Socialismo bonsái y pensamiento jíbaro
Antes tengo que digerir la última iluminación de González.
"Llegó, hablo y convenció; mejor, casi apabulló. Esta es la conclusión que puede obtenerse, sin dificultad, del paso ayer" de Felipe González por el Congreso de las Juventudes Socialistas. Así empezaba el 21 de junio Anabel Díez uno de esos babeantes artículos a los que últimamente El País nos tiene tan acostumbrados.
A mí, desde luego, sí que me apabulló. ¿Qué dijo el gran pensador? Lo anoté para intentar descifrarlo más adelante. Aún no lo he conseguido:
"El socialismo es, sobre todo, un sentimiento, y no es y no debe ser una construcción ideológica".
Qué guai.
O, como dicen en mi barrio: "pa' mear y no echar gota".
¿El socialismo no debe ser ideología? ¿Debe ser sentimiento, como en los anuncios de compresas o como el sabor de un nuevo refresco?
Socialismo sin ideología, en oferta en Ikea, se puede montar en casa con una llave Allen.
Socialismo sí; idealogía no. El famoso socialismo bonsái del legendario cultivador de bonsáis.
Supongo que uno de los principales frutos del socialismo sentimental es el pensamiento (?) de Rosa Regás, directora de la Biblioteca Nacional. Va y dice:
"Los grandes logros sociales de este Gobierno se venden mal porque la prensa no es del Gobierno. Todos van a favor de la oposición. Afortunadamente, cada vez se venden menos periódicos".
Sobrecogedor. Lo que le parecería razonable a esta pintoresca abuela es que todos los periódicos fueran del Gobierno. La prensa del Movimiento, como Dios manda.
Como la prensa no es del Gobierno, la abuela republicana y novelista se alegra de que se lean menos periódicos.
Formidable. Ése es el verdadero pensamiento jíbaro, el propio y característico de los reductores de cabezas.
¿Qué hay que hacer para convertir la propia cabeza en una miniatura?
Muy fácil, Rosa Regás nos revela la receta que ella usa para reducir su cabeza a tamaño microscópico:
"Hace dos meses que no leo la prensa, ni veo la tele, ni escucho la radio. Porque me inquieta tanto la crispación que no me deja trabajar. Sé a quien voto, ya sé los insultos y las mentiras por dónde van, y no soy masoquista?.
¿Fácil, verdad? Deja uno de leer, de informarse, de pensar; renuncia uno a su propio criterio y confía en la fe ciega que tiene en el Partido ("sé a quien voto"). Con esta receta de los jíbaros, al poco tiempo, el cerebro se reduce al tamaño de una lenteja y uno acaba alegrándose de que no se lean periódicos.
Qué guai.
Esta señora que presume de no leer periódicos y que echa de menos la prensa del Movimiento es directora de la Biblioteca Nacional.
Aquí estamos unos cuantos escritores leales manifestando nuestra adhesión inquebrantable y decididos a hacer voto de analfabetismo: no leeremos la prensa, salvo que sea del Gobierno, como enseña Rosa Regás.
¡Por favor, queremos que la jíbara nos reduzca la cabeza!
Etiquetas: Felipe González, política, Rafael Reig, Rosa Regás, socialistas
Pues aquí pondré lo que se me vaya ocurriendo. Poca cosa, en general. Lo primero que se me pase por la cabeza. Lo que lea por ahí y lo que me cuenten en la barra de los bares o los amigos. Y si alguien quiere poner algo también, estupendo: no censuraré ningún comentario.









