Comulgar con ruedas de Molina
Molina nunca decepciona, siempre está a la altura de lo que se espera de él.
Le pregunta el periodista por su notoria afición a cesar gente para poner a otros y el tío nos elabora una novedosa y profunda teoría política sobre los nombramientos.
Ésta:
TEORÍA MOLINA SOBRE CESES Y NOMBRAMIENTOS:
En todos los lugares, el director tiene el derecho de cambiar a sus equipos. Pues lo mismo un ministro o un presidente del Gobierno. ¿Por qué no investiga usted los cambios que ha habido en otros ministerios? ¿Por qué no investiga los ceses que ha habido estos días en el Instituto Cervantes, de antiguos colaboradores míos, ceses que se han ejecutado sólo por fastidiarme a mí? En cambio, nosotros, todos los cambios los hemos hecho siguiendo las buenas prácticas.
¿Ha quedado claro?
Pues a espabilar.
Hay dos tipos de ceses y nombramientos:
A) Los que hace César Antonio Molina. Estos ceses Y nombramientos son un derecho que él tiene y no deben discutirse. Más faltaba que él no pudiera cambiar un equipo. Los que hay que "investigar" son los del tipo (B). En lugar de de preguntarle a él (¡a él!), ¿por qué no "investigan" a los demás, eh? Como un niño acusica: yo no he sido, pero anda que la otra, la Caffarel.
B) Los que hacen los demás. Estos (abominables) ceses y nombramientos tienen un único objetivo: fastidiar a César Antonio Molina. Sí, señor. No se hacen con otra finalidad. La directora del Cervantes, es obvio, no tiene el mismo derecho a cambiar su equipo. Qué va: ella lo hace para fastidiar. Por pura maldad y ganas de hacer daño al pobre y desvalido Molina.
Las mujeres, ya se sabe, ¡con tal de chinchar!
Un aplauso para Molina, que nunca decepciona.
A mí cada día me entretiene más comulgar con las legendarias ruedas de Molina.
Yo, como Molina, todo lo hago por puro altruismo, con "buenas prácticas". Si los demás hacen lo mismo, salta a la vista que lo hacen con el único propósito de fastidiarme a mí.
Somos malos malasombra, somos malos de verdad
y más malos que la quina
¡que sólo saben chinchar!
Hay gente, demasiada gente, que en esta vida sólo tiene un objetivo: fastidiar a César Antonio Molina.
Son capaces de todo con tal de darle un disgusto a este señor que no les ha hecho nada.
Cuánta maldad, ¿a que sí?
Etiquetas: Cervantes, César Antonio Molina, política, Rafael Reig
Pues aquí pondré lo que se me vaya ocurriendo. Poca cosa, en general. Lo primero que se me pase por la cabeza. Lo que lea por ahí y lo que me cuenten en la barra de los bares o los amigos. Y si alguien quiere poner algo también, estupendo: no censuraré ningún comentario.















