«Nunca podría haber terminado esta obra si no me lo hubiera pasado genial escribiendo».

 

Pablo Calero es un malagueño viviendo en París. Forma parte de la XVI promoción de nuestro Máster en Escritura Creativa y ha participado en el programa de Construcción de proyectos literarios. Como autor, le gusta ser conciso, un buscador de la frase corta, y cuida el entorno de sus ficciones de la misma manera que a sus personajes. Hoy comparte con nosotros el proceso de escritura de su primera novela, «Entre vírgenes milagrosas», publicada recientemente por Loto azul. El resultado final, lo podéis encontrar en las librerías.

La idea de la novela

La idea que está en el origen de la novela es un recuerdo de infancia. En mi calle hubo una vecina muy mayor a la que todo el mundo iba a visitar. La mayoría de las visitas eran mujeres que pasaban horas en aquella salita con la única compañía de aquella anciana cuya cabeza divagaba por otros mundos, quién sabe si como consecuencia de la edad o de alguna enfermedad. Con el tiempo y la distancia, este hecho me pareció un escenario muy bueno para unos relatos o una novela. Empecé a imaginar las razones por las que aquellas mujeres pasaban horas entre aquellas cuatro paredes y eso me dio pie a idear las tramas de los personajes -algunos ya los tenía en mi imaginario- y meterlos en aquella habitación. El resto me lo dio el contexto: una sociedad marcada aún por la educación religiosa, los prejuicios morales y las normas sociales. Con esto me acercaba a lo que quería contar: todos los personajes iban a aquella salita para refugiarse de una sociedad que los juzgaba constantemente. Y es allí donde todos iban a luchar, en silencio, para abrirse con muchos complejos a los nuevos tiempos. A partir de aquí la historia ha sufrido bastantes cambios durante el proceso de escritura y de corrección, ya fuera para sostener la trama de algún personaje o para crear un conjunto más sólido.

El proceso de escritura

El proceso de creación de la obra ha durado diez meses, repartidos casi a partes iguales entre las fases de escritura y corrección. Durante estos meses he conseguido crear un ritmo más o menos constante de trabajo, aunque sí que ha habido periodos en los que he avanzado a más velocidad que en otros. Lo más fácil ha sido meterme en cada personaje y entender sus motivaciones. Estaban claros en mi cabeza, por eso el trabajo con ellos ha sido más adaptar sus tramas que imaginar sus reacciones, por ejemplo. También ha sido fácil mantenerme fiel a lo que quería contar. He sido capaz de identificar durante el proceso cuándo me salía de la historia que quería escribir, cuándo abandonaba mis motivaciones.

En cuanto a lo más difícil, ha sido sin duda trabajar las tramas, crear una línea sólida para cada personaje y luego mezclarlas al abrigo de un mismo hilo conductor. También ha sido complicado tomar distancia de la historia para ver cómo funcionan los personajes, los distintos eventos… Salirme de la historia para ver sus defectos, lo que funciona y lo que no. Esto lo he conseguido gracias a la ayuda del equipo del Hotel Kafka.

La experiencia ha sido muy positiva. He tenido periodos en los que he estado agotado, otros en los que la escritura ha fluido, algunos en los que me he bloqueado con algún detalle y otros en los que me he obsesionado con algún personaje. Pero en general me he divertido mucho escribiendo. Nunca podría haber terminado esta obra si no me lo hubiera pasado genial escribiendo.

La escena

No podría elegir una sola escena. Hay algunas en las que he tenido que bucear en recuerdos y recurrir a vivencias personales para darles cuerpo, y esto a veces ha sido duro. Hay conversaciones de los personajes con Lola que me gustan mucho por la inocencia que parece que emana por momentos. Otros encuentros entre personajes que me resultan muy tristes por lo que se trasluce: han aceptado las frustración de sus vidas con la mayor dignidad posible. Otras escenas sin embargo me emocionan por esa lucha callada de sus personajes, esa pugna serena con la que quieren cambiar la sociedad desde las cuatro paredes de una salita de un pueblo.

Un consejo tras la experiencia

No me atrevería a dar consejos, pero sí que puedo hablar de lo que he sacado tras esta primera experiencia. Me ha servido de mucho organizarme, tener un plan de escritura. Claro que he tenido días en que no he podido avanzar apenas, pero el hecho de tener un plan, una organización, me ha hecho sentarme y enfrentarme al documento para avanzar. No creo que hubiera podido terminar esta historia si hubiera desistido esos días. He tenido momentos de más inspiración y otros de menos, pero en ambos me he puesto a escribir.