Lo que estoy leyendo: Desgracia, de Coetzee
Un día viene Chavi Azpeitia y me trae un ejemplar de Desgracia.

--¿Coetzee? ¿No es un rollo?
--Ni idea --dice--. Esta novela no es un rollo. Un profesor se acuesta con una estudiante y le cae una encima de cuidado. Hay que leerla.
Como he sido profe y me he metido en algunos líos, el asunto me interesó.
Luego me encuentro con Constantino Bértolo y le digo que Chavi me ha recomendado Desgracia.
--Es la mejor novela que se ha escrito sobre el País Vasco --me asegura--. Si alguien quiere conocer la situación en el País Vasco, yo siempre le recomiendo Desgracia.
Me la leí y los dos tienen razón.
Aunque la cosa pasa en Sudáfrica, refleja la vida en un pequeño pueblo del País Vasco, convivir con verdugos, el envilecimiento del terror, la importencia frente a los asesinos a los que todo el pueblo protege, la vida en una minúscula sociedad cerrada, esquizoide, violenta, criminal, machista, hipócrita y, encima, rural. Quizá faltan frontones, sociedades gastronómicas y boinas, pero, salvo cuatro detalles sin importancia, es una visión muy exacta del País Vasco.
La chica a la que han violado y tiene que seguir conviviendo con sus agresores, a los que no quiere denunciar, llega un momento en que dice:
"--Estoy dispuesta a lo que sea, a cualquier sacrificio, con tal de conseguir la paz".
¿Te suena? ¿A que sí?
El profesor, en cambio, es un enviado especial. Un corresponsal. Viene de una novela de Graham Greene. Un personaje de una novela de Greene metido en un pequeño y devastador infierno abertzale, en Sudáfrica. Es un hombre moral, que no es poco decir. Moral, no en el sentido de que sea bueno, qué tontería. Moral en el sentido de que es capaz de aceptar las consecuencias de sus actos; moral porque se propone jugar sin ventaja y mirarse a sí mismo sin apasionamiento, casi con melancolía.
Una gran novela, pienso yo.
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Pues aquí pondré lo que se me vaya ocurriendo. Poca cosa, en general. Lo primero que se me pase por la cabeza. Lo que lea por ahí y lo que me cuenten en la barra de los bares o los amigos. Y si alguien quiere poner algo también, estupendo: no censuraré ningún comentario.









