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domingo, julio 01, 2007

Lou Reed presenta su álbum Berlin en Alemania

Berlín. (dpa) 26 Jun 2007 - Después de 34 años, el legendario rockero y fundador del grupo "Velvet Underground", Lou Reed, regresó a la actual capital alemana para presentar allí una de sus obras más polémicas e importantes, el álbum "Berlín".
El músico eligió como escenario el Tempodrom, un moderno centro destinado a eventos culturales ubicado en la antigua frontera entre la parte este y oeste de Berlín, en la estación Anhalter.


Se trata del comienzo de una gira por Europa después de que Reed ofreciera un concierto en Nueva York.
Compuesto en 1973, época en la que Reed vivió en la ciudad dividida, cuenta la historia de dos drogadictos, con alusiones a temas como el abuso de menores, la prostitución, la adicción a las pastillas y el suicidio.


El tono depresivo de la obra, que incluye canciones como "Caroline says", "Sad song" y "Lady day" resultó chocante a los críticos. La revista estadounidense "Rolling Stone" opinó en su momento que sólo podía ser entendido como el acto desesperado de alguien empeñado en arruinar a toda costa una carrera prometedora.


Reed estuvo acompañado por una orquesta, un coro y una banda de música. Reed, David, Bowie o Iggy Pop fueron algunos de los rockeros que se instalaron en Berlín a mediados de los setenta. "Berlín era para mí entonces una metáfora de celos, ira y enmudecimiento", dijo en una entrevista a un diario berlinés. Durante la actuación se destacaron las guitarras virtuosas de Reed y Steve Hunter.


Debido al gran interés despertado en Alemania, se incluyó ayer a último momento una función en Düsseldorf.

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lunes, junio 04, 2007

Lou Reed se atreve con la fotografía

PHotoEspaña 2007 expone parte de la instantáneas casi inéditas del precursor del punk

Efe, Madrid
Ha sido precursor en el punk y el arte pop y, desde que editó su primer álbum en solitario hace ahora 35 años. Pero el Lou Reed del siglo XXI se decide a mostrar su fotografía, donde ha creado una obra hasta ahora casi inédita de la que puede verse una parte en PHotoEspaña 2007.



Fue el primero en imponer los sonidos alternativos en el rock y su colaboración con la factoría de vanguardia de Andy Warhol le convirtió en icono artístico. Nueva York corre por sus venas y es inspiración para sus múltiples facetas creativas.

Ahora que apenas se prodiga por los estudios de grabación, con tal solo dos álbumes publicados en los últimos diez años, el Lou Reed más atractivo para los medios es el que ejerce la fotografía, una vertiente artística que cultiva desde los años 70 pero que mostró por vez primera ante el gran público en Nueva York a principios de 2006.

Faceta que desde esta semana se hace realidad en España. La sección oficial de PHotoEspaña 2007 presenta la exposición Fotógrafos insospechados. Celebridades detrás del objetivo, en la que la mirada tras el objetivo de conocidos creadores de otros ámbitos de la cultura -Pedro Almodóvar, Patti Smith y Mikhail Baryshnikov, entre ellos- coinciden en una misma sala de exposiciones, La Fundación Canal.

Las claves del glam-rock

Si con The Velvet Underground, el músico sentó las bases del punk, e incluso del posterior grunge, fue en los inicios de su trayectoria en solitario, hace ahora 35 años con el álbum Transformer, cuando esbozó las claves del glam-rock.

Producido por David Bowie y Mick Ronson, el disco propone un día perfecto en Nueva York, un paseo por su lado salvaje a través de todos los sonidos de la ciudad, encerrados en once temas hechos de ambigüedad y de asfalto.

Los sonidos jazz del Lower East Side y algunos guiños orquestales, como la tuba que acompaña la melodía de Make up, y el vodevil decadente propio de un espectáculo del Off-off Broadway que ambienta Good night ladies, acompañan las explícitas letras del neoyorquino.

La balada Satellite of love, también incluida en Transformer, vivió en 2004 una segunda vida comercial al conquistar las pistas de baile gracias a una remezcla que se coló en las listas de éxitos de toda Europa.

