Presté el libro hace años y no recuerdo a quién. Ahora no lo encuentro. Debería ser de lectura obligatoria para el Adviento del 1 de mayo.
Le vas a tener que abrir una web a Anusca, que os forráis.
Un saludo.
¿Pero a qué precio está cada pieza, Anuska?
¿Dónde hay que llamar, don Rafael?
Ma ha dejado usted turbado, D. Rafael. Me cuesta ubicar la imagen de usted parando la lectura de un libro para revolver un colacao. Es más, me cuesta ubicar la imagen de usted revolviendo un colacao. Y aún diría más. Me cuesta ubicar la imagen de usted revolviendo algo que no tenga dos cubitos de hielo.
Costosas ubicaciones.
Abrazos,
Pedro de Paz
Perdóneme el comentario, pero ¿viven todos lo escritores en una misma ciudad y van todos, sus hijos, al mismo colegio?
Que compartan espacio vital belen gopegui(narradora inmensa) con Almudena grandes o con Angela Valvey, además de Isaac Rosa(buen novelista y con buena planta de runner de media maratón), tiene que ser cuanto menos curioso.
No sé, parece un grupo de esos que en cualquier momento las cosas puedan explotar porque teniendo esos perfiles tan contrapuestos..
Aunque al final igual son como los políticos que entre diferencia irreconciliable y diferencia irreconciliable se toman cafés en la Moncloa.
Nota juvenil:
Belen Gopegui mola un montón. Cuando leí la escala de los mapas me enamoré de ella y todavía me flipa bastante, con cada libro me cae mejor, no sé, con el tiempo va ganando. Por cierto tuve una novia a la que enamoré regalándole ese libro, es cierto lo que cuento, a ella le encantó y se sintió halagada pensando que yo creía que ella era como la de la historia o como gopegui o qué sé yo, fue alucinante lo que me quiso hasta que se dió cuenta de lo banal que yo era y que sólo me movían instintos bajunos que barnizaba con literatura o que eras un imbécil, o algo. El amor es así, quise aducir, pero fue tarde.
A Gopegi la ví en donosti en una charla y, ni fui a pedirle que me firmara algún libro, que no llevé, claro, ni nada de nada. Los vascos somos poco dados a hacer de grupis y es una pena.
Vamos que es una puta suerte donde vive usted, rafael, pero para eso se tiene que ser escritor¿no? y yo como que no.
Sr Reig: el otro dia fui a una librería como tratamiento contra la tristeza, y me compré sin pensarlo mucho "Sangre a borbotones".
Muchas gracias, me ha gustado mucho y me lo he pasado muy bien.
A mí me gustaría que las calles se llamasen Calle de la colisión inevitable y no de San Vicente Ferrer , queda mejor, creo. Pero espero que sea peatonal.
Hala Madrid! El osasuna a segunda, qué maravilla. A joderse toca!!!
Dice usted que los poetas no terminan los renglones. Yo creo que lo que hacen es escribir en vertical (los árabes lo hacen de derecha a izquierda y nadie se lo echa en cara :-)
Me apunto las dos sugerencias literarias, claro.
ayer, en ese bonito día, álvarez me regaló niños de tiza. y en ello estoy. me gusta.
(y jimena una foto suya enmarcada. la típica foto escolar de posguerra: sentada en su pupitre, con un mapa a su espalda y globo terráqueo al lado. en sepia).
besos.
Hablando de Hitler... Pínchame para creerlo.
El otro día estaba con María por la plaza del 2 de mayo y vimos a tu hija con el puesto de pulseras, le preguntamos, dijimos: vamos a tomar una cerveza, ahora volvemos. En ese momento tenían gente las muchachas y nos apetecía una
venta más personalizada. Duraron demasiado las cervezas, y te vimos a ti, tu novia y las muchachas algo derrotados camino del hogar -supongo- . No quisimos importunar la escena y seguimos bebiendo, pero prometemos comprar las creaciones de las niñas en un futuro cercano. Un abrazo, y cuentame algo al respecto de los Helios. Sería un detalle.
Mejor un trueque: cambio dos pulseras para los hijos de mi novia por un dibujo de tu hija, que tú ya tienes un retrato, y muy bueno.
Llorenç.
¿Vendiendo pulseras? Ni que fuera usted poeta.
"¿Vendiendo pulseras? Ni que fuera usted poeta"
O Hippie en Ibiza.
Lo que hay que ver. :-)
Saludos,
Pedro de Paz
El que hace costura, costurero..., ¿y el que hace pulseras? Ni idea, oiga.
Tomo nota de sus dos recomendaciones y le pregunto, don Rafael, por una tercera novela que me está encantando. Se titula la susodicha "La lista de Latour" y el autor responde, imagino, cuando le llamas Nikolaj Frobenius. ¿La ha leído? Caso afirmativo, ¿qué opinión le merece?
Y otra cosa, ¿cuándo publica la suya?
Abrazos.
