Hotel Kafka, arte y literatura

"Lugares oscuros poco iluminados"

Exposición de Arturo Revuelta

CURSOS DESTACADOS

 

Ámbito Cultural

ACTUALIDAD

Raúl del Pozo, M. Rodríguez Rivero, Juancho Armas Marceo y Marta Rivera de la Cruz intervendrán en el curso de periodismo literario de Irene Lozano.

Marta Rivera Irene Lozano



«Descubrirá usted –dijo Borges– que Wordsworth se niega a ser traducido. Es usted quien debe ser traducido, quien debe convertirse, por mucho tiempo que le lleve, en el autor de El Preludio. Esto fue lo que le sucedió a Pierre Menard cuando tradujo a Cervantes...» (Mark Strand, Traducción)

Jueves, 28 de enero de 2010

Hotel Kafka acoge la inauguración de la exposición Lugares oscuros, poco iluminados, de Arturo Revuelta.

A partir de las 19:30. 

Lugar: C/ Hortaleza 104, metro Alonso Martínez.

Escultura Kafka

SOBRE LA OBRA

ARTE Y TERMODINÁMICA

Por Rafael Reig

A mí me parece que Arturo Revuelta pinta como quien habla al oído. Hay pintores que levantan demasiado la voz, con colores llamativo o una composición espectacular. Hay muchos que dan gritos como Dalí y otros a los que casi no se les oye, hablan tan bajito que no se distinguen las palabras, como me pasa a mí con la mayor parte de la pintura abstracta: me parece ruido de fondo, música de ascensor, idónea para decorar la sala de juntas de un banco o el pasillo de una oficina. Los cuadros de Arturo en cambio tengo la sensación de que se dirigen a mí, sin levantar la voz, sin subir el tono, sin querer decir la última palabra. Me parece que esperan mi respuesta y que quieren escucharla.

En esta muestra no hay figura humana, sino el resultado de su presencia: arquitecturas conjeturales, iluminadas, como si alguien acabara de salir o estuviera a punto de llegar.  Viviendas o lugares de descanso en medio de la naturaleza (o aislados, en el caso de las esculturas). Lo que a mí me sugieren estas obras es la tensión del límite, del confín que separa naturaleza y cultura. A un lado, las construcciones rectilíneas, los sueños de la razón, iluminados y con su suministro de agua. Pero también fríos, deshabitados, a pesar de los colores cálidos y tenues. Al otro lado, la naturaleza en expansión desordenada y viva, imparable, pero oscuramente amenazadora. En medio siempre un muro, un límite, una valla que protege tanto como aísla.

invitacion final2Para mí el argumento de esta tensión es la energía. Principios elementales de termodinámica contados en acuarelas. La conservación y la disipación de la energía. La transformación de la energía en materia. La conciencia de la entropía.
Las construcciones humanas de Arturo no son robinsonianas, sino que presuponen una comunidad. No es una choza de paja, sino
que hay electricidad, depósitos, vidrios: implican no a un individuo, sino a una sociedad, una cultura. Por otra parte, son completas, independientes y aisladas, como un sistema filosófico pensado por el propio Platón. Su fundamento es el ahorro de energía y su acumulación (en esos depósitos de luz y agua que rodean al edificio): por eso tienden a la inmovilidad, a los colores suaves, a las líneas rectas y a las formas puras y platónicas (elipses, círculos, cuadrados, triángulos). La naturaleza, en cambio, es fatalista, regida por la entropía, pero viva y en continuo movimiento desordenado, sin control, sin ahorro, en una proliferación suicida y creativa.

Los muros, la separación, el hiato entre uno y otro lado están por todas partes. También dentro de la naturaleza (así en esas montañas orgánicas, con piedra y sangre, que pinta Arturo) y dentro del individuo: ¿qué son las venas sino lo que separa la sangre del tejido orgánico?
En este sentido, veo estos cuadros y maquetas como una contraposición del ego y el superego. El ego infantil quiere dilapidar la energía y crecer sin freno, como esos bosques de coníferas carbonizadas que rodean a la casa y que Arturo ha debido de sacar directamente de un sueño.

El superego paterno quiere ahorrar, fundar una economía psíquica sostenida en el cálculo racional, construir un depósito de agua y tendido eléctrico. Un niño que dice: quiero moverme, aunque se gasten todas las pilas. El padre que ordena: quedémonos quietos y ahorremos batería.

Los muros de separación y contención no son más que el testimonio de una incurable melancolía: la precaria estabilidad emocional del yo adulto que intenta en vano mediar en esa plática de familia entre el ego y el superego.

Por eso, para mí, el centro nervioso de la muestra está en el único cuadro en que aparece una silueta humana. Un autorretrato, sin duda. El yo del artista en el corazón del bosque, en el centro de un sueño a punto de transformarse en pesadilla. El resto viene de ahí, creo yo, es su desenlace inevitable o la misma partitura interpretada en diferentes claves.
Por un lado: el sueño de un universo racional, fabricado a la medida del hombre, rectilíneo, con luz y agua, con capacidad para detener la entropía. Y al mismo tiempo, la constatación de su frialdad, de su inmovilidad, de su vacío.

Por otro lado: el sueño voraz de la naturaleza, de su potencia creativa y destructiva. Y al mismo tiempo, la constatación de su amenaza, de la necesidad de protegerse de ella.
Así somos: desterrados de la naturaleza por nuestra propia voluntad, pero incapaces de construir un universo cultural a nuestra medida. Así nos pinta Arturo Revuelta a media voz, sin ninguna necesidad de dar un grito.

EL ARTISTA

Arturo RevueltaArturo Revuelta Bravo (Madrid 1962) Es pintor y escultor. Desde el año 1984 lleva haciendo exposiciones individuales y colectivas.
Trabaja junto a Maria Cano en  un estudio donde imparten clases de Dibujo y Pintura.
Desde hace 15 años comparte su labor con el departamento Artístico de la Industria Cinematografica.


 

 

DESCUBRE TU ESCRITURA EN HOTEL KAFKA

Traducción literaria Profesor: Jordi Doce.

Periodismo literario Profesora: Irene Lozano. Invitados: Raúl del Pozo, Manuel Rodríguez Rivero, Juancho Armas Marceo y Marta Rivera de la Cruz

Escritura creativa I y II Profesores: Vanessa Herrero y Mateo de Paz.

Curso de Microrrelato Profesor: Mateo de Paz.