l Blog de Rafael Reig

Rafael Reig, escritor y profesor de literatura

Tfno.
917 025 016

Estás en Home » Blogs » Blog de Rafael Reig

lunes 18 de junio de 2007

Algunas detestaciones (1)

--Detesto a las personas que se cepillan los dientes. El instrumento se llama, sí,es verdad, cepillo de dientes. ¿Es suficiente motivo para cepillarse los dientes? Se cepilla un abrigo o una puerta de madera, pero ¿tus propios dientes?
--Abomino de las personas que almuerzan. ¿Por qué no comen, como todo el mundo? ¿Qué es eso de almorzar? Manuel Seco, en su insustituible Diccionario de dudas, lo deja claro. Las comidas, en España, son desayuno, comida, merienda y cena. Ya está. Punto. Nada de almuerzos. Eso del almuerzo, dice Seco, es un uso que "aparece con cierta frecuencia en la prensa, la radio y la televisión, a veces en la literatura y siempre en las listas oficiales de precios de los hoteles". En otras palabras, una soberana tontería.
Se ve que hay a quien le da vergüenza decir "comer", como si quedara en evidencia que se trata de una función corporal. Prefieren almorzar. Allá ellos. Hay que ser cursi. Se empieza almorzando y se acaba diciendo "pompis".
En Argentina, al parecer, lo que los cursis consideran de mal gusto es "cenar": siempre "comen" por la noche.
Cuando alguien me ofrece quedar "a almorzar", suelo decir:
--Vale, ¿a las diez o así?
Porque la única excepción admisible es para los que madrugamos en poblaciones de menos de mil habitantes.
En el pueblo, me levanto como a las cinco y trabajo hasta las nueve o diez. A esa hora allí se almuerza. Un bocadillo, ensalada, cerveza o vino, y luego una copa de coñac o de anís. A las dos o las tres se come, claro, como Dios manda, antes de la siesta.
Este es uno de los bares en los que suelo almorzar en Piles, el Casa Nati.




--Me espeluzna la expresión "una pieza de fruta". ¿Es que acaso son desmontables las manzanas? Su uso me parece propio de individuos a medio alfabetizar: banqueros, políticos, ejecutivos, etc.
--Me repele la voluntad de ser original. La originalidad es inevitable. No hay por qué buscarla. Es más, como diría (quizá) Tolstoi: todas las buenas novelas se parecen; en cambio, cada novela mala ha tenido la pretensión de ser original.

Etiquetas: , , , ,

© 2006 Hotel Kafka. C. Hortaleza 104, MadridTfno. 917 025 016Sala de PrensaMapa del SiteAviso Legalinfo@hotelkafka.com