Porque el creador de Walk on the wild side no tiene reparos en mirar al pasado, y se encuentra en estos momentos embarcado en un ambicioso proyecto: recuperar sobre el escenario su tercer trabajo en solitario, Berlin (1973), obra oscura, emocional y de profunda carga psicológica con la que escogió el camino difícil, en vez de prolongar el éxito comercial y crítico del aclamado Transformer.


Gira europea

En una gira europea de presentación -que comenzará el próximo 18 de junio en Bruselas y visitará Holanda, Francia, Alemania, Reino Unido e Italia-, Lou Reed estará acompañado de un conjunto de 30 músicos que se sumarán a su banda habitual, además de secciones de cuerda y viento y un coro infantil.

El cine ha sido otras de las vías de escape para el torrente creativo del artista neoyorquino, quien debutó como actor en 1980 con One trick pony, junto a otra leyenda musical como Paul Simon.

Su presencia resultó casi inevitable en Blue in the face y Lulu on the bridge, dos de las películas de otro neoyorquino de genio versátil y magnético como el de Reed, el escritor Paul Auster.

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miércoles, diciembre 27, 2006

Conversación entre Paul Auster y Lou Reed

La revista inglesa "Dazed&Confused" publicó esta charla entre amigos con motivo de su trabajo en común en la película "Blue in the face", en los noventa, donde Auster dirigió por vez primera al ponerse enfermo Wayne Wang el director de "Smoke" en la que Paul Auster escribió también el guión.
En "Blue in the face", improvisación entre los amigos, rodada en tres días, aparece Lou Reed en un monólogo impagable, hablando de su adolescencia, su afición a fumar y otras lindezas más o menos surrealistas y plagadas de un humor muy personal.
Aquí hablan del trabajo artístico, son amigos y residentes en Nueva York.


