¡Alarma: vuelven los Tres Tenores!
¡Oh, no, maldición: los Tres Tenores atacan de nuevo! ¡Sálvese quien pueda!
Saramago, en la foto, parece que va a empezar a cantar, quizá una habanera llena de sentimiento y con voz ronca, mientras los dos vicetiples (los que no tienen ni corbata ni Nobel) le hacen coros.
Quizá coros raperos, como en el último libro (o lo que sea) de Fuentes.
El titular de El País de ayer era "Tres maestros incuestionables".
¿Incuestionables? ¿De qué? ¡Vamos anda!
Estos seres humanos (o lo que sean) ya se han convertido en los Tres Tenores. No me cabe duda de que muy pronto empezarán a dar conciertos benéficos y grabarán juntos un disco con rancheras (Carlos Fuentes), fados (Saramago) y flamenco arabigo-andaluz (Goytisolo).
Y nada podrá evitar que se abrazen sobre el escenario y se aplaudan unos a otros... ¡Socorro! ¡SOS! ¡Salvad nuestras almas!
El artículo de ayer en El País resonaba en mis pesadillas.
José Andrés Rojo, el autor, es amigo mío y muy simpático, pero, no sé yo lo que pasa, cuando alguien escribe sobre los santones "incuestionables" de El País, escribe como si hubiera sido abducido por los marcianos o le hubieran inyectado a la fuerza una dosis de un poderoso estupefaciente (lameculol sódico, debe de ser).
Escribe así, por ejemplo: Carlos Fuentes "desentrañó su relación con las palabras y la imaginación". Todo por ese estilo pomposo y vacuo. Dan ganas de agarrarle por las solapas y zarandearle:
--¡Rojo, amigo, vuelve en ti! ¿Qué narices significa esa memez que acabas de escribir? ¡Reacciona, compañero, reacciona!
Y Fuentes va y dice que "la literatura es siempre un estorbo para el poder".
Ja, ja, ja.
Dicho por Carlos Fuentes, ese ser humano que se pasa todo el santo día agradeciendo favores, premios y homenajes a reyes, banqueros y poderosos, suena a chiste.
Perdón: es un chiste. Tiene que serlo.
Al parecer, según Rojo, Nélida Piñón (¡socorro! ¡piedad! ¡es demasiado!) también dijo innumerables sandeces: "Habló del mestizaje entre carne y verbo, del carácter proteico de su literatura y lo dibujó como exégeta de las Américas".
Que Dios nos pille confesados.
Me desperté en mitad de la noche, sobresaltado, empapado de todo el almíbar que inunda el culto al Trío Calavera, rodeado de un mefítico olor a incienso.
--Tranquilo, Rafita, tranquilo: ya pasó todo. Sólo era un sueño... --me intentó tranquilizar mi chica--. Duérmete, venga, dame la mano...
Al final, conseguí volver a dormirme.
Cuando me desperte, los Tres Dinosaurios aún seguían allí, dándose homenajes unos a otros sin parar.
¿A ti no te dan mucho miedo? Tú ¿qué haces? ¿Dejas una luz encendida? ¿Silbas para quitarte el miedo? ¿Lees a Galdós para tranquilizarte? ¿Hay remedio?
Etiquetas: Carlos Fuentes, Goytisolo, novelistas, periódicos, pesadillas, Rafael Reig, Saramago
Pues aquí pondré lo que se me vaya ocurriendo. Poca cosa, en general. Lo primero que se me pase por la cabeza. Lo que lea por ahí y lo que me cuenten en la barra de los bares o los amigos. Y si alguien quiere poner algo también, estupendo: no censuraré ningún comentario.












