Escaleras con rellano

El sábado me colé en una comida de escritores. Invitaba Juan Cerezo, el editor de Tusquets, que iba con Pantaleón. Estaban Almudena Grandes (con su hija Elisa), Javier Azpeitia y Luis Landero.
Los súper-narradores comen gallina en pepitoria y cosas así.
Acabamos bastante borrachos en el Wellington despidiendo a los toreros:
--¡Que Dios reparta suerte!
Almudena y yo llevamos a las niñas al mismo cole. Por la mañana aparecen mamás y papás acarretando mochilas, porque traen voluminosos libros para que Almudena se los firme.
Un día me conto su TEORÍA DE LA ESCALERA CON RELLANO.
--Pues para mí un gin-tonic --dijo--. Las novelas son como las casas antiguas, Rafita. El lector tiene que ir subiendo la escalera. Una novela larga es una de esas escaleras con rellano, porque yo al lector le voy dando descansos entre piso y piso, para que recupere el aliento. En un cuento igual puedes subir de dos en dos los escalones y tirar la puerta abajo. Una novela es otra cosa: tiene que haber rellanos. ¿Aquí no ponen unas almendras ni nada?
--Unas almendritas pa' la narradora, Auri --le pedí a Áurea.
Estábamos en la terraza del Cabreira, en la calle Ruiz. Las niñas (su Elisa, mi Anusca), en un campamento.
--Ya verás, cuando vuelvan no se habrán cambiado de bragas en todo el campamento. Y el pelo... ¡van a volver con un ecosistema completo en el pelo! --me advirtió Almudena.
--¿Hay novelas con ascensor, Almudena? De esos ascensores que tienen espejo y un asiento forrado de terciopelo...
--¡Nos ha merengao! Mira Isabel Allende, por ejemplo.
--Y Ray Loriga ¿qué pone? ¿Escaleras de incendio por fuera como los norteamericanos del mismo New York?
--Se ve que sí. ¿Otro gin-tonic? Yo invito.
--Vale, para mí un whiskicito. Debe de haber novelas como Enrique Busián: no tiene puerta de calle.
--Natural. Y ponen un letrero: la entrada por Faulkner esquina Rulfo...
--Va a ser García Márquez...
Y así pasamos la tarde, considerando las novelas como inmuebles; las poesías, como bienes muebles; los cuentos, como fincas rústicas manifiestamente mejorables.
Etiquetas: alcohol, Almudena Grandes, bares de Madrid, hijos, Rafael Reig, Ray Loriga, teoría literaria
Pues aquí pondré lo que se me vaya ocurriendo. Poca cosa, en general. Lo primero que se me pase por la cabeza. Lo que lea por ahí y lo que me cuenten en la barra de los bares o los amigos. Y si alguien quiere poner algo también, estupendo: no censuraré ningún comentario.










