¡Rufino campeón!
Lo pasamos bien. Aquí estoy con mi amigo Lorenzo a la puerta del indispensable bar para antes y después de hablar un rato de novelas:
Mientras tanto, Anusca se quedó con mi hermana Maite.
Todos los niños del planeta tienen derecho a una tía como Maite, debería estar reconocido en la Constitución. Las tías Maite deberían recibir condecoraciones de UNICEF, además de cuantiosos premios en metálico.
En mi familia siempre hay tías Maite: la mía fue la tía Lola, que es la única persona a la que siempre he visto de buen humor, charlatana incansable, capaz de ser feliz con lo que tuviera a mano, que no solía ser más que una botella de agua de Borines, la costura y la conversación.
Maite y Anusca se pasaron la tarde haciendo cosas sólo con pegamento, cartones, hilos, ceras y esos objetos inservibles que aparecen en el fondo de un cajón de la cocina.
Esta es la muñeca que hizo mi hija:

Luego hicimos deberes. Anusca me ayuda con los míos.
Mis deberes son corregir mi novela de espías, pero mi hija lo hace bastante mejor que yo, mírala:

Una vez me dijo Paloma Díaz-Mas:
-Esto de escribir es como cocinar, Rafita. Tú haces el guiso y luego lo tienes que dejar enfriar. Cuando está frío, la grasa sube sola. Entonces la puedes quitar con toda facilidad, con una cuchara, porque está a la vista, es una película de grasa por encima.
Es el mejor consejo que me han dado: hay que dejarlo enfriar para que suba la grasa.
Por la noche, nos fuimos mi novia y yo a la cena del premio Fundación Lara. Es un premio que se da a la mejor novela publicada el año anterior. Había cinco finalistas y, entre ellos, dos eran de madres del cole, del Rufino Blanco: la novela de la mamá de Dani y Mariú (también conocida en el mundo exterior como Belén Gopegui) y la novela de la mamá de Elisa (también conocida fuera del cole como Almudena Grandes).
Así que lo teníamos bastante fácil los del Rufi. Mal se nos tenía que poner para que no ganara nuestro cole.
Ganó Almudena, con El corazón helado, así que mi chica y yo empezamos a gritar con entusiasmo:
-¡Rufino campeón! ¡Rufino campeón! ¡Rufino campeón!
Desde las otras mesas nos miraban atónitos.
Algunos, con desaprobación. Otros nos informaban: que no ha ganado Rufino, sino Almudena. Unos preguntaban quién era el tal Rufino y qué novela había escrito. Otros aseguraban que era mejor que no siguiéramos bebiendo más.
Que seguimos. Bastante. Estábamos los plumíferos y los Grandes Editores.
A la pueta del bar, me topé con Jorge Herralde,Anagrama, que llevaba lo que se suele llamar "un traje de buen paño". Por fin pude hacer esa pregunta que me había quedado con ganas de hacer desde que oí una conversación entre dos tipos elegantes.
-Herralde, ¿quién te corta?
Me dijo el nombre de un sastre, pero lo he olvidado.
Nos fuimos dentro, a brindar con Juan Cerezo, Tusquets, que no sólo había conseguido el premio de Almudena, sino también que Javier Pérez Andújar fuera finalista.
Javier es amigo mío, un gran escritor y, si tuviera hijos, seguro que también los llevaba al Rufi.
Al día siguiente tocaba comentarlo con los amigos. ¿Para qué va uno a estos saraos si no es para cotillear luego? Así que me fui a comer con Ramón Pernas y Edu Vilas.
Hablamos de literatura, es decir: tías, con qué poetisas o novelistas nos gustaría a cada uno tener acceso carnal y en qué postura, quién anda liado con quién, quién ha dejado a quién y, como de costumbre, quién de entre nosotros no ha tenido en más de una ocasión acaloradas fantasías con Ángeles Caso, sueños vertiginosos de los que uno se despierta con los puños cerrados y los párpados cubiertos de escarcha, a ver, que levante la mano quién no los haya tenido.
¿A que sí? ¿A que más de una vez?
¿Sí? A ver, ah, sí, sí, al fondo veo una mano.
Es Juan Cruz, que prefiere siempre a Wendy Guerra.
Me pregunto por qué, después de ver esta foto de Wendy:

¿A que no hay color?
Etiquetas: Almudena Grandes, Belén Gopegui, Eduardo Vilas, madres, Maite, Rafael Reig, Ramón Pernas
Pues aquí pondré lo que se me vaya ocurriendo. Poca cosa, en general. Lo primero que se me pase por la cabeza. Lo que lea por ahí y lo que me cuenten en la barra de los bares o los amigos. Y si alguien quiere poner algo también, estupendo: no censuraré ningún comentario.