Paul Auster: ¿Cuándo se te ocurrió que la música podría ser aquello a lo que ibas a dedicar tu vida?.
Lou Reed: Debo confesarte algo. Yo deseaba hacer lo que haces tú. Quería ser un escritor. Un escritor formal, de verdad. Yo me lo pasaba escribiendo en el instituto. De todas maneras, es cierto que por esa época hice un disco, y tocaba en algunos extraños bares de Long Island. Pero en el instituto uno siempre tiene sus bandas y yo simplemente estaba en distintas bandas para pagarme los estudios. Pero éramos realmente malos. Tan malos que teníamos que ir cambiándonos el nombre para poder seguir tocando. ¿Tú ya escribías cuando eras joven?.
Paul Auster: Creo que empecé a escribir cuando tenía 9, ó 10 años. Más o menos en el momento en que tú te encontraste con una guitarra, yo me encontré con una pluma. Cuando tenía alrededor de 15 años leí "Crimen y castigo" y me dio vuelta. Creo que sentí por primera vez la sensación de qué era una novela, o qué podía llegar a ser, y siempre estuve seguro que esa fue la experiencia que empujó a ser lo que soy. Me dije: "Absolutamente, no tengo dudas, así es como me voy a ganar la vida, o al menos, así es como quiero gastarla". Lo que no quita, claro, que la mayor parte por unos cuantos años, fue simplemente basura.
Lou Reed: Deberías escuchar mi primer disco...
P.A: Puedo imaginármelo. Todos los comienzos son malos...Y yo iría aún más lejos... Habiendo enseñado a escribir, entre otros múltiples pecados.
L.R: No te puedo creer... ¿Dónde?.
P.A: En Princenton, por los 80... Lo cierto es que siempre sentí que los jóvenes con más talento eran los que terminaban haciendo los peores trabajos. Si veo a un joven de 20 años capaz de producir algo con un cierto grado de poder y convicción, me doy cuenta inmediatamente de que no hay esperanza para él. Porque quiere decir que ya tiene horizontes limitados, que no está empujando fronteras, no está probándose a sí mismo... Está sólo cumpliendo con aquello que cree que sus mayores esperan de él. Los otros, aquellos que saltaban sobre los lugares establecidos, que aceptaban los riesgos, que soplaban contra el viento, esos eran los únicos que me producían alguna dosis de ilusión. ¿Comprendes lo que digo?. Demasiada facilidad para cumplir con lo esperado demasiado pronto nunca es bueno. No te permite desarrollarte.
L.R: ... Es tan extraño mirar hacia atrás. Por ejemplo, yo solía mirar los anuncios de trabajo del New York times. Y los miraba pensando: si tengo que conseguir un trabajo de verdad ¿para qué sirve?. Porque, tratándose de un artista, de un 'espíritu libre', significaba que no estaba calificado para nada. Y en cuanto a entrenarme o capacitarme, ¿para qué?. No se me ocurría la mínima posibilidad. Miraba los anuncios y todos empezaban "salario, bla, bla, bla", pero no me podía imaginar a mí mismo en un traje, yendo por ahí con un curriculum. Me hacía reír solamente la posibilidad de pensar acerca de eso. Postularme ¿para qué trabajo?. Mecanógrafo, probablemente, algo que tuviera que ver con escribir... ¿Alguna vez pensaste, tengo que hacer algo, tengo que ganarme la vida de alguna manera?.
P.A: Era uno de mis mayores tormentos.
L.R: Tuve una vez un trabajo real en la escuela superior, llenando tarros con nueces. Y me acuerdo del tipo que tenía parado al lado, que tendría treinta años y me decía: "sabes, hay un futuro en esto". Y yo no podía imaginarme cuál sería.
P.A: Yo tuve un montón de oficios por el estilo cuando era pequeño. Uno de los más interesantes fue hacer encuestas en Harlem para el censo del año 1970. Éramos parte de una multitud que salía a la calle, golpeaba las puertas y reprendía a la gente que no había enviado de vuelta sus formularios... ¿Cuándo comprendiste que la música era lo que podías hacer profesionalmente?.
L.R: ... Tú sabes lo inseguro que soy, en muchos sentidos. Entonces todo el tiempo digo: ok, llegué hasta aquí, fue sólo una fase. Yo sé que es una larga carrera, y que estamos muy al principio del camino pero, al mismo tiempo, hay tanta gente pidiéndonos que paremos ya de una vez. ¿Y tú?. ¿Cuándo pensaste que podías hacer una vida de escritor?.
P.A: Me pasé cerca de 10 años escribiendo pequeños libros de poemas que leía, publicados por la pequeña prensa, escribiendo artículos, sobre todo traduciendo. Un trabajo que llegué a odiar... Pero yo siempre quise mi libertad, por llamarlo de alguna manera. Pero después me convertí en un esclavo de mi propia pobreza. Era una situación realmente mala.
L.R: Sí. Sé exactamente lo que significa.
P.A: Estaba atrapado y tuve una crisis hacia finales de los 70. Y durante ese tiempo no escribí demasiado. Pensé que todo se había terminado... Y luego lentamente comencé a salir de la crisis. Algunas cosas sucedieron... Me sentía hambriento de escribir de nuevo y creo que allí fue cuando empecé a escribir prosa.
