Me gustará vivir siempre...
Como diría Vallejo: perdón por la tristeza. Es que acabo de llegar a Madrid y ya la echo de menos.
Fue domingo en las claras orejas de mi burro,
de mi burro peruano en el Perú (Perdonen la tristeza).
Mas hoy ya son las once en mi experiencia personal,
experiencia de un solo ojo, clavado en pleno pecho,
de una sola burrada, clavada en pleno pecho,
de una sola hecatombe, clavada en pleno pecho.
He ido a verlas el fin de semana, en Auto-Res, porque el tren ya es casi inexistente en España (salvo el dichoso AVE). Hace diez años ir en tren era sencillo; ahora es imposible. Nos quieren obligar a todos a conducir, pero hay que resistirse.
Naturalmente que la he invitado a helados.
Se merece todos los helados del mundo.
También hemos cocinado macarrones y empanadillas de tomate y huevo duro, que nos encantan y las sabe hacer Anusca.
En Piles, lo primero que hacemos Anusca y yo suele ser comprar cuadernos. Unas vacaciones sin cuadernos nos parecen inconcebibles.
A los dos nos gusta escribir y dibujar y nos divertimos en los bares, cada uno con su cuaderno, charlando de vez en cuando, escribiendo cuentos y haciendo dibujos.
Ahora está haciendo tebeos y le gusta mucho. Primero piensa el guión, la historia general, y me la cuenta. Luego va resolviendo la historia en diferentes viñetas. A veces me pide ayuda:
--¿Tú sabes dibujar perros vistos desde atrás?
--Lo intento.
--¿Y aviones volando sabes hacer?
--Probamos.
--¿Cómo se dibuja un tigre?
--Vamos a ver. No puede ser difícil, hay que ponerle rayas.
Hace un par de años la enseñé a montar en bici, así que también damos paseos, cada uno en nuestra BH (no nos gustan las bicicletas de montaña ni que tengan marchas).
La playa de Piles es muy pequeña, pero a nosotros nos encanta. Mis padres vivían allí.
La casa está al lado del mar y lo que nos gusta es bañarnos, hacer esculturas con arena (casi siempre caracoles, gatos y tortugas) y marcharnos en seguida a tomar el aperitivo. Ni siquiera llevamos toalla porque eso de sentarnos en la arena, los dos como pasmarotes, sin cuadernos ni lápices, sin tijeras ni pegamento, sin bebidas ni pinchos, sin periódicos ni libros... nos parece de majaderos, la verdad. Puede que haya gente que no tenga nada mejor que hacer en todo el día, allá ellos, pero Anusca y yo estamos muy ocupados: hay que escribir cuentos, recortar fotos de animales y pegarlas en el cuaderno especial de animales, dibujar tebeos, pintar acuarelas, apuntar palabras nuevas en el cuaderno especial de palabras, dibujar una baraja de cartas inventadas por Anusca y recortarla para jugar con ella... ¡se nos acumula el trabajo!
Por la noches, con los amigos de Piles, torramos algo en el huerto y cenamos en el patio de casa, viendo las estrellas.
En la foto está Anusca ayudando a Vicente.
Nos acostamos siempre agotados y felices.
Miro fotos de mis padres y sigo recordando a Vallejo:
Hoy me gusta la vida mucho menos,
pero siempre me gusta vivir: ya lo decía.
Ese poema, así, en voz baja, hasta el final:
Me gustará vivir siempre, así fuese de barriga,
porque, como iba diciendo y lo repito,
¡tanta vida y jamás! ¡Y tantos años,
y siempre, mucho tiempo, siempre, siempre!
Etiquetas: Anusca, César Vallejo, Piles, Rafael Reig, vacaciones
Pues aquí pondré lo que se me vaya ocurriendo. Poca cosa, en general. Lo primero que se me pase por la cabeza. Lo que lea por ahí y lo que me cuenten en la barra de los bares o los amigos. Y si alguien quiere poner algo también, estupendo: no censuraré ningún comentario.









