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¿Para qué sirve una escuela de escritura? ¿Puede convertirte un curso en un escritor? 

Las escuelas de escritura han sido la casa de numerosos hombres y mujeres con inquietudes literarias que, tras haber pasado por sus aulas, se han convertido en grandes escritores que han acabado siendo estudiados en los mismos centros en los que aprendieron.

Quizás el alumno más conocido en la actualidad sea Chuck Palahniuk, que nunca se cansa de contar la maravillosa experiencia que resultó cruzarse con Tom Spanbauer en su vida y asistir a los talleres que éste impartía en su casa de Portland. La enseñanza de Spanbauer es conocida como Dangerous Writing e invita al escritor a abordar su obra desde aquel recuerdo que más doloroso o vergonzoso le resulte, empleando una serie de técnicas heredadas del minimalismo literario. El taller nos pilla lejos y tiene una lista de espera interesante, pero si os apetece probar una de sus propuestas, aquí os contamos los dos primeros ejercicios que siempre propone a sus alumnos: escribe sobre algo que te haya ocurrido y te haya cambiado, y escribe sobre algo que no recuerdes del todo.

Otro autor célebre y muy estudiado que empezó como alumno es Raymond Carver, que acabó matriculándose en la Chico State College de California porque, según él, le costaba horrores alcanzar la concentración necesaria para abordar obras narrativas de muchas páginas. En su caso, quien le dio las claves para controlar su escritura fue John Gardner, profesor que muchos recuerdan como un tanto duro y extremadamente exigente. Uno de los comentarios célebres de sus clases era este: Lee todo el Faulkner que encuentres y luego lee todo lo de Hemingway para limpiar de Faulkner tu manera de escribir.

Míticas también son las clases de la Iowa Writer’s Workshop, por donde han pasado más de una docena de premios Pulitzer, como John Cheever, Michael Cunningham o Philip Roth, en sus más de 80 años de historia y que empezó con la reunión de poetas y escritores de ficción para crear juntos un programa que les permitiera compartir sus experiencias con los aspirantes.

Con ese mismo espíritu de compartir un conocimiento colectivo nació Hotel Kafka y, aunque todavía nos quedan 67 años para alcanzar los 80 años de historia, ya contamos con decenas de alumnos que han publicado obra después de pasar por nuestra escuela. Quién sabe hasta dónde les llevarán sus carreras literarias, nosotros ya estamos orgullosos de haberles acompañado y ayudado en sus inicios.

Así que sí, nuestra escuela de ideas te ayuda a poner en marcha al escritor que llevas dentro.