True Crime
Fernando, editor, con Pote Huerta, de Lengua de Trapo, Alberto Olmos (Trenes hacia Tokio) y Juan Aparicio Belmonte (El disparatado círculo de los pájaros borrachos).
Juan, hijo, ¿cómo se te ocurrió ese título? ¿Te parece normal?
Esa fue la primera pregunta.
Luego alguien contó el argumento de una novela de Juan Manuel de Prada: un tipo está a punto de follar con una tía, pero no se la folla. Repito: no se la folla. Stop. Al final decide que no quiere ponerle los cuernos a su mujer. Stop. El tipo vuelve a casa y... ¡la culpa le atenaza durante el resto de su existencia!
--¿Qué culpa?
--El haber querido follarse a otra, ya sabes.
--¿Pero no dices que no se la folló?
--No, pero tenía ganas, eso es lo que le pasa, sintió tentaciones y por eso la culpa le persigue...
--No jodas.
--Manda huevos.
--Anda, vámonos a comer.
Por lo tanto, la comida, en una pizzería de la calle Hartzenbusch, tuvo como asunto central el siguiente acertijo: ¿Quién sería el Juan Manuel de Prada de izquierdas?
Todos estuvimos de acuerdo en que la respuesta es: ¡Suso de Toro!
Luego planteamos una regla de tres: Suso de Toro es a Juan Manuel de Prada como Manuel Rivas es a X.
Intentamos despejar la X. ¿Jon Juaristi? ¿Sánchez-Dragó?
Después dibujamos el Misterioso Triángulo (de las Bermudas) de la Literatura Madrileña.

En cada vértice está una de las características de lo madrileño:
Provincianismo
Campechanía
Señoritismo
Los madrileños, es verdad, somos campechanos, pero también un poco señoritos, y en el fondo provincianos y papanatas, unos crédulos que nos asombramos de cualquier cosa.
En literatura, para cada valor, se ha elegido un escritor-termómetro:
Provincianismo: Ray Loriga (pues hay que ser provinciano para ir así vestido y fingirse neoyorkino).
Campechanía: Almudena Grandes (la más campechana del mercado de Barceló).
Señoritismo: Javier Marías (el clásico señorito madrileño finolis y chuleta).
Con estos parámetros, a partir de sencillas ecuaciones, se puede formular cualquier escritor madrileño. Por ejemplo... ¿Elvira Lindo?
E.L.= 3xP + 2xC + S
El triple de provinciana que Ray (por eso no puede dejar de hablar de Nueva York), el doble de campechana que Almudena (por eso nos cuenta las siestas de su santo), y con el mismo señoritismo que Javier (por eso nos habla de su vestido de Prada).
Nos pasamos la sobremesa, en El Parnasillo, haciendo números y poniéndonos unos a otros ejercicios.
Luego fui a la última clase de True Crime. En el curso, hemos tenido a una forense, a una psicóloga criminalista, a una jueza, a dos investigadores criminalistas de la policía judicial y, ayer, para terminar, a Lorenzo Silva. No creo que haya nada ni parecido en España, estoy deseando que empiece el siguiente.
Etiquetas: Alberto Olmos, Juan Aparicio, literatura, Lorenzo Silva, Madrid, novelistas, Rafael Reig
Pues aquí pondré lo que se me vaya ocurriendo. Poca cosa, en general. Lo primero que se me pase por la cabeza. Lo que lea por ahí y lo que me cuenten en la barra de los bares o los amigos. Y si alguien quiere poner algo también, estupendo: no censuraré ningún comentario.