Mejor pregunta en ABC cómo llaman a Almidona... POdría escribir una plaquette con el título de "Cómo llevarse dos mil euros al mes por tocarse las narices a dos manos en la redacción del ABCD". Y que ningún director tenga huevos para ponerla de patitas en la calle. Claro que para ahorrarse el numerito de que llegue su marido, que también jugó a ser poeta provinciano y borrachuzo, y se ponga a llorar pidiendo clemencia. Y me callo episodios tremendos y acusaciones muy graves contra sus compañeros, que si no fueran tan idiotas la habrían llevado a los tribunales. Como poetisa ni entro ni salgo, pero como "periodista" y compañera, ni te cuento. Solo rezo porque no le dé un yuyu bipolar a lo Pajares en cualquier momento. Por algo sus compañeros han quitado tijeras y abrecartas a su paso. Y cada vez está más foca, encima. Saludos.
¿Cómo se llama el marido de Almudena? Es que lo tengo en la punta de la lengua pero no me sale.
Vaya. Conoces a Almudena Guzmán. Pues le dices, si me haces el favor, que yo era superfan suya. El Usted me lo sabía de memoria... Eres una caja de sorpresas a pesar del tiempo que hace que te conozco. Ejem.
Muchos besos, Rafa, tengo ganas de verte.
Bueno, Rafael; no contestas a la propuesta antipódica (Antonio sí lo ha hecho). ¿No interesa o hay algún problema de comunicación?. La verdad es que no sé muy bien si pasa algo desde los últimos intentos fallidos, hace ya meses, en la vida anterior...
Abrazos, M.
Don Rafael,
hace tiempo que no dejo aqui una huella, aunque paso por aqui a menudo; pero tras leer el formidable post de las nueces no tengo mas remedio que dejar constancia de mi admiracion por su capacidad de hilvanar, que maravilla, que grande reflexion. Deberia ser imperativo una futura publicacion con los mejores posts, que habria de ser instaurado "best seller" por decreto. Asi, sin anestesia.
Tambien aprovecho para agradecerle el buen rato que pase con Guapa de cara y con Manual de literatura para canibales hace unos meses, este segundo leido en un momento de "vida terremota" (de esos en que todo se tambalea un poco) y fue un verdadero chaleco salvavidas. Que risas me eche, y que momentos de granitica emotividad. Se lo agradezco de corazon.
Un abrazo,
Alberto
¿Mío? EL Manual de literatura para caníbales. O Visto para sentencia, que sale ahora mismo.
Ya está impreso: sale ahora. Me ha encantado Bellas y Bestias, cojonudo. Un abrazo, Román.
Lo haremos, betadine, lo haremos.
Se ve mal, pero están los precios.
Je, je... es una forma de hablar. Nunca tomo colacao, es verdad. Un abrazo, Pedro.
Bueno, lo normal es que los escritores que viven en la misma ciudad se conozcan, ¿no? Porque coincidimos en saraos, etc. Yo me llevo bien con todos los que conozco, la verdad. Y también tengo infinidad de amigos que no escriben nada. Le diré a Belén sobre su pasión, quién sabe, a lo mejor le corresponde. Un abrazo.
Gracias a usted, de verdad, tipo autónomo.
No estaría mal ese nombre, no.
En vertical? Bueno, si usted lo dice.
Qué monada, lo de Jimena. El libro de David te va a gustar mucho, espero.
PUes a Anusca le habría encantado conoceros. Otro día, Javier.
Trato hecho, Llorenç
Así de bajo hemos caído, don Luis.
Nilo he leído ni oído nombrar en mi vida, don Antonio, pero me lo apunto. Mi novela: no sé, cuando quieran los editores.
Es usted, anónimo, un cretino. Si quiere insultar a alguien, hágase un blog, que es gratis. Aquí no.
Y yo a ti, cariño, muchas ganas de verte. Sí, Usted es un gran libro, a mí me encanta. Y claro que conozco a Almudena, fuimos novios de jóvenes. Un beso y a ver si es verdad que nos vemos pronto.
Ahora contesto.
Gracias, pero no me saque los colores con halagos, Alberto.
Anónimo, es usted un impresentable. Y por lo que deduzco bastante tonto. Yo conozco a Almudena y es fantástica. Y usted, señor Reig ¿a quién le importa de quién fue usted novio de joven? ¿O es que ahora también los escritores necesitan contar su vida privada como en la tele? Claro que para lo que escribe, entiendo que necesite otras plataformas de promoción. YOYO
Cretino, tonto impresentable... ya veo cómo se las gastan estos escritorcillos que se creen tan estupendos. Qué riqueza dialéctica, qué estilazo. Mi sentido pésame por su noviazgo, nada más lejos de mi intención insultar a nadie (así no caigo tan bajo como ustedes), solo intentar acabar con el intrusismo en la profesión periodística. Si no has estudiado Ciencias de la Información y no vales para estar en un redacción, incluso si eres una rémora para los demás compañeros, cede tu puesto a otro, coño, y tú manda tus cositas desde casa cobrando por pieza sin llorar a nadie por un contrato para gastar en la pelu de los viernes o en los bolsos de Prada. Y repito, no hablo más y aborto mi discurso por respeto. Seguro que si me lee alguien de ABC me comprende perfectamente. Pero bueno, así anda la santa Casa... A seguir bien.
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