«La formación fue clave para aprender las normas y la forma adecuada de romperlas».

 

María Paredes es periodista, una mujer que siempre ha sabido encontrar la manera de expresarse a través de la escritura en todas sus formas. Pertenece a la XV promoción de nuestro Máster en Escritura Creativa y desde un primer momento enfocó su proyecto hacia la poesía. Como poeta es, en palabras de Jordi Doce, «capaz de conjugar la respiración del yo y los infinitos reclamos del mundo». Ha publicado recientemente Son tormentas con la editorial Bala Perdida. El resultado final, lo podéis encontrar en las librerías.

La idea del poemario

Son tormentas es un viaje por las distintas fases que una persona atraviesa tras vivir un amor violento o tóxico. La primera parte del poemario se titula Evitar tus brindis y reúne una colección de poemas que describen cómo nos desdibujamos al caminar detrás del otro, al ponerle por delante de nuestro bienestar físico y emocional. Son poemas de rabia, de miedo, de ira y dolor.

Recuperar la nave es la segunda parte de este libro, y en ella los poemas van narrando una historia lenta de recuperación: el modo en que el instinto y el afán de supervivencia nos llevan a coger el timón y dirigir nuestra nave hasta algún puerto, aunque ya nos veíamos naufragados.

El tercer y último bloque, ADN, habla a través de los versos de todo lo que cambia en uno tras un viaje tan turbulento, de todas aquellas cosas que ha incorporado a su forma de ser y que habitarán en su ADN, bajo su piel, para el resto de la vida.

El proceso de escritura

Escribí este poemario a través de los años. Fue un proceso lento de decantación de muchas vivencias de las que extraje un mensaje común. Aunque todos los versos se corresponden con algo que he experimentado, no siempre los ha inspirado la misma persona ni la misma relación, si bien el poemario se dirige a un único. Algunos de estos poemas brotaron de forma rápida; otros se completaron a lo largo y ancho de varios días. Pero todos, sin excepción, han sufrido severas correcciones (de hecho estuve corrigiéndolos una y otra vez hasta que fueron a imprenta).

En cuanto al orden y al tema del poemario, surgió de forma completamente orgánica. Escribí durante todos esos años los poemas que me pedía el cuerpo y un día advertí que la temática en todos ellos era común: a veces hablaba de daño, otras de que tenía la pulsión de recuperarme, y otras de quién era yo conforme a todo lo vivido. Y así supe que tenía que organizarlos en las tres categorías: Evitar tus brindis, Recuperar la nave y ADN.

El poema

Un poema que me gusta mucho porque en él me permito ser un tanto macarra es Y lo celebro:

 

Y LO CELEBRO

Hay algo que te diré hoy porque quiero

vengarme.

Tus palabras son oro sólo

cuando sabes que te rentan.

Tus gestos son el fondo

de un baúl roto.

Tus manos no son tan diestras,

tus dientes refulgen más temor

que sonrisa.

La hierba huye de los parques que cercas.

Tu cuerpo es un nido

de espantapájaros y avispas.

Nadie cree ya en tu corazón.

Y yo sé que todo esto

es un puñal que te rompelas entrañas

y te descose la mandíbula.

Y lo celebro.

 

Pero le tengo también mucho cariño a Chicago, que define mi amor por la noche (aprendí a amarla a pesar de ser el momento más peligroso, así que está en el apartado ADN):

 

CHICAGO

Un hombre que jugaba al póker

culpó a una vaca

de arrasar Chicago

y envolverla en la hoguera polvorienta

de los días.

Yo uso la noche

como sombrío escondite,

me muevo dentro de sus costados

deseando que no se le revienten

las costillas.

Tentaleo en ella

tanto como tirito.

Supongo que, cuando las calles

tocan a rebato,

todos corremos a refugiarnos

a aquellos lugares

donde la verdad

no tiene prisa por mostrarse.

 

Un consejo tras la experiencia

Mi único consejo, o mi única certeza breve, es que la poesía se puede estudiar. Yo aprendí muchísimo tanto en los cursos que recibí previos al Máster, como en la asignatura de Hotel Kafka. Yo escribo poesía desde la adolescencia, pero nunca había dado con la forma, la musicalidad ni el sentido narrativo que creo que también debe tener el género. La formación fue clave para aprender las normas y la forma adecuada de romperlas, velar por que nada rime si el poema no está sujeto a un patrón, trabajar la musicalidad a través de la métrica o enriquecer las imágenes.