L.R: ... a finales de los 70 yo también estaba pasando por una gran crisis. Y todo porque descubrí que tenía algunos grandes éxitos, que podía pasar tranquilamente por lo que se puede llamar algo así como una estrella del rock. Excepto que yo no tenía idea de lo que estaba haciendo. Y en una gira por Australia descubrí que lo que yo había ganado había sido robado. y que no había pagado impuestos en los últimos 5 años, que me llevarían a juicio, que no tenía dinero en el banco, ni apartamento y que estaba en medio de una gira y tenía 10 dólares en el bolsillo... Eso me metió en un lío legal que duró como 10, ó 15 años. Desde entonces siempre tuve la sensación de que alguna vez perdería ese juicio y me meterían en la cárcel para siempre.
P.A: ... Pero tú no dudabas de ti mismo, como alguien que quería seguir haciendo lo que hacías, si podías... Lo que está claro es que, como escritor, nunca hay dinero por medio. O muy poco. En lo único que yo estaba interesado era en pagar el alquiler y tener algo para comer... Hace poco, en los últimos años, gano algo más de dinero que para eso... Pero si crees en lo que estás haciendo y sientes que tienes que hacerlo, ¿qué remedio te queda?.
L.R: Tienes razón. Porque cuando piensas en los consejos que te dan, como por ejemplo, métete en un trabajo real, con seguridad... ¿Qué seguridad?. Es la misma gente que es vapuleada de un lado a otro, que los echan de sus trabajos mil veces... Y lo peor es que los que tienen más experiencia, son los primeros en ir cuando los llaman de nuevo para esos trabajos.
P.A: A veces veo gente como yo, de mi edad, que se pasó trabajando en una gran empresa los últimos 25 años. Y parecen 10, o 15 años más viejos.
L.R: Yo creo que el rock es lo que te mantiene joven.
P.A: Yo creo que escribir te mantiene joven. Cualquier arte mantiene fresca a la gente, porque nunca te retiras. Simplemente lo haces hasta el momento del colapso
L.R: Al mismo tiempo no tienes tu sangre ni tus pensamientos machacados por un trabajo que no te deja expresar ni lo uno ni lo otro. Y hacerlo es lo único que a uno le da aire, que te mantiene vivo... Uno no puede perder el momento. Es tan fácil pasar de largo por los momentos en que habría que disfrutar.
P.A: Déjame ponerlo de esta manera. Tenemos cierta edad ahora, tenemos un montón de cosas detrás nuestro, probablemente más de las que tenemos por delante...
L.R: Al menos ya estamos en la línea descendente, pasamos la mitad de la colina.
P.A: Tanta gente a la que amamos y que nos importaba ya no está con nosotros, pero la llevamos dentro de alguna manera. Cuando más viejo te pones, más la vida se transforma en una tranquila conversación con la muerte. Yo encuentro eso al mismo tiempo muy triste y muy reconfortante. Cuando más viejo te pones, más espiritual te vuelves. Estás viviendo entre fantasmas y todos ellos tienen un montón de cosas que contarte. Y si escuchas con cuidado, podrás aprender un montón.
L.R: Yo me paso el tiempo examinando cosas que ya hemos dicho. Es uno de los temas favoritos en la literatura... Di algo ahora, si esperas demasiado, algo sucederá y ya no tendrás la oportunidad de decirlo...
P.A: Lou, hay algo que te quiero preguntar. A medida que sigues haciendo música, ¿sientes que es más fácil o más difícil?. ¿Que has aprendido algo, o que estás constantemente enseñándote a ti mismo una y otra vez?.
L.R: Tengo que enseñarme a mí mismo todo el tiempo, pero es cada vez más rápido, porque lo hice antes y me acuerdo, y me acuerdo cada vez más rápido.
P.A: Yo siento que cada vez se vuelve más difícil, que me vuelvo más estúpido y que tengo que reaprender o reenseñarme a mí mismo una y otra vez. La única cosa que la experiencia me ha enseñado es a no deprimirme cuando las cosas no salen bien. Que es un progreso importante, porque cuando era joven y me deprimía, cosa que a los escritores les pasa todo el tiempo, siempre corres hacia puertas cerradas, callejones sin salida, y vas más y más abajo por el camino incorrecto. Ahora puedo salir rápidamente de esos estados. Simplemente digo: déjenme solo, déjenme salir a caminar fuera, ya volveré en dos o tres días...
L.R: Es decir: nunca te cuelgues en una palabra, o un detalle singular, o te detendrá.
P.A: Exacto, sólo sigue hacia delante.
L.R: Seguir adelante. Uno puede siempre volver atrás, pero si lo haces, puedes estar haciendo algo que destruya todo.
P.A: Ok, última pregunta... Después de todos estos años ¿actuar todavía te pone mal?
L.R: Cuando no lo hago por un tiempo, no puedo imaginarme cómo se hace. Es muy extraño y desearía que no pasara... Pero no es así. Yo sé que si lo hago, saldrá bien. Cada vez que lo hago amo hacerlo, no hay nada más excitante que un concierto en vivo.
P.A: yo di algunas conferencias pero no tiene nada que ver. Tú estás simplemente leyendo tu libro, no es como si lo estuvieras actuando.
L.R: Bueno, leer es actuar ¿no?.
P.A: De una forma sutil, quizás, pero mucho más sutil. Aunque debo decir que mi amigo Síegelman y yo leímos este verano en el Central Park
L.R: Yo también lo hice... ¿No se te ocurrió cómo quedaría con música de fondo?.
P.A: No, podríamos intentarlo alguna vez.
L.R: Poner jazz. Como aquellos extraños jóvenes de los 50.
P.A: Tambores batientes.
L.R: Creo que éste es el momento exacto para terminar.
P.A: Coincido.
L.R: El momento en que se mezcló la palabra con la música.
P.A: Y en el que estamos todos sobre el escenario.


(Tomado de Wakan: http://ulises-valiente.com/wakan/ )

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