La cita previa

Luego me acerqué a una oficina. No había cola. En cuanto llegué a la puerta vi un cartel: "En esta oficina sólo se atiende con cita previa".
Vale, sabía que había otra oficina un par de calles más abajo. Cuando llego, me encuentro el mismo cartel: "En esta oficina sólo se atiende con cita previa".
Vale. Entro y pregunto en qué oficinas y comisarías se atiende sin cita previa.
-No sé, un momento. Creo que sólo en la de Virgen del Puerto.
Iba a decirle que por qué no hacían carteles más claros, pero me callé, y le dije en cambio.
-Bueno, vale, pues dame cita.
-No, eso no: la tienes que pedir por teléfono.
Intenté razonar (ja, ja):
-Vamos a ver, yo ya estoy aquí. ¿Tengo que irme y llamarte desde la cabina?
-No. Es que nosotros no nos encargamos de las citas. Es lo lleva una empresa privada.
Acabáramos. Una empresa privada.
-Y el teléfono será gratuito, claro, ¿verdad? -le pregunté.
-Eso ya no lo sé.
Yo sí, en cuanto lo vi: un 902.
Uno de esos teléfonos de empresas de atención al cliente, que te cobran algo añadido, además del precio de la llamada.
Al final me dijo que también podía solicitar la cita previa por internet.
Formidable.
Alguien se estará llenando los bolsillos.
Me imagino al cuñado del primo del capitoste de la Brigada de Documentación.
-Tronco, Manolo, menudas colas tenéis, eh...
-Ya ves, Paco. Son unos gilipollas, van todos a la misma hora, porque tienen que ir a sus trabajos los muy cretinos.
-Hace muy mal efecto. Deberías poner cita previa y arreglado.
-¡Cita previa! ¡No te jode! Ni que esto fuera el dentista. Y todo el día los cretinos llamando, nos ha jodido, y los funcionarios como putas enfermeras... Tú no riges, ¿verdad, Paco?
-Eso te lo arreglo yo en dos patadas. Te monto una empresa que te gestiona todas las citas previas.
-Mmmmm... no es mala idea. Lo que pasa es que eso costará una pasta, ¿no?
-Macho, macho, que somos parientes: te lo dejo barato. Luego el resto me lo pagan a mí los cretinos con un número 902.
-No está mal visto, Paco. ¿Pedimos otra?
-Venga, dos vermuts.
-Con unos berberechos, eh.
-Tienes que que dejar una oficina o una comisaría que siga dando sin cita previa, claro... Más que nada por el qué dirán, Manolo, tú ya sabes.
-Pero la pongo a tomar por culo, en Virgen del Puerto, por ejemplo.
-Así se habla. Y yo me monto un call-center baratito, en Santo Domingo o por ahí.
-Y el que no quiera apoquinar, que use internet. Aquí no se obliga a nadie. Total, la mayoría van a llamar.
-Pues no se hable más.
-Vamos a pedir otra ronda...
-¿Con langostinos?
-¡Con langostinos! ¡Nos ha jodío! Esto hay que celebrarlo.
Ahí deben de seguir: celebrándolo.
Mientras tanto, los cretinos pagamos los langostinos.
Etiquetas: abuso, administración, Rafael Reig, trámites
Pues aquí pondré lo que se me vaya ocurriendo. Poca cosa, en general. Lo primero que se me pase por la cabeza. Lo que lea por ahí y lo que me cuenten en la barra de los bares o los amigos. Y si alguien quiere poner algo también, estupendo: no censuraré ningún comentario.




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