l Blog de Rafael Reig

Rafael Reig, escritor y profesor de literatura

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domingo 27 de enero de 2008

No te resignes

¿Por qué no voy a decirlo? Me aburren soberanamente esos dos partidos de derechas más o menos moderada (PSOE y PP). Me dan alergia sus capitostes y archimandritas. Me apena su cinismo.

Leo en El País esta mañana:

Zapatero anunciará hoy una medida de impacto que se incluirá en el programa electoral del PSOE para las elecciones del 9 de marzo: la devolución de 400 euros a los aproximadamente 13 millones de españoles que pagan el impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF).


¿Se puede caer más bajo? ¿Se puede maquinar una medida más demagógica? Al menos los caciques de antes compraban los votos a un duro, contante y sonante.

Dice que: "es una transferencia de renta a los ciudadanos, posible gracias al superávit fiscal".

Qué va, es una desvergüenza. Cuatrocientos euros a Botín y los mismos cuatrocientos al botones de su banco. Cuesta creerlo. 5.000 millones de euros dilapidados en la compra de votos, en lugar de invertirlos en hospitales, colegios, empleo, ferrocarriles, etc.

Apenas repuesto de esto, leo El Mundo, una entrevista con el otro caradura, Rajoy.

Al parecer, Rajoy se ha convertido ya en El Llanero Solitario:

He tenido que defender en solitario lo que es la esencia de nuestro país


Rajoy ya había demostrado un temperamento hamletiano. O no. Y, como Hamlet, no se acaba de decidir a matar a su padre, el rey Aznar. Sin embargo, su melancolía danesa ya llega demasiado lejos. Viene a decir, como Hamlet:

The time is out of joint; O cursed spite,
That ever I was born to set it right!

Hamlet, I, 5

Como si dijera:

El tiempo está fuera de quicio; ¡Hay que joderse, suerte maldita,
que haya tenido que nacer yo para arreglarlo!

Cuando todos han claudicado y prevaricado, cuando los más valientes han salido corriendo, sólo queda un hombre, un solo hombre en España, sobre cuyos hombros recae la responsabilidad de conservar la esencia de la patria.

¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¿Es un meteorito? ¡¡NO!! Es Súper-Rajoy, con sus súper-poderes, el Registrador de la Propiedad engendrado en el planeta Krypton por la cópula épica entre don Pelayo y Agustina de Aragón.

En una cabina de teléfonos veremos a Súper-Rajoy arrancarse la corbata, el traje de lana, quitarse la camisa y, con su vestido de superhéroe, emprender el vuelo sobre la estepa castellana para reconstruir la esencia entera del país a partir de esa única molécula que sólo él conservaba.

Hay que fastidiarse con estos dos partidos de derechas.

Para eso, casi mejor eran Cánovas y Sagasta. Total, es lo mismo. La Administración ha vuelto a ser una bolsa de recompensas para los amiguetes; las elecciones, una comedia sin gracia, con compra de votos (mediante cheques-bebé, devolución de 400 euros, etc.) y promesas quiméricas. Los caciques gozan de buena salud (por ejemplo, Chaves en Andalucía). Han vuelto los cesantes galdosianos a llenar los cafés cada vez que cambia el turno de partido en el poder. Han vuelto también los "ojalateros", que no vendían hojalata, sino que deseaban que ojalá llegaran los suyos al poder, porque entonces se iban a enterar.

¿A ti no te da pena?

A mí sí.

Lo que no quiere decir que no haya solución. Dice también Rajoy en esa entrevista:

He sentido el aliento y el apoyo de muchas gentes modestas, no politizadas, que forman la sociedad española real.

¡Qué visión tan paternal y franquista! La buena gente, modesta, a la que no le interesa la política, que pasa de partidos, que sólo quiere vivir tranquila. Rajoy debe de aconsejarle aún a sus hijos: "Tú no te signifiques".

