l Blog de Rafael Reig

Rafael Reig, escritor y profesor de literatura

Tfno.
917 025 016

Estás en Home » Blogs » Blog de Rafael Reig

jueves 9 de agosto de 2007

Los nuevos matrimonios

Anoche quedé con antiguos compañeros de la Brigada Panzer, que es como llamábamos en cierta empresa al Departamento Financiero.

Los Panzer, pese a lo que se crea, acostumbran a estar bastante locos, casi sin excepción, desde el CFO al contable; son gente solitaria y divertida, bebedores tenaces, proclives al sarcasmo y escépticos lectores de Fernando Pessoa. Cuando terminan de discutir el EBITDA y el cash-flow, se ponen a leer a Voltaire y a beber whisky a sorbitos. Su especialidad suele ser la acotación insidiosa, la apostilla irónica que hace reventar desde dentro, como una bomba de fragmentación, cualquier discurso apisonador y sistemático.

Total, que se vinieron a tomar jarras de cerveza al Cabreira.

Les presenté a mi chica:

--Es "my significant other" y estos son compañeros de oficina.
--¿Cuándo has estado tú en una oficina? --se asombró mi chica.

Tengo otros pasados, varios de ellos en distintas oficinas, pero no soy nada partidario de facilitar información a mis seres queridos.

Nunca se sabe.

Nacho se había casado en un remoto pueblo de la Vera.

--¿Por la iglesia? --preguntó Bridges, sin duda por incordiar.
--No, nosotros nos casamos por Miguel Hernández.

Al parecer, el juez del pueblo remoto de la Vera tiene la costumbre de solemnizar los matrimonios con la lectura de una poesía.

--La madre que le parió.
--Correcto. Sin embargo, las opciones que nos daba eran Miguel Hernández, Benedetti o Lorca.
--Ça fait rêver...
--Así que nos casamos por Miguel Hernández.
--Qué remedio. Casarse por Lorca no puede traer nada bueno.
--¡Y un matrimonio por Benedetti! Imagínate tú...
--Casado por Benedetti, debe de ser muy fácil obtener la nulidad. Vicio de consentimiento. Matrimonio rato. Error determinans... puedes alegar cualquier cosa.

Nacho se resistía a confesar por qué canon de Miguel se había casado. Teníamos que adivinar:

--"Sonreír con la alegre tristeza del olivo"...
--No fastidies.
--"Con el amor a cuestas, dormidos y despiertos,
seguiremos besándonos
"...
--Frío, frío.
--"Me tiraste un limón y tan amargo,
con una mano cálida, y tan pura
"...
--Nada, nada. Otra ronda, Auri, por favor.
--"¿Recuerdas aquel cuello, haces memoria
del privilegio aquel, de aquel aquello
...?
--Sí, hombre, sólo faltaba lo del "estrangulable hielo femenino", je, je --contestó Nacho.
--Así se casó Althusser, según parece.
--"Ya puedes, amorosa fiera hambrienta,
pastar mi corazón
"...
--Va a ser que no.
--¿Pasamos a los licores, caballeros? --propuso Bridges-- Auri, unos Cutty Sarks, por favor.

A pesar de los whiskies, al final nos rendimos.

--"Es la casa un palomar
y la cama un jazminero.
Las puertas de par en par
y en el fondo el mundo entero
".

Atónitos nos quedamos.

--¡Mosquis! Se me ha puesto toda la carne de gallina --admitió Bridges.
--¿Ese poema es el de:
"Arde la casa encendida
de besos y sombra amante
"?

--Exacto, de ahí lo sacó Luis Rosales.
--Y Cajamadrid.

Le sugerimos que anulara su matrimonio.

--Te sobran los motivos, compañero.

Esta foto es de cuando trabajaba en aquella oficina en la que había analistas financieros y también algunas chicas, como Lorena y Paloma (hola, hola):



--¿Tú por quién te casarías? --me preguntó luego mi chica.
--No me casaría.
--Es un suponer.
--Ah. No sé. ¿Por Catulo?

Y le recité:

Soles occidere et redire possunt:
nobis cum semel occidit brevis lux
nox est perpetua una dormienda


Como quien dice: los días pueden morir y volver a nacer; pero nosotros, cuando se acabe nuestra breve luz, tendremos que dormir una noche perpetua.

A lo que me respondió de inmediato:

Da mi basia mille, deinde centum
dein altera mille, dein secunde centum
deinde usque altera mille, deinde centum.
Dein
cum milia multa fecerimus...


Cual si dijera: dame mil besos, luego cien, luego otros mil, luego otros cien, luego todavía otros mil, luego cien. Luego, cuando hayamos contado muchos miles...

--Conturbabimus illa, ne sciamus... Perdamos la cuenta, no sepamos...
--Eso, perdamos la cuenta.

Y la perdimos.

También la de copas bebidas.

¿Y tú por quién te casarías? ¿Por Paul Eluard? ¿Por Rilke? ¿Por Bécquer? ¿Por don José María de Pemán? Si el juez te da a elegir entre casarte por Bukowski, por Campoamor o por Pablo Neruda, ¿qué preferirías?

¿Te casarías por Edith Piaf para no arrepentirte de nada? ¿O te casarías por Brassens, mysoginie à part?

Etiquetas: , , , , ,

© 2006 Hotel Kafka. C. Hortaleza 104, MadridTfno. 917 025 016Sala de PrensaMapa del SiteAviso Legalinfo@hotelkafka.com