Desaparecidos

Mira estas fotos:

¿A que dan lástima?
¿A que parecen desaparecidos?
Dos jóvenes desaparecidos en alguna dictadura del Cono Sur. Era alegres, llenos de ilusión, luchaban por un mundo mejor. Víctimas de una ominosa Operación Cóndor.
¿Qué fue de ellos?
Sus madres todavía se reúnen cada sábado en una plaza, con pancartas con sus fotos: mantienen vivo su recuerdo.
No tienen sepultura, no sabemos cómo desaparecieron. ¿Sufrieron torturas? ¿Los arrojaron al océano desde un avión militar? ¿Les vendaron los ojos y los fusilaron?
Nunca los sabremos. Sólo sabemos que desaparecieron. Estaban tan llenos de vida, con sus ponchos, sus guitarras, sus canciones...
Sólo sabemos que les robaron un futuro: podrían haber sido cualquier cosa, lo que se propusieran, desde cantantes a actores de cine, incluso apoderados del Banco Hipotecario.
No, no pasa nada. Como en la canción: no estaban muertos... ¡estaban tomando cañas!
Los desaparecidos aparecieron: aquí tengo la prueba, aquí estoy yo con los dos, Edu Becerra y Chavi Azpeitia.
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O, viendo las fotos, tal vez sí: son desaparecidos. Han sido sustituidos por otros. Por dos impostores que han ocupado el lugar de aquellos dos muchachos. Dos tipos de mediana edad, con ojeras, grandes sonrisas y propensión a acatarrarse,dos infiltrados que han remplazado a los dos que jugaban al fútbol en la Autónoma.
Podían haber sido cualquier cosa, lo que hubieran querido, ¡y han acabado así!
Total, que nos pasamos la tarde cantando canciones, con Chavi a la guitarra.
Como diría Auden (de quien ya estamos un poco hasta las narices en este blog, ¿verdad?):
Is gone like Imperial Rome
Or myself at seventeen.
Como si dijera:
Ha desaparecido como el Imperio romano
o el que yo era a los diecisiete.
¿Qué queda del Imperio romano o de mí a los diecisiete? Ruinas embellecidas por la nostalgia, calzadas, columnas, murallas entre cuyas piedras crecen flores silvestres, murales, estatuas con los brazos arrancados, fotos. libros de Herman Hesse subrayados a lápiz, casetes de Paco Ibáñez, inscripciones, estelas funerarias, cartas escritas a mano y los documentos históricos, las crónicas, la vida de los césares, el recuerdo interesado, con omisiones evidentes y deliberadas, esa versión escrita por los vencedores.
Pero ¿quién de todos los que fui a los diecisiete ha sido el vencedor? ¿Quiénes los derrotados?
Ahora que estoy mayor, así de mayor:

Ahora que estoy mayor, decía, pienso que mi juventud, vista desde aquí, es en realidad una de romanos, una superproducción de Hollywood, como Ben-Hur, con sus anfiteatros de cartón, sus legionarios con reloj de pulsera y esas antiguas novias con sandalias y el Cruzado Mágico de Playtex por debajo de la túnica.
Hablando de desaparecidos: ya he vuelto.
He estado perdido un tiempo, acabando el borrador completo de mi novela de espías, cojeando y cocinando paella, pero ya he vuelto, todo está en orden y volveré a ser puntual.
Etiquetas: amigos, Eduardo Becerra, Javier Azpeitia, pasado, Rafael Reig
Pues aquí pondré lo que se me vaya ocurriendo. Poca cosa, en general. Lo primero que se me pase por la cabeza. Lo que lea por ahí y lo que me cuenten en la barra de los bares o los amigos. Y si alguien quiere poner algo también, estupendo: no censuraré ningún comentario.