La gente modesta, la gente que forma la sociedad española real, estamos politizados. Lo que no nos interesa es el PSOE ni el PP. La política, la acción para transformar la vida, nos apasiona. Y no nos dejamos camelar por 400 euros ni por la esencia de la patria.

No tenemos por qué resignarnos. Por eso sonrío, a contraluz, en el balcón de casa, mientras recupero fuerzas para seguir tecleando.

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jueves 11 de octubre de 2007

El martillo del zapatero

El otro día me quedé atónito. Me entero por la estupenda columna de Eva Orue (hola, encanto) de que Suso de Toro va a escribir un libro.

No, ésa no es la noticia. Eso es una fatalidad, a lo mejor, pero ya estamos acostumbrados, como a los monzones o a que la galleta, después de mojarla en café, se rompa en dos y caiga sobre el pijama.

La noticia es que va a escribir un libro sobre Zapatero.

Claro, pensé: El martillo del zapatero. Un poco como El lápiz del carpintero, de Manuel Rivas. Lo venderán con un pequeño martillo de zapatero remendón de regalo. Un humilde zapatero en su humilde chiscón de una humilde aldea. Durante la guerra civil, claro, o marcados por la huella de la guerra, algo así. El humilde zapatero sin duda tendrá ideas grandiosas, será un filósofo popular, etc. Como Belarmino y Apolonio, pongamos. Apuesto doble contra sencillo a que algún falangista abominable le fusila. También apuesto doble contra sencillo a que lloverá cada tres o cuatro páginas. Una lluvia fina, que empapa por dentro, etcétera.

Que no, que no te enteras, Rafita, me dijeron: es un libro sobre José Luis Rodríguez Zapatero.

Ahí fue donde me quedé atónito. Solicité por radio a la base confirmación.

--Yes, ZP, yes.
--Roger, comprendido.

¿Un libro sobre Zapatero? ¿Por qué no? ¿No escribe Juan José Millás todos los veranos unos artículos indigestos, almibarados y aburridísimos sobre Zapatero? ¿No escribí yo mismo un libro sobre Marilyn Monroe? Pues entonces, si yo escribo sobre Marilyn, ¿por qué no va a escribir Suso de Toro sobre Zapatero? ¿Acaso no es ZP también un icono de nuestros tiempos, un mito trágico, el símbolo de un destino devastador? ¿Cuál es la diferencia entre ZP y Marilyn?

Bueno, se me ocurren dos o tres diferencias, pero lo dejaremos correr.

Entonces fue cuando comprendí el verdadero alcance de la frase de Flaubert: "Un escritor no elige sus temas; los soporta".

Sentí compasión por Suso de Toro, claro.

En vista de lo cual, me cogí unas cartas de los lectores y un cuaderno y me bajé al despacho a trabajar.

Mi despacho está al fondo de la barra de El Barrilón. Me pido unas cañitas y escribo como debe hacerse: fumando un pitillo.

Contesté a una carta sobre el Che.

Cuando volví arriba, me preguntó Gorka si había leído eleditorial de El País.

No, no lo había leído. Lo leí. También trataba del Che. Qué casuelidad.

Si ya estaba atónito, entonces me quedé estupefacto.

Qué cosa tan sucia, tan vil, tan necia. ¿Quién lo habrá escrito? ¿Qué necesidad sentía de decir eso? Ése es el problema de los editoriales. ¿Por qué no los firman? ¿A quién representan? ¿Son la opinión de una empresa? ¿De la redacción? ¿Toda la redacción de El País piensa eso? ¿Será posible?

¿Has leído tú ese editorial? ¿Qué piensas?

En fin, al menos el otro día nos reunimos en el Hotel Kafka a presentar un libro, Tic-tac. Cuentos y poemas contra el tiempo. Había whisky, había muchos amigos, había buen humor.



En la foto: Ronaldo Menéndez, yo; Raúl, el editor, y Mateo de Paz.

Si no fuera por esos ratos, ¿no te parece?

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