Marilyn, pechos de oro; por Lola Vega

Nada podía menoscabar el brillo de ésa extraña sonrisa. Marilyn estaba en la pista del circo. Noche tras noche se sentaba allí en medio, esperando el roce del hocico del caballo blanco cuya crin rodaba por el suelo. Dentro del radio de luz de los reflectores se abría el mundo en el que renacía cada atardecer suyo. Sus grandes pechos hacían brotar la carcajada más risueña del público del Price. Marilyn vivía para ellos, se los tatuaba, se los pintaba.Toda su vida pendiente .MARILIN PECHOS DE ORO .En la pista del circo esa sonrisa adquiría una cualidad propia, desprendida, magnifica que expresaba lo inefable...Bañadas en círculos concéntricos de sombra, se alzaban hileras y mas hileras de rostros, interrumpidos aquí y allá por algunos huecos que la luz lamía con avidez de lengua deforme.
Cada atardecer los pechos de Marilyn era observados , lamidos, tocados y absorbidos allí, en medio de la pista. ?Dos enormes círculos en un soporte, dos ojos inmensos, dos mariposas concéntricas, dos agujeros en la noche, un culo extraordinario?.
Cuanta más fortuna lograba con su número, Marilyn derivaba más anónima e inadvertida.
Una noche cuando, como todas las noches, sus pechos se inundaban una vez mas con la leche caliente de los reflectores ,alguien vio como dos inmensos volúmenes de su cuerpo se retorcían ante el bramido de los espectadores .Pálidos reflejos se agitaron un segundo alrededor de brillantes formas ,vastas esponjas de milenario crecimiento y altura se inflamaban por todo su cuerpo , y en lo mas profundo de aquella luz enfermiza , pulpos innumerables y enormes destrozaban los tatuajes de los pechos de Marilyn. Mientras tanto, las estrías atravesaban las pistas de aquel circo vertiendo la secreta leche contra los espectadores. Aquella verdosa inmovilidad avanzaba y retrocedía y toda la carpa se convertía en una monstruosa estría.
Durante un tiempo, aquel horror parecía interminable. De repente , y sin que mediara palabra alguna , excepto bramidos y asombro , Marilyn , allí en medio ,con el rostro lleno de tajos y magulladuras , cogió un pequeño cuchillo , y poco a poco ,con una parsimonia periódica, cortó ambos pezones que saltaron con fuerza mientras se abría la doble fuente de sangre?El publico estaba hechizado . Una vez cortadas las cabecillas, envolvió el pecho con cuidado con un cordón de metal, mientras un niño del circo tiraba una blanda pelota contra el techo de la carpa. El vómito de los cuerpos perseguía su marcha inexorable hacia los muñones vendados con el metal?.
De cualquier manera, es sabido que nadie es capaz de describir o adjetivar lo nuevo, lo sorprendente, porque nadie sabe de singularidades. Por eso, cuando me encontré de nuevo a Marilyn en un circo cutre de Berlín, allí en su nueva pista, sentí esa terrible sensación de un cadáver que nos mira...Era una mujer con dos horribles muñones móviles en su pecho desde los que tiraba pelotas blandas al techo.Pero nada hubiera podido menoscabar nunca, el brillo de su sonrisa, esa extraña sonrisa.
Lola Vega ha cursado el taller de True Crime en Hotel Kafka
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