Mi nieto innombrable
A mi hija Anusca le gusta que hablemos del pasado o del futuro.
Cuéntame cómo fue el día que nací; cuál fue la primera palabra que dije; cómo era cuando era un bebé, etc.
Eso le encanta.
Así que yo le cuento que nació en la Concha, en la Concepción, y la llevamos a casa en un taxi. Vivíamos entonces en la calle de la Madera y, antes de subir, nos tomamos con Anusca una cañita en El Salmantino.
--Enhorabuena, Rafita ?me felicitaron los del bar--. Te invito a las cañas y, para la niña, lo que quieras, ¿qué le pongo?
Lo decía señalando con generosidad unas bandejas de mollejas y ensaladilla rusa.
--Deja, deja, que si toma aperitivo, luego no come; mejor no le pongas nada.
Siempre le cuento la primera palabra que dijo (?armario?), lo que sucedió el día que se puso a beber lejía y la primera vez que empezó a andar.
También le gusta mucho hablar del futuro: quiere ser azafata, cantante y profesora, todo a la vez. Quiere tener un descapotable rojo y una casa con caballos. Quiere tener cinco hijos.
--Está bien. Cinco nietos. Me voy a divertir ?le digo.
--Algunos serán chicos ?me advierte.
--Claro, y alguno se llamará Rafael, ¿no?
--Ni hablar. Mi hijo se llamará Troy Bolton.
--¿Cómo has dicho?
--Troy Bolton Reig, ¿qué pasa? ¿A que es un nombre precioso?
--No. Dudo mucho que pueda querer a un nieto mío que se llame Troy Bolton.
--¡Le tienes que querer!
--Vale, le querré igual. Pero no podrás dejármelo en casa y salir por las noches. No podré cuidar a un ser humano así. ¿Qué se le da de cenar a un niño que se llama Troy Bolton?
--Le gustarán la pizza, los macarrones con tomate y el chocolate.
--Bueno, eso parece sensato, prácticamente humano.
En vista de que el conjetural Troy Bolton Reig ya da muestras de cierto sentido común, accedo a quedarme con él algún sábado por la noche, sólo de vez en cuando y siempre que pueda darle de cenar salchichas de Frankfurt con puré de patata.
O esos macarrones con tomate que a mí me salen tan bien.
Anusca, mi chica y Marcela son testigos del sabor de mis macarrones.
El domingo tenía trabajo, así que Anusca se vino conmigo. Mientras ella hacía los deberes, yo hice los míos.
Parece una joven periodista agresiva, ¿verdad?
Sí, como se ve en la foto, me he cortado el pelo.
¿A que estoy más guapo?
Etiquetas: Anusca, bares de Madrid, comida, Rafael Reig
Pues aquí pondré lo que se me vaya ocurriendo. Poca cosa, en general. Lo primero que se me pase por la cabeza. Lo que lea por ahí y lo que me cuenten en la barra de los bares o los amigos. Y si alguien quiere poner algo también, estupendo: no censuraré ningún comentario.









